Varios afiliados aún tienen dudas sobre el cambio de AFP, un trámite voluntario que implica trasladar los ahorros previsionales a otra administradora por motivos como comisión, rentabilidad o calidad de servicio.
¿Qué implica cambiar de AFP?
Según la Superintendencia de Pensiones, el proceso es gratuito y no implica pérdida de ahorros, ya que estos siguen rentando normalmente hasta completar la transferencia.
Requisitos para el cambio
Para cambiar de AFP, se deben cumplir requisitos como tener más de 18 años, cédula vigente y no tener conflictos pendientes. El trámite se puede realizar digitalmente y suele demorar menos de 3 minutos.
UNO AFP y sus beneficios
UNO afp destaca por tener la menor comisión del mercado (0,49%) y ofrece aumentar el sueldo líquido en hasta $380.000 al año.
Análisis del Sistema de Pensiones Chileno
En el contexto de un seminario organizado por la Fundación Sol, Kevin Skerrett, abogado y asesor del Sindicato Canadiense de Empleados Públicos de Ottawa, Canadá, hizo algunas comparaciones entre el sistema canadiense y el chileno, modelo que, afirma, “genera una financiarización de las pensiones”.
Skerrett es autor del libro “Las Contradicciones del capitalismo de los fondos de pensiones”, donde analiza los modelos de Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda e Irlanda. En entrevista con INTERFERENCIA afirma que un sistema de capitalización individual como el de Chile sólo genera réditos para las empresas y que es inminente una crisis de dichas inversiones y la pérdida de millones de dólares de los ahorros de los trabajadores.
Influencia del modelo chileno en otros sistemas
Skerrett explica que en los años 90 hubo mucha presión en el sistema canadiense para girar en la dirección de cuentas individuales, y disminuir el sistema de reparto, para basarse más en el modelo chileno.
Por ejemplo, uno de los mayores ingresos públicos de Canadá proviene del plan de pensiones de Canadá. Y cuando fue establecido en los años 60, era realmente un sistema de reparto, donde los contribuidores aportaban dinero y el dinero se transfería a los jubilados, no se invertían en la bolsa u otros mercados. De hecho, servían como préstamos a otros gobiernos para que invirtieran en infraestructura pública.
En los años 90 esto fue criticado porque no estaba generando la suficiente ganancia o tasa de retorno, entonces la ley fue cambiada para requerir que se recolectara más dinero y se invirtiera en los mercados financieros. Eso fue en parte una influencia desde Chile y otros países.
Críticas al sistema chileno
Skerrett opina que las debilidades y problemas del sistema chileno son conocidas por las personas que estudian los modelos de pensiones. En particular, diría que se reconoce que el sistema chileno traspasa todos los riesgos y los costos al individuo, y para él, lo más preocupante e impactante es cuantas comisiones y ganancias son sacadas y tomadas por estas compañías de AFP.
Ha habido análisis y estudios que han investigado este fenómeno y es realmente una enorme máquina de ganancias para las compañías y las personas que manejan este sistema. Y los beneficios [para los cotizantes] son mínimos.
Modelo canadiense como alternativa
En Canadá tienen un sistema de pensiones público y ha habido cambios negativos, pero aún con esos cambios, tiene una parte completamente de reparto, no hay fondos ni inversión, y es completamente seguro, está garantizado, es lo que llaman una pensión de prestación definida. Lo que implica que el beneficio es ajustado por la inflación una vez que lo empiezas a recibir como jubilado.
Por ejemplo, la brecha de pensiones entre mujeres y hombres no existe en el sistema canadiense, porque el beneficio es igual para hombres y mujeres. De hecho, es el mismo para todos.
Es un sistema de pensiones fijo que es financiado a través del sistema tributario, que es muy redistributivo. Su único problema es que es muy baja la pensión, al menos para el contexto canadiense. Paga una pensión anual de 7.000 dólares. Su línea de pobreza es de 18 mil dólares anuales. Pero los principios y la estructura del sistema son excelentes.
El rol del sistema financiero
Una de las preocupaciones de Skerrett es que los gobiernos y la industria financiera están tratando de convencer a las personas de que lo que es bueno para el sistema financiero es bueno para ellos. Y piensa que es eso es claramente falso. Lo que es bueno para el sistema financiero es sólo bueno para gente muy rica, para las instituciones financieras y sus dueños. Esto es una fuente de inequidad. De hecho, el sistema financiero es una de las causas de la desigualdad socioeconómica.
En Canadá se anima a los trabajadores para que inviertan en una cuenta individual, en un fondo mutuo. Y mucha gente lo hace, incluso gente que no tiene mucho dinero. Con la crisis del 2008, en Canadá había gente que tenía mucho dinero en estas cuentas individuales y que perdieron el 30% y hasta el 50% de sus ahorros. Algunos de ellos estaban a punto de jubilar y no pudieron, tuvieron que seguir trabajando.
Pensiones como derecho social
En opinión de Skerrett, tener un sistema completamente financiero en las pensiones es algo fracasado, donde todo el riesgo recae en los individuos. Para él este no es un debate técnico, es un debate político y debe responder preguntas básicas: ¿Es una pensión digna un derecho social? ¿O es algo que nosotros como individuos tenemos la obligación de procurar con inversiones? Para él es un derecho social.
Riesgo de crisis
Skerrett advierte que no se sabe qué harán los mercados financieros, depende de muchas cosas, es muy difícil saber. Pero la historia dice que hay muy buenas razones para estar escépticos y muy preocupados sobre lo que está pasando, por el riesgo de otra crisis, quizás una crisis más profunda que el 2008. A su juicio, se debería tomar la dirección de un modelo solidario, más basado en el principio de solidaridad y de los derechos sociales.
El camino a seguir para Chile
Skerrett cree que este sistema tiene que cambiar. Se tienen que movilizar. En Chile ya tienen un movimiento contras las AFP, pero tiene que crecer y ser más poderoso. Hay que trabajar con los movimientos sociales y organizaciones, incluyendo a los sindicatos del comercio, para que no solo representen a sus miembros, sino a todos los trabajadores, que operen con una especie de solidaridad de clase, no sólo para su propio beneficio.
La financiarización de los gobiernos
Skerrett advierte que los gobiernos se han financiarizado, se han vuelto dependientes de la industria financiera. Pone como ejemplo a Estados Unidos: el secretario del Tesoro es casi siempre alguien que solía trabajar en Goldman Sachs, el famoso banco de inversiones. Esto es un problema, porque si se quiere tener democracia no se puede tener gobiernos dominados y compenetrados con estos jugadores del mundo financiero, ya que ellos tienen un interés por destruir la democracia, se oponen al control democrático.
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