En Estados Unidos, el sistema de jubilación cumple con las funciones clásicas, al igual que en otros países. El programa llamado "seguridad social" cumple las primeras dos funciones utilizando una única fórmula de beneficio.
Funcionamiento del Sistema de Seguridad Social
La tasa de reemplazo media es de un 40% del salario promedio de los últimos 35 años, actualizado por el índice de sueldos y salarios (no por inflación). Intenta cumplir el rol de subsidiar a los ancianos pobres con una fórmula que paga la suma de un componente fijo más una tasa de reemplazo marginal de 32%. Así, los ancianos más pobres parecen lograr tasas de reemplazo cercanas a 50%, mientras que los ancianos de ingreso medio-alto parecen recibir un reemplazo de 35%. Esto parece redistribuir en forma progresiva.
Sin embargo, la "seguridad social" expropia todos los aportes a quienes cotizan menos de 10 años, sin darles ninguna pensión ni devolverle la cotización. La literatura demuestra que sólo el 2,5% de los fondos de la "seguridad social" se redistribuyen entre familias de distintos niveles de ingreso. El 97,5% restante es ahorro y seguro forzoso para la clase media, y por tanto cumple el rol del sistema de AFP.
La Situación Financiera de los Estados
Un estudio de la organización sin fines de lucro The Pew Charitable Trusts reveló que apenas dos estados tenían sus cuentas para la jubilación prácticamente equilibradas a 2013: Dakota del Sur y Wisconsin. Ambas regiones registraron un ratio de financiamiento de 99,9%, con deudas de US$ 7,6 millones y US$ 52,6 millones, respectivamente.
Sólo 14 de los 50 estados tienen un ratio de financiamiento igual o superior a 80%. La mayoría de las unidades territoriales -26- tiene cubierto entre un 60% y un 80% de sus compromisos de pensiones, mientras que las restantes 10 zonas poseen recursos para cubrir menos de 60% de las previsiones públicas.
Casi la mitad de los estados experimentó una disminución en el ratio de financiamiento entre 2012 y 2013, con Washington liderando los descensos con una baja de 6,8 puntos porcentuales. La tasa nacional cayó 0,5 puntos.
"La deuda de pensiones continúa subiendo en muchos estados, a pesar de los esfuerzos de reforma, debido a contribuciones perdidas y al continuo impacto de las pérdidas de inversiones", sostuvo el reporte.
La Crisis de Illinois
La situación más crítica la vive Illinois, cuyos cincos fondos de jubilación acumulaban una brecha de US$ 100.500 millones en 2013, la segunda más alta de la nación después de California (US$ 170 mil millones). El estado que alberga a Chicago sólo tiene activos para pagar un 39,3% de sus compromisos previsionales. El enorme déficit llevó a Standard & Poor's, Fitch y Moody's a recortar la calificación del territorio hasta su mínimo histórico. Como si fuera poco, Illinois quedó con la peor nota crediticia entre los 50 estados.
De acuerdo al Instituto de Política de Illinois, la creciente deuda de la región en esta materia se explica por tres factores: beneficios de jubilación excesivamente generosos, manipulación política e imperfecciones inherentes a los planes de pensiones de contribución definida.
Deuda Nacional
A nivel nacional, los 238 programas previsionales incluidos en el informe de Pew totalizaron una deuda de US$ 968 mil millones, lo que equivale a cuatro veces el PIB de Chile en 2015.
En la última década, la brecha entre los beneficios prometidos por los gobiernos estaduales a sus trabajadores y el financiamiento disponible para cumplir aquellas obligaciones se expandió en US$ 735 mil millones, lo que representa un salto de cerca de 315% entre 2003 y 2013.
En el período analizado, los compromisos se dispararon casi 70% hasta US$ 3,4 billones (millones de millones), mientras que el valor de los activos subió apenas 37,7% hasta US$ 2,5 billones, lo que se ha traducido en un fuerte retroceso en el ratio de financiamiento doméstico. La proporción pasó desde 88,5% en 2003 a 71,8% diez años más tarde.
"Se espera que la deuda de pensiones declarada se mantenga por encima de los US$ 900 mil millones para los planes estaduales, cifra que aumenta a más de US$ 1 billón cuando se combina con los déficit en los sistemas locales de pensiones, y se mantendrá en niveles históricamente altos como porcentaje del Producto Interno Bruto de Estados Unidos", aseguró la investigación publicada en julio del año pasado.
Los autores llamaron a las autoridades estaduales y locales a no depender de los retornos de inversión en el largo plazo para cerrar la diferencia.
Comparaciones Internacionales y Reformas
En todos los países existen pensiones de primer nivel, pero su estructura y valor varían de forma considerable. En promedio, los pagos de protección social para las personas de la tercera edad que no tienen derecho a una pensión contributiva son 22% de los ingresos medios, van desde 6% en Corea del Sur y Turquía hasta 40% en Nueva Zelanda.
Hay pensiones mínimas, que se basan en la historia de contribución individual, en un tercio de los países. La mayoría de los países paga un beneficio parcial tras 20 años de contribuciones, con beneficios mínimos completos que requieren en promedio 26 años.
En los países con altas tasas de pobreza entre las personas de la tercera edad y bajos beneficios sociales hay margen para aumentar el valor de sus pagos de protección social, incluso después de tomar en cuenta su nivel de PIB per cápita. Este es el caso de Chile, Corea del Sur, México y Turquía, pero también en Suiza y Estados Unidos de América.
Propuestas de Reforma
Bush propuso permitir a los afiliados desviar 4 puntos porcentuales de cotización a la seguridad social, hacia nuevas cuentas individuales al estilo de las AFP chilenas, invertidas en títulos financieros y administradas privadamente.
Sin embargo, su propuesta tiene tres falencias: Primero, ha equivocado la solución para la insolvencia que ha causado la inercia política frente a la generación inusualmente numerosa que jubila a partir de 2020. Su propuesta es reducir la tasa de reemplazo, por la vía de actualizar los salarios por inflación (y no por el índice de sueldos y salarios). Segundo, no ha ofrecido un método confiable para financiar la transición, pues sólo ha propuesto emitir deuda pública. Debido al fuerte déficit fiscal y el gran tamaño actual de la deuda pública de EE.UU., esa senda de transición amenaza la estabilidad fiscal y cambiaria. Tercero, hasta ahora no incluye la creación de una pensión mínima, ni una propuesta para mejorar la pensión asistencial.
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