Como empleados, somos mucho más que la simple suma de nuestras habilidades y capacidades. Cuando pensamos en quiénes somos, es mucho más probable que nos definamos por lo que llamamos «estados expresivos», es decir, la colección única de cada uno de nosotros en cuanto a intereses, motivaciones y preferencias.
Estados Expresivos: El Corazón de la Motivación Laboral
Los denominados “estados expresivos” se pueden describir cómo las cosas que nos hacen sentir llenos de energía en el trabajo y nos permiten prosperar. Curiosamente, estos se han subutilizado significativamente en las estrategias de talento, al menos, hasta ahora. El número de “estados expresivos” potenciales es ilimitado.
Componentes Esenciales de los Estados Expresivos
- Las pasiones: Actividades que las personas encuentran particularmente atractivas o motivadoras. Son un componente esencial del modelo integral del yo.
- Las aspiraciones: Representan metas a más largo plazo, aquello a lo que buscar ser. El impacto positivo del establecimiento de objetivos en la motivación y el desempeño de los empleados a menudo es uno de los fenómenos más estudiados en la psicología de la fuerza laboral.
- Las mentalidades: Representan nuestras actitudes, creencias o enfoques del trabajo.
- Las motivaciones: Se traducen en impulsores específicos que empujan a las personas hacia la consecución de una meta o aspiración. Estos motivos permiten expresar lo que actualmente está impulsando hacia el éxito o lo que está dando la mayor energía en el trabajo.
- Las preferencias: Indican cómo prefiere trabajar cada empleado único. Permitir que ellos y ellas expresen sus preferencias de trabajo les permite crear el entorno que mejor se adapte a sus necesidades.
De muchas maneras, los “estados expresivos” permiten la expresión clara y actualizada de lo que las personas valoran en el trabajo. Empoderan a los empleados para que definan metas, ya sea grandes y pequeñas, al mismo tiempo que les permiten establecer una agenda clara hacia lo que les gustaría llegar a ser. Sin embargo, son maleables y están listos para cambiar con nueva información o inspiración del mundo. Cuando alguien se siente inspirado por algo aprendido, esa persona quiere actuar sobre esa información de una manera significativa. Como resultado, redefine continuamente sus estados para ajustarlos y aprovechar esas nuevas oportunidades.
Aunque los “estados expresivos” son profundamente personales e individuales, hay mucho que aprender al comprenderlos en el agregado organizacional. Para las personas, se trata de dar las herramientas para explorar, experimentar y definir quiénes son y qué valoran. Imagina el apoyo incremental y las puertas que podrían abrirse con un poco más de transparencia sobre lo que las personas aspiran y los caminos deseados. Acercar el lado humano crea y fomenta la cohesión del equipo y la comprensión mutua.
El Rol del Ambiente Laboral y los Beneficios
El ambiente de trabajo cumple un rol fundamental para alcanzar las metas de una empresa. Otro aspecto importante, es mantener un buen clima laboral ya que un entorno feliz aumenta la productividad. Por último, es implementar instancias de capacitación para que se puedan desarrollar laboralmente.
Es muy importante compensar al talento humano por sus logros desarrollados a lo largo del trabajo. En nuestro país la mayor tasa de fuerza laboral corresponde a la generación de millenials, los cuales no solo trabajan por un salario sino que tienen interés en trabajar en una empresa que les otorgue beneficios, comodidades y entorno óptimo según sus necesidades, conocido como salario emocional. Esto es clave para fidelizar a los colaboradores y evitar la constante rotación.
Características de un Buen Jefe
Los buenos jefes de los malos jefes se diferencian en puras tonteras. Los buenos jefes, en cambio, responden rápido, aunque sea un preciso “Estoy full ahora, pero veámoslo esta semana”. A los buenos jefes les importa si a tus niños los premiaron en el colegio, te da la tarde libre si tienes una pena de amor, se da cuenta cuando te teñiste las canas, te ayuda a buscar el perro que se te perdió y se sabe el nombre de tu compañero de isapre. Todo eso pasa porque es preguntón, interesado, observador y sapo. Ese jefe que parece vivir en Saturno y que se vanagloria de no saber ningún cahuín de la oficina lo está haciendo pésimo.
Con este punto me voy al origen de la palabra y me refiero que NO TIENEN VERGÜENZA y están dispuestos a hacer el trabajo que sea con tal de sacar adelante el desafío propuesto. El buen jefe lava loza si hay que hacerlo, baja cajas de un camión y es capaz de mudar a una guagua con rotavirus si el objetivo lo amerita. Sabe que frente a la presión, el espíritu de equipo es fundamental y que no hay espacio para divos.
El tema es que a los buenos jefes los conocemos fuera de la oficina. Va a los happy hours, lleva el hielo en los malones, conoce las tallas internas (no todas obvio, porque varias lo deben aludir a él o ella) y el equipo no se inhibe cuando llega a un carrete. Nadie empieza a hablar en castellano antiguo, ni deja de comentar el último capítulo de Maldita Moda.
Una virtud intransable de un buen jefe es que sea un amante de la verdad. Que ese jefe que tanto respetas, te diga que tu presentación fue más fome bailar con el hermano en un matrimonio se debe agradecer infinitamente. El tema es cómo y cuándo te lo dice.
El buen jefe no es celópata, ni posesivo con la movilidad laboral. Es tan generoso y bien intencionado, que es capaz de ayudarte a buscar pega cuando sabe que no puedes crecer más en el trabajo actual y se alegra genuinamente cuando te llegó una oferta que a todas luces es mejor. Te organiza la despedida con dedicación y sabe que gran parte de que hoy seas reconocido en el mercado se debe a su capacidad para sacar lo mejor de cada uno de sus subalternos.
El jefe debe tratar a todo su equipo como tal. Mostrar favoritismo es la mejor manera de ganarse el odio de todos. Más allá de todo lo planteado, el buen jefe es aquel que te respeta, y te considera como persona. El que si cometiste algún error primero pregunta como estás y así comprender aquellos aspectos que pueden estar afectando tu desempeño. El que te agradece y te reconoce aquellos pequeños detalles que a desde afuera se toman como "obvios". Que tiene claridad que hay aspectos más importantes que el trabajo como la salud y la familia.
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