En los eternos pasillos de los archivos de la Biblioteca Nacional se esconden increíbles historias sobre demonios, brujos, magas, hechizos y conjuros. Algunos míticos, otros más cercanos a la realidad, los invitamos a recorrer el catálogo más oscuro de nuestra biblioteca.
El Malleus Maleficarum: Un Manual para la Caza de Brujas
En 1492 Heinrich Kramer y Jacob Sprenger redactaron un libro muy particular: el Malleus Maleficarum, que en latín quiere decir “Martillo de las Brujas”. Kramer y Sprenger eran dos monjes domínicos alemanes, especializados en una actividad que, en esa época, comenzaba a ganar cada día más adeptos: la caza de brujas.
Nombrados inquisidores con poderes especiales por la bula papal de Inocencio VIII, los monjes alemanes recorrieron el norte de su país recopilando material y luchando contra lo que veían era la amenaza más grande de la época: el diablo que caminaba por la tierra y sus secuaces, prominentemente mujeres con poderes que infectaban la tranquila vida de los pueblos medievales. Después de años de servicio publicaron el Malleus Maleficarum como una recopilación sobre el actuar de las brujas y las maneras de ejercer el poder de dios sobre ellas.
El libro causó un impacto brutal no solo en Alemania sino que en toda Europa. El texto, aprobado por el mismo papa, confirmaba la existencia de las brujas, hasta el momento parte de la mitología local, y especificaba la tortura como una forma efectiva de combatirla. Profundamente misógino, y discriminatorio, Malleus Maleficarum fue transformándose en un libro maldito, proscrito en casi todo el mundo una vez terminada la inquisición. La misma iglesia ha tratado de renegar de su autoría y dejar atrás una parte negra de su historia.
Por lo mismo las copias originales del libro se han vuelto escasas. Si bien existen copias modernas de imprenta, en la Sala Medida de la Biblioteca Nacional existe una versión que data del año 1603, cuando la Inquisición aún se encontraba en pleno apogeo. Es una obra mítica, oscura, y la cabeza de una interesante colección de libros sobre brujería que viven en los archivos de nuestra biblioteca.
Si les interesa el tema de la ilustración (y no les asustan las historias de brujas, magos y torturas) pueden encontrar también en la biblioteca Los procesos de hechicería en la inquisición de Castilla la Nueva. Se trata de una recopilación de los casos de los tribunales de la inquisición de las ciudades españolas de Toledo y Cuenca.
Allí se narran detalladamente las acusaciones, las pruebas y relatos de testigos de cada caso; incluyendo posesión y lectura de libros mágicos; instrumentos utilizados para la brujería; conjuros amatorios, o el proceso de Jerónimo de Liébana, un estafador que se creía tenía la lengua de un demonio por su capacidad de embaucar a la gente, incluso duques, condes y hasta al mismo rey Felipe IV. Incluso tenemos una lista de posibles brujos y brujas y las penas que recibieron.
El Necronomicon y Otros Libros Demoníacos
El tema demoniaco y místico tiene una relación muy antigua con la literatura. Desde la misma biblia que relataba la caída de lucifer a los infiernos, hasta El Necronomicon idea por H.P Lovercraft como eje de su obra. Este sería un libro escrito por el árabe Abdul Alhazred, y sería un recorrido por los demonios que acaparan gran parte de la obra de Lovercraft.
El mito dice que Abdul Alhazred se volvió loco al escribir el libro y fue despedazado por un demonio invisible, en pleno mercado de Damasco, frente a cientos de testigos. En la Biblioteca Nacional también pueden encontrar copias de El Necronomicon.
Otro histórico libro es el Codex Gigas, una biblia supuestamente escrita por el monje benedictino Herman el Recluso, con la ayuda de satanás. Entre ellos destaca el francés Collin de Placy que se dedicó a clasificar e inventariar a los demonios de la tradición judeocristiana.
Entre sus muchos trabajos se destaca Legends des espirits et des demons (Leyendas de espíritus y demonios), libro de 1863 que recopila las leyendas más importantes que tiene como protagonistas a los principales demonios que azotan y tientas constantemente al ser humano. Un verdadero trabajo sociológico sobre demonios, le valió a Collin de Placy un lugar entre los mejores estudiosos de la demonología y el ocultismo en plena era de la ilustración.
La Brujería en Chile: El Caso de Chiloé
Chile no se queda atrás en literatura demoniaca. En 178, José Manuel de Moraleda, navegante español, llegó a la isla de Chiloé. Junto con su tripulación se encontraron con varios mapuche, entre ellos la machi Chillpila.
Moraleda era estudioso de la magia negra y poseía, según los relatos de la época, poderes sobrenaturales. Para probarse a sí mismo desafió a la machi Chillpila a un combate. La machi, más poderosa que el español hizo varar su barco en tierra. Impactado por su poder, Moraleda regaló el “libro del arte” a la machi, que incluía conjuros y hechizos y volvió a la mar.
Empoderados por la fuerza de la machi, los chilotes comenzaron a estudiar las artes oscuras y crearon lo que se conocería como La Mayoría, que separó en siete regiones a la isla y designó su propio rey brujo. Durante años esta organización renombro a la isla como La Recta Provincia y gobernó basado en sus poderes.
Las colecciones de la biblioteca pueden encontrar dos libros que relatan esta historia. Se trata de Juicio a los Brujos de Chiloé de Mauricio Marino y Cipriano Osorio, y Los brujos de Chiloé: documentos de un proceso judicial, de Matías Galleguillos Muñoz. Ambos se centran en el juicio de 1880 contra La Mayoría, del cual nacerían una serie de mitos. Este juicio es el único archivo escrito fehaciente de La Recta Provincia y del actuar de los brujos, como el palacio del rey brujo ubicado en la Cueva de Quicaví, en las cercanías de Quemchí.
Esta cueva estaba reservada para el rey brujo y era custodiada por un ser deforme, un imbunche. La fascinante historia sobre la Recta Provincia y sus líderes han quedado olvidados y se ha transformado en un mito más de la ya mágica historia de la isla de Chiloé, pero gracias a estos libros se puede saber más sobre ella.
Así como estos, las colecciones de la Biblioteca Nacional guardan varios títulos para aprender de la historia de brujas, magos, hechizos y mitos de Chile y otros lugares. Estamos a finales de octubre y se acerca la "Noche de brujas", una celebración que en nuestro país comenzamos a conmemorar hace poco más de diez años.
Juicios por Brujería en Chile
En Chile los juicios por brujería son bastante escasos, pero no por eso menos importantes. Otro caso judicial, es el que está protagonizado en 1714 por el cacique de Ytata Lorenso Andrés Millacura, quien fue acusado por el corregidor del partido por usos de "algunos maleficios" como se constata en la causa judicial de la Real Audiencia volumen 2990 y del que solo conservamos las sentencias que se le impusieron "que se haga sentencia en que se condene al dicho indio en cincuenta azotes los cuales se les haga dar y que se desterrado del dicho partido veinte leguas en contorno y no le quebrante pena a de que lo cumplirá por tiempo de dos años en las minas del Valle de Copiapó" (Archivo de la Real Audiencia de Chile.
Entre 1749 y 1758, los indígenas fueron sometidos a dos procesos. En 1749, en la ciudad de San Bartolomé de Chillán, la acusación de Alejos de Zapata contra la india Josepha desencadenó la persecución de más de 18 que declararon asistir en forma de zorros, perros y pájaros por las noches de viernes y sábado a una cueva que se encontraba, según las declaraciones, en las afueras de la ciudad y que en ella vivía una india vieja a la que llamaban "Anchimalgén", quién se encargaba de mantener siempre un "chuico" de chicha lleno.
Josepha, también, era conocida por "tener amistades con muchos hombres. Los acusados fueron hombres y mujeres de distintas edades, incluyendo adolescentes, Fue Josefa quien fue delatando, bajo la fuerza, a gente de "sus mismas artes". Todos originarios de un poblado cercano a Chillán, que era un pueblo de indios.
Una lectura que plantea María Eugenia Mena es que finalmente el juicio eclesiástico no logra comprobar nada, por lo que podría pensar en intereses económicos en las imputaciones. La pena que solicitó la Iglesia es poner en depósito (ser destinados a vivir con una familia criolla para adquirir las costumbres citadinas) y la servidumbre perpetua para los mapuche. En tanto, la sentencia final -del proceso civil- determina su libertad y retornarles sus tierras.
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