En el ámbito laboral, la figura del jefe es de gran importancia, siendo la imagen de mayor envergadura en toda organización. Tiene la firme responsabilidad de aportar a través de su gestión, los mejores resultados para la empresa y sus integrantes, sin dejar de lado, el compromiso constante de crear y preservar la empatía, simpatía y respeto.
Por lo tanto, cada jefe debe ser consciente y claro de su constante búsqueda de mejoras tanto personales como profesionales. Una de las labores más complicadas es hacer que la figura del jefe sea valorada y apreciada por los subordinados.
El Comportamiento del Jefe: Un Factor Clave
El comportamiento de un jefe siempre debe estar enmarcado en un comportamiento idóneo y adaptado a la posición que ocupa en la estructura organizativa de la empresa. A la altura de su investidura. No en todos los casos los jefes cumplen con los requerimientos necesarios, lo que a comportamiento se refiere.
En todos los casos existe un férreo rechazo a recibir órdenes provenientes del jefe inmediato superior. Es un proceso de trabajo que debe saber cómo manejar todos los jefes, tomando en cuenta que este respeto y consideración.
Características de un Mal Empleado
Desde el punto de vista de un profesional con mucha personalidad, el llegar a ser considerado conflictivo. Desde el punto de vista de los empleadores y de los compañeros de trabajo, que realmente lo sea. El calificativo puede ser más o menos injusto, pero lo cierto es que quien es tildado de esta forma -en general porque presenta un comportamiento que afecta el buen clima laboral- puede ver truncadas sus posibilidades de desarrollo en una organización.
Si bien ello tiene mucho que ver con la cultura y las características de la empresa, a nivel general las conductas inapropiadas se relacionan con hablar a espaldas de los demás, mostrarse permanentemente insatisfechos en relación con diferentes temas y expresar puntos de vista negativos, sin considerar los canales adecuados para emitir sus opiniones en vez de recurrir a una vía oficial.
"Otra característica de alguien que es considerado conflictivo -señala Yael Sescovich, mánager de Page Personnel- es que filtra la información que maneja gracias a su rol dentro de la empresa". Se trata de actitudes capaces de interrumpir el ritmo normal de trabajo, que hacen difícil la comunicación y que pueden llegar a incomodar a compañeros y superiores. Finalmente, esto impacta en el clima laboral y provoca una baja del entusiasmo del equipo de trabajo, a partir de una actitud negativa hacia la organización y hacia el grupo.
"En este sentido, el rendimiento puede verse afectado. Cuando hay trabajadores más comprometidos y satisfechos, en cambio, estos realizan mejor su labor y se alcanzan mejores índices de productividad", dice Paloma Alvear, senior psychologist de Randstad Chile.
Un empleado mentiroso, es un rasgo común. Si bien puede ser un comportamiento nato de su empleado, es decir una condición psicológica que predomina en su personalidad, también es un mecanismo de defensa frecuente ante situaciones laborales.
Esto puede parecer un mal hábito según la experta, pero plantea los siguientes interrogantes: ¿Por qué tienen que mentir los trabajadores? ¿Usted ordena cosas poco razonables? ¿Sanciona excesivamente a su personal cuando comete errores? No siempre todo está perdido, una solución inmediata puede ser crear un entorno de mayor receptividad, mejorando la comunicación e incentivando la reciprocidad para hacer ver a los miembros de tu equipo un respaldo ante cualquier situación.
Algunos gerentes tratan de impresionar a sus superiores tomando el crédito del trabajo de todos para sí mismos.
Los malos líderes se separan de sus trabajadores e intentan crear un aura de aprehensión y misterio. Un líder indeseable hará alarde de su éxito y se distanciará de los que están debajo de él.
Características de un Buen Empleado
A juicio de Carla Fuenzalida, directora ejecutiva de CF+Partners, un buen empleado es aquel que hace sus labores en forma proactiva, siempre tratando de hacer que las cosas pasen, orientado a objetivos, capaz de aportar al equipo y con capacidad de dar una vuelta de tuerca al trabajo de forma tal de ir adaptándose continuamente.
Desde esa perspectiva, alguien conflictivo es quien pierde el objetivo al decir lo que piensa de forma agresiva (en cualquier forma ) y genera un ambiente que no propicia aporte alguno a la organización.
Consecuentemente, las organizaciones deberían fijarse en los empleados que presentan una actitud que implique avances en el logro de los objetivos colectivos y el compromiso del grupo, y sospechar de aquellos que solo buscan agradar sin jugársela por una idea, o bien, evaden los canales oficiales para expresar sus ideas o buscan una instancia que les permita tener toda la atención del superior.
Los conflictivos, además, suelen ser incapaces de mostrar buenos fundamentos al expresar una opinión y caen en elementos subjetivos, sin argumentar lo que hay detrás de una solicitud y lo que se persigue con ella.
Un buen gerente desarrolla buenos empleados y los adiestra. Los negocios son impredecibles y está claro que las emergencias en este sentido son comunes. Pero, como gerente, su trabajo consiste en evaluar la situación y prever planes ante los contratiempos más comunes en su tarea y la de su equipo.
Más de alguna vez escuchaste que las personas no dejan sus trabajos sino que a malos líderes. ¿Pero cuál es la diferencia exactamente? Hay diferencias palpables entre las actitudes de un líder malo y uno bueno. Un buen líder, en cambio, cree en el trabajo que haces. Tiene un fuerte sentido de propósito que se materializa incluso en las tareas más insignificantes.
Los buenos líderes ejercen un inmenso autocontrol, pero no temen estar eufóricos cuando su equipo ha logrado algo asombroso. A medida que las personas se dedican a su trabajo, un buen líder sostiene el otro extremo del trato al velar por ellos. Asumen la culpa, incluso si fue uno de los errores de su empleado, y hablan con esa persona después de que se ha culpado.
Los líderes que son verdaderamente exitosos aprecian cómo llegaron a donde están, pero nunca usan un falso sentido de superioridad en la forma en que realizan su trabajo. Asumen las tareas diarias con entusiasmo. Los trabajadores quieren trabajar para ellos porque son grandes líderes, no porque estén en una posición de autoridad.
Ninguna tarea se considera sin importancia, porque el mayor propósito de su trabajo siempre brilla. Los buenos líderes mantienen esta ambición al frente de sus pensamientos y la repiten constantemente. Cuando un buen líder ve un riesgo potencial, lo que realmente está viendo es una recompensa potencial. Otros pueden ver su decisión como lo deseen, pero sabe que este es el riesgo que vale la pena correr por encima de todos los demás.
La Importancia de la Comunicación y la Expresión de Ideas
Otra arista es el temor de muchas personas a expresar lo que piensan por temor a ser catalogados como conflictivos. Para los expertos, sin embargo, dar cuenta de ideas diferentes no tiene que ver, necesariamente, con ser un empleado complicado, en tanto el clima interno no se vea impactado a nivel de las relaciones grupales. Al contrario, las organizaciones han ido comprendiendo la importancia de que sus trabajadores planteen iniciativas nuevas e innovadoras, por el aporte que esto puede significar para el funcionamiento del negocio.
"Si el profesional explica por qué no está de acuerdo con una postura, siempre será valorado", cree Yael Sescovich. Pero debe considerar que tiene que fundamentar su perspectiva cumpliendo con los plazos y prioridades dentro de sus labores. "De ese modo será considerado como un aporte relevante a la estructura de la empresa. Mientras mayor madurez se entrega de la visión del negocio, mejor imagen se dejará", acota la ejecutiva de Page Personnel.
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