Con todas las cuestiones físicas que conlleva el embarazo, quizás te preguntes si deberías dejar de trabajar. La gran mayoría de las mujeres pueden continuar trabajando durante el embarazo, incluso hasta la fecha misma de parto. Las mujeres con embarazos de alto riesgo (por ejemplo, embarazos múltiples o historial de trabajo de parto prematuro), sin embargo, quizá deban tomarse la licencia por maternidad antes que otras para poder descansar lo suficiente.
Cómo Llevar un Embarazo Saludable Mientras Trabajas
Aquí te damos algunos consejos para sobrellevar el embarazo durante tu jornada laboral:
- Toma descansos y eleva los pies varias veces durante el día. La circulación disminuye durante el embarazo, entonces al elevar los pies mantienes la sangre en circulación, lo que reduce la hinchazón en los tobillos y los pies.
- Duerme lo suficiente durante las noches. Algunas mujeres descubren que se sienten más cansadas durante el día cuando están embarazadas. Para ayudar a luchar contra la somnolencia diurna, debes aumentar las horas de sueño nocturnas.
- Intenta disminuir el estrés en el trabajo. Si tu trabajo implica mucho estrés, ahora es el momento perfecto para aprender técnicas de manejo del estrés, como yoga o meditación.
Consideraciones especiales en el trabajo
Hay algunos pocos trabajos que podrían presentar un riesgo para ti y tu bebé, por lo que quizás tengas que modificar o reducir tus actividades.
Importante: La información de este artículo se basa en las recomendaciones de expertos que se encuentran en fuentes rigurosas: médicas, institucionales y/o gubernamentales. En ninguna circunstancia, el contenido de esta página debe reemplazar las sugerencias médicas y/o de especialistas. Es responsabilidad del lector siempre acudir a los profesionales para obtener orientación precisa.
El Desafío de Ser Madre Trabajadora
Comprender el reto de ser madre y tener un trabajo es el primer paso. Al igual que cuidar a tu bebé de 0 a 6 meses, la carrera profesional requiere tiempo y energía.
Encontrar un equilibrio entre ser madre y trabajar puede parecer una misión imposible para muchas madres. Ser madre y trabajar son dos roles que pueden generar un desafío emocional para cualquier mujer. Equilibrar ambas responsabilidades puede resultar abrumador y puede desencadenar sentimientos de estrés, culpa y agotamiento.
Desafíos Emocionales Comunes
Uno de los desafíos emocionales más comunes es la sensación de no estar presente en ninguna de las áreas de tu vida. Las madres que trabajan a menudo se sienten culpables por no pasar suficiente tiempo con sus bebés, mientras que también se preocupan por mantener un rendimiento satisfactorio en su trabajo.
Además, la maternidad puede tener un impacto en tu carrera profesional. A menudo, las madres enfrentan discriminación laboral y pueden encontrar dificultades para avanzar en sus carreras debido a la falta de flexibilidad en el trabajo. Esto puede generar frustración y preocupación por el futuro profesional.
Otro desafío importante es manejar la presión social y las expectativas. Aún existe la idea de que las mujeres deben ser capaces de hacerlo todo y ser perfectas en todos los roles que desempeñan. Esto puede generar una gran presión para cumplir con estas expectativas y puede resultar agotador.
Encontrando el Equilibrio
Equilibrar la maternidad y el trabajo no significa ser perfecta en ambos roles, sino encontrar un balance que funcione para ti y tu familia. Esto puede implicar establecer límites claros, buscar apoyo de tus seres queridos y aprender a delegar tareas.
La Importancia de Encontrar un Equilibrio entre la Maternidad y el Trabajo
Lograr un balance saludable entre la maternidad y el trabajo puede tener muchos beneficios para ti y tus hijos:
- Te permite disfrutar de tu papel como madre sin descuidar tu carrera profesional. Al tener tiempo para ti misma y para tu desarrollo profesional, te sentirás más realizada y feliz en todas las áreas de tu vida.
- Los niños se benefician cuando sus madres están equilibradas y satisfechas, ya que esto les proporciona un ambiente más estable y armonioso en casa.
- Tus hijos pueden aprender de tu ejemplo, viendo cómo manejas de manera efectiva las responsabilidades familiares y laborales.
Por otro lado, un equilibrio inadecuado puede tener efectos negativos tanto en ti como en tus hijos. El exceso de trabajo puede llevarte al agotamiento físico y emocional, lo que afecta tu capacidad para cuidar y criar a tus hijos. Asimismo, la falta de tiempo de calidad con tus hijos puede generar sentimientos de culpa y estrés en ti, así como afectar negativamente tu relación con ellos.
Consejos Prácticos para el Regreso al Trabajo
La transición de la maternidad al trabajo puede ser emocionalmente desafiante. Es normal sentir una mezcla de ansiedad, tristeza o culpa. Sin embargo, con la preparación adecuada puedes enfrentar esta situación:
- Establece una rutina de cuidado personal antes de regresar al trabajo, como hacer ejercicio, meditar o disfrutar de tus películas favoritas. Esto te ayudará a sentirte más equilibrada y lista para enfrentar los desafíos que se presenten.
- Mantén una mentalidad positiva ya que estás brindando un ejemplo valioso a tu hijo al demostrarle el valor del trabajo y la importancia de contribuir a la sociedad.
- Dedica momentos de calidad con tu hijo, con un tiempo exclusivo para estar juntos, ya sea antes o después del trabajo. Pueden jugar juntos, leer un libro o simplemente platicar sobre su día.
- Aprovecha las tecnologías como videollamadas o mensajes de voz para mantener el contacto durante el día.
Recuerda que eres una madre valiosa y que tu tiempo en el trabajo no disminuye tu amor y cuidado hacia tu hijo. Cada experiencia de maternidad y trabajo es única, así que practica lo que funciona mejor para ti y tu familia.
Además, busca apoyo emocional en tu pareja, familiares o amigos cercanos para lidiar con este sentimiento.
Planifica y Organiza: Conoce Herramientas Esenciales
Equilibrar las responsabilidades de ser una madre trabajadora es posible con una buena planificación y organización. Una herramienta muy útil para equilibrar la maternidad y el trabajo es utilizar una agenda, que te permitirá tener un registro de todas tus actividades y compromisos, tanto laborales como familiares.
Es importante que la agenda sea clara y detallada, incluyendo fechas, horas y recordatorios. Así podrás organizar tu tiempo de manera eficiente, asignando espacios para las tareas del hogar, el cuidado de tu hijo y tus responsabilidades laborales.
Otro aspecto necesario en la planificación y organización es la priorización de tareas. Identifica cuáles son las actividades más urgentes y relevantes tanto en el trabajo como en casa. De esta manera, podrás enfocarte en lo más importante y evitar sentirte abrumada. No puedes hacerlo todo, y está bien pedir ayuda cuando la necesites.
Aprende también a delegar y compartir responsabilidades. Delega tareas en tu pareja, familiares o amigos cercanos. Comparte responsabilidades con tu pareja, estableciendo acuerdos claros y equitativos.
Consejos Adicionales para el Regreso al Trabajo
Solo porque vas a regresar a trabajar, no significa que debes dejar de lactar. Habla con tus jefes antes de regresar. Di que necesitas un espacio limpio y privado para extraer tu leche. Y cuando regreses al trabajo, bloquea tiempo en tu calendario para que no estés muy ocupada o estresada para hacerlo.
Para ayudar a aliviar cualquier culpa de la mamá que trabaja, investiga y asegurate de que estés contenta con tu guardería. Cuando elijas, pregunta por recomendaciones, quizás haz una “visita sorpresa” para ver las premisas, mira las reseñas que tengan y, sobre todo, escucha tu intuición. Si tu mente está tranquila, será más fácil que logres concentrarte cuando estés en el trabajo.
Si puedes manejar una reducción en tu salario, podrías preguntarle a tus jefes acerca del trabajo compartido, o acerca de reducir tus horas o días. Si esto no es una opción, solicita trabajo flexible. Podrías solicitar que tus horas se acoplen a tus nuevas necesidades (empezar más temprano la jornada y terminar más temprano la jornada, por ejemplo) o trabajar desde casa.
Si tu horario de trabajo ha cambiado, o si redujiste tu semana laboral, asegurate de que tu equipo se de cuenta. Dile a todos para que puedan manejar sus expectativas y para asegurar que no te sientas presionada de hacer todo a sus tiempos o de tener plazos apresurados que no podrás cumplir. Cuando priorices tu carga de trabajo, recuerda tomar en cuenta tu horario laboral. No tengas miedo de hablar si un plazo se siente demasiado apretado, o de sugerir fechas límite que sean más realistas.
No seas demasiado dura contigo misma. Este va a ser un cambio masivo para ti, así que acepta que te tomará algo de tiempo ajustarte a tu nueva rutina. Podría ser bueno regresar lentamente al trabajo para poder irte acostumbrando de nuevo. Pregunta a tus jefes sobre un regreso gradual. Podrías hacer horas reducidas o algunos días al inicio del mes, por ejemplo, para asegurar que tanto tú como tu bebé se acostumbren y estén contentos.
Ya sea una amiga que está en la misma situación, colegas que también son mamás que trabajan, o un grupo de ayuda de mamás que trabajan, busca una red de personas con la que puedas hablar cuando todo se sienta como que es demasiado, que puedan resolver tus dudas, y que básicamente empaticen con tu situación. No te guardes cómo te estás sintiendo.

