El desempleo es una realidad que afecta a muchas personas, y es importante comprender que las consecuencias van más allá de las cifras estadísticas. Inevitablemente, las consecuencias económicas de la pandemia traerán un aumento de la desigualdad, pobreza y cesantía, junto a los trastornos psicosociales, asociado a sus repercusiones.

El Diario Financiero ha informado recientemente que, en el último trimestre (julio-agosto), la tasa de desempleo ha alcanzado un preocupante 9%. Las puertas del trabajo no están abiertas para todos en Chile. Así lo evidencian las últimas cifras: en el último año, el número de personas desempleadas aumentó 37.479 más, y casi todos -el 95,8%, es decir, 35.894- forman parte de un grupo atrapado en la cesantía prolongada. La tasa de desocupación de larga duración creció un 69,1% en el trimestre de febrero a abril respecto al mismo periodo del año anterior, el mayor salto desde octubre de 2021.

Impacto Económico y Estrés Psicológico

Desde una perspectiva individual, el desempleo desencadena un impacto económico significativo. La pérdida de ingresos resultante puede llevar a dificultades financieras, la incapacidad de afrontar las deudas y, en última instancia, la acumulación de estas. Pero el desempleo no solo afecta los bolsillos, ya que también influye en la salud mental de las personas. A menudo subestimado, el estrés y la ansiedad se elevan ante la incertidumbre sobre el futuro laboral.

Al año siguiente, mi primero como becado de psiquiatría en el Hospital Salvador, tuve la oportunidad de vivenciar la experiencia de mis pacientes y los efectos psicoemocionales del desempleo prolongado o la pérdida de sus emprendimientos, que implica la pérdida de la capacidad de generar ingresos. Esta incapacidad produce efectos nefastos para la salud mental y social. El estrés, generado por la discrepancia entre la realidad de ingresos y de las expectativas de calidad de vida, tiene como núcleo central un síndrome ansioso-depresivo.

De esta forma, mientras mayor sea la amenaza de no encontrar trabajo o ingresos estables, mayor será la ansiedad, así como cuanto mayor sea la percepción de lo “irreparable” del daño producido por la cesantía o carencia de ingresos, mayor será la depresión.

Consecuencias Psicológicas del Desempleo

Conoce las consecuencias psicológicas del desempleo y cómo sobreponerse a esta experiencia con el presente artículo. El empleo es una fuente de satisfacción para el ser humano. Este representa un factor protector para la salud, por sus múltiples bondades. Además, de los beneficios que proporciona a las personas desde el punto de vista salarial y económico, es considerado como una fuente de bienestar y equilibrio psicológico y social. Asimismo, cuando falta, genera una serie de transformaciones que alteran dicho estado de equilibrio. Se considera que ciertos síntomas psicosomáticos, bajo bienestar psicológico, depresión, ansiedad y pobre autoestima, son algunos de los problemas psicológicos que las personas desempleadas corren el riesgo de padecer.

Características Psicológicas del Desempleo

Entre las Características psicológicas del desempleo se encuentran:

  • Padecimiento del síndrome de invisibilidad: la persona experimenta la sensación de que no le ven; se siente extraña y pérdida entre el colectivo, se considera aislada del sistema económico social y que ha perdido su identidad profesional.
  • Afectación de la valía personal. La persona asocia la experiencia con su valía, experimentando un sentimiento de incapacidad, generando reproches sobre sí mismo y duras críticas, lo cual le produce mayor estrés.
  • Aislamiento: la persona comienza aislarse de forma progresiva. Sus relaciones familiares y sociales se van deteriorando, lo que incrementa síntomas depresivos, apatía y/o irritabilidad, temor, ansiedad.
  • Confusión y desorganización del tiempo y las rutinas. El desempleo sugiere la perdida de ciertas pautas de rutinas que producen sentimiento de desorientación, tedio y vacío existencial.

Este síndrome ansioso-depresivo, aumenta la irritabilidad y sensibilidad, disminuyendo la empatía, al no poder cumplir con las expectativas de satisfacer necesidades, tanto autoimpuestas como las de los demás. Esta condición subjetiva, aumenta la posibilidad de conflictos interpersonales, violencia intrafamiliar, sentimientos de soledad, fracaso y vacío. Esta dolorosa experiencia puede llevar a las personas al abuso de sustancias como el tabaco, alcohol u otras drogas, para evadir esta adversa realidad.

Luego, otro factor de estrés es la incertidumbre en torno a la reinserción laboral y el riesgo a la precarización del propio trabajo. Esto, pues se teme a la pobreza o ruina, a la pérdida de logros obtenidos a lo largo de una vida de trabajo y no ser capaz de recuperarlos. También, se teme a la pérdida del acceso al consumo básico, al confort adquirido en el tiempo, como a la pérdida de validez social. Lo anterior, genera culpa, vergüenza y aversión a sí mismo. Esta experiencia se vuelve intolerable, generando aislamiento y acrecentando sentimientos de insignificancia, resentimiento y pérdida del sentido que motiva y da continuidad a la propia vida.

El consumo, fundamental en la economía contemporánea, es la forma que tienen los ciudadanos de acceder a los beneficios de la organización social y económica, por tanto, es esencial para la mantención de la estabilidad emocional de estas. Lo anterior, podría parecernos banal por la concepción popular que los bienes son ajenos a la esencia de las personas. En oposición a esta concepción popular, el consumo sostiene la autoestima, el compromiso con las actividades diarias y el sentido de pertenencia social, es decir, sentirnos valorados y respetados por los demás. De esta forma, perder la capacidad de adquisición de estos bienes y servicios, tiene un efecto letal en la salud mental, ya que es vivido como un sentimiento de pérdida.

Ser expuesto a la exclusión, es una permanente amenaza para las personas. Con la cesantía, no está solo en juego la satisfacción de necesidades biológicas primarias, sino también, la aceptación y reconocimiento social, dado que, nos importa que nuestra vida sea percibida como digna y meritoria. Por ende, la pérdida del acceso a los bienes puede generar sentimientos de humillación, percibiéndose como desaprobados o rechazados por personas, de alguna manera, significativas. Baumann, señala que “la denegación de reconocimiento, la negación del respeto y la amenaza de la exclusión, han reemplazado a la explotación y a la discriminación como las fórmulas más comunes empleadas para explicar y justificar los rencores que los individuos pueden guardar por la sociedad…”

Fases ante la pérdida de empleo

De acuerdo a la opinión de expertos profesionales con base a sus investigaciones, existen una serie de fases relacionadas a los efectos psicológicos que pueden producirse en la situación de desempleo. Entre estas se identifican:

  1. Shock emocional. Se caracteriza por la manifestación de un conjunto de emociones como el miedo, perplejidad y confusión. La persona experimenta una sentida sensación de fracaso e incapacidad para elaborar planes a futuro.
  2. Optimismo irreal. Esta fase sugiere la sensación de estar de vacaciones, lo que implica que la persona no tiene consciencia de su realidad como desempleado, más bien considera que la situación es temporal. Sin embargo, al ver que la situación no es revertida, puede experimentar ansiedad ante la posibilidad de que la experiencia se prolongue en el tiempo. Esto le sugiere la necesidad de encontrar empleo, por lo que se activa en dicha tarea, enfrentando la dura vivencia del rechazo.
  3. Impacto psicológico. La persona se siente pesimista, experimenta síntomas de ansiedad e irritabilidad. Es posible la aparición de trastornos psicofisiológicos. En esta fase el apoyo familiar social y el despliegue de los recursos de afrontamiento de la persona se hace crucial.
  4. Reconocimiento de la identidad de desempleado. Esta fase se caracteriza por la aparición de ideas fatalistas. La persona asume la experiencia como un fracaso personal en lugar de social, lo que le conduce al aislamiento. Se muestra avergonzada e insegura. En la mayoría de los casos se debilitan las estrategias de afrontamiento, se sumerge en una espiral depresiva que puede complicarse ante el planteamiento de soluciones nefastas como el consumo de sustancias estupefacientes y en algunos casos desestimar el sentido de la propia existencia, atentando, incluso, en contra de ésta.

El sentimiento de fracaso constante durante el desempleo.

Historias Personales

El desempleo, el que dura mucho tiempo, es una realidad que se vive en silencio. Ver que las oportunidades no llegan es desesperante. Me acuesto pensando en las necesidades que no puedo cubrir de mis hijos. Como jefa de hogar siempre estoy con la frustración en la garganta, porque no puedo ofrecerles la estabilidad que merecen.

  • Matías Hozven, publicista: "Entré en un periodo de estrés muy grande. Eso afectó mis relaciones interpersonales y la confianza sobre mí mismo".
  • Ximena Orias, asistente educacional: "Es muy difícil encontrar un empleo en regiones y más en el área de educación, donde se suelen abrir vacantes una vez al año".
  • Diego Castillo, diseñador gráfico: "Comienzas a sentirte excluido. Siempre había una excusa. De cada 10 currículos enviados, en nueve casos me decían que estaba sobre calificado, que no cumplía con el perfil. Y yo sabía que todo era por la edad".

¿Cómo Actuar Frente al Desempleo?

Las investigaciones en cuanto al impacto psicológico del desempleo sugieren que a mayor tiempo de desempleo mayor afectación puede tener la salud mental. En este sentido, es posible afirmar que el desempleo provoca un malestar psicológico que necesita una atención especializada y dirigida, para la reconstrucción de aquellos factores constitutivos de la persona que se han visto deteriorados tras la experiencia. La relación entre la desocupación y la salud mental.

La persona desempleada necesita, además de la atención psicológica especializada, empatía social, es decir, dejar de ser vista como culpable de la situación en la que se encuentra, ya que en la mayoría de los casos ni depende de ésta su condición, ni es algo que esté vinculado a la suerte. Desde Centro Salud Alianza sugerimos las siguientes recomendaciones:

  • Cultivar una actitud activa desde el principio del desempleo. La nueva situación puede verse como un tiempo o espacio para tomar un descanso. Sin embargo, es importante tener en claro que no son unas vacaciones. En este sentido, se sugiere tener una actitud activa, de búsqueda. Paralelo a esto la persona puede dedicar tiempo para la capacitación, bajo la premisa que el mercado laboral no se detiene, por tanto, esta decisión redundará en el desarrollo de cualidades más competitivas.
  • Gestionar adecuadamente los pensamientos y emociones. La interpretación que se hace de la realidad es fundamental en el manejo de una actitud saludable. Es importante tener en claro que el desempleo es una situación pasajera y temporal. No obstante, no debe bajarse la guardia, descuidando la búsqueda. Ante esto, conviene cuidar lo que se piensa, ya que esto determina la conducta. Lo ideal es cultivar un pensamiento optimista y mantenerse activo. Mientras más activa sea la persona mayor posibilidad de superar el desempleo tendrá.
  • Organizar el tiempo. Es especialmente útil establecer un horario para buscar ofertas de trabajo diariamente, así como dedicarse tiempo a sí mismos, practicando deporte, cuidándose y formándose. La importancia del descanso durante el desempleo.

El desempleo también puede ser una etapa de oportunidad y cambio. Algunas personas buscan nuevas salidas, como el emprendimiento personal.

Hay apoyos disponibles para aquellos que se sienten abrumados por el desempleo. Uno de estos apoyos es la posibilidad de defenderse de manera justa y legal frente a las deudas comerciales. No se trata solo de no poder pagar, sino de proteger tus derechos como individuo, garantizando que tu integridad física y mental sea preservada en tiempos de dificultades financieras.

Es indispensable, para superar esta adversidad, aunar políticas sociales que sean aprobadas y cumplidas a cabalidad por todos los ciudadanos.

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