A lo largo de la historia, el ser humano se ha caracterizado por desarrollar avances tecnológicos para aliviarse del trabajo pesado encargando a otros las tareas desagradables. Los avances tecnológicos siempre hicieron que se perdiesen trabajos.
En esta línea, exploraremos cómo transformar herraduras en objetos útiles y decorativos, fusionando tradición y creatividad.
El Fenómeno de la Automatización y la Transformación del Trabajo
El fenómeno de la automatización no es nuevo. Siempre la tecnología sustituyó nuestra fuerza física, pero por primera vez las máquinas amenazan con sustituir nuestro cerebro y eso nos pone nerviosos.
Durante la revolución industrial en la Inglaterra del siglo XIX se produjeron conflictos por el riesgo que implicaba que las máquinas sustituyesen a la mano de obra. La tecnología no destruye empleo, lo cambia. Nunca la tecnología ha generado desempleo, más bien lo que ha hecho ha sido alterar los mercados. La única diferencia es que ahora el proceso es mucho más rápido, ocurre a mayor escala y produce mayor impacto que hace 150 años.
Digitalización y la Inteligencia Artificial
Si entendemos digitalizar como transformar átomos en bits mediante neuronas, la digitalización de la sociedad en todos sus niveles (comunicaciones, entretenimiento, salud, trabajo, transporte, comercio, educación, etc.) no cesa. Todo lo que hacemos depende de la tecnología y lo hemos comprobado durante la pandemia.
Por tanto, el propósito de la IA de dotar a las máquinas de una inteligencia como la humana para que sean capaces de hacer lo que hasta ahora estaba reservado a las personas (decidir y actuar sin nuestra intervención) es un paso “habitual” en nuestra evolución.
Trabajos Manuales y Creatividad Humana
Todavía, el ser humano ejecuta tareas y labores abstractas (relacionadas con la creatividad, resolución de problemas, comunicación, etc.) y trabajos manuales que las máquinas no pueden hacer y que es donde tiene sentido concentrar los esfuerzos. Las máquinas son inferiores realizando tareas abstractas como producir nuevas ideas, reaccionar ante imprevistos y tomar decisiones porque resulta muy difícil codificar cada paso específico para que una máquina lo haga.
Todavía son muy torpes a la hora de comunicarse, manipular objetos y desplazarse (capacidad motora fina) y siguen teniendo problemas con tareas manuales sencillas que no requieren uso de TICs ni título universitario (construcción, gastronomía, cuidado de niños, ancianos y enfermos, peluquería, mecánica, limpieza, transporte, etc.). Sin embargo, como siempre ha ocurrido, las tareas rutinarias y predecibles están siendo remplazadas por tecnología.
Herraduras: Un Material con Potencial Creativo
Los avances tecnológicos siempre hicieron que se perdiesen trabajos: desapareció el herrero que fabricaba y colocaba herraduras a los caballos junto con el conductor de diligencias y prosperó una industria de construcción de automóviles, fabricantes de neumáticos, empresas petroleras que refinan combustible, talleres mecánicos, compañías de transporte, de seguros, etc.
El Futuro del Trabajo y la Colaboración con la IA
El futuro pasa por colaborar en lugar de competir: combinar nuestra inteligencia con la IA, es decir, que la IA ejecute lo que nosotros decidimos. La IA hace el trabajo más humano porque elimina lo rutinario y se lo pasa a la máquina. Todo pasa por la decisión de conservar para nosotros los “qué” y los “por qué” y delegar en las máquinas los “cómo”.
Con la IA estamos frente una oportunidad única, no para mejorar un modelo que ya rebasó sus límites sino para liberarnos de paradigmas y creencias limitantes y diseñar un modelo que coloque al ser humano por encima del crecimiento y la eficiencia.
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