El 1 de mayo del presente año diversas personas, organizaciones políticas y movimientos sociales se congregaron en Plaza los Héroes por el Día Internacional de Trabajadoras y Trabajadores. En el caso de Chile, el trabajo sexual sigue siendo tema de debate.
Posturas Frente al Trabajo Sexual
A favor, se argumenta que debería ser considerado un trabajo legítimo, siempre y cuando sea realizado de manera voluntaria y por adultos en pleno uso de sus facultades. Se sostiene que negar su reconocimiento implica perpetuar desigualdades y excluir a quienes lo practican, afectando sus derechos sociales y económicos.
Por otro lado, las y los opositores argumentan que su normalización perpetúa desigualdades de género y fomenta la trata de personas, convirtiendo al Estado en cómplice. Así, el analisis cuestiona la neutralidad ética de la postura a favor del trabajo sexual, siendo considerado no como una opción laboral legítima, sino una forma de explotación.
‘’Es una forma de explotación humana que socava la igualdad entre los sexos y viola los derechos humanos fundamentales.
‘’Nuestra profesión es la más antigua del mundo y nos permite sobrevivir.
En relación con esta perspectiva, la escritora Beatriz Espejo en su obra “La prostitución desde una visión transexual”, plantea una reflexión sobre el carácter laboral del trabajo sexual. Espejo argumenta que no es válido negar su naturaleza laboral aduciendo que es una relación asimétrica, ya que esta también está presente en otros trabajos por cuenta ajena.
Marco Legal Actual en Chile
Es un hecho que el trabajo sexual en Chile es un debate inacabado. En un contexto donde las posturas a favor y en contra chocan, la necesidad de reconocer la diversidad de perspectivas y los derechos humanos fundamentales, se vuelve imperativo.
El Código Sanitario prohíbe que se ejerza el trabajo sexual en cualquier tipo de establecimiento, ya sea un café con piernas o un departamento personal. También establece un control sanitario voluntario a quienes ejerzan el trabajo sexual, entregándoles un documento que certifica que no tienen ningún tipo de enfermedad de transmisión sexual. Este procedimiento, que antes era obligatorio, no tiene mucho sentido en la práctica, ya que sólo garantiza que la mujer no tenía ninguna infección antes de la emisión del documento.
El Código Penal, por su parte, sanciona faltas a la moral y buenas costumbres, que no están detalladas y, por lo tanto, quedan al criterio arbitrario de la policía. El mismo código establece como delitos la prostitución de menores de edad y la trata de personas con carácter sexual, que consiste en captar, trasladar y/o recibir a personas que fueron intimidadas o engañadas y luego explotarlas sexualmente sin su consentimiento.
"Muchas personas, incluso las que están legislando, piensan que el trabajo sexual es solamente prostitución física y trata. Confunden nuestro trabajo, que es autogestionado, con hombres que roban mujeres, que obviamente es algo que todas queremos erradicar.
Por eso, buscamos establecer que lo que hacemos es un trabajo legítimo si se realiza por personas mayores de 18 años que lo ejercen de manera voluntaria y en pleno uso de sus facultades. Y en esos casos, deberíamos tener los mismos derechos laborales que cualquier persona", afirma Vesania (25), actriz y trabajadora sexual.
Fundación Margen y la Lucha por los Derechos
Vesania es una de las directoras de Fundación Margen, una organización que agrupa a trabajadoras sexuales desde 1995 y forma parte de la Red de Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe. Históricamente se ha dedicado a generar vínculos entre las trabajadoras, visibilizar sus problemáticas y desarrollar campañas de información, por ejemplo para evitar la propagación del VIH. También llevan a cabo capacitaciones y charlas en instituciones como Carabineros, universidades y centros médicos.
Todos los jueves recorre algunos puntos de Santiago conversando y entregando información a trabajadoras sexuales de la calle, que la reconocen al pasar.
Aunque la fundación no es nueva, sí lo es su aproximación hacia el trabajo sexual virtual. Fue Vesania quien puso el tema sobre la mesa y está aportando al encuentro entre trabajadoras sexuales físicas y las nuevas trabajadoras sexuales virtuales.
Proyecto de Ley de Regulación Laboral del Trabajo Sexual
En conjunto han desarrollado el proyecto de ley Regulación laboral del trabajo sexual, que será presentado en julio de este año y ya cuenta con el respaldo de la diputada Karol Cariola (PC) para ser ingresado al Congreso. Su principal objetivo es que se considere el trabajo sexual como cualquier otro trabajo. Esto quiere decir que las trabajadoras sexuales paguen impuestos, tengan derecho a salud y jubilación y sean protegidas frente a proxenetas físicos y virtuales.
"Tiene que haber una regulación más estricta de derechos de autor y propiedad intelectual respecto al material que ellas producen. Hoy se toman fotos pero no hay cláusulas de confidencialidad ni restricciones de uso de ese material, por lo tanto hay sujetos que lo utilizan y lucran con él sin autorización", explica Gloria Requena, abogada de Fundación Margen.
Ese abuso del material erótico es lo que se conoce como proxenetismo virtual, que a veces tiene que ver con el lucro y otras veces con la extorsión, dos situaciones por las que han pasado la mayoría de las trabajadoras sexuales virtuales.
Sobre el pago de impuestos, el proyecto de ley propone que las trabajadoras sexuales físicas que son independientes funcionen en base a la renta presunta, como lo hacen actualmente algunos kioskos que no entregan boleta. Para quienes trabajen en burdeles, lo harían bajo un contrato de trabajo común y corriente y el establecimiento funcionaría como cualquier comercio.
Las trabajadoras sexuales virtuales, por su parte, venderían sus productos por internet tal como lo hacen supermercados y tiendas online, donde el usuario contrata un servicio o compra un producto. Y está establecido cuántas veces se puede reproducir ese contenido y con qué fines, como la descarga de libros por internet.
Para que puedan acceder a una pensión y cobertura de salud, como cualquier trabajador o trabajadora independiente, tienen que autoimponerse. Para eso, lo primero es que exista el giro de "prestación de servicios sexuales" en el Servicio de Impuestos Internos, y de esa manera puedan demostrar ingresos, tributar y por ende existir en la vida jurídica, algo que también es fundamental para postular a viviendas y pedir créditos bancarios.
"Tenemos el objetivo de impulsar esta ley que nos garantice derechos básicos para dejar de estar desamparadas, pero sabemos que una cosa es lo que diga la ley y otra lo que opine la gente. Esto tiene que ir de la mano con un trabajo hacia la población, de conversación e información. Tenemos que difundir que lo que hacemos es un trabajo y no somos monstruos ni personas desequilibradas", argumenta Vesania.
La Realidad de la Prostitución en Chile
La prostitución es una práctica que consiste en la venta de servicios sexuales a cambio de dinero u otros beneficios. Actualmente, en Chile son 4980 las personas que ejercen este oficio: 59 % no tiene control regular de sanidad, 86 % tienen hijos y un 60 % sufre de problemas con el alcohol.
Una de las mayores problemáticas que vive la prostitución es la divergencia en la legislación, debido a que no se ha podido llegar a un consenso internacional. Puesto que no es un fenómeno tan simple como puede pensarse, sino que abarca, como vienen argumentando algunos expertos, una realidad amplísima en la que coexisten temas morales/ideológicos, sociales, de derechos, económicos, administrativos y jurídicos.
El cómo abordar legalmente la prostitución. Algunos países optan por la prohibición total, otros por la erradicación, mientras que los restantes la regulan o la penalizan.
Desafíos en el Sistema de Salud
Existe una ineficiencia en el sistema de salud respecto a la atención a estas mujeres, esto se debe al estigma social, representado en la discriminación étnica, racial y sexista. A su vez, la negligencia de la salud pública que existe en Chile, esto expuesto por La voz de las trabajadoras sexuales, un ensayo realizado por la UCH (Universidad de Chile), que nos muestra que las trabajadoras sexuales terminan acudiendo a fundaciones de ayuda para acompañarlas y poder ser atendidas en el consultorio.
Este poco control del sistema de salud lleva al aumento de las ITS en la población, producto de la poca visibilidad y el estigma que se tiene respecto a este tema, el Minsal expone que, entre 2017 y 2021, se notificaron un total de 70.660 casos, considerando informes para VIH/SIDA, hepatitis B y C, gonorrea y sífilis.
El Código Penal y las Buenas Costumbres
Otra gran dificultad a la que se enfrentan las trabajadoras sexuales es, con respecto al código penal, artículo 373 sobre Sanciones contra el pudor y las buenas costumbres que no responde a varias problemáticas que afectan gravemente a nuestra sociedad.
La subjetividad se ve presente en cada procedimiento que realiza Carabineros de Chile, a la hora de realizar la detención de las trabajadoras sexuales, procedimiento que se basa completamente en el criterio propio de cada oficial, provocando que cada proceso de detención sea completamente diferente, al no existir un escrito común que especifique lo que es el pudor y las buenas costumbres.
Debemos identificar al verdadero responsable de que se perpetúen estas prácticas que sobreexplotan a dichas mujeres.
- a)Teniendo en cuenta que este artículo no deja claro la definición exacta de las buenas costumbres y que las acciones de un individuo están en manos de los denunciantes y/o autoridades que se basan en su criterio propio para aplicarlo.
- d) Los consumidores sexuales ilegales tendrán multas de 6 UTM hasta 10 UTM.
- f) Regulación fiscal: con el pago de impuestos y la regulación fiscal de las personas que se desempeñan como trabajadoras sexuales.
Impacto de la Legalización
La legalización de la prostitución, pero no su promoción, podría tener varios impactos en un país como es Chile. La salud pública también se verá afectada en gran medida, debido al cambio de la prevención y control de infecciones de transmisión sexual y la propagación de enfermedades, además, las trabajadoras sexuales al tener un entorno más seguro serán más propensas a denunciar situaciones de abuso o explotación, esto ampara a las víctimas de trata de personas y violencia, siendo un aporte para proteger sus derechos humanos.
Estudio de la Fundación Margen
La Fundación Margen, integrante de la Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe (Redtrasex), presentó el pasado 21 de octubre el estudio “Mapeo de la Normativa sobre Trabajo Sexual y Participación Política en Chile”, un documento que analiza la situación legal, social, política y cultural del trabajo sexual en Chile.
"La presentación y distribución del estudio se hace necesario para conocer y reconocer cómo las distintas normativas legales impactan en el ejercicio del trabajo sexual. Las distintas legislaciones, constitucionales, penales y sanitarias, debiesen velar y proteger los derechos de todas las personas sin discriminación alguna.
Estudios previos de Redtrasex comenzaron en 2013 y han abordado el caso de 15 países de Latinoamérica y el Caribe, entre ellos Chile. Además, la Carta Magna asegura el derecho a asociarse sin permiso previo y la libertad de trabajo y su protección que establece que “toda persona tiene derecho a la libre contratación y a la libre elección de su trabajo con justa retribución”.
Del mismo modo, el Código Penal, aquel que regula los delitos, faltas y sus penas, establece que el trabajo sexual no es tipificado como un delito, ni falta.
"Si bien este artículo no alude al trabajo sexual explícitamente, sí es utilizado como justificación policial para amedrentar a las trabajadoras sexuales.
La presentación del estudio, liderada por Herminda González, vocera de Fundación Margen; Catalina Vergara, socióloga de la organización; y Gabriela Solís, abogada colaboradora pro trabajo sexual, concluyó: “Continúa la violencia hacia las trabajadoras sexuales y particularmente contra las trabajadoras sexuales migrantes. Se profundiza la precariedad laboral en tiempos de pandemia. Las condiciones laborales siguen siendo inaceptables.
Como en otros países, el trabajo sexual en Chile no está penalizado, ni cuenta con derechos laborales. Un estudio realizado en África subsahariana reveló que las probabilidades de vivir con VIH son siete veces mayores para las trabajadoras sexuales en países que penalizan esta actividad en comparación con aquellos que la despenalizan. Otro estudio evidenció que la penalización del trabajo sexual, en cualquiera de sus formas, se asocia a un menor acceso y uso del preservativo, junto con un mayor índice de violencia.
Actualmente, 168 países mantienen leyes punitivas que penalizan algún aspecto del trabajo sexual. Sin embargo, cada vez son más las jurisdicciones que reconocen la necesidad de despenalizarlo para proteger a las trabajadoras sexuales.
Desde AHF Chile trabajamos en alianzas con quienes ejercen el trabajo sexual, ofreciendo condones y pruebas rápidas de VIH a quienes lo necesitan.
El Caso de Bélgica
Bélgica ha marcado un precedente al convertirse en el primer país de Europa en otorgar plenos derechos laborales a las trabajadoras sexuales mediante una ley que entra en vigor desde el 1 de diciembre. La legislación reconoce la prostitución como una actividad laboral, permitiendo que las trabajadoras sexuales cuenten con seguridad social, vacaciones y condiciones de trabajo dignas.
Entre las novedades más destacadas, las trabajadoras sexuales podrán elegir entre operar como autónomas o asalariadas, con derechos claramente establecidos que incluyen cobertura de riesgos laborales y regulación sobre horarios y salarios.
El director de la Unión Belga de Trabajadores y Trabajadoras Sexuales, Daan Bauwens, celebró la norma como un gran avance: “El trabajo sexual es ahora reconocido como trabajo. Ya no hay discriminación dentro de la ley”, afirmó.
Por otro lado, la eurodiputada y presidenta de la Comisión de Igualdad del Parlamento Europeo, Lina Gálvez, expresó su oposición, argumentando que “la mayoría de las personas prostituidas son víctimas de trata o pobreza. No creo que estemos hablando de un trabajo”.
El gobierno federal belga, no obstante, defendió la legislación como un punto de equilibrio entre derechos y protecciones. Con esta reforma, Bélgica supera a países como Alemania y los Países Bajos en materia de derechos laborales para trabajadoras sexuales.
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