La película "El Empleado del Mes" (2004) se inspira en personajes que en algún momento fueron parte de la institucionalidad política y que ahora están en el anonimato, esos que no estaban sindicados, ni procesados y que pululan entre nosotros. Es una reconstrucción de la sociedad chilena de los últimos años.

El Origen del Personaje de Alejandro Goic

¿De dónde sale el personaje de Alejandro Goic? La película tiene como varias aristas o puntos de inicio. Por un lado, había un móvil súper concreto que era la curiosidad de preguntarme dónde podrían estar estos personajes que en algún momento fueron parte de la institucionalidad política, y que ahora están en el anonimato, esos que no estaban sindicados, ni procesados y que pululan entre nosotros. Me parecía interesante esta reconstrucción de la sociedad chilena de los últimos años.

Yo quería construir mi personaje desde algo bien elemental: era un ejecutor, no de alguien que estuviera en la cúpula de poder ni un intelectual, ni alguien de la célula. Se trata de un personaje mucho más rudimentario. Después también me metí en una institución de ex-militares con la excusa de una investigación.

Era una institución en que hay un porcentaje pequeño, de un 2 o un 4 % que sí estuvieron trabajando en los servicios de inteligencia. Pero es un grupo que se junta una vez al mes -no voy a decir dónde-, y que están luchando por reivindicaciones sociales, porque consideran que fueron obligados a ser conscriptos entre 1973 y 1988. Esta película se inspiraba en eso. En ese personaje que sentía que estaba haciendo su pega.

Vigencia de la Temática

Me llama la atención que una persona tan joven decida meterse en un tema que lamentablemente- parece que cierta gente, de ambos lados del mundo político quisiera dejar atrás. - Porque, lamentablemente, me parecía que era una película profundamente vigente. O sea, no es un ejercicio revisionista, esta película porque no habla del Golpe [de Estado], no hace flashbacks de pasado del personaje; estamos hablando del 2013-2012, dónde el personaje que interpreta Alejandro Goic es el taxista que te puede llevar a tu casa, el conserje de tu edificio, un guardia de seguridad, tu suegro, el papá de un amigo. Entonces, me parecía, ¿qué más urgente que eso?

Sentía yo que hay una ceguera en eso de decir: “hasta cuándo con el tema”. Nunca he podido estar de acuerdo con eso, sobretodo si siento que, por ejemplo, los carne de perro -que son los personajes de los que estoy hablando- fueron el grupo de choque de la derecha económica chilena, esos que fueron los sostenedores espirituales, económicos y políticos de la Dictadura, y que hoy son ministros de Estado; que son diputados, senadores, empresarios; y que no solo son exitosos sino que son respetados civilmente. Entonces esa esquizofrenia que es tan chilena me parecía profundamente actual y, aunque no es el tema de la película en ningún caso, creo que se desprende también esa reflexión.

Finalmente, el carne de perro, que es este concepto que arrastra el título no es solo una persona que se dedicó a torturar: es la inmensa mayoría de los chilenos que viven como suches [sic], y eso es lo doloroso de esta película. Yo le diría a la gente que la vaya a ver si es que quiere verse. Porque se trata de la inmensa mayoría de los chilenos que están enmarcados en el neoliberalismo y que viven como unos esclavos. Y que creyeron en algo a lo que consagraron su vida para después darse cuenta que fue un gran fraude. Es una película dolorosa en ese sentido. O sea, el carne de perro que fue un ex-ceneta [sic], o un Dina, puede ser perfectamente un empleado de empresa que ha estado cuarenta años trabajando mientras su jefe que es una persona invisible, que no conoce, se llena de plata. Obviamente que, claro, tiene elementos que nos llevan a nuestra coyuntura política reciente, pero me parece que ahí radica su cualidad o potencia, en que es un relato que se puede extrapolar.

La película a tenido un paso súper exitoso por festivales con seis premios internacionales y buena crítica; y yo estaba muy curioso por la recepción afuera y me di cuenta que la película es muy universal en ese sentido. Hay una identificación con el personaje, con su sustrato humano más profundo, más allá de cualquier relación local, y también porque estos Carne de Perro están en todo el mundo, está en España, en Europa, en Latinoamérica. En todos los lugares que han vivido ciertas fracturas han construido este tipo de personajes, y -lo que te decía antes- al extrapolarlo al sistema actual también hay un empate que escapa de la realidad chilena.

La Complejidad del Personaje

Sí, es difícil buscar ese equilibrio. Mi tesis en la construcción del personaje era tratar de desnudar su complejidad. Porque él no era ni blanco ni negro. Por más que para mí como sujeto político sea solo negro, entiendo que uno es un ser humano por más deleznable que sea; no renuncia ni al afecto, ni al amor, ni a las relaciones humanas. Lo que me interesaba era mostrar que ese personaje todavía sentía y que todavía quería encontrar afecto. En ese devenir, obviamente emplaza al espectador a hacerse una pregunta ética y decir: “Bueno, ¿qué estoy sintiendo con este personaje? Que, a todas luces, tengo que rechazar a priori“, pero, esa dimensión humana, convertir al personaje en uno mucho más tridimensional era lo que me interesaba generar. Y yo creo que ahí está la separación entre el elemento político y el elemento humano, y eso es lo que me interesa también, generar esas contradicciones.

También por eso el actor protagonista de la película [Alejandro Goic] es un ex-torturado, que con mucha generosidad y con mucha claridad asume este rol, lo que me parece súper asombroso. Porque yo tengo una distancia generacional, y no fui torturado y él sí. Y finalmente encarna a uno de sus verdugos.

Exacto. Pere me parece que eso es lo interesante del ejercicio de la película. O sea, yo no lo justifico, tampoco lo condeno, pero lo desnudo. Entonces, es un personaje complejo, es un tal por cual pero mira lo que le pasa a ese tal por cual. O sea, también siente cosas, y no hay rechazo o una negación a ese sentir. Me parece que es lo más humano.

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