La biodiversidad, también llamada diversidad biológica, es la variedad de microorganismos, plantas, animales y ecosistemas que habitan en el planeta. Como bien indica la ONU, es importante preservar la amplia biodiversidad que existe en el planeta, ya que tanto los animales como los humanos dependen de ella. Con ecosistemas sanos, se puede disponer de agua, alimentos y medicamentos, entre otros, reconoce el organismo.

Todos los años se extinguen especies alrededor del mundo, y la lista de las que están en peligro crítico no hace más que aumentar día a día. Algunas son muy conocidas y otras pasan desapercibidas, sin embargo, todas son igual de importantes para mantener el equilibrio de la biodiversidad.

Causas de la Pérdida de Biodiversidad

Las amenazas que sufren los ecosistemas están relacionadas, en su mayoría, con la actividad humana, como la deforestación o la contaminación. La actividad humana perturba los ecosistemas con el uso de pesticidas, la contaminación plástica o los contaminantes químicos sobre la tierra. Estas perturbaciones, agrega NatGeo, son causadas por las actividades humanas, ya sea por los contaminantes químicos, por la contaminación de plásticos o por el uso de pesticidas agrícolas.

Entre sus principales efectos se encuentran los incrementos de temperatura, los fenómenos meteorológicos extremos y las alteraciones en los patrones de precipitaciones. Esto provoca que la biodiversidad se vea afectada causando que las especies nativas sean desplazadas. National Geographic España completa que las especies nativas compiten con las invasoras por los recursos presentes.

Para concientizar sobre el tema, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció el 22 de mayo como el Día Internacional de la Diversidad Biológica.

Consecuencias de la Extinción de Especies

La pérdida de especies es un suceso natural que data de antes de la aparición del ser humano, de hecho, la investigación científica y los descubrimientos arqueológicos han develado cinco periodos en que estas se dieron de forma exponencial, dándoles el nombre de “extinciones masivas”.

De acuerdo al Informe Planeta Vivo (IPV) 2020 de WWF, durante los últimos cincuenta años las poblaciones de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios han disminuido en 68% en promedio; en América Latina el resultado es aún más impactante con una reducción del 94%.

Hoy en día, las estimaciones indican que en el planeta existen alrededor de 2 mil millones de especies de todo tipo, por lo que explicar qué implica la extinción de alguna de ellas es complicado, pero sabemos que cada organismo cumple una función importante en la Tierra, como aquellos que tienen un rol polinizador, los que controlan el crecimiento excesivo de una especie, o incluso los que se benefician de relaciones simbióticas con un huésped.

En nuestro país el panorama no es favorable, el territorio nacional está caracterizado por tener una gran variedad de ecosistemas con distintos tipos de flora y fauna. Sin embargo, las causas ya mencionadas han puesto en peligro a un número importante de especies, muchas de ellas endémicas, que están en una constante lucha por sobrevivir.

Extinción del Contrato de Trabajo por Fuerza Mayor

La extinción del contrato de trabajo por fuerza mayor o falta o disminución de trabajo es una de las causales menos frecuentes, pero más controversiales previstas en el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT). Dicha norma permite al empleador resolver el contrato pagando una indemnización reducida equivalente a la mitad de la indemnización por antigüedad, prevista en el art. 245 de la misma ley.

El artículo 247 establece que la fuerza mayor o falta o disminución de trabajo deben ser ajenos a la voluntad del empleador, inevitables y no imputables a éste. Así la jurisprudencia ha señalado que “el instituto del despido por falta o disminución de trabajo, por tratarse de una excepción al principio de ajenidad del riesgo de la empresa, impone una apreciación restrictiva. Incluso en el contexto de la pandemia de COVID-19 planteó un desafío único para la aplicación del artículo 247.

La fuerza mayor se define como un acontecimiento externo, imprevisible e inevitable, que resulta completamente ajeno a la voluntad de las partes y que imposibilita la continuación del contrato de trabajo. Durante este período, el Gobierno Nacional dictó normas de emergencia, como los decretos que prohibieron despidos y suspensiones sin justa causa o por fuerza mayor.

Desde el punto de vista del trabajador, esta causal de extinción presenta serias implicancias. La indemnización reducida puede no ser suficiente para cubrir las necesidades inmediatas del trabajador despedido, especialmente en contextos de crisis económica.

En el mismo sentido, los fallos “Tomasello, Pablo Ignacio c. Editorial Sarmiento SA s/despido “, CNTrab., sala VIII, 28/9/2015, AR/JUR/43582/2015; “Yoly, Sonia Yanina y otro c. Varig SA y otro”, CNTrab., sala II, 26/6/2010, AR/JUR/31686/2010.

La interpretación judicial reciente deja en claro que la aplicación del artículo 247 debe ser excepcional y está sometida a un estricto control. A la luz de los desafíos planteados, resulta oportuno proponer reformas al artículo 247 para equilibrar la protección del empleo y la sostenibilidad empresarial. Este debate, lejos de estar cerrado, continuará marcando el pulso de las relaciones laborales en Argentina.

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