Pedir un aumento de sueldo puede ser un desafío, especialmente en tiempos económicos complicados, sin embargo, existen algunos tips para estar mejor preparados al momento de abordar esta conversación. El sueldo, como tal, se establece mediante un acuerdo entre empleado y empleador, donde se retribuye el trabajo del primero mediante una cierta cantidad de dinero.
Muchos pensamos que negociar las condiciones de nuestro salario consiste en pedir más dinero cuando en realidad se trata de hacer una reflexión entre lo que ofreces a la compañía y lo que recibes de ella. Si el resultado de esta operación resulta negativo, significa que es el momento de negociar un aumento de salario. Por mucho que estemos convencidos de merecer este aumento, lo más normal es que esta conversación nos genere tensión y estrés.
En este sentido, desde Vertical Hunter recomiendan elegir el momento apropiado, en lo posible mediante una reunión presencial con el jefe directo. Diversos estudios han revelado que los mejores días para pedir un aumento de sueldo son los jueves y los viernes, ya que se acerca el fin de semana.
¿Cuándo pedir un aumento de sueldo?
Los expertos de Trabajando.com, recomiendan hacerlo al menos una vez al año para asegurar que tus esfuerzos y dedicación sean reconocidos monetariamente. Según María Jesús Garcia-Huidobro, gerenta de Desarrollo de Negocios de Trabajando.com, un aumento de sueldo va más allá del aspecto monetario: "Es un gesto gratificante que impulsa y reconoce tu valía como colaborador, fortaleciendo el compromiso con la empresa", indicó.
Lo recomendable es tener al menos un año trabajando en el lugar; si lo haces antes es un poco mal visto. Las jefaturas tardan entre ocho a diez meses para calificar tu rendimiento.
Cómo prepararse para pedir un aumento
Después de varios días de preparación, llega el momento de pedir formalmente un aumento de sueldo. Con tal de evitar al mínimo las probabilidades de que todo salga mal: ¿Qué se debe tener en cuenta al momento de pedir un aumento? ¿cómo hay que negociar un salario?
1. Demuestra tu valor
Antes de solicitar un aumento, asegúrate de haber dejado en claro tu contribución y desempeño en la empresa. Destaca los proyectos en los que has tenido un papel importante, los resultados positivos que has logrado y cualquier mejora que hayas implementado en tu área de responsabilidad. Cuanto más evidentes y objetivos sean tus logros, más sólido será tu caso para un aumento salarial. (Puedes agregar ejemplos como: aumento en ventas, disminución de gastos, logros claves, cumplimientos en algún plazo, dentro de otros).
Comunica adecuadamente los logros que has conseguido dentro de la empresa. ¿Por qué crees que te mereces un aumento de sueldo? Recopila todos los éxitos y objetivos que hayas alcanzado como profesional. Este será el mejor argumento que tengas a tu alcance para conseguir tu meta.
Es importante encontrar un equilibrio a la hora de exponer los hitos alcanzados y que puedas transmitir de manera realista y objetiva el esfuerzo que te ha costado conseguirlos. Además de realzar tus logros, es muy positivo que trates el tema de manera constructiva. Comenta la satisfacción que significa para ti ir alcanzando todas esas metas y así evitarás reducir la conversación a una simple cuestión monetaria.
2. Prepara una propuesta sólida
No te limites a pedir un aumento sin fundamentos. Realiza una investigación sobre los salarios en tu industria y puesto, recopila datos concretos sobre la remuneración que se ofrece a profesionales con habilidades similares a las tuyas. Utiliza esta información para respaldar tu solicitud y proporcionar una base sólida a tus argumentos. Enfócate en tus responsabilidades que obtuviste a través del tiempo. Si has asumido nuevos desafíos, proyectos o tareas en tu trabajo actual, asegúrate de mencionarlas durante la conversación.
Es imprescindible que las tengas en cuenta a la hora de solicitarlo y utilices esta información como un argumento más en tu petición. Como norma general, los perfiles estratégicos son los que tienen mayor probabilidad de conseguir un aumento de sueldo. Este es el caso de los profesionales que trabajan en los departamentos de Operaciones, Marketing, Finanzas o Ventas o aquellos perfiles altamente demandados por el mercado como pueden ser los técnicos e ingenieros.
3. Practica la comunicación efectiva
Antes de reunirte con tu jefe o el departamento de Recursos Humanos, practica tu discurso. Sé claro, conciso y enfatiza los puntos clave. Explica tus motivos y cómo tu contribución ha sido valiosa para la organización. Mantén una postura segura durante la conversación, mostrando confianza en ti mismo y en tu solicitud.
4. Considera alternativas
Si, por alguna razón, un aumento salarial no es posible en el momento, considera otras opciones. Podrías solicitar beneficios adicionales, como días de vacaciones extra, capacitación o un horario de trabajo más flexible. Estas alternativas pueden ser igualmente valiosas y mejorar tu situación laboral sin un incremento monetario directo.
Así la empresa no esté pasando por una buena situación, no implica que no puedas pedir una mejora de las condiciones. En este sentido, buscar alternativas al incremento económico como una remuneración en especie o bonus especiales por el buen rendimiento, puede ser una buena opción.
Por último, se deben considerar algunos de los beneficios nombrados con anterioridad, los cuales no forman parte del sueldo pero si ayudan al bienestar del trabajador y pueden servir como un as bajo la manga en caso de que no se pueda aumentar el salario como tal.
5. Valora en qué momento se encuentra la empresa
Es muy importante que analices el contexto económico en el que se encuentra la compañía para que puedas negociar las condicionas con fundamento. Recuerda que tus expectativas deben ser coherentes con los resultados y la situación de la empresa.
6. Evita mencionar el sueldo o las condiciones de los compañeros
Ten en cuenta que pedir un aumento de sueldo es algo personal y que se mide en base a tus resultados laborales. Por eso es clave que evites hablar de la situación económica de tus otros compañeros.
Lo mejor, como comentábamos anteriormente, es que consultes estudios de remuneración del mercado para puestos similares al tuyo. Estos te darán una visión global de la situación y podrás hacer una comparación veraz y objetiva. Además, estos datos darán aún más peso y consistencia a tu discurso, demostrando que has analizado la situación y que el aumento que solicitas es coherente y razonable.
7. Ten en cuenta otros beneficios que pueden mejorar tu paquete salarial
Cada vez más se están incluyendo beneficios que complementan el salario fijo y variable. Se trata de mejoras sustanciales que van más allá del dinero y que enriquecen tu paquete salarial.
Las más comunes son:
- La llamada retribución flexible, como los tickets restaurante, una guardería en el centro de trabajo o acceso a formación especializada entre otros.
- Seguros médicos o de vida.
- Coche de empresa.
- Servicios relacionados con la salud y el bienestar, como frutas o bebidas gratuitas, descuentos parciales en gimnasios, una mayor flexibilidad horaria o la posibilidad de trabajar desde casa.
Todos estos elementos extra pueden servir para complementar tu salario. Averigua qué ofrece tu empresa y tenlo en cuenta a la hora de renegociar tus condiciones.
Un discurso para cada tipo de jefe
Según Caraccioli, para hacer más específico tu discurso, es importante saber a qué tipo de jefe te enfrentas. Para saberlo, él utiliza un test llamado “Disc”, que sirve para conocer la personalidad de las jefaturas clasificándolas en cuatro colores.
- Jefes azules: Con ellos, lo ideal es exponerles harto detalle y evidencia que los ayude a saber por qué merecemos nuestro una mayor paga.
- Jefes rojos: Lo mejor es ir al grano, ser concreto y no darle tantas vueltas.
- Jefes amarillos: En su caso no hay problema en acercarse con confianza para tener conversaciones más distendidas y honestas.
- Jefes verdes: La manera correcta de abordarlos sería exponiendo de manera ordenada los antecedentes, pero sin hacerlos sentir que toda la responsabilidad del aumento recae en ellos.
Recuerda que cada situación es única, y es importante adaptar estas recomendaciones al contexto laboral específico.
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