Como "head hunter" con experiencia en miles de entrevistas, he detectado irregularidades frecuentes en los currículums vitae de postulantes a cargos ejecutivos. El sector público y el privado son timados por igual, lo que debe llevar a ocuparse de esta materia que desafía la fe pública, las buenas costumbres y los logros que uno u otro profesional puedan alcanzar.
A continuación, presento una enumeración de irregularidades que he detectado. Esta lista no respeta profesión, condición social, edad o sexo, por lo que es importante estar alerta:
- Falsificación del título universitario: El candidato indica una profesión que no posee, ya sea porque no se tituló o porque no estudió lo que dice.
- Eliminación de cargos: El candidato omite algunos cargos de su historial debido a una mala experiencia o salida, temiendo que esto se revele al solicitar referencias.
- Falsificación de cargos: El candidato ejerce una jefatura, pero indica que es gerente de área.
- Adjudicación de logros ajenos: El candidato se atribuye logros en los que tuvo solo una participación tangencial.
- Dominio de idiomas falso: El candidato menciona dominio de un idioma, pero al hablar con él, su nivel es básico o nulo.
- Omisión de universidad en el pregrado: El candidato no menciona la universidad de su título inicial, mencionando solo la del postgrado. Normalmente la universidad del título inicial es de menor nivel que la del postgrado.
- Nivel salarial inflado: El candidato miente sobre su nivel salarial, incluyendo bonos variables como fijos o aumentando el monto.
- Estado civil falso: En ocasiones, la persona indica que está casada cuando no lo es.
- Alteración de fechas de duración de los cargos: El candidato cambia deliberadamente las fechas de ingreso y egreso a determinados cargos, para dar una señal falsa de estabilidad laboral.
- Razones de cambio de trabajo falsas: Es frecuente que el candidato mencione que salió de su trabajo anterior por mutuo acuerdo, cuando la realidad es que fue despedido por mal desempeño o falta de probidad.
Estas diez irregularidades llevan a que quienes contratan ejecutivos, muchas veces no se enteran nunca de ellas. Lo que sí sucede es que de una u otra forma inciden en el desempeño laboral.
Sumado a lo anterior, hay muchos otros elementos a los cuales con la actual legislación es difícil o ilegal acceder. Por ejemplo, está el caso de personas en medio de juicios por fraude o siendo ejecutadas por bancos por no cumplir obligaciones. Esto lleva a que el ejecutivo contratado nunca está contento con el salario, pues se enfrenta a situaciones personales complejas generadas antes de su contratación.
Hemos tenido casos de pública resonancia, en que ministros o parlamentarios mintieron a la hora de presentar sus antecedentes al momento de ser contratados. También falló el mecanismo de chequeo interno.
Es muy importante que quienes tienen la responsabilidad de evaluar contrataciones de posiciones ejecutivas, como también de mandos medios, tomen resguardos, para evitar problemas futuros. En el caso del sector público, los errores no han sido solo de forma, sino también de fondo, pues no pocos han accedido a cargos de alta responsabilidad, donde manejan cuantiosos fondos públicos, con un background personal, académico y profesional no adecuado a la posición.
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