Tener un matrimonio el fin de semana, irte de vacaciones unas semanas, o tener reuniones importantes en el trabajo son eventos en los que solemos pensar en un esmaltado permanente. Pero, ¿es inofensivo para tus uñas someterlas constantemente a este intenso tratamiento? Tras esa apariencia impecable, con colores brillantes y acabado perfecto, hay varias precauciones que tomar en cuenta, en especial si lo aplicas a menudo en tus manos. Tener un esmalte de uñas duradero por semanas, sin perder color ni brillo, tiene sus consecuencias, y hacerlo de forma constante puede provocar daños difíciles de reparar.
El Esmaltado Permanente y sus Consecuencias
“El uso frecuente de esmaltado permanente puede ocasionar daño a las uñas, tanto de forma temporal como a largo plazo”, asegura Constanza Ullrich, dermatóloga de la Clínica RedSalud Vitacura. Todas quienes se han hecho este tratamiento saben que no es nada sutil: los químicos que se usan, como los acrilatos, también están presentes en pinturas y barnices industriales, y adhesivos como el cionacrilato también pueden tener un efecto corrosivo con el tiempo.
Pero lo más agresivo es la remoción del esmaltado: si se realiza de forma muy seguida o periódica puede provocar la destrucción de la lámina ungueal, la capa natural que está en la superficie de la uña, y que es susceptible de romperse ante un tratamiento demasiado intenso. “Al retirar el esmaltado, cuando se raspa el plástico o lámina, el proceso puede ser muy fuerte y traumático, generando cierta destrucción en el proceso”, explica Ullrich.
“Los cosméticos para las uñas son utilizados por millones de personas y si bien son relativamente seguros, pueden existir complicaciones asociadas tanto al instrumental que se utiliza cómo al quitaesmalte o la lámpara de radiación UV”, comenta Catalina Jahr Andrade, dermatóloga y académica de Medicina en la U. Andrés Bello Viña del Mar. “Todos estos procesos físicos pueden causar un adelgazamiento de la uña y una debilidad ungueal”, dice. “Una mala técnica puede provocar una infección y también pueden desarrollar una dermatitis alérgica por el contacto de los agentes utilizados”, asegura.
Irene Araya, dermatóloga de Clínica Santa María, es todavía más tajante. Para ella lo ideal es no usar ningún producto dermocosmético sobre las uñas. “Las uñas entregan señales de nuestra salud”, cuenta. “A través de la lámina ungueal, por ejemplo, y según su estado o color, es posible detectar enfermedades que comprometen distintos órganos del cuerpo (como enfermedades renales, hepáticas o déficit de fierro), lo que se verá obstaculizado si se encuentran esmaltadas”.
Al mantener constantemente las uñas con algún tipo de cubierta estética -como esmaltes o uñas acrílicas- es más fácil incubar y al mismo tiempo enmascarar una infección ungueal, ya sea por hongos o bacterias.
Francisca Daza, dermatoestética de Clínica Alemana, dice que “lo ideal, para provocar el menor daño posible, es mantener el esmaltado mucho tiempo, ojalá tres semanas o más, ya que retirarlo con una mayor frecuencia genera más deterioro”. También sugiere que el retiro lo haga una profesional o bien hacerlo con los productos adecuados y sin apuro.
“La acetona también daña la uña, si se aplica en demasía. Por eso hay que remover con mucho cuidado, ojalá nunca hacerlo uno mismo, tampoco de forma apurada o limando en exceso”, advierte.
“El uso de estos removedores, que pueden contener acetona u otros solventes orgánicos como acetato o hidroxietanol, pueden deshidratar la uña y disminuir la adhesión de sus componentes fundamentales, favoreciendo la fragilidad ungueal”, asegura Araya.
La Lámpara UV: Un Peligro Silencioso
Así como el “raspado” y el líquido removedor pueden dañar a la uña, también la lámpara de luz UV, aunque se vea inofensiva, genera sus consecuencias negativas si se exponen constantemente las manos o pies en ella. Actualmente, estos aparatos son fáciles y no muy caros de conseguir. Pero a pesar de que las use todo el mundo, tanto en salones como en sus casas, no son inocuas ven.
“La mayoría de las lámparas UV emiten una radiación ultravioleta tipo A (UVA), que utilizada desmedidamente puede causar daño celular en la piel, acelerar el envejecimiento y aumentar el riesgo de cáncer”, detalla Daza complementa que, si bien este último riesgo es más bien improbable, “sí lo es que se genere un envejecimiento prematuro de la mano”.
“Si uno se hace cada un esmaltado permanente cada 15 días, es como meter la mano a un solárium semana por medio. Eso puede llevar a una alteración de la piel, aumentando las probabilidades de tener un cáncer de piel. Pero también se produce un daño estético, puesto que aparecen más manchas y se acelera el envejecimiento”.
Onicólisis: La Destrucción de la Uña
Quizá no te suene de nombre, pero la onicólisis es uno de los problemas más comunes asociados al uso desmedido de esmaltes permanentes. “Onico proviene de ‘uña’ en griego, mientras que lisis significa destrucción”, explica Ullrich. En síntesis, la onicólisis se traduce como “la destrucción de la uña”.
En términos sencillos, “si se observa algún daño en la estructura de la uña, ya sea separación de la lámina o su destrucción, se utiliza el término onicólisis. Este puede tener diversas causas, como accidentes, lesiones u otros, pero el esmaltado permanente también la puede ocasionar”, destaca. En su experiencia, la manifestación más común después de aplicar esmaltado permanente por mucho tiempo es la onicólisis distal, que implica la separación de la lámina ungueal y su destrucción en la parte final de la uña.
“Esta condición tiende a ser persistente, pero con el crecimiento natural de la uña y sin manipulación, suele mejorar con el tiempo. También he observado casos más graves, que involucran la destrucción total de la uña y, en ocasiones, traumas significativos que resultan en cambios permanentes en la estructura de la uña”, cuenta Ullrich.
La onicolisis, agrega Araya, genera una incomodidad importante en los pacientes, porque produce molestias al acumularse detritus o materiales en el espacio generado, siendo bastante difícil de limpiar, además del consecuente efecto antiestético. “También favorece la producción de infecciones por hongos y bacterias que pueden anidarse en este espacio”, complementa. En los peores casos, la uña puede despegarse de forma permanente.
“La onicólisis es algo que se puede revertir”, comenta Daza. Para eso, como ya debes sospechar, no conviene hacerse esmaltado permanente ni tampoco sumergirlas tanto en agua. “También es muy importante hidratarlas, colocando cremas hidratantes, sobre todo alrededor de las cutículas, cuidándose de golpes y manteniéndolas cortas”, aconseja.
Alternativas y Recomendaciones
¿Conviene evitar los esmaltados permanentes?
“Lo importante es tener cuidado al momento de realizarlo y ser responsables”, propone la dermatóloga de Clínica RedSalud Vitacura. Como vimos, no es un proceso inocuo, y uso constante puede causar repercusiones. “Todo lo que uno hace en el cuerpo tiene pros y contras”, plantea, por lo que es importante evaluar antes de guiarse por las modas o tendencias.
“El esmaltado permanente, hecho de manera desmedida y con mala técnica, puede dañar la uña permanentemente”, agrega Ullrich. Sin embargo, opina que tampoco es que esté prohibido si es que se realiza de vez en cuando. Todo depende de la persona: para aquellas con uñas débiles, alguna patología o alteraciones importantes en la piel de la mano, como dermatitis, incluso los esmaltados normales pueden ser contraproducentes.
“Hoy las uñas son consideradas por mucha gente como un foco de atención indiscutible en su rol estético, y es una industria que mueve mucho dinero”, observa Araya. Ella sugiere mantenerlas cortas y limpias, hidratando con cremas o aceites especiales para evitar daños. También es importante mantener una dieta saludable, con los aportes necesarios en vitaminas y minerales para favorecer su crecimiento adecuado, así como evitar el contacto con químicos dañinos que alteren su estructura, como detergentes y lavalozas -”¡siempre usar guantes!”- y no realizarse procedimientos cosméticos en forma continua.
Últimas recomendaciones
- Siempre proactiva con la manicurista: Involúcrate en el proceso, pregunta si las herramientas están esterilizadas y pide que desinfecte los implementos y el lugar después de cada cliente.
- No cortar la cutícula: Evita que se empuje o corte la cutícula, ya que es el sistema de protección del dedo.
- Usar factor solar: Aplica un protector solar de amplio espectro (FPS 30 o superior) 20 minutos antes del esmaltado permanente.
- Ojo con el esmalte tradicional: Aunque es menos invasivo, no hay que caer en su uso desmedido. No más de una vez a la semana o cada 10 días.
- Descanso entre esmaltados: Dale descanso a la uña entre un esmaltado permanente y otro, aplicando algún producto humectante durante el periodo de descanso.
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