El notorio crecimiento del turismo en los destinos emergentes genera controversia con respecto a los beneficios socioeconómicos que reporta a la población. Los objetivos de este trabajo son contrastar la capacidad del fenómeno turístico para convertirse en un conductor del desarrollo socioeconómico en los destinos emergentes latinoamericanos y analizar el efecto de la especialización turística sobre las condiciones de vida de la población. Para ello, se ha estimado un modelo econométrico con datos de panel, a partir de una muestra de 20 destinos emergentes entre los años 2005 y 2015.
El Turismo y el Desarrollo Socioeconómico: Una Revisión de la Literatura
El papel del turismo y su contribución al desarrollo económico han sido abordados extensamente por la literatura académica. Existe un consenso bastante generalizado que atribuye la existencia de una fuerte relación entre el crecimiento del turismo y el crecimiento socioeconómico general de un país. Algunos autores señalan que la causalidad del crecimiento económico puede ser atribuida directamente al sector turístico, mostrando evidencias empíricas en casos individuales como Irán, Líbano, Laos, Malasia, o bien, en una muestra multipaís para los casos de la región MERCOSUR, así como destinos que lideran el ranking turístico mundial como México, Francia o Italia, entre otros.
Independientemente de su direccionalidad, el consenso sobre los efectos positivos del binomio turismo-desarrollo socioeconómico parece ser incuestionable en la literatura. Biagi et al. (2017) sugieren que una economía especializada en turismo crece más rápido frente a una economía no turística, especialmente en países en vías de desarrollo. De Vita & Kyaw (2017) defienden que la ET es un camino para la prosperidad socioeconómica, aunque se encuentra condicionada por el nivel de desarrollo económico y de la capacidad de absorción del sistema financiero de las economías receptoras.
Así, mientras algunos autores consideran que el desarrollo turístico representa la principal vía para el crecimiento económico en destinos emergentes, en cambio, Hampton et al. (2018) se muestra más cauto. Por el contrario, otros recalcan que el desarrollo turístico en los destinos emergentes tiende justamente a un continuado empobrecimiento de la población. Esta falta de evidencia empírica en la relación entre el desarrollo turístico y los beneficios económicos derivados del mismo ha generado cierta discusión con respecto a la idoneidad o no de apostar por la ET en un país.
Metodología y Base de Datos
La variable IDH es utilizada para medir el nivel de bienestar alcanzado por la población en el horizonte temporal (2005-2015). Esta variable ha sido obtenida de los Informes de Desarrollo Humano elaborados anualmente por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Este índice mide el desarrollo económico de un país a partir del acceso de la población a un mejor nivel de vida (o bienestar), como la cobertura de sus necesidades educativas (años de escolarización) y sanitarias (esperanza de vida al nacer).
Asimismo, la ET (Chiu & Yeh, 2017) ha sido calculada a partir del PIB turístico total de la base de datos del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, 2018) y la población residente en el destino, en función de las estadísticas del Banco Mundial (2018). Esta variable mide la renta turística obtenida por la población en el destino y es expresada en dólares a precios constantes (año base 2010) per cápita, permitiendo cuantificar la contribución individual del turismo sobre las condiciones de vida de la población. Así, puede ser contrastada con la contribución del resto de sectores productivos reportados por la ENT.
La ENT supone el conjunto total de bienes y servicios producidos en un país y año determinado, y que no se encuentra vinculado al sector turístico. Esta variable ha sido construida a partir de la diferencia entre el PIB general del país y el PIB turístico total, y el cociente con población total residente en el destino.
La variable IS (Banco Mundial, 2018), a diferencia de la esperanza de vida incluida en el IDH, no mide la edad media a la que llegan los residentes de un determinado país, sino que cuantifica la población que alcanza o cruza el umbral de los 65 años de edad. La inclusión de esta variable se justifica en la escasez de instrumentos normativos de protección para la población anciana que caracteriza a Latinoamérica (PNUD, 2010), a pesar de que la tendencia al envejecimiento en esta región se encuentra en crecimiento (BID, 2018). Por tanto, aunque ambas variables se encuentran significativamente asociadas entre sí, no se produce duplicidad.
Con respecto a la variable CH, mientras el IDH refleja el pilar de la educación a partir del total de años de escolarización de la población, el CH de la Penn World Table (2018) ha sido extraído considerando los años de educación en relación a la productividad económica del país.
Por otro lado, la variable LP consiste en un índice elaborado por Freedom House (2018) que establece el nivel de libertad socio-política existente en un país. La situación política se considera clave a la hora de estimar un modelo de desarrollo socioeconómico (Bozkurt et al., 2018), puesto que lo condiciona, especialmente en economías emergentes (Nordin & Nordin, 2017). Y en el caso del sector turístico, esta cuestión es relevante (Saha et al., 2017), puesto que condiciona en gran medida el hecho de ser visitado o no.
Por último, la variable GS indica el porcentaje del PIB total que un país invierte en sanidad. Esta variable se encuentra expresada en términos porcentuales y ha sido extraída del Banco Mundial (2018). La literatura establece relaciones significativas entre esta variable y el desarrollo económico, tanto en economías desarrolladas, como emergentes.
Análisis de Resultados y Discusiones
La (Figura Nº 3) muestra la relación entre IDH, ET y ENT a lo largo del periodo 2005-2015. En la matriz se incluyen las transformaciones de ET y ENT a partir de sus desviaciones sobre la media geométrica de la muestra. En ambos casos, se observa que las relaciones son directas, esto supone que, tanto un incremento de ET como de ENT, se encuentra correlacionado con un crecimiento del IDH, de manera lineal y cuadrática. Asimismo, se observan numerosos casos donde los niveles de ET e IDH crecen conjuntamente, sugiriendo la existencia de una posible correlación positiva, en línea con lo que sugiere la literatura, destacando los casos de Argentina, Chile, Costa Rica o Paraguay.
Siguiendo el supuesto que el turismo contribuye al crecimiento económico en destinos emergentes, este trabajo se centra en analizar la incidencia del sector turístico sobre las condiciones de vida de la población latinoamericana, y, por ende, sobre el desarrollo socioeconómico en los destinos emergentes. Para ello, se profundiza en este aspecto, tratando de cuantificar la conveniencia de los países objeto de estudio de especializarse en el turismo (ET), frente a diversificar su actividad y apostar por una especialización no turística (ENT). Además de la regresión lineal, se ha realizado un análisis ajustado a ecuaciones cuadráticas para profundizar en las relaciones entre la ET y la ENT. El hecho de incluir valores al cuadrado en la ecuación, implica un gran riesgo de inducir multicolinealidad entre las variables del modelo. Para reducir esta multicolinealidad ha sido necesario transformar las variables ET y ENT en términos de desviaciones sobre la media geométrica de la muestra. Se han realizado las correspondientes conversiones logarítmicas (Ln), introduciendo así estacionariedad en el modelo, con el objeto de que la varianza sea constante.
De manera previa a la estimación del modelo planteado, se ha profundizado en un estudio de las propiedades de las series utilizadas (Cuadro Nº 3). Los resultados de los test de dependencia transversal de Pesaran (2004), de raíces unitarias (test C...
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