Una publicación reciente de Jeffrey Pfeffer sostiene que "el trabajo está matando a la gente y a nadie le importa". Esto debería alertarnos, porque en nuestro país hay claros indicios de que este fenómeno no nos es ajeno.

El "Karoshi" en Japón: Muerte por Exceso de Trabajo

El suicidio de una empleada de 24 años que no podía soportar sus largas jornadas laborales, ha reabierto en Japón el debate en torno al "karoshi" o muerte por exceso de trabajo, una lacra que el país no consigue dejar atrás.

Siete meses después, el día de Navidad, se suicidó saltando por el balcón de un edificio de su compañía. Una inspección de trabajo certificó que llegó a trabajar 105 horas extras el mes anterior a su muerte.

Las autoridades establecieron a principios de mes que se trataba de un caso claro de "karoshi", el término japonés para la muerte derivada del exceso de trabajo que afecta sobre todo a hombres entre los 30 y los 40 años en puestos de dirección.

Días más tarde se estableció que la muerte en 2013 de otro trabajador de 30 años de la misma compañía se debió también al exceso de trabajo. La sede de la agencia de publicidad fue registrada el 14 de octubre y ahora será la justicia la que decida si estas prácticas eran generalizadas.

Pero por desgracia es una práctica que se puede considerar demasiado habitual en las empresas japonesas", explica Syozo Yamada, profesor de derecho laboral de la Universidad de Chuo de Tokio.

El documento señala además que de los 24.000 suicidios registrados en Japón el año pasado, 2.159 estaban relacionados con problemas laborales como el cansancio o el acoso.

"Tradicionalmente en Japón el trabajo no se ha entendido como una carga si no como una virtud. En la tercera economía mundial se consume de media solo el 40 por ciento de las vacaciones pagadas y cuando un trabajador toma días libres, es costumbre pedir disculpas a sus compañeros.

Al mismo tiempo, el sistema de horas extras de Japón es de los más baratos del mundo - un 25 por ciento sobre la jornada normal- por lo que se tiende a abusar de ellas en vez de contratar nuevos empleados.

Ante la gravedad de la situación, el Gobierno aprobó el año pasado una ley para frenar la epidemia del exceso de trabajo, que apunta sobre todo a la necesidad de limitar las horas extras legales.

Impacto Global del Exceso de Trabajo

El informe encontró que las personas que viven en el sudeste asiático y la región del Pacífico Occidental fueron las más afectadas. Los investigadores comentaron que había dos formas en que las horas de trabajo más largas conducían a resultados de salud deficientes: en primer lugar, a través de respuestas fisiológicas directas al estrés.

En el Reino Unido, la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS) descubrió que las personas que trabajaban desde casa durante la pandemia realizaban un promedio de seis horas de horas extra no remuneradas a la semana.

La Situación en Chile: Desigualdad de Género y Carga Laboral

Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), las mujeres en Chile dedican unas 02:05 horas más que los hombres a trabajos no remunerados, según la II Encuesta Nacional del Uso del Tiempo (ENUT). En estas actividades, que incluyen el trabajo doméstico y de cuidados, las mujeres ocupan un promedio de 04:47 horas, mientras que los hombres 02:52 horas.

En cuanto al trabajo doméstico no remunerado, las mujeres realizan un promedio de 03:31 horas diarias, con una mayor participación en tareas como limpieza y preparación de comidas; mientras que los hombres dedican 02:09 horas diarias, sobre todo a tareas de mantención y reparaciones menores para el hogar.

Además, la encuesta muestra que las mujeres dedican más tiempo a la Carga Global de Trabajo que los hombres, con 10:58 horas frente a 09:49 horas respectivamente.

El 56,3% de las mujeres en Chile destinan, 03:27 horas a realizar cuidados no remunerados, mientras que los hombres dedican solo 53 minutos promedio a esta labor en un día. (Instituto Nacional de Estadísticas , 2025)

Esta distribución desigual del tiempo impacta directamente en nuestras posibilidades de inserción y permanencia en el mercado laboral. Cuando el empleo formal no permite conciliar, muchas optan por el emprendimiento.

Según la Encuesta de Microemprendimiento del Ministerio de Economía, el 38,6% del universo microemprendedor está compuesto por mujeres, lo que equivale a cerca de 795 mil emprendedoras. Pero no lo hacemos por vocación empresarial necesariamente, sino por necesidad: la falta de empleos que permitan compatibilizar con el cuidado nos empuja a crear soluciones propias.

Sin embargo, el emprendimiento no garantiza por sí solo la autonomía económica. Según el informe de resultados El Microemprendimiento Femenino en Chile, presentado por el Ministerio de Economía, los hombres microemprendedores obtienen en promedio ingresos mensuales de $815.513, mientras que las mujeres apenas alcanzamos los $439.854 (Ministerio de Economía, 2020).

¿La razón? El mismo informe muestra que el 45% de las microemprendedoras trabaja desde su casa, no por elección sino por obligación. Es en el mismo espacio donde se mezcla el trabajo remunerado con la crianza, donde una reunión por Zoom se interrumpe por una tarea escolar o una mamadera.

Este entrelazamiento de roles tiene consecuencias profundas en la salud física y mental de las mujeres. La sobrecarga, la fragmentación del tiempo, el estrés y la culpa configuran un panorama alarmante.

A esto se suma una política pública que sigue mirando el cuidado como una responsabilidad privada y femenina, sin asumirlo como un trabajo social y económico central para la reproducción de la vida y el sostenimiento de la sociedad.

Maternidad y Trabajo: Un Desafío Constante

Maternar en Chile es una labor constante, solitaria y, sobre todo, desprotegida. En la actualidad, más del 56,6% de las mujeres en Chile somos madres (Instituto Nacional de Estadísticas, 2025). Históricamente, hemos sostenido los cuidados: de los hogares, de las infancias, de personas mayores y, muchas veces, también el trabajo de los hombres.

Sin embargo, el sistema continúa operando bajo una lógica que ni nos reconoce ni nos protege. Basta recordar que el fuero maternal solo cubre hasta los dos años de vida de la primera infancia, cuando la realidad impone al menos 13 años -o más- de necesidades de cuidado.

Un estudio de Equifax revela que el 38% de las madres en Chile presenta morosidades financieras (La Tercera-Pulso, 2020).

El mismo estudio indica que solo un 14% de las madres son profesionales y que, en promedio, tienen 2,4 hijos. Esta combinación -baja calificación profesional, alta carga de cuidado y escaso apoyo estatal- configura una trayectoria laboral y económica marcada por la precariedad.

Estos datos nos permiten comprender la situación actual de la fecundidad en Chile, que ha alcanzado un mínimo histórico con un promedio de 1,2 nacimientos por mujer (S. Runín, A. Santillán, & C. León, 2025).

De los Beneficios a los Derechos: El Giro Necesario

No basta con un saludo una vez al año. La deuda con las madres en Chile es histórica y estructural. Mientras enfrentamos una baja natalidad y un envejecimiento de la población, seguimos sin políticas públicas que reconozcan el cuidado como un derecho laboral y humano.

Casi la mitad de los hogares en Chile está encabezado por una mujer (Sato Jabre & Dúran , 2024). Sin embargo, esta feminización del sostén económico no ha traído aparejada una mayor autonomía o seguridad financiera.

No queremos más “ayudas” ni “premios”. Exigimos lo que nos corresponde: derechos conquistados, jamás regalados.

Salud Mental en el Ámbito Laboral

A nivel internacional, tenemos el ejemplo de la Universidad de Alicante, que llevó a cabo una investigación acotada al periodo 2000-2018, cuyo objetivo fue explorar los métodos de abordaje de la fatiga por compasión en los profesionales de enfermería. La conclusión del trabajo, fue que la fatiga por compasión es un riesgo potencial en enfermería, aunque se puede prevenir y tratar.

En estos días, han surgido iniciativas desde el gobierno para enfrentar los problemas de salud mental en jóvenes. Sin embargo, en el mundo laboral, aún no hay un trabajo sistemático para afrontarlo, porque faltan datos cuantitativos y cualitativos; más aún si tratamos de objetivizar qué ocurre en laborales públicas de alto impacto y sensibles para la sociedad, como es el actuar de las policías.

Primero, estableciendo que la salud mental de nuestros profesionales y funcionarios, no es solo un problema sanitario, porque la eficacia de la gestión de sus mandatos, pueden verse afectados con la prevalencia de este síndrome.

Desde la Universidad de Santiago, queremos aportar en esta línea. Sabemos que la red asistencial pública no tiene las capacidades para enfrentar este flagelo.

Tabla Resumen: Carga Laboral y Género en Chile

Actividad Mujeres (Promedio Diario) Hombres (Promedio Diario)
Trabajos No Remunerados 04:47 horas 02:52 horas
Trabajo Doméstico No Remunerado 03:31 horas 02:09 horas
Carga Global de Trabajo 10:58 horas 09:49 horas
Cuidados No Remunerados 03:27 horas 53 minutos

TAG: #Trabajo

Lea también: