Para tener derecho a un aumento de salario, los aprendices deben asistir sin falta a cada tenida posible y leer trabajos en cada oportunidad que tengan. El aprendiz que será aumentado de grado experimenta diferentes sensaciones. Hay también quienes no dimensionan la importancia del paso que están a punto de dar.
El Compromiso del Compañero Masón
Al compañero masón le espera un largo trecho para ser merecedor de la luz que acaba de recibir. Siendo más visceral y terrenal, el compañero tiene que madurar. Es un compromiso y una responsabilidad, pues ahora le toca a él ser ejemplo para los aprendices que vengan.
Reflexiones de un Masón Distinguido
“A veces faltan palabras para expresar los sentimientos del alma y, sobre todo, cuando se quiere expresar las emociones. Más aún, ahora que me encuentro aquejado de una inesperada enfermedad y que me ha privado de continuar desarrollando las actividades que han sido parte de mi ser”. Estas palabras son el fiel reflejo de lo que es y ha sido Maximiliano Díaz S., presidente de la Corporación Educacional Masónica de Concepción-COEMCO-, con quien pudimos conversar de lo que ha significado su vida al servicio de la educación y de la masonería.
Todos los honores y reconocimientos que le han otorgado a lo largo de su vida, los recibe con mucha humildad, sintiendo que son el reflejo de la labor realizada y el cariño que le ha impreso a todo su quehacer tanto educacional, masónico y profesional. Hace más de 30 años que pertenece a la Orden Masónica, institución en la que ha ocupado diversos cargos y que le ha entregado varias distinciones.
“La masonería forma parte de mí. Por tanto, nos pertenecemos y me siento identificado con ella. Mi historia de vida ha estado y está vinculada con la Orden y, muy especial, a la Corporación Educacional Masónica de Concepción. La Masonería y COEMCO han sido mi otro hogar. La masonería no es un pasatiempo, es un lugar para trabajar, desbastar la piedra bruta y proyectar hacia el mundo profano todos los principios y valores que nos enseñan, para contribuir a la construcción de una mejor sociedad”, añade Díaz.
Reconocimientos y Distinciones
Hace poco recibió la Medalla “Gran Maestro Luis Navarrete y López”, distinción muy relevante, pues bajo su mandato se realizó el Primer Convento Masónico. Fue el fundador de la Revista “La Verdad”, antecesora de la actual Revista Masónica, de la cual fue su Director. Infatigable e impulsor de la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria. Un gran luchador por el trabajo extramural de las logias en las escuelas nocturnas para obreros, colonias escolares y ligas de estudiantes pobres, boys scouts, entre otros.
“Es un honor, un orgullo, satisfacción que acepto con mucha responsabilidad por lo que significa la distinción”, agrega el presidente de la Corporación.
Una Vida Dedicada a la Masonería
“Mi decisión de incorporarme a la masonería responde a inquietudes que he tenido toda la vida y con mi ingreso a la Orden Masónica pude encausarlas de buena manera, teniendo como valores rectores la solidaridad, igualdad y fraternidad”, comenta Díaz.
Los recuerdos de los reconocimientos recibidos siguen sucediéndose unos a otros, y lo hace con humildad y emoción contenida. “A nivel masónico, me correspondió asistir al VI Seminario Latinoamericano de Laicismo, en representación Gran Maestro de la Gran Logia de Chile en Guatemala lugar donde fui distinguido “Ciudadano de Honor del Corregimiento del Valle de Santiago de Guatemala”. La Gran Logia de Chile Medalla me entregó la Medalla “Pedro Aguirre Cerda”. Además, me han distinguido como Miembro Honorario las respetable logias “Esmeralda” N° 30 (2016), “Paz y Concordia” N° 13 (2018) y “Lorenzo Arenas Olivos” N° 197 (2019). Por último, fui nombrado Asesor del Gran Maestro de la Gran Logia de Chile en Ética Educacional, en 2019; y nombrado Gran Delegado Especial para el Desarrollo de la Ética Educacional, el mismo año”, finaliza el presidente de COEMCO.
En la Masonería Simbólica fue iniciado en la Respetable Logia “Paz y Concordia” N° 13 el 29 de abril de 1992. Recibió el Aumento de Salario el 31 de Agosto de 1994 y Exaltado al Grado de Maestro el 02 de Octubre de 1996, en el mismo taller. Me correspondió ejercer como Maestro de Banquetes el año 1998 y 1999 y Secretario desde el año 2000-2003. Integró el Directorio de la Corporación de Protección de Menores y Estudiantes de Concepción el 1995 y en 1999 fue elegido Tesorero. Entidad relacionada a la Respetable Logia “Paz y Concordia” N° 13. El 24 de Marzo del 2004 ingresa a la Respetable Logia “Lorenzo Arenas Olivos N° 197 del valle de San Pedro de la Paz, donde ocupa el cargo de Orador desde el 2006 hasta el 2018.
Desde mayo de 2022 es elegido para encabezar el proyecto de Logia en Instancia de Constitución Investigación y Estudios Masónicos “Estrella del Biobío”. Adicionalmente, ingresa al Escocecismo un 24 de marzo de 2001 a la Logia de Perfección Grado IV “Laurel” N° 3. Actualmente, trabaja en el Grado XXXI Soberano Tribunal “Pedro Castelblanco Agüero”.
La Educación como Pilar Fundamental
La educación, para Maximiliano, se relaciona con la mejor herencia que los padres pueden dejar a su descendencia. La elección del colegio para sus hijos marcó el punto de partida para lo que se convertiría en una de sus pasiones que lo llevó a ocupar diversos cargos en el colegio al cual accedieron en ese momento.
Posteriormente, ingresa como Socio de la Corporación Educacional Masónica de Concepción, COEMCO, el 07 de diciembre de 1999 y al Directorio el año siguiente, donde ejerce como Secretario, Vicepresidente y Presidente.
“Es un honor pertenecer a la Corporación Educacional Masónica de Concepción. Ser parte de la historia de esta institución educacional es el mejor regalo. Un honor y privilegio, pues me ha permitido velar por sus principios, postulados y valores, defender sus intereses, además de sentirme continuador de la obra que hace ya casi setenta años forjaron aquellos ilustres hermanos fundadores, quienes dieron vida a nuestra institución, con tesón, valentía y con unidad”, agrega Díaz.
Además, destacó lo importante que ha sido liderar en los últimos años la Asociación Nacional de Corporaciones Educacionales Masónicas de Chile, que reúne a los sostenedores de colegios laicos masónicas existente desde Valparaíso a Osorno, y con alegría se ven otros proyectos nacientes, que se están impulsando en Antofagasta y Puerto Montt. Dice que no ha perdido ni perderá la confianza de que es posible construir una mejor sociedad, a través de procesos formativos y educativos que pongan el foco en el desarrollo de habilidades para la vida de todas aquellas personas que se encuentran en edad de estudiar-“Mi mirada, y estando de acuerdo con lo que postulaba el Educador, Estadística y Presidente de la Argentina, el librepensador Domingo Faustino Sarmiento acerca de que “Todos los problemas de la sociedad son problemas de la educación”, es que más que problemas, veo desafíos y oportunidades que se deben enfrentar con decidida convicción y amor por lo que se hace. Respecto de la o las herramientas, tiene que ver con la construcción de espacios de aprendizaje en donde predominen ambientes generadores de altas expectativas, tanto para los y las estudiantes, como para las y los docentes y equipos directivos. Ambientes, donde el foco de la tarea educativa no tiene que ver con pasar materias, sino que con la Formación de Hábitos Deseables y el Desarrollo de Habilidades”, puntualiza Díaz.
La masonería según lo ha dicho Maximiliano Díaz, ha sido su segundo hogar y en el contexto histórico ha jugado un rol clave que abordamos en esta conversación.
“Al revisar los presidentes que ha tenido nuestra República y que han sido miembros de la Orden Masónica: Pedro Aguirre Cerda, Juan Antonio Ríos, Arturo Alessandri Palma, Gabriel González Videla, Salvador Allende Gossens, entre otros y luego los diferentes ministros de Estado, políticos, jueces, parlamentarios, alcaldes, rectores de universidades, abogados, empresarios, ingenieros, profesores insignes, periodistas, entre otros profesionales, son ejemplos del cómo en el ámbito de acción que cada uno de sus miembros tiene, influye en la sociedad para contribuir de la mejor forma a su desarrollo. Lo relevante es que la masonería no actúa orgánicamente en la sociedad, sino que son las enseñanzas y valores que en sus prácticas habituales se entregan, puntualiza Díaz.
Llegar a conocer y entender cuál ha sido el aporte de masones preclaros y connotados en el desarrollo de nuestra nación, despertó el interés en Maximiliano por escribir documentos históricos acerca de la Masonería, especialmente del Valle de Concepción y, particularmente, de su Logia madre, “Paz y Concordia” N° 13. Así como también, impensadamente, se convirtió en un agente promotor de resguardar, recopilar y difundir el patrimonio del mundo masónico, razón por la cual hace algunos años atrás con el apoyo de la Corporación Educacional Masónica de Concepción, y los aportes de diversos hermanos pudo dar forma al Museo Masónico de la Región, el cual tiene por objeto conservar y dar a conocer el Patrimonio Masónico y presentar la historia de la Masonería penquista con símbolos, documentos, fotografías, numismática y elementos de trabajo de la Orden Masónica que muestran la presencia en la Región del Biobío. Todo esto les ha permitido disponer de piezas masónicas históricas como mandiles, bandas, collares, medallas, documentos, fotografías, diplomas, símbolos y otros objetos, como muestra de la memoria de un pasado marcado por el trabajo de las Logias Masónicas de la Región, en beneficio de Humanidad.
“En particular, desde mi incorporación al Directorio, se ha trabajado en torno al Sello Editorial COEMCO, bajo el cual surgieron numerosos documentos, ente ellos hay varios vinculados a la historia de los cuerpos escoses de diferentes grados, así como una biografía de don René Cánovas Robles, Ex Presidente de COEMCO, y 100 años de la Lotería de Concepción, ambos en coautoría con Carlos Muñoz Labraña Todo esto vinculado con el desarrollo y la búsqueda de una expansión permanente de la Educación Laica, en la cual creían hombres preclaros como Darío Salas Díaz, Pedro Aguirre Cerda, Virginio Gómez González, entre otros”, agrega.
“Probablemente, para aquellos que ya nos ha tocado vivir parte importante de nuestras vidas, con una cantidad significativa de aciertos y desaciertos, de desafíos enfrentados, de proyectos diseñados, impulsados e implementados, y desde esa acumulación de vida y experiencia, con prudencia y respeto, a las nuevas generaciones que deben tomar decisiones, les puedo sugerir que valores como el respeto, la responsabilidad, la prudencia y la humildad son excelente compañeros para pensar en los ámbitos de desarrollo de la sociedad e implementar aquellas acciones que pueden marcar ese mejor futuro soñado.
Respecto de aquellos que no tienen sentido de pertenencia, les puedo señalar que la vida toma mejor y mayor sentido cuando se piensa en lo colectivo, más que en lo personal, cuando se trabaja en pos de generar oportunidades para aquellos que menos tienen. En el marco de la presentación del libro "Guillermo Ewing Acuña, Memorias", el Soberano Gran Comendador, Carlos Soto Concha realizó una potente reseña acerca de la figura de quien fuera un destacado Masón, Gran Maestro y Soberano Gran Comendador a comienzos del Siglo 20.
He aceptado este alto honor en mi condición de actual de Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo, motivado por dos razones principales, la primera es porque el libro se aboca a destacar la rica personalidad masónica y la obra del I.P.H. Víctor Guillermo Ewing Acuña quién simultáneamente a su alta dignidad de Gran Maestro de la Gran Logia de Chile desempeñó también la trascendente responsabilidad de Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado XXXIII para nuestra República durante 16 años entre 1909 y 1925.
La segunda razón, es porque este libro es un testimonio vívido e incuestionable del importante esfuerzo que está realizando nuestra institución por rescatar, recuperar y otorgar el valor que merecen las fuentes históricas que dan sustento a la interpretación de nuestra historia institucional. Lo anterior es especialmente importante considerando que nuestros archivos han sufrido grandes catástrofes producto de terremotos, incendios e inundaciones amén de un cierto descuido que afortunadamente está siendo superado con creces en estas últimas administraciones.
En efecto, este libro titulado Víctor Guillermo Ewing, Memorias, se basa en las cartas escritas por el propio Gran Maestro Ewing al director de la Revista Masónica de la época, Q.H. Roberto Orihuela Salas, escritas durante el año 1940 a su solicitud y respondiendo a algunas consultas específicas que le fueron formuladas por el propio destinatario referidas a aspectos relevantes de su vida masónica institucional.
Entrando en el contenido de estas Memorias es imposible eludir la mención al contexto histórico de los tiempos a que estas se refieren, los que corresponden básicamente a los primeros 20 años del siglo pasado , período de grandes convulsiones y de agudos movimientos sociales y políticos que dieron origen a lo que se ha dado en llamar “la cuestión social” y al surgimiento de diversas corrientes políticas e ideológicas que intentaban interpretar y dar un cauce de solución a la aguda crisis , económica, social , moral y sanitaria que afectaba a grandes mayorías de trabajadores , campesinos y empleados.
Estas agudas condiciones explican, en gran medida, la mermada situación en que se encontraba nuestra institución masónica incluidas las ramas simbólicas y filosóficas. Explican también la desconexión entre las autoridades de la Gran Logia asentadas en Valparaíso y las Logias distribuidas en las diversas regiones del país incluidas las de Santiago. Es interesante constatar que al momento de asumir como Gran Maestro el I.H. Ewing estaban activas solo 8 Logias en todo el territorio de nuestro país, de las cuales solo dos, Justicia y Libertad N° 5 y Aurora de Italia N°24 trabajaban en Santiago.
De la lectura de las 10 cartas que el I.H. Víctor Guillermo Ewing envía a su interlocutor y del valioso análisis que se hace de cada una de ellas por el Q.H. Manuel Romo Sánchez reconocido historiador masónico, puede desprenderse con claridad la magnitud de los desafíos y la enorme tarea restauradora de la orden que correspondió realizara al I.P.H. Ewing desde que empuñara el cetro rector de nuestra institución en 1906. Enfrentar los desastrosos efectos del terremoto de Valparaíso sobre nuestra Sede Central , rescatar y reconstituir los archivos y la documentación oficial de la Gran Logia de Chile, enfrentar el lamentable fallecimiento del Gran Maestro Buenaventura Cádiz, acordar el traslado de la Sede de la Masonería chilena a Santiago, fueron en una primera etapa el centro de sus reocupaciones y el destino de su generosa energía fraternal.
Luego de la emergencia y con una visión más estratégica, se propuso revitalizar en cuerpo y espíritu las alicaídas columnas masónicas, primero en Santiago y luego en Valparaíso y Concepción para cubrir más adelante gran parte del territorio nacional. Resulta fascinante descubrir en las cartas, escritas sin en el más mínimo interés de lucimiento personal, como adornando con pertinentes anécdotas atribuye a muchos de sus colaboradores el significativo avance logrado en su gestión a la cabeza de la Orden Masónica en Chile.
Punto aparte constituye su señalado aporte para sanear las debilitadas finanzas de nuestra institución y no solo eso sino que dotarla de una nueva Sede Central que acogiera fraternal y eficientemente a las nuevas logias que comenzaron a crearse durante su gestión.
He reservado para el final de esta breve presentación , el importante impulso que el Gran Maestro Ewing imprimió al desarrollo de las Logias de regiones , sus visitas a Concepción, Coronel, Talcahuano, Los Ángeles, Temuco y Valdivia marcaron un punto de inflexión en el desarrollo masónico en esos valles y en su integración efectiva a las actividades de la Gran Logia de Chile. Sin embargo en esas mismas cartas de manera muy sutil deja entrever que aprovechó también esas visitas para difundir entre los hermanos las finalidades y principios de los grados Filosóficos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y entregó por acuerdo del Supremo Consejo, en su calidad simultanea de Soberano Gran Comendador , diferentes grados a hermanos meritorios con el objeto de transformarlos en elementos que contribuyeran de manera activa al desarrollo del ideal escoces en sus respectivas jurisdicciones.
Muy interesante resulta conocer de primera fuente , en su carta N° 2 de enero de 1940,el origen de los hermosos rituales de Iniciación, Aumento de Salario y Exaltación que nos acompañan hasta hoy día y que junto a la belleza literaria de su texto y nitidez de su mensaje, conservan plena vigencia de conceptos . Debemos agradecer la participación de los Ilustres Hermanos Luis Navarrete y López, Luigi Stefano Giarda y Arcadio Ducoing que coordinados por el Gran Maestro Ewing dieron forma a estas verdaderas obras de arte plenas de contenidos éticos e iniciáticos.
Esta misma preocupación respecto a la redacción de los Rituales y Catecismos utilizados por los grados filosóficos impulsó al Soberano Gran Comendador Víctor Guillermo Ewing a revisar su contenido y presentación y luego de un acabado estudio solicitar la colaboración del Supremo Consejo de Bélgica para traducir y adaptar con muy pocas modificaciones los rituales de los grados capitulares del R.E.A y A en uso en esa importante y tradicional Jurisdicción europea.
Resulta indudable que el I.P.H. Víctor Guillermo Ewing consideraba de trascendente importancia la correcta interpretación y transmisión doctrinaria del mensaje iniciático , ético y humanista de nuestra Orden Masónica en ambas ramas del Rito escocés Antiguo y Aceptado y ello debía plasmarse necesariamente en Rituales, Liturgias , Catecismos y Retejadores coherentes entre sí y con lo establecido en la Convención de Lausana de 1875 que ha constituido un referente universal para quienes practicamos el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.
Finalmente, el I.P.H. Ewing era plenamente consciente de la necesidad de delimitar el ámbito jurisdiccional entre la Gran Logia de Chile y el Supremo Consejo, reservando para la primera la administración de los tres primeros grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y para el Supremo Consejo los grados del IV al XXXIII llamados filosóficos o capitulares. En ese sentido en 1909 impulsó como Gran Maestro una reforma a la Constitución y Reglamentos de la Gran Logia de Chile tendiente a separar las funciones y atribuciones de ambos poderes masónicos manteniendo su independencia y autonomía en sus respectivas jurisdicciones. Esta línea de pensamiento del I.P.H. Ewing,, en su doble condición de Gran Maestro y Soberano Gran Comendador, fructificó poco después con la firma del primer Tratado de Paz y Amistad suscrito en 1925 por el Gran Maestro Héctor Boccardo Benvenuto y el propio Victor Guillermo Ewing como Soberano Gran Comendador, el que fue complementado y actualizado en 1971 con las firmas del Gran Maestro García Valenzuela y el Soberano Gran Comendador Castelblanco Agüero.
De la lectura de estas 10 cartas enviadas por el Gran Maestro Ewing al director de la Revista Masónica en 1940 y de los interesantes comentarios realizados por el Q.H. Manuel Romo es posible formarnos una opinión muy acabada de los complejos tiempos en que le correspondió ejercer su mandato al I.P.H. Ewing y la magnitud de los desafíos que debió enfrentar , pero además dan cuenta de toda una generación de masones extraordinarios que supieron entregar lo mejor de si mismos para el desarrollo y proyección del ideal masónico.
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