En 2002, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estableció el 12 de junio como el Día Mundial contra el Trabajo Infantil.
El trabajo infantil es una violación de los derechos humanos fundamentales, habiéndose comprobado que entorpece el desarrollo de los niños, y que potencialmente les produce daños físicos y psicológicos para toda la vida. El trabajo infantil se presenta de diversas maneras y en diferentes ámbitos, vulnerando derechos e impidiendo que el acceso a la educación pueda efectivizarse en plenitud.
El trabajo infantil se define como aquellas actividades que priva a los niños, niñas y adolescentes (NNA) de su infancia, del desarrollo de su potencial y su dignidad, y que es nocivo para su desarrollo físico y mental.
Magnitud del Problema
Las cifras indican que el 11% de NNA en el mundo trabajan (OIT, 2013) lo que equivale alrededor de 168 millones. Por otro lado, en América Latina y el Caribe esa cifra representa al 8,8%, es decir, unos 12,5 millones de NNA.
Desde el año 2000, el trabajo infantil se ha reducido casi a la mitad, de 246 millones a 138 millones, pero las tasas actuales siguen siendo demasiado lentas, y el mundo no ha alcanzado el objetivo global de eliminación para 2025.
Los últimos datos muestran una reducción total de más de 22 millones de niños desde 2020, revirtiendo un alarmante repunte entre 2016 y 2020.
Asia y el Pacífico lograron la reducción más significativa de la prevalencia desde 2020, con un descenso de la tasa de trabajo infantil del 5.6 por ciento al 3.1 por ciento (de 49 millones a 28 millones de niños). África subsahariana sigue soportando la carga más pesada, con casi dos tercios de todos los niños en situación de trabajo infantil, unos 87 millones.
Causas y Consecuencias
Se ha demostrado que existe un fuerte vínculo entre la pobreza de los hogares y el trabajo infantil, y que el trabajo infantil perpetúa la pobreza durante generaciones, dejando a los hijos de los pobres fuera de la escuela y limitando sus posibilidades de ascender en la escala social. Este declive de los recursos humanos ha estado vinculado a un bajo crecimiento económico y a un desarrollo social lento.
El trabajo infantil compromete la educación de los niños, limitando sus derechos y sus oportunidades futuras y poniéndolos en riesgo de sufrir daños físicos y mentales.
Peores Formas de Trabajo Infantil
Según el Artículo 3 del Convenio núm. 182 de la OIT las peores formas de trabajo infantil corresponde a:
- todas aquellas formas de esclavitud
- utilización o reclutamiento para la explotación sexual, producción de pornografía o actuaciones pornográficas
- producción o reclutamiento para realización de actividades ilícitas
- actividades que dañe la salud, seguridad o moralidad de los NNA.
Convenios Internacionales Clave
Convenio sobre la edad mínima, 1973 (núm. Este Convenio fundamental establece la edad mínima general para la admisión al trabajo o al empleo, en 15 años (13 para los trabajos ligeros) y la edad mínima para el trabajo peligroso, en 18 años (16 en determinadas condiciones estrictas).
Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999 (núm. Este Convenio fundamental define al «niño» como toda persona menor de 18 años. Requiere de los Estados que lo ratifiquen la erradicación de las peores formas de trabajo infantil, incluidas todas las formas de esclavitud o prácticas análogas a la esclavitud, entre ellas, la venta y la trata de niños, la servidumbre por deudas y la condición de siervo, y el trabajo forzoso u obligatorio, incluido el reclutamiento forzoso u obligatorio de niños para utilizarlos en conflictos armados; la prostitución y la pornografía infantiles; la utilización de niños para actividades ilícitas, en particular la producción y el tráfico de estupefacientes; y el trabajo que pueda dañar la salud, la seguridad o la moralidad de los niños. En este convenio se dispone que los Estados que lo ratifiquen deben brindar la asistencia directa necesaria y adecuada para librar a los niños de las peores formas de trabajo infantil y para su rehabilitación e integración social.
Estrategias y Compromisos
El compromiso, es buscar la convergencia de las políticas públicas de erradicación del trabajo infantil, en especial en sus peores formas y sobre trata de personas, promoviendo la cooperación en materia de prevención y la integralidad de las acciones de protección y reparación.
“El mundo ha hecho progresos significativos en la reducción del número de niños obligados a trabajar. Sin embargo, demasiados niños siguen trabajando en minas, fábricas o campos, a menudo realizando trabajos peligrosos para sobrevivir”, afirmó la Directora Ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell. “Sabemos que es posible avanzar hacia la erradicación del trabajo infantil aplicando salvaguardias jurídicas, ampliando la protección social, invirtiendo en educación gratuita y de calidad, y mejorando el acceso de los adultos a un trabajo decente.
“Las conclusiones de nuestro informe ofrecen esperanza y muestran que el progreso es posible. Los niños deben estar en la escuela, y no en el trabajo. Los propios padres deben recibir apoyo y tener acceso a un trabajo decente que les permita que sus hijos estén en la escuela y no vendiendo cosas en los mercados o trabajando en las granjas familiares para ayudar a mantener a su familia. Pero no debemos cegarnos, aún nos queda un largo camino por recorrer antes de alcanzar nuestro objetivo de erradicar el trabajo infantil“, declaró el Director General de la OIT, Gilbert F.
Los organismos advierten de que es más necesario que nunca mantener y aumentar la financiación, tanto mundial como nacional, si se quieren mantener los logros recientes. Las reducciones en el apoyo a la educación, la protección social y los medios de subsistencia pueden llevar a familias ya de por sí vulnerables al borde del abismo, obligando a algunas a enviar a sus hijos a trabajar.
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