El Reino Unido revalorizó el salario mínimo bajo la forma de un “salario vital nacional” (National Living Wage, NLW), que existe en la mayoría de los países de la Unión Europea, aunque con modalidades muy diversas.
Salario Mínimo en Otros Países
En Francia, el Salario Mínimo Interprofesional de Crecimiento (SMIC) sucedió en 1970 al Salario Mínimo Interprofesional (SMIG) creado 1950. Sólo el 1 de enero de 2015, Alemania instituyó el salario mínimo por hora, que se eleva a 8,5 euros brutos y lo cobran más de 3 millones de asalariados. Según Eurostat, esto representa 1.473 euros brutos mensuales. El 1 de enero de 2017 el mecanismo se extenderá a otros sectores que habían obtenido una prórroga. Su introducción no impide que el desempleo se situara en el 6,2% en febrero de 2016, el más bajo desde la reunificación en 1990. En Polonia, país con PIB per capita similar a Chile, el salario mínimo se eleva a 435 euros (más de 330 mil pesos) desde enero de 2016. Argentina, país vecino, el sueldo mínimo es de 6 mil 20 pesos argentinos, una cifra que en moneda chilena supera los 270 mil.
El Debate en Chile sobre el Salario Mínimo
En Chile, la discusión por el salario mínimo ha sido intensa. La propuesta del Gobierno ascendía a $181.500, la CUT pedía $190.000, y Fundación SOL proponía un sueldo mínimo que debiese ubicarse en el rango $205 mil - $225 mil. Los hechos se han sucedido más o menos así: el pasado martes 21 de junio los diputados aprueban la propuesta de salario mínimo hecha por el Ministerio de Hacienda. Un día después, el Senado la rechaza.
El Rol de los Jóvenes NEET
Desde la derecha, el Instituto Libertad y Desarrollo ha respaldado el accionar del Gobierno poniendo el acento en el riesgo que tendría aumentar el salario mínimo en el grupo de los jóvenes que no estudian ni trabajan (15-29 años), los llamados jóvenes NEET (por sus siglas en inglés). Advierten que subir el mínimo en un monto superior a lo ofrecido por el Gobierno representa una grave amenaza para este grupo vulnerable que, de acuerdo a datos CASEN 2009, se estiman en cerca de 561 mil personas. De ellas, las mujeres son las más vulnerables.
Al respecto, la Low Pay Commission (Comisión de Salarios Mínimos) del Reino Unido, en un reciente estudio sobre 12 países y publicado en marzo de 2011, concluye que los efectos sobre el empleo juvenil de introducir un salario mínimo o de aumentarlo en el caso de que ya exista, son extremadamente pequeños. En particular, el aumento del salario mínimo cumple un rol activador sobre los jóvenes NEET, quienes desalentados/as, han detenido el proceso de búsqueda de trabajo o bien han desertado del sistema educativo.
La solución al problema de los jóvenes que no estudian ni trabajan no pasa por contener aumentos en el sueldo mínimo, sino por implementar un Plan de Acción Nacional sobre el Empleo Juvenil, en línea con lo promovido desde los cuarteles generales de la OIT. En este punto la Low Pay Commission sentencia que los aumentos en el salario mínimo no tienen por qué afectar el empleo juvenil en ambientes donde existen intervenciones enérgicas y decididas por parte del Gobierno para apoyar el empleo (y el buen empleo) de este grupo vulnerable.
En efecto, desde que asumió Piñera los jóvenes NEET se han mantenido estancados en 595 mil personas (de acuerdo a datos oficiales usando la Nueva Encuesta de Empleo), pero al mismo tiempo, en los últimos doce meses se verifica que dentro del conjunto de posibles respuestas para ser clasificado como joven que no estudia ni trabaja, crece en un 20% la opción “sin deseos de trabajar”, es decir, la razón que acusa desincentivos del sistema económico para la inserción laboral dentro de los jóvenes NEET. Las mujeres son las menos favorecidas, las más vulnerables: ser mujer aumenta la probabilidad de ser joven NEET en un 23%.
Críticas y Propuestas
El reciente informe evacuado por la Low Pay Commission es un poderoso insumo que reafirma lo señalado en el informe de la Fundación SOL. Necesitamos una hoja de ruta que ponga al trabajo en el centro de la estrategia de desarrollo. Un plan integral, que además recuerde a las Pymes en todo momento y no exclusivamente cuando se conversa sobre el mínimo. Ello requiere evidentemente un cambio en el foco como se mira el salario mínimo, requiere reivindicar el sentido genuino que tuvo en su nacimiento el año 1937, cuando se llamaba sueldo vital (es decir, el sueldo necesario para la vida) y alinearse por cierto a los estándares internacionales donde el mínimo sí es un mínimo para vivir.
Requiere también más y mejor institucionalidad productiva para las Pymes, que contemple mejoras en competitividad por la vía de eficiencias energéticas, mejor acceso a crédito y regulación de intereses excesivos de bancos y proveedores.
Salario Mínimo en Latinoamérica
Dentro de Latinoamérica, uno de los países con el sueldo mínimo más alto es Argentina, con 498 dólares aproximadamente, lo que equivale a 332 mil pesos chilenos. Hay que decir, eso sí, que la moneda argentina ha tenido un comportamiento inestable en los últimos años, con la sexta inflación más alta del mundo y una moneda devaluándose progresivamente. Hablemos también de Uruguay, que macroeconómicamente tiene una realidad similar a la de Chile. Luego viene Chile, con 286 mil pesos, y con una discusión muerta por lo menos hasta que se ingrese un nuevo proyecto al Congreso. Y respecto a Venezuela, supimos hace pocos días que Nicolás Maduro aumentó el salario mínimo de los trabajadores al elevar 35 veces el que ya había.
Comparación con Países Desarrollados
Salgamos del subcontinente y vamos a países que nos llevan la delantera en esta materia. Si bien la realidad económica es distinta es bueno tener en consideración estos datos, pensando en que siempre queremos imitar lo que pasa en varios de estos países, el sueldo mínimo profesional en Inglaterra es de 1.140.000 pesos chilenos. Y en Estados Unidos se fija por horas.
En resumen: son realidades económicas diferentes, eso está claro. Pero en Chile, por ejemplo, el costo de la vida es alto, a veces más que en países desarrollados, y el sueldo mínimo de nuestro país está muy lejos de lo que se paga allá.
Finalmente ayer, se aprobó el reajuste de $10.000 pesos. El gran triunfador, hay que decirlo, fue el Informe de la Comisión Asesora Laboral y de Salario Mínimo que convocó el año pasado el presidente Piñera y que propuso un escueto reajuste que bordeaba los $8.000 pesos.
Cuestionamientos al Proceso de Fijación del Salario Mínimo
Primero, ¿Por qué la comisión y los parlamentarios, no calcularon y analizaron el “Índice de Kaitz ajustado por PIB per cápita”?, según este indicador, Chile tiene un amplio espacio para avanzar en mejores salarios mínimos sin caer en lo que técnicamente se conoce como “maxi-salario mínimo”. De hecho un reajuste para este año entre $205 mil y $225.000 nos dejaba aún bajo el promedio de los países de la OCDE. Sin presiones inflacionarias, sin riesgos en el empleo.
Segundo, ¿Por qué la comisión técnica y sus parlamentarios, no proyectaron el año para el cual - bajo el actual ritmo de reajustes - el salario mínimo lograría cubrir una línea de pobreza familiar?, tomando en cuenta que el promedio de los reajustes para los últimos 10 años es de 2,3% real y que una canasta de necesidades básicas tendría un reajuste anual de 5% por IPC, deberán pasar 79 años más para que el sueldo mínimo cubra el 100% de la línea de pobreza familiar.
Tercero, ¿Por qué la comisión técnica, parlamentarios oficialistas e incluso quienes desde la propia Concertación pedían $185 mil, majaderamente afirmaban que subir el mínimo produciría desempleo?, ¿qué pasó con la nutrida evidencia que demuestra lo contrario? Resulta extraño que se omitieran las conclusiones de investigaciones científicas del mismísimo Instituto de Economía de la Universidad Católica de Chile (Romero, 2006), de la Comisión de Salarios Mínimos de Inglaterra, los artículos de Bravo y Contreras (2000), Flinn (2006), Lemos (2008), Neumark y Wascher (2007) y Boeri (2009) por citar sólo algunos.
En cuarto lugar, si las empresas de menor tamaño necesitan mayor competitividad ¿por qué hacerlo a costa de salarios bajos? ¿Qué pasa con los créditos, y las relaciones comerciales dónde los poderosos de siempre, ese puñado de grandes empresas, fijan oligopólicamente sus condiciones para mejorar sus márgenes de ganancias?
Quinto. ¿Por qué la comisión no cuestionó el mecanismo de decisión del salario mínimo? El mismo economista Tito Boeri, al cual citan en el informe final de la comisión, señala en otra investigación, que el modelo chileno, así como los de su tipo, son la peor opción para fijar sueldos mínimos. ¿Por qué entonces nuestros parlamentarios, gobernantes y representantes de los trabajadores siguen repitiendo los mismos errores?, ¿por qué Ministros avalan ciegamente el informe de la comisión sin cuestionarse este tipo de cosas?
Chile necesita ser audaz en políticas que incidan sobre la distribución. En esto hay que ser súper claro: sin regulación, sin mayores impuestos a la riqueza, sin más y mejores sindicatos, sin negociación colectiva de calidad, y sin una política decidida de salarios mínimos, no es mucho lo que se puede hacer.
Tabla Comparativa de Salarios Mínimos (Valores Aproximados)
| País | Salario Mínimo (USD) |
|---|---|
| Argentina | 498 |
| Chile | Aproximadamente 380 (dependiendo del tipo de cambio) |
| Alemania (Mensual Bruto Estimado) | 1600 |
TAG: #Salario

