Retornar de vacaciones puede ser un dolor de cabeza para muchos. Pasar de unas relajadas vacaciones al ajetreo del trabajo puede resultar en estrés post vacaciones, afectando el rendimiento laboral. Ya empieza la recta final del verano y, para muchos, se acerca el retorno al trabajo y la rutina, mientras que otros ya están de vuelta.
«Este estrés se presenta en la mayoría de los trabajadores al pasar de un estado relajado a una rutina con horarios, metas y responsabilidades. Este año, probablemente se intensifique en quienes no descansaron al máximo y no se desconectaron por las tragedias vividas en el verano, como los incendios. Muchos volverán al trabajo sintiendo que les faltó descansar más», explicó Lissette Domínguez, psicóloga laboral y directora de Atracción de Talentos de SOS Group.
Según la experta, este malestar dura habitualmente dos semanas, pero se puede prolongar hasta tres meses en el caso de personas descontentas con su lugar de trabajo. La psicóloga laboral Lissette Domínguez señala que este estrés puede durar hasta tres meses, pero que se puede manejar con simples tips.
“Este síndrome es una forma de estrés que, como muchas otras, se refiere a una reacción normal del organismo frente a cualquier situación que requiere adaptación. “Si bien en muchas instancias, las vacaciones son en sí muy estresantes, el sólo hecho de tener que reintegrarse a una rutina con responsabilidades y exigencias, genera ansiedad.
En los últimos días de vacaciones, muchas personas recuerdan que tienen que volver al trabajo y, con eso, en muchos casos aparecen sensaciones negativas asociadas a la rutina laboral. Si no se toman algunas medidas, a esto se puede sumar malestar físico durante las primeras semanas.
Viviana Tobar, psicóloga de Clínica Universidad de los Andes, explica que muchas veces esto pasa cuando la persona empieza a pensar en un sin fin de cosas que debe hacer, enfrentar o preparar que pudieron haber quedado pendientes. Principalmente, si se asocia a un impulso de que todo debiera resolverse prontamente o también a situaciones que pueden no gustarles o acomodarles.
En algunas personas este malestar se hace evidente con síntomas como ansiedad, insomnio, somnolencia, cambios en la alimentación, taquicardia, presión del pecho, muchos pensamientos, irritabilidad o cambio de ánimo, y angustia. Asimismo, disminución de la capacidad de concentración y dificultades para la realización del trabajo. Puede darse uno o varios a la vez.
“Es importante que estos síntomas no persistan en el tiempo, diferenciar si son leves, poco frecuentes, no dificultan el diario vivir y desaparecen o si están en una frecuencia o intensidad que empiezan a obstaculizar a la persona en sus quehaceres. En este caso, vale la pena consultar con un especialista para identificar qué es lo que puede estar ocurriendo y buscar alternativas de solución para que eso no se mantenga” aclara la especialista.
Normalmente en las vacaciones los horarios de sueño y la alimentación pueden variar, por lo que lo ideal es comenzar a ordenarlos o regularizarlos de a poco unos días antes de volver al ritmo laboral o a medida que se está volviendo. Un buen dormir ayuda en todo ámbito en el diario vivir y en la salud.
Consejos para una transición exitosa
¿Cómo afrontar la vuelta al trabajo después de las vacaciones? Sabemos que volver al trabajo después de unas merecidas vacaciones no es fácil. El cambio de rutina, el estrés, el cansancio y la falta de motivación pueden afectar a nuestro rendimiento y a nuestro bienestar.
Para hacer más fácil la vuelta a la rutina, la psicóloga recomienda:
- Antes de salir de vacaciones, si es posible, delegar temas que quedan pendientes.
- Aprovechar los últimos días de descanso centrándose en ese momento presente.
- Regresar de las vacaciones un par de días antes de volver al trabajo, para ir familiarizándose con la rutina, ritmos y horarios.
En este sentido, recomienda -de ser posible- regresar a mitad de semana, retomar rutinas domésticas antes del trabajo y planificar el reintegro de forma gradual, priorizando tareas y pidiendo apoyo al reemplazo vacacional.
- Hacer lo que nunca tiene tiempo de hacer, como ver una película, ordenar algo que no ha podido, organizar la casa, preparar el closet o simplemente, descansar.
- Los primeros días de vuelta al trabajo ser conscientes y regular las expectativas en relación a lo que se debe resolver o abordar en el corto, mediano o largo plazo. Jerarquizar intentando diferenciar los niveles de urgencia.
- Ponerse al día de a poco. Al ausentarse un periodo de tiempo, es imposible volver y actuar como si siempre hubiéramos estado y hacer todo de manera inmediata.
Volver al hogar dos días antes de entrar a trabajar: Esto permitirá descansar del viaje de retorno y retomar tareas de la vida personal, como abastecerse de comida y pagar cuentas.
Tratar de no regresar un lunes al trabajo: Se sugiere reincorporarse a mediados de semana, permitiendo adaptarse de a poco al trabajo.
Reunirse a conversar con el compañero que realizó el reemplazo en el trabajo: Sirve para ponerse al día del estatus en que quedó cada tarea, qué temas fueron resueltos, qué está pendiente y es urgente.
Pedir al jefe que quien sustituyó a otro compañero en vacaciones, continúe reemplazándolo al menos dos o tres días parcialmente: «Hay tanta información nueva al regresar de vacaciones que cuesta conectarse al principio.
Limpiar el correo, compartir con colegas y recordar momentos de vacaciones también son consejos para mitigar el estrés post vacaciones.
Una de las mejores formas de reducir el estrés de la vuelta al trabajo es planificar con anticipación. Tras varias semanas con horarios más flexibles, regresar de golpe a la rutina puede ser complicado.
En los primeros días tras el regreso, es recomendable definir objetivos a corto y mediano plazo. Marzo es un mes ideal para actualizar conocimientos y fortalecer habilidades.
Organiza tu primer día: Antes de incorporarte al trabajo, revisa tu agenda, prioriza tus tareas, responde los correos más urgentes y planifica tu semana. Así evitarás la sensación de agobio y tendrás una visión más clara de lo que tienes que hacer.
Establece unas prioridades: No pretendas hacerlo todo el primer día. Sé realista y enfócate en lo más importante. Deja para más adelante lo que pueda esperar o delega lo que puedas. Así evitarás el estrés y la frustración.
Organiza tu correo de forma lógica: No te dejes abrumar por la cantidad de correos que te esperan. Crea carpetas y filtros para clasificarlos por temas, urgencia o destinatarios. Responde primero los más relevantes y deja los demás para cuando tengas más tiempo.
Añade pequeños descansos en tu agenda: No te olvides de cuidar tu salud física y mental. Haz pausas cada cierto tiempo para estirarte, respirar, tomar agua o comer algo saludable. Aprovecha también para desconectar un poco y charlar con tus compañeros. Estos momentos te ayudarán a recargar energía y a mejorar tu ánimo.
Cambia de perspectiva: En lugar de ver el trabajo como una obligación o un castigo, intenta verlo como una oportunidad de crecimiento, aprendizaje y desarrollo. Piensa en los aspectos positivos de tu trabajo, como el ambiente, los proyectos, los retos, etc. Así te sentirás más agradecido y motivado.
Establece nuevos objetivos laborales: Una buena forma de recuperar la ilusión por el trabajo es marcarse nuevas metas y desafíos. Piensa en lo que quieres lograr, mejorar o cambiar en tu trabajo y traza un plan de acción. Así tendrás un sentido de propósito y dirección.
Respeta tu horario y tu tiempo libre: Dedica las horas fuera del trabajo a hacer actividades que te gusten, como leer, hacer deporte, salir con amigos, etc. Así equilibrarás tu vida personal y profesional y evitarás el agotamiento.
Finalmente todo está en la actitud. “Las personas se contaminan con la ‘mala onda’. Reserva unos días al final de tu descanso para adaptación. Eso te ayudará a disminuir el estrés. Al volver, te darás cuenta de que no hubo ninguna catástrofe durante tu ausencia.
Está demostrado que hacer deporte es bueno no sólo para la salud sino también para contribuir a bajar el estrés, por lo que el deporte será uno de tus mejores aliados para combatir la depresión post vacacional.
“No hay que olvidar que, durante los periodos de trabajo o de rutina habitual, también es beneficioso mantener espacios de esparcimiento, descanso, ejercicio y sociabilidad.
La vuelta al trabajo en marzo puede ser un desafío, pero con una buena planificación y estrategias adecuadas, es posible hacer que la transición sea más llevadera. Tanto trabajadores como empresas pueden beneficiarse de estos consejos para retomar la rutina de manera eficiente y con una mentalidad positiva.
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