Las similitudes entre el narcotraficante colombiano Pablo Escobar y el recién capturado narco mexicano Joaquín “Chapo” Guzmán no son pocas. Escobar aprendió todo sobre el negocio como guardaespaldas de Alfredo González, un contrabandista antioqueño conocido como “El Padrino”, según el libro “La parábola de Pablo”. Guzmán también lo hizo, pero al alero del líder del cartel de Guadalajara, Miguel Ángel Félix Gallardo, detenido en 1989 por el asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena.

Similitudes en sus carreras criminales

Otra similitud entre ambos capos del narcotráfico fueron las sangrientas guerras contra carteles rivales, que en algún momento fueron aliados y estando en prisión -Escobar en La Catedral en 1992 y “Chapo” Guzmán en Puente Grande- lo hicieron lleno de lujos y sin despegarse del control de sus organizaciones. Además, ambos megatraficantes escaparon cuando lo necesitaron, sin problemas.

Por último, Pablo Escobar -con la policía colombiana le pisaba los taloenes- fue pillado el 1 de diciembre de 1993, en un barrio de Medellín después de una llamada telefónica que le hizo a su hijo. Guzmán fue detectado de la misma forma, pero por una llamada de un teléfono satelital.

El legado de Escobar y la fascinación por los narcotraficantes

“Lo queramos o no, personajes como el de Escobar son cautivadores, fascinantes y únicos porque transgreden las leyes y son impredecibles”, cuenta a la AFP el productor y profesor de la universidad de UCLA Tom Nunan. Escobar no dudó en usar su fortuna para ayudar a los más pobres, por lo que muchos le llamaban “Robin Hood”, y hasta el último momento aspiró a presidir el país.

“Cuando una estrella de cine interpreta a un personaje como éste, lo termina glorificando hasta convertirlo muchas veces en un icono pop”, apunta Nunan. Muchos critican en particular a Netflix por escoger la vida de Escobar como tema para aterrizar en Latinoamérica, en lugar de ver más allá del problema de las drogas que durante años ha estigmatizado la región.

“La serie cuenta precisamente cómo comenzó, cómo se involucraron en esa guerra antidrogas (con Estados Unidos) y (cómo) la convirtieron en una guerra equivocada”, dijo Wagner. En Hollywood, mientras, ya comienzan a sonar con fuerza varios proyectos para narrar su vida. “El subgénero de los narcotraficantes no ha tenido nunca mucho éxito en la industria”, asegura Nunan.

El ascenso de Dámaso López Núñez: El sucesor de "El Chapo"

Joaquín Guzmán Loera alias “El Chapo”, líder del Cartel de Sinaloa, considerado por el gobierno de Estado Unidos como el narcotraficante más poderoso de todos los tiempos y quien fuera extraditado por el gobierno de México a Nueva York el 19 de enero pasado, ya tiene un sucesor. Su nombre es Dámaso López Núñez, mejor conocido como “El Licenciado”.

López Núñez, nacido el 22 de febrero de 1966, de 50 años de edad, es originario de la comunidad El Dorado, en Culiacán, Sinaloa, estado donde han nacido los capos más importantes de México. Fue comandante de la policía judicial y subdirector de la cárcel federal de máxima seguridad en Puente Grande, Jalisco, cuando Guzmán Loera estuvo preso.

Quienes lo conocen lo describen como un hombre astuto, explosivo, visceral y que no se tienta el corazón para tomar decisiones que tengan que ver con su poder dentro el negocio de las drogas. Su padre, Dámaso López García, fue síndico de Culiacán en 2007, por el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Dámaso López Núñez y Joaquín Guzmán Loera se conocieron en 1999 en la cárcel de máxima seguridad en Puente Grande, cuando “El Licenciado” fue nombrado subdirector del recinto penitenciario.

La influencia de "El Licenciado" en la prisión

Entonces López Núñez tenía 33 años de edad. Llegó acompañado por un equipo de colaboradores que se hacían llamar “Los Sinaloas”: los comandantes Carlos Fernando Ochoa López, Jesús Vizcaíno Medina y Fidel Roberto García; custodios como José de Jesús Carlos Cortes Ortiz, “El Pollo”, y José Barajas, “El Veneno”. Todos ellos corruptos de pies a cabeza.

A través de ellos “El Chapo” gobernaba en el penal, repartía dinero o golpes. De acuerdo al expediente criminal abierto sobre la fuga de Guzmán Loera de Puente Grande, “El Licenciado”, con la complicidad del director del penal, Leonardo Beltrán, instrumentaba la logística para que dentro de la prisión Guzmán Loera y sus amigos los narcotraficantes Héctor Palma Salazar, “El Güero”, y Arturo Martínez Herrera tuvieran acceso a teléfonos celulares, prostitutas, licor, estimulantes sexuales, cocaína, grupos musicales y alimentos procedentes de lujosos restaurantes de Guadalajara.

“El Licenciado” ejercía el control a través del reparto de sobornos o amenazas. Aquellos custodios o internos que no estaban dispuestos a servir a Guzmán Loera eran reprendidos.

-No puedes, eres comandante de compañía, si renuncias, estas personas [El Chapo, El Güero y El Texas] pueden tomar otro tipo de represalias. Lo mejor es no salir mal con ellos -recomendó López Núñez.

Ni los internos estaban a salvo. José Adrián Espinoza Ramírez envió una queja a la Comisión de Derechos Humanos de Jalisco contra Beltrán Santana y Dámaso López Núñez. Los acusaba de corrupción y de presionarlo para que él mismo atentara contra su vida, de amenazas de muerte a su familia y ser el motivo por el cual su esposa le exigió el divorcio, ya que estaba asustada de las amenazas.

Y los culpaba de ser responsables de los suicidios de los internos Raúl René Chirinos Castro y José Manuel Pérez Yáñez por deudas de drogas, extorsión, tormento psicológico y físico[2]. Cuatro meses antes de la fuga de “El Chapo”, López Núñez renunció al cargo de subdirector pero continuó visitando a Guzmán Loera en el penal. Cuando “El Chapo” salió de la prisión Dámaso López Núñez era ya su brazo derecho.

El papel de Dámaso en el Cartel de Sinaloa

Para este reporte se obtuvieron confesiones inéditas hechas por Zambada Niebla en su colaboración con la justicia americana a cambio de una menor condena. Dichas declaraciones fueron hechas entre 2011 y 2012 y ayudaron al gobierno de EE.UU. Zambada afirmó que Dámaso negociaba con los proveedores de cocaína colombianos a nombre de su padre y “El Chapo”: “Dámaso era el responsable de coordinar con los colombianos para establecer los envíos a través de botes y submarinos que traían la droga de Colombia y los botes que viajaban de México para llevar de regreso los pagos de la cocaína recibida (…) Tuve conocimiento a través de conversaciones con mi padre, “Chapo”, Dámaso y otros que entre 2003 y 2009 Dámaso regularmente coordinaba la recepción en México de cargamentos de múltiples toneladas de cocaína de Colombia.

Y dio detalles de su eficacia. En 2008 “El Mayo” Zambada y Guzmán Loera negociaron con sus proveedores colombianos la compra de cerca de 20 toneladas de cocaína. Para esa operación Dámaso se apoyó en un operador del cártel conocido como “Capi Beto” para conseguir dos embarcaciones con compartimentos ocultos para transportar la droga por el canal de Panamá. El cargamento fue recibido en alta mar y transferido a otras embarcaciones más pequeñas.

Dámaso coordinó que los navíos llegaran hasta cerca de la costa de Sinaloa y una vez ahí coordinó con otro operador apodado “Colas” para enviar pequeñas embarcaciones para transportar en partes las 20 toneladas de cocaína, dichas embarcaciones llegaron a una ubicación apartada en Sinaloa y la gente de “El Mayo”, “El Chapo” y una persona conocida como “Keta” guardaron una parte de la cocaína en casas de seguridad en Culiacán y sus alrededores.

Otra de las modalidades de Dámaso para transportar cocaína para el Cartel de Sinaloa desde Colombia a México ha sido el uso de aviones de fumigación. Zambada Niebla afirmó que dichas aeronaves podían llegar a transportar hasta media tonelada de cocaína (500 kilos).

El imperio de "El Chapo" y sus factores clave

De acuerdo a la acusación penal en NY, Guzmán Loera logró construir en 30 años su imperio de tráfico internacional de drogas gracias a cinco factores principales. Al principio México era sólo un trampolín para pasar miles de toneladas de cocaína a Estados Unidos, principalmente a Miami y Nueva York.

“Junto con la proliferación de las drogas en nuestras comunidades, llegó una avalancha de violencia y crimen”, afirma la fiscalía. Los narcotraficantes mexicanos, que hasta entonces solo comerciaban marihuana y heroína, usaban sus mismas rutas para ayudar a los colombianos a transportar el polvo blanco. Guzmán Loera supo ganarse la simpatía de los colombianos por su eficacia en el trasiego de drogas y la entrega de las ganancias en tiempo record. “Guzmán usó esta riqueza para aumentar su poder y el del Cartel de Sinaloa en el mundo del narcotráfico.

Dentro de México, Guzmán amplió su control de sus puertos Atlántico y Pacífico. Amplió su control en las ciudades fronterizas no sólo entre Estados Unidos y México, sino también en la frontera entre México y Guatemala. El tercer factor fue que Guzmán Loera y la organización criminal, crearon alianzas con otros carteles mexicanos construyendo una “federación” para dominar la frontera con EE.UU.

Así mismo lograron eliminar a los carteles colombianos de toda la cadena criminal al ponerse en contacto directo con los productores de la cocaína en territorio de Colombia, Ecuador y Venezuela. Y el quinto factor, que fue el definitivo para la construcción de su imperio criminal, fue la corrupción de las autoridades. De acuerdo a la fiscalía, mientras aumentaba su presencia a nivel internacional Guzmán Loera consolidó su poder dentro de México a través de la corrupción de funcionarios “en todos los niveles de los gobiernos locales, municipales, estatales, nacionales, y de gobiernos extranjeros”, a quienes se pagaron cuantiosos sobornos en efectivo -incluso millones de dólares- para garantizar el libre trasiego de toneladas de drogas de Sudamérica a Estados Unidos.

Con todo ese poder y corrupción para el gobierno de Estados Unidos era claro que el gobierno de México sería incapaz de mantener tras las rejas a Guzmán Loera.

La lucha por el poder tras la captura de "El Chapo"

Cuando Joaquín Guzmán Loera fue reaprendido por el gobierno de México en febrero de 2014 en un operativo coordinado por la DEA en Mazatlán, Sinaloa, en vez de dejar en manos de su familia las riendas de su facción dentro del Cartel de Sinaloa, prefirió confiar en “El Licenciado”. Fuentes consultadas dentro de la organización criminal señalaron que “El Chapo” considerada que sus hijos Iván Archivaldo y Alfredo Guzmán Salazar, a quienes procreó en su primer matrimonio con Alejandrina Salazar, pese a que desde corta edad participaban en las actividades de la organización criminal aún no estaban preparados para hacerse cargo de las operaciones.

Consideraba que eran inmaduros, no le gustaba la vida poco discreta que llevaban, presumiendo lujos y mujeres en las redes sociales. En 2014 la decisión de su padre fue respetada por Iván y Alfredo; y “El Licenciado” cuidó con diligencia los intereses de “El Chapo” dentro del cartel mientras iba acumulando más poder.

Las cosas cambiaron radicalmente en 2016. Tras los primeros meses de prisión los hijos del capo se percataron rápidamente de que por primera vez el poder del capo estaba debilitado. La presión ejercida por el gobierno de EE.UU. sobre México había provocado que esta vez su encarcelamiento no fuera un recreo.

En febrero de 2016 la esposa de “El Chapo”, Emma Coronel Aispuro, una ex reina de belleza con quien se unió en 2007, se vio obligada a salir del tradicional anonimato y en exclusiva otorgó una entrevista a la autora de este artículo (ver entrevista) para denunciar los supuestos tratos y “tortura” que su esposo estaba sufriendo en prisión. Se afirma que Iván y Alfredo comenzaron a disputar el poder a Dámaso López Núñez e intentaron reclamarle dinero y propiedades argumentando que eran de su padre, y reclamaban un puesto en las negociaciones para el tráfico de drogas.

“El Licenciado” no cedió y al ver la evidente debilidad de “El Chapo” se unió con otros familiares de Guzmán Loera y carteles enemigos para iniciar una guerra interna y desplazarlo del poder. Dámaso también se alió con Fausto Isidro Meza, líder de lo que queda del Cartel de los Beltrán Leyva, y con el Cartel Jalisco Nueva Generación, comandado por Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.

Uno de los primeros indicios públicos de la batalla por el poder fue el ataque perpetrado contra la casa de Consuelo Loera, madre de “El Chapo” Guzmán, en la comunidad de La Tuna, en Badiraguato, Sinaloa, en junio de 2016. Un comando armado encabezado directamente por “Alfredito” atacó la ranchería y saqueó la casa de la señora cuando ella se encontraba presente.

Hasta ese momento la familia de Guzmán Loera pensaba que la agresión únicamente venía de “Alfredito” y no había sospechas de la traición de Dámaso, quien no sólo efectuó contra su jefe una guerra de balas, sino también una guerra cibernética para provocar dentro del cartel desconfianza contra sus hijos Iván y Alfredo. Entre los sitios de internet creados estuvo www.culiacaninformando.com.

Tras días de batalla campal en la sierra de Sinaloa, en agosto de 2016 Iván y Alfredo Guzmán Salazar fueron secuestrados en un restaurante de moda en Puerto Vallarta, Jalisco. En un principio el gobierno de México dijo que era responsabilidad del Cartel Jalisco Nueva Generación, pero se afirma que detrás de ese golpe estuvo “El Licenciado”. Para la DEA la extradición de Joaquín Guzmán Loera significa definitivamente su fin y el inicio de la era de “El Licenciado”, quien es considerado más violento y radical que su ex jefe.

Cooperación internacional en la captura de "El Chapo"

Joaquín Guzmán, alías el Chapo, es el delincuente más buscado de México tras su segunda fuga de una cárcel de alta seguridad, el 11 de julio. Las autoridades locales aseguran que están desplegando la mayor cantidad de recursos para atrapar al narcotraficante. En este escenario, la prensa mexicana anunció que se ha formado un bloque de países que trabaja en conjunto para dar con el paradero del líder del cartel de Sinaloa.

Estados Unidos, Colombia, Guatemala, más Interpol y Europol están tras Guzmán.En medio de este grupo de naciones e instituciones policiacas internacionales destaca parte del equipo de elite colombiano que trabajó en la “caza” de Pablo Escobar, el mayor capo del narcotráfico mundial en los últimos años de la década de los 80 y principios de los 90.

Según señaló la prensa “cafetera”, tres generales en retiro y seis oficiales activos de la Policía Nacional Colombiana estuvieron la semana pasada en México, entregado las claves de la lucha que libraron contra el crimen organizado y cómo desarticularon a los que, en esos momentos, eran los principales carteles de narcotráfico en el mundo. Se trata de los generales (r) Rosso José Serrano, Ismael Trujillo Polanco y Luis Enrique Montenegro, directores de la policía colombiana y de la policía secreta que combatieron los carteles de Medellín, Cali y Norte del Valle.

Tabla comparativa: El Chapo vs. Pablo Escobar

Característica El Chapo Guzmán Pablo Escobar
Origen México (Cartel de Sinaloa) Colombia (Cartel de Medellín)
Mentor Miguel Ángel Félix Gallardo Alfredo González ("El Padrino")
Métodos Corrupción, alianzas con otros carteles Violencia extrema, filantropía selectiva
Captura final Detectado por llamada telefónica Detectado por llamada telefónica

TAG: #Trabajo

Lea también: