Se puede decir con total seguridad que una de las cosas que dieron al ser humano la ventaja sobre todo el reino animal y construir civilizaciones y avances tecnológicos inimaginables, fue su capacidad de comunicarse y trabajar en equipo. En el mundo moderno, con la creciente sofisticación de los procesos, la abundancia de conocimientos y la especialización de los profesionales, trabajar en equipo es cada vez más una necesidad ineludible.

Pero, ¿qué es lo que hace tan valiosa esta habilidad en nuestro crecimiento profesional? La relación entre el buen desempeño de un equipo de trabajo y el alcance de los objetivos del negocio es una relación de “ganar, ganar”. En cambio, cuando no existe liderazgo y trabajo en equipo, se quiebran las relaciones, se trabaja en islas separadas de producción y los esfuerzos por alcanzar cada objetivo merman en un desempeño individual y poco eficiente.

En este sentido, destacan algunas habilidades clave que distinguen a las personas colaborativas en entornos de trabajo dinámicos y cambiantes. Estas cualidades no solo son deseables, sino esenciales para enfrentar los desafíos y aprovechar las oportunidades en el mundo laboral actual.

Pilares de un Equipo de Alto Rendimiento

Un trabajo de la universidad de Florida Central, del año 2005, logró condensar 20 años de investigaciones en 5 características presentes en todo gran equipo. Revisemos cuáles son esos ingredientes que definen a un equipo de excelencia:

  1. Liderazgo: Para que un equipo alcance buenos resultados, debe haber un líder que ayude a establecer una visión compartida y a reforzar aquellos puntos débiles del equipo. Uno de los roles del líder es ayudar a corregir aquellos aspectos del equipo que están fallando y establecer qué es aceptable y qué no; dejando claro qué se espera de cada miembro y estableciendo un ambiente propicio para la evaluación mutua e intercambio de información. El líder del equipo establece la información común que debe conocer cada uno de los integrantes, además está pendiente de lo que ocurre en el entorno del equipo, para así iniciar los pasos necesarios para adaptarse a los cambios. Debe revisar frecuentemente el rendimiento de los integrantes del equipo, detectando si hay falencias y ayudando a corregirlas.
  2. Monitoreo y retroalimentación: En un equipo eficiente, los miembros además de observarse a sí mismos, observan a sus compañeros y proveen la retroalimentación necesaria para prevenir falencias o corregir errores rápidamente. Los integrantes del equipo además de hacer su trabajo, se aseguran de que todo funcione como debería. Para que ocurra esta retroalimentación, debe existir un ambiente de confianza en el que las críticas constructivas no se perciban como una amenaza. Por otra parte, los integrantes del equipo deben contar con un mínimo de información acerca del trabajo de sus compañeros, de modo que puedan dar observaciones útiles. Cuando un miembro del equipo está sobrecargado, tiene mayores dificultades para detectar sus errores. En situaciones de alto estrés, las observaciones entre pares son muy valiosas, tanto para prevenir como para corregir, porque el equipo en general está propenso a equivocarse con mayor frecuencia.
  3. Soporte mutuo: En un equipo con soporte mutuo, cuando alguien está sobrecargado o atorado en algún problema, va a recibir ayuda de sus compañeros. Esto permite corregir sobre la marcha los problemas de sobrecarga y los cambios de último momento a los que se debe enfrentar el equipo. El equipo se adapta con mayor facilidad a su entorno si los miembros se apoyan entre sí. Si un miembro del equipo está sobrecargado y no recibe ayuda, algunas tareas bajo su responsabilidad podrían no realizarse, mermando el trabajo de todo el equipo. El soporte mutuo ayuda a evitar que las tareas queden abandonadas y que los miembros sobrecargados colapsen ante la presión.
  4. Adaptabilidad: Un buen equipo es capaz de adaptarse para lograr cumplir sus objetivos pese a que las cosas no ocurrieron como era esperado, como es frecuente cuando la realidad es tan impredecible. Por ejemplo, si una persona que tenía a su cargo tareas fundamentales se enferma, el equipo tendrá que cambiar su estrategia para finalizar a tiempo. Este cambio de estrategia implicará que los miembros del equipo tengan que salir del camino que tenían planeado y aquí es donde cobra suma importancia la flexibilidad individual. Los equipos cuyos miembros se adaptan con facilidad a estos cambios, obtienen mejores resultados.
  5. Actitud de equipo: Disfrutar trabajando con otros, mejorar el desempeño individual gracias al trabajo en equipo y anteponer las metas del equipo a las metas personales, es tener actitud de equipo. Si los miembros del equipo tienen una actitud de equipo, van a aceptar con mayor facilidad las críticas constructivas y ayuda de sus compañeros; además de estar atentos para dar su apoyo cuando sea requerido. Por lo tanto, la actitud de equipo es clave para que el equipo cuente con soporte mutuo, monitoreo y retroalimentación.

Tres Requisitos Esenciales

El estudio también señala tres requisitos para que estas cinco características existan:

  • Comunicación Clara: Para ello, recomienda que no sólo se transmita el mensaje, sino que quien recibe las instrucciones confirme que entendió y luego, que quién emitió el mensaje original compruebe que su mensaje fue correctamente comprendido.
  • Confianza Mutua: Sin confianza mutua, se debe gastar energía y tiempo en "vigilar" que el otro haga su trabajo, en lugar de hacer el propio; se hace más difícil delegar responsabilidades, y no se genera el ambiente adecuado para intercambiar comentarios, recomendaciones y críticas de manera constructiva, ni para compartir información.
  • Modelos Mentales Compartidos: Es una visión compartida de las responsabilidades grupales e individuales, de lo que se espera de cada uno de los miembros; o de las tareas a realizar y el objetivo a alcanzar. Si bien no es posible que todos los miembros sepan todo lo que el otro hace ni cómo lo hace; es recomendable que exista un cierto grado de traslape de conocimientos, de modo que los miembros del equipo no trabajen como compartimentos individuales, sino que sean capaces de cooperar efectivamente.

Otras Actitudes Importantes

Además de los pilares mencionados, existen otras actitudes cruciales para el trabajo en equipo:

  • Buena Comunicación: Esto es sumamente importante para promover el intercambio de ideas e información.
  • Escucha Activa: Es una cualidad que nos permitirá valorar y entender el criterio, trabajo y perspectiva de nuestros compañeros, así como su relación con nuestras funciones dentro de la empresa.
  • Liderazgo: El liderazgo y trabajo en equipo van de la mano. Todos necesitamos una persona que nos inspire y sepa tomar decisiones, sin imponer sus ideas y tomando en cuenta el conocimiento de los demás. Cuando un trabajador pone a disposición de todos sus habilidades para cumplir un objetivo compartido, se pueden obtener mejores resultados y esto genera un efecto colaborativo en cadena.

Las 5 C del Trabajo en Equipo

Thomas J. Peters escritor estadounidense, especialista en prácticas de gestión empresarial, realizó un estudio de actitudes para trabajar en equipo de alto rendimiento. donde pudo rescatar 5 características principales las cuales denominó: las 5 C del trabajo en equipo.

  • Comunicación: La comunicación es una de las actitudes para trabajar en equipo base para un grupo exitoso.
  • Confianza: Los miembros del equipo deben tener confianza en sus habilidades y en las habilidades de los demás.
  • Coordinación: La existencia de un líder es importante para poder derivar las funciones que cada uno tiene en el equipo.
  • Complementariedad: Para lograr el éxito un equipo debe estar integrado por personas que tengan conocimientos y habilidades particulares que den respuestas inmediatas a las necesidades que se puedan presentar.

Ninguno de nosotros es tan bueno como todos nosotros juntos.

Inteligencia Emocional y Resolución de Conflictos

Comprender y gestionar sus propias emociones y las de sus colegas juega un papel crucial para mantener un ambiente de equipo armonioso. La inteligencia emocional es la columna vertebral de la resolución eficaz de conflictos y promueve una cultura de empatía. El conflicto es inevitable en cualquier equipo, pero su gestión separa a un equipo productivo de uno disfuncional. Al integrar estas estrategias, mejorará el trabajo en equipo y creará una cultura de equipo más positiva.

Motivación y Apoyo Mutuo

La motivación es clave para aumentar la productividad del equipo. La motivación puede disminuir en entornos de alta presión, por lo que es fundamental encontrar formas de mantener al equipo comprometido.

  • Reconocimiento y recompensas: Los simples reconocimientos por un trabajo bien hecho pueden elevar significativamente la moral.
  • Mensajes inspiradores: La comunicación regular de los líderes que fomenta el espíritu de equipo puede tener un efecto profundo.

Compartir el éxito: Los equipos permiten a los miembros compartir las responsabilidades y el éxito.

Superando las Dificultades

Aunque todo lo anterior puede sonar muy razonable, no es fácil de lograr y rara vez ocurre de forma espontánea. Sin embargo, es posible trabajar para reforzar estas cualidades y así mejorar el rendimiento del equipo.

Estas actitudes no son difíciles de mejorar. De hecho, podemos desarrollarlas con el tiempo.

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