La comunidad hispana en Nashville está en constante crecimiento, lo que ha generado una demanda de trabajos en diversos sectores. A continuación, exploraremos algunas de las oportunidades laborales más comunes y los recursos disponibles para la comunidad latina en esta ciudad.
Sectores con Mayor Demanda de Empleo
Varios sectores en Nashville ofrecen oportunidades significativas para los hispanos.
- Construcción: Debido al auge inmobiliario en la ciudad, la demanda de trabajadores en construcción es alta.
- Hostelería: Nashville es un destino turístico popular, lo que genera numerosas oportunidades en hoteles, restaurantes y bares.
- Servicios de Limpieza: Tanto en el ámbito residencial como comercial, los servicios de limpieza son esenciales.
- Paisajismo y Jardinería: El mantenimiento de áreas verdes y jardines ofrece empleos constantes.
- Manufactura: Las fábricas y plantas de producción en la región también requieren mano de obra.
Recursos para la Búsqueda de Empleo
Existen varias organizaciones y recursos que pueden ayudar a los hispanos a encontrar trabajo en Nashville.
- Centros de Empleo Locales: Ofrecen asesoramiento, talleres y bolsas de trabajo.
- Organizaciones Comunitarias: Algunas organizaciones se dedican a conectar a los hispanos con oportunidades laborales.
- Sitios Web de Empleo: Plataformas como Indeed, LinkedIn y Craigslist pueden ser útiles para encontrar ofertas de trabajo.
- Ferias de Empleo: Estos eventos son una excelente manera de conocer a empleadores y presentar currículums.
El Rock en Español: Un Estilo de Ida y Vuelta
La historia de las músicas populares urbanas tiene una marcada impronta anglosajona; estilos, géneros, artistas y escenas de diferentes periodos remiten en todo el mundo a modelos hegemónicos desarrollados en Estados Unidos o el Reino Unido y en lengua inglesa, configurando un canon que ha naturalizado tópicos tanto en la historiografía de este repertorio como en el discurso de artistas no anglófonos, que en numerosas ocasiones se remiten a modelos anglosajones como estrategia de legitimación.
La influencia de los países anglosajones en la historia canónica de las músicas populares urbanas ha llevado a naturalizar su hegemonía en el desarrollo de este repertorio a nivel internacional, generalmente obviando las influencias de otras escenas e incluso eclipsando el peso de la música popular propia de cada país. En este sentido, España no es una excepción, la mayor parte de las historias de este repertorio publicadas en los últimos años son traducciones de obras anglosajonas que perpetúan el canon, dando protagonismo a estilos y escenas que en nuestro país no se desarrollaron o tuvieron un impacto menor.
En este artículo analizamos el desarrollo del rock en español como un espacio más de diálogo e intercambio musical entre España y Latinoamérica desde los años cincuenta, pero también como un terreno de discusión en torno a la definición de este repertorio, donde entran en juego no solo aspectos idiomáticos, sino también tradiciones musicales, parámetros y tópicos sonoros que participan en el proceso de glocalización del rock. Prestamos especial atención a la influencia del rock latinoamericano en el desarrollo de la escena roquera española en la segunda mitad de los años setenta, cuando se empieza a configurar lo que se conoce como rock urbano y movida madrileña, ya que estas dos escenas han sido estudiadas constantemente ensalzando las referencias anglosajonas, especialmente británicas, y obviando significativamente la influencia latinoamericana.
Desde la explicación de la llegada del rock a España en los años cincuenta a través de las bases militares norteamericanas al omnipresente referente londinense en las múltiples expresiones de la movida madrileña de los años ochenta, la influencia de lo anglosajón ha servido para justificar, articular y normalizar la modernidad que siempre ha ido unida a este repertorio musical; un proceso en el que se ha soslayado la influencia de otros países europeos, como Francia o Italia, así como de Latinoamérica.
Es precisamente la relación de la música popular urbana española con Latinoamérica la que centra nuestra atención en este trabajo; un contacto que también en lo musical ha sido permanente desde la época colonial y que no se ha interrumpido con la llegada del rock and roll, a pesar de que su visibilidad haya sido menor desde entonces.
En este artículo ahondamos en la influencia de artistas latinoamericanos en la evolución de la música popular española abordando debates fundamentales como los orígenes y las señas de identidad del rock en español. Nos centramos especialmente en el periodo de la transición a la democracia en España, un momento que coincide con la llegada masiva de artistas sudamericanos a raíz de las políticas de las dictaduras militares que desde el año 1973 (1976 en el caso de Argentina) asolaron el Cono Sur de América.
Muchos de los que llegaron a España contribuyeron con su actividad a la dinamización de la cultura de un país ávido de una renovación cultural con la que mostrarse a la altura del panorama internacional.
En relación con las músicas populares urbanas, fue este el momento del nacimiento del rock urbano y, algo más tarde, de la nueva ola y de la movida madrileña; un panorama ecléctico en el que convivieron estilos tan dispares como el glam, el punk, el heavy, la música gótica, la electrónica o el techno-pop.
Son numerosas las obras que se han escrito sobre este periodo, especialmente durante el revival de la movida madrileña a principios de este siglo (Laiglesia 2003; Grijalba 2006), y en todas ellas se destaca por encima de todo la influencia de artistas anglosajones: The Rolling Stones, Jimi Hendrix, Led Zeppelin o Deep Purple para el rock urbano y David Bowie, The Ramones, The Clash o The Cure para la nueva ola.
Los viajes a Londres de algunos de los protagonistas de esta escena musical española se señalan en varias publicaciones como piezas fundamentales para la llegada de estilos y estéticas anglosajonas a Madrid. Esta retórica resulta aún más evidente en la obra sobre la movida madrileña de José Manuel Lechado (2005), que titula el segundo capítulo “De Londres a Madrid: esplendor de la Movida (pop) madrileña”, estableciendo un claro vínculo (incluso equiparación) entre las escenas musicales de ambas ciudades.
Un claro ejemplo es el cambio de estética y la asimilación de nuevos lenguajes que podemos observar si comparamos los álbumes Horror en el hipermercado (1980) y Otra dimensión (1981) del grupo Alaska y Los Pegamoides, en los que se aprecia un tránsito del punk más lúdico a la onda siniestra en apenas un año. En ese lapso de tiempo algunos miembros de la banda habían viajado a Londres, adoptando nuevas estéticas que quedan patentes también en las portadas de ambos álbumes (véanse figuras 1 y 2).
Como señala Héctor Fouce, “por muy moderno que uno fuese, por muy purista del punk, era imposible que un español de 20 años no hubiese escuchado en la radio copla, bolero, ranchera, tango, salsa, pasodobles…” (2010, 3). El propio Fouce apunta en su libro sobre la movida madrileña que la renovación cultural implicaba cierta “ruptura simbólica con los códigos estéticos del pasado” (2006, 22), y eso, sin duda, justifica el distanciamiento con los estilos anteriormente mencionados.
En la última década, han sido publicados diferentes trabajos académicos que han logrado matizar el entusiasmo con el que han sido celebrados tanto la movida madrileña como el rock urbano.
Sin embargo, resulta más difícil explicar el escaso reconocimiento a la influencia que tuvieron músicos, productores, diseñadores y realizadores latinoamericanos en la renovación del panorama musical español del momento. Artistas todos ellos que, en muchos casos, llevaban años trabajando en sus países de origen, que habían asimilado la evolución del rock desde los años sesenta de forma progresiva y en un clima muy distinto al español, y que cuando llegaron a España participaron activamente en el proceso de modernización aportando su experiencia.
A priori, parecería una tarea sencilla establecer cuál es el primer rock en español. Si atendemos a un criterio estrictamente cronológico bastaría con indagar en las carreras de artistas de rock and roll para encontrar la primera canción con letra en castellano. De este modo hallaríamos temas como “El relojito” (1956), versión de “Rock around the clock” a cargo de la mexicana Gloria Ríos, las primeras grabaciones de Los Camisas Negras o las versiones del argentino Eddie Pequenino y sus Rockers.
Mayor relevancia tuvieron otros lanzamientos, como “La bamba” de Ritchie Valens, “Pity Pity” de Billy Cafaro (ambas de 1958) o las versiones castellanizadas de éxitos del primer rock and roll estadounidense a cargo de los cubanos Los Llopis o los mexicanos Los Teen Tops, que editaron su single de “La plaga” (1959) explicitando en la portada que se trataba de “Rock en español” (véase figura 3). Estos últimos triunfaron también en España antes de que el Dúo Dinámico publicara su primer single “Recordándote” (1959).
Como señala Keir Keightley, las diversas concepciones del rock se complican más, si cabe, a la luz de los cambios que el significado del término ha evidenciado durante las últimas cuatro décadas, y como consecuencia de las dispares interpretaciones que de esos significados se han hecho en diferentes comunidades y contextos (2006, 156).
La falta de acuerdo en torno a qué es el rock dificulta la tarea de establecer su génesis. Dave Harker (1994) ha identificado una “evolución darwiniana” en muchas de las historias de este género, según la cual el rock tendría su semilla en el rock and roll de los años cincuenta y florecería, creciendo y desarrollando nuevas especies, en las décadas siguientes.
Motti Regev (2013) aborda los paradigmas de esta concepción evolucionista del rock estableciendo cuatro etapas que conforman el patrón de asimilación del pop-rock en diferentes países: 1) prehistoria; 2) los principios consagrados; 3) consolidación; y 4) diversificación e internacionalización (2013, 105-122); todo ello, dentro de un proceso globalizador que, a partir de los años cincuenta, propaga el rock por distintos puntos del planeta forjando prácticas de isomorfismo expresivo que devienen en cosmopolitismo estético (2013, 30).
Esto se aprecia especialmente cuando observamos la forma en la que se explica la evolución del rock en Latinoamérica, donde el uso del español parece marcar las primeras etapas evolutivas del género.
Así, Claudio F. Díaz (2010, 221) señala cómo, al principio, todos los conjuntos utilizaron el inglés tanto en las letras como en sus nombres; en un segundo estadio se generalizaron las versiones castellanizadas de los éxitos anglosajones y se tradujeron los nombres de los grupos. Así, los argentinos Wild Cats pasarían a ser Los Gatos Salvajes y más tarde Los Gatos, mientras los chilenos High Bass pasarían a ser Los Jaivas por asimilación fonética.
Finalmente, señala el año 1967 como punto de inflexión e inicio de una etapa en la que comienzan las composiciones propias en español que aluden a espacios y aspectos sociales propios, tomando la canción “La balsa” de Los Gatos como estandarte.
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