La creatividad se entiende como la capacidad o habilidad del ser humano para inventar o crear cosas, ya sea objetos físicos, ideas, representaciones o simplemente fantasías. Se trata de la posibilidad de generar lo nuevo: nuevos conceptos, nuevas ideas o nuevas asociaciones entre ellos, lo cual lleva habitualmente a nuevas formas de solucionar los problemas. Si bien todos los seres humanos somos potencialmente creativos, esta es una característica que desarrollaremos en mayor o menor medida, de acuerdo con nuestros intereses, hábitos y la calidad de la estimulación que tengamos al respecto.
Por tanto, el llamado para los docentes es a ofrecer a sus estudiantes múltiples oportunidades para que puedan pensar diferente, buscar alternativas distintas para solucionar sus problemas, desarrollar el pensamiento divergente y, en consecuencia, desarrollar su creatividad. La creatividad es una capacidad con la que todos nacemos. Para fomentarla, hacen falta ganas y estrategias adecuadas. La creatividad en el aula es una herramienta muy propicia para un docente, ya que fomenta el aprendizaje del estudiante.
Estrategias para Fomentar la Creatividad en el Aula
Plantea situaciones que ellos puedan resolver por sí mismos. Que sean personas capaces de buscar nuevas ideas y hacer preguntas sobre cómo encontrar soluciones.
- Alterna los roles: Por un día puedes plantear la posibilidad de que sean los alumnos los instructores y que se encarguen de dar la clase de manera creativa; para esto pueden utilizar herramientas tales como preparar un vídeo, juegos, canciones, etc.
- Ofréceles un feedback individual: La retroalimentación o feedback es una parte importante del proceso.
- Enfócate en sus intereses: Para fomentar su curiosidad, analiza qué es lo más importante para cada uno de ellos.
- Innova cosas en conjunto con los alumnos: La imaginación no tiene límites cuando nos referimos a fomentar la creatividad. Podrías crear palabras que solo usen en el aula y hacer un diccionario con ellas.
El Desafío de los Talleres Creativos
La investigación liderada por Roberto Araya, busca entender por qué los talleres creativos no están logrando el impacto esperado en los estudiantes. Según el experto, desarrollar la creatividad es crucial en un mundo cada vez más automatizado, y los resultados actuales son alarmantes.
Un reciente estudio del CIAE del Instituto de Estudios Avanzados en Educación de la U. de Chile, basado en los resultados de la prueba PISA 2022 de creatividad, examinó las actuales estrategias para el desarrollo de la creatividad. La prueba PISA de creatividad, desarrollada por la OCDE, mide las habilidades de los estudiantes para generar ideas originales, útiles y efectivas en diferentes contextos. Esta evaluación forma parte del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) y está diseñada para examinar cómo los jóvenes aplican su creatividad en situaciones prácticas y relevantes para la vida cotidiana.
De acuerdo al análisis de Roberto Araya y José Hernández, los países con alta participación en talleres extracurriculares, como clubes de ciencias, música o debate, obtuvieron resultados más bajos en la PISA. Este hallazgo cuestiona la creencia de que un mayor número de actividades fomenta la creatividad, sugiriendo que el problema radica en la calidad pedagógica y la implementación de estas iniciativas. Muchas actividades, diseñadas originalmente para ser creativas, terminan enfocándose en la repetición de conocimientos o habilidades, limitando el pensamiento divergente. “Esto refleja un diseño pedagógico inadecuado y una falta de formación específica para que los docentes puedan fomentar estas habilidades”, dice Roberto.
Según Araya, la contradicción puede explicarse por una “pedagogía creativa débil”. En la práctica, los profesores continuarían dando instrucciones de manera tradicional, incluso en talleres diseñados para fomentar la creatividad. Además, sostiene que el académico Larry Cuban de la U. de Stanford señala que es fácil escribir cómo hacer talleres creativos, pero muy difícil realizarlos. “El profesor debe hacer de malabarista, manejando simultáneamente muchos eventos sorpresa”, explica Araya.
El problema, según el estudio, no es nuevo. El investigador del CIAE afirma que la idea de centrar el aprendizaje en el estudiante y en proyectos creativos se remonta al siglo XVII con la propuesta de Comenius. Sin embargo, incluso en regiones como la República Checa, donde surgió esta visión, el modelo educativo sigue siendo tradicional, con salas dispuestas en filas y columnas que limitan el enfoque sensorial y lúdico que Comenius proponía.
El reto de implementar talleres efectivos no es exclusivo de la educación escolar. Araya menciona el caso del premio Nobel de Física Carl Wieman, quien trabaja en cambiar la enseñanza universitaria de ciencias hacia un modelo más centrado en el estudiante. Sin embargo, este cambio requiere un esfuerzo significativo en tiempo, recursos y preparación docente. “Es fácil imaginarlo, pero difícil llevarlo a cabo”, recalca.
A pesar de estos desafíos, Chile se posiciona como el país con mejor desempeño en creatividad en Latinoamérica, según los resultados de PISA. Además, el país destaca por tener menor desigualdad entre escuelas en comparación con otros países de la región e, incluso, con el promedio de la OCDE. “Aunque estamos a la cola en desempeño global, estamos increíblemente cerca de países como Italia en esta prueba”, comenta Araya, subrayando un aspecto positivo en el contexto educativo nacional.
El hallazgo invita a replantear las bases curriculares de los talleres en las escuelas. “Es urgente rediseñar el propósito de estas actividades, pasando de enfoques tradicionales a estrategias que realmente promuevan la creatividad”, agrega.
Integración de la Inteligencia Artificial (IA) en la Educación Creativa
Ejemplos innovadores en el área STEM han mostrado potencial, pero demandan un esfuerzo significativo de los profesores, lo que representa una barrera para su implementación masiva. En el CIAE, se han desarrollado estrategias como torneos de aprendizaje de máquinas entre escuelas y actividades prácticas como el ajuste de catapultas para lanzar pelotas de fútbol. Aunque estas iniciativas han ganado premios internacionales, Araya explica que su ejecución requiere tiempo y recursos considerables.
Sin embargo, la integración de la inteligencia artificial (IA) podría ser una solución para superar estas limitaciones, ayudando a los docentes a implementar actividades más ricas y a medir su impacto en el aprendizaje.
Diseñar talleres que fomenten la creatividad implica una alta carga cognitiva para los profesores, quienes enfrentan múltiples retos al equilibrar originalidad y relevancia. Según Araya, “en talleres donde los estudiantes trabajan en grupos y realizan proyectos, la carga cognitiva del profesor explota. Es como jugar 10 partidas de ajedrez simultáneamente”. Esta complejidad puede llevar a los docentes a optar por soluciones más simples y menos efectivas, afectando el desarrollo creativo de los estudiantes. Los talleres más dinámicos exigen que los profesores manejen preguntas imprevistas, conflictos grupales y múltiples actividades simultáneas en el aula.
Para aliviar esta carga, Araya propone integrar la inteligencia artificial (IA) en la planificación y personalización de talleres. “La IA puede reducir la carga cognitiva del profesor, facilitando actividades más enriquecedoras y desafiantes para los estudiantes”, explica. Esto permitiría equilibrar cantidad y calidad en el desarrollo de la creatividad.
El CIAE ha implementado el programa “Conecta Ideas” en países como Indonesia, que incluye capacitación docente, implementación en aula y análisis colectivo. “Capacitamos a cientos de profesores que ahora comparten sus planes, videos y trabajos de estudiantes. Analizaremos esta experiencia en Japón para mejorarla y expandirla”, detalla Araya. A nivel internacional, países como Singapur y Malasia, con apoyo de SEAMEO, ya integran IA y creatividad en sus aulas. “Estamos colaborando con 11 países asiáticos para publicar estrategias educativas que potencien la creatividad”, dice.
El investigador enfatiza que la implementación de IA debe estar acompañada de una adecuada capacitación docente. “La IA no reemplaza al profesor, lo complementa. Es el profesor quien sigue siendo el centro del proceso educativo”, asegura.
Un ejemplo práctico que destaca Araya son los libros para colorear diseñados para desarrollar habilidades creativas y matemáticas. Estas actividades van desde colorear siguiendo pistas hasta trabajar con figuras inspiradas en artistas como Maurits Escher, integrando pensamiento computacional, comprensión lectora, arte y argumentación.
Además, la IA actúa como un “copiloto” para los profesores, permitiendo analizar el trabajo de los estudiantes mediante fotografías y ofreciendo retroalimentación instantánea. “La IA puede sugerir mejoras más valiosas que una simple nota, facilitando una interacción más rica en talleres creativos”, explica.
Este enfoque, señala Araya, también se alinea con el método japonés de estudio de clases, en el que los profesores colaboran para mejorar continuamente sus estrategias de enseñanza. Ante este escenario, el CIAE junto con APEC, han iniciado una adaptación de esta metodología, denominada Estudios de Clases 2.0, que integra herramientas de IA. “Ahora en febrero nos reunimos en Japón para revisar los avances con esta metodología, que busca lograr una mayor efectividad en las aulas con apoyo tecnológico”, comenta.
Uno de los grandes desafíos es garantizar que el uso de la IA no deshumanice el proceso educativo. Según Araya, “los estudiantes van a la escuela a interactuar con el profesor y sus compañeros. Nadie quiere estar aislado. La IA debe ser una herramienta que facilite esa interacción, no que la reemplace”. Este equilibrio es crucial para mantener la naturaleza social y colaborativa del aprendizaje.
La implementación de la IA en actividades creativas promete hacer realidad ideas educativas como la Schola Ludus propuesta por Comenius, donde el aprendizaje se convierte en un juego enriquecedor. “Con la IA comienza a aparecer una enorme herramienta de ayuda al docente”, afirma Araya.
Técnicas para la Generación de Ideas Creativas
Es una estrategia creativa inventada por Charles S. Whiting, un prolífico escritor, historiador y militar ingles en 1958, que se basa en el principio de combinar lo conocido con lo desconocido forzando así la generación de una nueva idea o solución. La persona o el grupo debe seleccionar un objeto o imagen al azar. Para facilitar la elección, les presento una la lista de palabras desarrollada por Helen Kent creadora de la prueba de asociación libre que les puede servir para las conexiones forzadas.
Si la técnica se utiliza en grupo, el líder le pregunta a los miembros del grupo ¿Cómo podemos obtener ideas a partir de este objeto o palabra seleccionada? Algunas posibilidades son: desde el punto de vista de quién lo utiliza o de sus características o bien de sus usos, entre otros. Realizar una lluvia de ideas según lo seleccionado. Por ejemplo, listado de características, listado de personas que lo utilizan o listado de usos, etc.
Cada integrante comparte sus ideas y el líder toma nota de todas ellas, ya sea en una pizarra, en un papelógrafo o en post-it (una idea por post-it). El líder le pregunta a los integrantes del grupo ¿Cómo podemos obtener ideas a partir de este objeto o palabra seleccionada?
Fuente: Romero, Mervis (2019). 10 ideas para fomentar la creatividad en el aula. Revista digital Eres Mamá. Grupo MContigo.
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