En 2017, las utilidades netas de las seis Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) que participan del negocio previsional privado en Chile se elevaron por sobre los $347 mil millones. Los controladores y accionistas se repartieron $256 mil millones en dividendos de ese monto. Cabe destacar que los controladores de cinco de las seis administradoras de fondos son importantes grupos extranjeros.

Las comisiones que los más de 5,5 millones de cotizantes les pagaron a las AFP en 2017 sumaron $660 mil millones. La cifra debe cotejarse con los $347 mil millones en utilidades netas que las seis administradoras obtuvieron ese mismo año, y con el monto promedio de las pensiones que pagan. La indagación de CIPER arroja que esas utilidades se ven engrosadas por las que obtienen de contratos con empresas relacionadas y a otro negocio -monopólico- con empresas coligadas.

El grueso de esas millonarias utilidades proviene de las comisiones que se descuentan de la renta imponible de los más de 5,5 millones de trabajadores que cotizan en el sistema de pensiones (los afiliados son más de 10 millones, pero esa es la cantidad que cotiza). A esas ganancias, se suma otra importante y desconocida bolsa de dinero generada por empresas coligadas a las AFP y que les reportan un monto adicional de utilidades.

Cinco de las seis administradoras de fondos que participan del negocio en Chile son propietarias de Previred y cuatro de ellas de la Administradora de Fondos de Cesantía (AFC); mientras que de la propiedad del 30% del Depósito Central de Valores (DCV), participan cinco AFP. Pero hay también otra vía de ingresos: las ganancias que año a año generan empresas relacionadas a las administradoras -y que son propiedad de sus grupos controladores-, las que prestan distintos servicios por miles de millones a las propias AFP. De las utilidades de esas empresas poco se sabe.

Desde hace más de una década, expertos y académicos han advertido sobre la urgencia de introducirle mayor competencia a la industria de las AFP. ¿La razón? La evidencia más clara de ese escenario de competencia limitada entre las AFP, es que las administradoras obtienen todos los años utilidades sobredimensionadas para sus propietarios, algunos de ellos ubicados en paraísos fiscales. En este sentido, la principal innovación del proyecto de la administración Piñera, contempla un paquete de medidas “pro-competencia”.

¿Requiere más actores el sistema para fomentar la competencia? Al parecer no. La histórica inmovilidad del sistema que rige el funcionamiento de los fondos de pensiones tiene al menos una explicación. Hoy las AFP manejan activos (los ahorros de los cotizantes) por casi US$220 mil millones, cifra equivalente a más del 83% del Producto Interno Bruto Nacional. Con esos fondos, las administradoras alimentan a la banca y al sector financiero, al retail, a empresas de servicios básicos y a grandes conglomerados de negocios ligados a los grupos económicos más poderosos del país.

Son muy pocos los afiliados al sistema de AFP que deciden por sí mismos qué administradora de fondos manejará sus ahorros. Así lo indican datos recopilados por la última Comisión Asesora Presidencial de Pensiones (“Comisión Bravo”, 2015). Hay economistas que lo explican del siguiente modo: al pagar en el presente por un bien intangible y complejo -la administración de fondos-, cuyos eventuales beneficios solo podrán ser percibidos en el futuro, los cotizantes actúan por inercia y reaccionan muy poco a incentivos (comisiones más baratas o la promesa de una mayor rentabilidad). Como pagar cotizaciones bajo el régimen de contrato es obligatorio, la inercia de los cotizantes resulta más que conveniente para las administradoras de fondos.

Piense en un torrentoso río con millones de salmones remontando la corriente. A los actores del sistema les basta ubicar una red de un extremo a otro de ese curso de agua para colectar una fracción de los peces. El mayor o menor número de ejemplares para cada “competidor” dependerá de qué tan bien los pescadores (vendedores) ubiquen la malla, no mucho más.

El diagnóstico es compartido entre expertos y académicos de distintas universidades: las altas utilidades de la industria son el reflejo directo de la pobre competencia entre sus actores. ¿Quiénes son los perjudicados? La comisión que pagan los trabajadores a las AFP para que administren sus fondos es la vía más importante que alimenta las ganancias de las administradoras, pero no la única. Otro monto proviene del “encaje”, mecanismo que obliga a las administradoras a invertir el 1% de su patrimonio de la misma manera que lo hace con los ahorros de los cotizantes. Una forma de compartir el riesgo y compensar a los afiliados en caso que un fondo se sitúe por debajo de la rentabilidad mínima garantizada.

Pero también, varias AFP son dueñas -y tienen pactos de actuación conjunta- en tres sociedades coligadas que les generan ganancias adicionales: Previred, Inversiones DCV y la Administradora del Fondo de Cesantía. Previred fue creada en mayo de 2000 para declarar y hacer el pago de cotizaciones por Internet. Hasta hoy es la única vía para pagar de manera electrónica. La tajada mayor de la torta accionaria de Previred -que funciona, al igual que el seguro de cesantía, en condiciones monopólicas- está en manos de Provida, con un 37,87%. De todas las empresas coligadas en las que participan las AFP como socias, Previred es por lejos la más rentable.

El Depósito Central de Valores tiene dos accionistas principales que suman el 60% de su propiedad: con un 30%, la Sociedad Interbancaria de Depósito de Valores, una sociedad en la que participan los bancos e instituciones financieras de la plaza, creada en febrero de 1993 y que tiene un capital de $1.161 millones. El otro 30% está en manos de Inversiones DCV, controlada por cinco AFP: Capital (23,25%) -su empresa relacionada Sura Seguros de Vida (11,57%) -, Provida (23,14%), Habitat (16,41%), Planvital (13,07%) y Cuprum (8,5%).

Baeza Valdés tiene otro rol relevante en la industria privada de la previsión: preside el directorio de Scomp, el sistema de consulta de montos de pensión para los afiliados. El sistema de consultas de Scomp funciona con un software de Sonda, con un contrato que se inició en 2004 y rige hasta al menos 2020. El 25,6% de Sonda está en manos de los fondos de pensiones administrados por las AFP. La única que no aparece allí es la AFP Modelo. ¿La razón? Ese mismo año, de acuerdo a los estados financieros de AFP Modelo, la administradora de fondos le pagó $1.187 millones a su empresa relacionada Sonda por “servicios de plataforma”. En 2017, los ingresos de esa entidad alcanzaron a $29.500 millones, con utilidades por sobre los $3.124 millones.

En el directorio de la Administradora de Fondos de Cesantía figura el economista y director del Instituto Libertad -think tank ligado a Renovación Nacional (RN)- Rafael Aldunate Valdés, y el ex subsecretario de Previsión Social de Augusto Pinochet, Alfonso Serrano Spoerer. Además de las tres empresas en las que las AFP tienen acciones (Previred, AFC y la DCV), la mayoría de las administradoras del sistema también realiza negocios con varias empresas en las que no participan directamente, pero que son propiedad de sus controladoras.

Poco o nada se sabe de las utilidades de esas empresas por los servicios complementarios que entregan a las administradoras de fondos. Lo cierto es que año a año las sociedades relacionadas a las administradoras terminan reportándole ingresos adicionales a los conglomerados que controlan las AFP. Desde la Superintendencia de Pensiones señalaron a CIPER que las AFP están regidas por la ley de sociedades anónimas y que además sus estados financieros son auditados regularmente, lo que minimiza el riesgo de que se paguen servicios cuyo valor esté por sobre el precio de mercado.

En 2017, AFP Cuprum informó utilidades por más de $61 mil millones para su controlador, Principal Financial Group. Principal registra domicilio en Delaware (Estados Unidos), un territorio conocido por su opacidad y por las beneficiosas exenciones tributarias que ofrece a empresas o sociedades que generen renta fuera de esa jurisdicción. AFP Cuprum reporta vínculos con diez sociedades relacionadas y transacciones comerciales con cuatro de ellas en 2017. Una es Principal Servicios Corporativos Chile, sociedad a la que le pagó más de $4.800 millones por servicios de asesoría en finanzas, recursos humanos, tecnología y procesos, seguridad de la información, responsabilidad social empresarial, jurídicas y auditorías.

En 2017, AFP Capital -del grupo colombiano SURA- tuvo utilidades por más de $64 mil millones y repartió dividendos a sus accionistas por más de $22 mil millones. Fueron casi $90 mil millones las ganancias que obtuvo Provida -propiedad del gigante estadounidense Metlife y la AFP con la comisión más alta del mercado (1,45%)- en 2017. En 2017, Provida reportó vínculos con cuatro sociedades relacionadas. Las utilidades de la AFP Planvital alcanzaron a $2.043 millones en 2017, con un reparto de dividendos por $721 millones.

“El uso de paraísos fiscales no está prohibido. Planvital informó transacciones con empresas relacionadas por casi mil millones en 2017. AFP Habitat, cuyos controladores son la Cámara Chilena de la Construcción (CCHC) y el grupo de seguros estadounidense Prudential Financial, rompe varios record. Hasta hace poco entre sus directores estaba Juan Benavides Feliú, ex presidente del directorio, quien recibió $244 millones en 2017, el director mejor pagado de la industria. Hasta 2017, Benavides Feliú era además presidente del directorio de Inversiones DCV S.A. el joint venture de las AFP que tiene el 30% del Depósito Central de Valores.

En 2017, Habitat reportó vínculos con 17 sociedades y transacciones con más de diez. Una de ellas es la Caja Los Andes, sociedad a la que la AFP le traspasó $920 millones por “servicios de recaudación, digitación y cotizaciones previsionales” y otros $465 millones por “gastos comunes, pago de pensiones, arriendo de salas y eventos, oficinas, estacionamiento y bodega”.

Desde hace más de una década -y para hacerle frente a la inercia de los cotizantes- varios estudios han puesto sobre la mesa la necesidad de que se licite la administración de los fondos de los afiliados antiguos del sistema, de modo que la AFP más eficiente en comisiones y costos se quede con esas carteras de clientes. Hasta ahora solo se han hecho licitaciones para administrar los fondos de nuevos afiliados -ganadas en dos oportunidades por Planvital-, pero éstas no han logrado introducirle mayor competencia a la industria. ¿La razón?

Ya en 2007, un estudio del economista de la Universidad Católica, Salvador Valdés, proponía “ampliar el servicio de licitación hacia millones de afiliados antiguos que son insensibles a diferencias de precios y rentabilidad”. Valdés sugería mirar la experiencia de Nueva Zelanda, país que en 2006 los incluyó en su licitación. ¿El resultado? El lunes 3 de diciembre, la OCDE dio a conocer el estudio “Perspectivas de Pensiones de la OCDE 2018”. “Los proveedores que no ganan la licitación, no parecen sentirse presionados para reducir sus tarifas”, indica el informe publicado por Pulso.

En medio de la urgencia de reforma al sistema de pensiones, el trámite legislativo del proyecto no se avizora de fácil despacho.

Tabla resumen de utilidades de las AFP en 2017

AFP Utilidades Netas (MM$) Dividendos Repartidos (MM$)
Cuprum 61.000 N/A
Capital 64.000 22.000
Provida 90.000 N/A
Planvital 2.043 721
Habitat N/A N/A

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