El Trabajo Social es una profesión que promueve el cambio social, la resolución de problemas en las relaciones humanas y el empoderamiento y liberación de las personas con el fin de incrementar el bienestar social.
De acuerdo a la Federación Internacional de Trabajadores Sociales (FITS) y a la Asociación Internacional de Escuelas de Trabajo Social (AIETS), el Trabajo Social en sus distintas expresiones se dirige a las múltiples y complejas relaciones entre las personas y su ambiente.
Mediante la utilización de teorías sobre comportamiento humano y los sistemas sociales, el trabajo social interviene en los puntos en los que las personas interactúan con su entorno.
La Escuela de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas, realizó la Inauguración de su Año Académico, con la charla “La necesidad de reinventar el Trabajo Social Internacional. Los principios de la justicia social, los derechos humanos, la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad”.
Estas son acciones de la Federación, que repercuten de manera directa en la sociedad y que dejan en evidencia las desigualdades que viven los diferentes países.
“Intenté mostrar durante mi conferencia cómo a partir del trabajo que hemos dado en la región de América Latina y el Caribe, desde hace muchos años, hemos reinventado esta forma de Trabajo Social, con una mirada más crítica.
“Las universidades tienen un rol protagónico en todo esto, justamente son quienes forman a los trabajadores sociales, no solamente a los futuros profesionales, sino a quienes ya estamos en ejercicio a través de los postgrados.
El proceso de formación no termina con la licenciatura con un título de grado, sino que ahí recién empieza.
En este sentido el Trabajo Social desde un enfoque crítico, como disciplina comprometida con la justicia social, debe promover, acompañar y atravesar en conjunto con otras redes de colaboración, procesos de emancipación que permitan a todas las diversidades culturales y de género, entre muchas otras, romper con las inequidades sociales y estructurales que les oprimen.
En el caso específico de nuestra amada Latinoamérica, además del enfoque crítico, la perspectiva decolonial es sin duda, una de las mejores propuestas- epistémica, teórica y metodológica, de la que el Trabajo Social puede hacerse parte para develar las relaciones de poder y dominación que desde “nuestro descubrimiento”, han sometido a muchas diversidades -pueblos originarios, cosmovisiones simbólicas, cuerpos abyectos, identidades en tránsito- entre otras, por medio de cruentas y permanentes estrategias de asimilación y aniquilación.
Sin duda las y los trabajadores sociales debemos promover y aportar con urgencia en los procesos de resignificación que permitan cuestionar y problematizar las bases eurocentradas del poder y las lógicas de la modernidad instaladas en el espacio propio que habitamos.
De nosotras y nosotros depende agenciarnos para fisurar la matriz histórica colonial que no es nuestra, con el fin de liberar y liberarnos de relaciones de dominación y subordinación. ¿Cómo podemos hacerlo?
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