En el mundo de los Recursos Humanos, es cada vez más común escuchar los términos “colaboradores” en lugar de “trabajadores o empleados”, así como “líderes” en vez de “jefes”. Este cambio conceptual es interesante de analizar, no solo por su significado e implicancias prácticas en la organización, sino por las diversas posturas y opiniones que han surgido al respecto.

Es frecuente encontrar diversas opiniones que difieren respecto a si es correcto utilizar estos nuevos conceptos. Por un lado, hay quienes ven el término como algo “mal intencionado”, que está alejado de la realidad y se presta para confusión. Mientras que por otro lado hay quienes piensan que, más allá del conflicto conceptual, puede ser visto como una mejora en la forma de entender al equipo de trabajo, la organización y las relaciones laborales, según detalla la plataforma de capacitación Nivelat.

Definiciones Clave: Colaborador, Trabajador y Empleado

Consultado el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, colaborador es “el que colabora”, “compañero en la formación de alguna obra, especialmente literaria”, y en una tercera acepción “persona que escribe habitualmente en un periódico, sin pertenecer a la plantilla de redactores”. Los sinónimos que señala son “cooperante, ayudante, auxiliar, asistente, adjunto, cómplice, copartícipe”. No aparece la palabra trabajador e incluso la tercera acepción excluye a aquellos que son parte de la plantilla, que vendrían siendo los trabajadores.

Vamos entonces a aquella palabra que ha sido reemplazada, trabajador, que tiene un significado común. Es así como la RAE lo define como aquella persona que presta un servicio retribuido, y el significado legal dado por nuestro Código del Trabajo es toda persona natural que preste servicios personales, intelectuales o materiales bajo dependencia o subordinación y en virtud de un contrato de trabajo.

¿Es Correcto Hablar de Colaborador?

¿Es entonces correcto hablar de colaborador? Quien colabora no necesariamente es un trabajador, debiese tener participación en los objetivos y utilidades de la empresa, y donde no exista una relación de subordinación y dependencia. Sin embargo, las relaciones laborales siguen siendo jerarquizadas, con un empleador con un poder de mando, que se traduce en dirigir, organizar y disciplinar. Manifestaciones de este poder se hace evidente en las reformas laborales del último año. Por ejemplo, en la ley de 40 horas, no es el trabajador quien decide cómo organizar su jornada.

Sabemos que el lenguaje crea realidad, la resignifica, la procesa y siempre transforma nuestro modo de verla. Analizaremos algunos conceptos muy utilizados hoy en el mundo de los RR.HH. Si nos atenemos exclusivamente a lo legal, uno de estos términos no está contemplado. El Código del Trabajo de Chile, detalla en su artículo N° 1 que “Las relaciones laborales entre los empleadores y los trabajadores, se regularán por este Código y por sus leyes complementarias”. Nunca se menciona el término colaborador.

Los anglosajones administran de manera similar a la nuestra estos conceptos. Para ellos se considera Trabajador, a toda persona física que preste servicios de carácter no eventual a un patrón bajo su dependencia y por un salario. En tanto es Empleado quien trabaja para las agencias públicas. Finalmente Colaborador es una palabra que no se usa en leyes o documentos oficiales.

El Contexto Actual y la Evolución del Lenguaje Laboral

Con la evolución de las relaciones laborales y con los trabajadores teniendo un rol cada vez más diversificado y estratégico, muchas empresas han preferido el término Colaborador para referirse a los trabajadores de la forma que consideran más constructiva. Se trata entonces de un concepto útil en la interna laboral para cohesionar equipos de trabajo. La colaboración ayuda a los empleados a trabajar juntos para lograr un objetivo común de manera que beneficie a la empresa y a todo el ecosistema profesional.

La creación de una cultura de trabajo en torno a los principios de colaboración puede hacer que todos en la empresa estén en sintonía. Conducir hacia objetivos compartidos y atarearse al unísono puede aumentar la flexibilidad de la organización, impulsar el compromiso de los empleados y brindar a las partes interesadas la transparencia que esperan de su inversión.

Trabajador Dependiente vs. Independiente

En Chile, existen distintas formas de trabajar. La primera es la relación de trabajo dependiente, la cual se rige por un contrato de trabajo. La segunda es la relación de trabajador independiente, en la cual la persona natural se declara como tal. Es necesario mencionar que cada una de las formas de trabajo puede tener distintos impactos legales y económicos.

Es aquella persona conocida como colaborador, empleado o trabajador asalariado, que se encuentra bajo supervisión y dependencia diaria en las distintas tareas que se le asignan y existe un contrato de trabajo directo, ya sea de tiempo parcial o completo. Es importante tener en cuenta que las características específicas de un trabajador dependiente pueden variar según las leyes laborales, tipo de contrato de trabajo y las regulaciones del país en el que se encuentre.

  • No tienen acceso a ciertos beneficios sociales que poseen personas que trabajan de manera dependiente como seguro social, seguro de cesantía, entre otros.
  • Una persona que trabaje independiente deberá declarar y pagar sus impuestos de esta misma forma, incluyendo impuesto a la renta en caso de existir.

La Importancia de la Cultura Organizacional

La forma en que identificas a un miembro de tu equipo debe combinarse con la cultura organizacional de la empresa para la que trabajas. Cada corporación tiene sus particularidades.

Pero, que las empresas busquen resignificar la relación vale la pregunta: ¿Cómo desea la jefatura identificarlos? ¿Qué tipo de relación se quiere desarrollar con él / ella? Hay que ir un paso más, por lo menos en lo que dice relación con lo comunicacional.

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