Desde hace cuatro décadas, el interés mundial por el medio ambiente se ha intensificado. Fenómenos como el cambio climático han dado lugar a una preocupación mundial creciente sobre el futuro y la viabilidad del planeta. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), dichas problemáticas son desatadas principalmente por el crecimiento demográfico humano y el desarrollo económico.

Es así que, a partir de 1987, se empezó a socializar a nivel mundial el término desarrollo sustentable. Recientemente, el concepto de desarrollo sustentable ha incorporado aspectos sociales, económicos, políticos y religiosos a la temática del cuidado del medio ambiente. Fue hasta la cumbre de Río de Janeiro en 1992 que se popularizó el término de desarrollo sustentable y surgió un mayor interés internacional por los múltiples problemas ambientales; durante la cumbre se establece el plan denominado “Agenda 21”, en donde dedica su capítulo 36 a la “educación, capacitación y toma de conciencia”, y señala las que deberían ser prioridades de actuación en el marco de la educación ambiental, que consiste en integrar los proyectos de sustentabilidad en los centros educativos.

Las metas de desarrollo sustentable también fomentan y desarrollan nuevas aproximaciones innovadoras a la educación y la capacitación. Para hacer frente a esta problemática, se ha planteado que la educación desempeña un papel importante para enfrentar esta crisis ambiental. En el caso de México, la discusión sobre la educación y gestión ambiental en el ámbito de la educación superior mexicana tiene sus inicios desde el año de 1985 con la instalación de la Red de Formación Ambiental en Querétaro, uno de los objetivos es “contribuir a la formación y conformación de cuadros técnicos de investigadores, docentes y tomadores de decisiones, con base en la potencialidad de la oferta y demanda existente en cada región”.

Durante el marco del decenio de la Educación para el desarrollo Sustentable convocado por la UNESCO, se presentó en México la Estrategia Nacional de Educación ambiental, un documento elaborado colectivamente que propone principios y líneas de acción presentes y futuras en materia de educación ambiental para la sustentabilidad. La asociación nacional de universidades e instituciones de educación superior (ANUIES) elaboró el primer plan de acción para el desarrollo sustentable en las instituciones de educación superior (IES) en México, se establece que ninguna de las áreas del conocimiento se encuentran al margen de la problemática ambiental, además se considera que deberán ser capaces de responder a los retos de sustentabilidad con el fin de determinar las acciones educativas relacionadas con el medio ambiente y el desarrollo sustentable.

Lo siguiente que se realizó en México y que incluyó la participación de las IES, fue lo promovido por el consorcio mexicano de programas ambientales universitarios para el desarrollo sustentable (COMPLEXUS) a través de una serie de talleres y programas para la toma de conciencia sobre educación ambiental. A partir de este precedente las universidades tendrán que desarrollar y fomentar programas, que contribuyan a la toma de conciencia colectiva sobre educación ambiental. Las instituciones de educación superior deben construir sus propios modelos de “universidad sustentable”.

Es de resaltar que por las características de las universidades como formadoras de profesionales a desempeñarse en diversas áreas del conocimiento, es preciso atender los requerimientos de la sociedad con relación a los temas de ambiente, por tal motivo la educación ambiental tendrá como propósito que las personas adquieran conciencia de su entorno y puedan realizar cambios a su alcance, desde sus esquemas de valores, conductas y estilos de vida, así como ampliar sus conocimientos para impulsar los procesos de prevención y resolución de los problemas ambientales presentes y futuros. La educación ambiental tiene como objetivo proporcionar un cambio en los valores y formas de vida que responda al doble reto (ecológico y social) que tienen planteadas nuestras sociedades.

En el campo de la educación ambiental las relaciones entre la preocupación por el ambiente, la sensibilidad para tratar el tema, conocimiento, acción y participación ante la perspectiva ambiental han sido temas de mucha investigación y debate. Es evidente que la educación ambiental hoy en día, es un reto en la actualidad que no sólo le concierne a la educación y sus diferentes niveles, es un compromiso que demanda a hacerse de manera conjunta y con sentido de la responsabilidad que trae implícita y explicita. En tanto las instituciones de educación superior se considera que deberán desarrollar procesos de formación integral en las diversas áreas del conocimiento y a su vez incorporar la perspectiva ambiental en los programas de licenciatura, para la “detección, prevención y manejo profesional de los problemas del medio ambiente”.

Diversas investigaciones establecen un plan de trabajo que integra la dimensión ambiental, social y económica en las instituciones educativas. En este sentido, la integración de la educación ambiental debe fomentar la participación de los estudiantes y docentes con el desarrollo de proyectos medioambientales. Es necesario establecer un diseño estratégico en las universidades para fomentar la educación ambiental, para ello, se debe iniciar por cuestionar qué se entiende por actitudes y comportamientos ambientales. Es decir, las actitudes ambientales son las opiniones que se tienen acerca de proteger el ambiente y conservar los recursos.

Son numerosas las investigaciones enfocadas a identificar los factores que determinan las actitudes hacia el medio ambiente. Otros estudios han recurrido a la percepción de los estudiantes para obtener información relacionada con la temática ambiental para explicar, describir y predecir la actitud y valores ambientales, de esta manera determinar el comportamiento del estudiante cuando se encuentra ante un problema medioambiental. Resulta importante y urgente promover proyectos destinados al manejo de los residuos sólidos; se estima que el promedio nacional per cápita de generación de residuos sólidos es de 917 gr/hab/día en México, al año se producen 100,000 toneladas de envases de Polietilentereftalato mejor conocido como PET, y apenas se recicla un 20%, se calcula que cada habitante desecha 6.5 kilogramos de PET al año, lo que significa que se desperdician 195 botellas de plástico.

La práctica actual en la Universidad Politécnica de Sinaloa, México, en el manejo de residuos sólidos se realiza sin segregar el tipo de residuos ya sea orgánico, papel y cartón, vidrio, plástico y material de laboratorio, no se cuenta con un registro de los residuos sólidos generados, ni del consumo de botellas de plástico dentro de la institución, una vez realizada la recolección de los residuos son entregados a los servicios municipales de recolección de basura los cuales son depositados en los rellenos sanitarios. Por lo que se hace necesario promover una actividad dentro de la universidad que ayude a mitigar el problema de la basura, al mismo tiempo general un beneficio económico para la universidad.

De acuerdo con el estudio de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol, 2005), se estima que los materiales recuperados para su venta (principalmente: cartón, papel, aluminio, vidrio, PET), representan del 8% al 12% del total generado. El aprovechamiento de los envases de PET, se ha convertido en una actividad rentable, fundamentalmente por las acciones encaminadas a fortalecer el acopio del material para su reprocesamiento en nuevos productos. Con base en estas consideraciones, la presente investigación tiene el propósito de generar y aplicar estrategias constructivistas a partir de la percepción hacia el reciclaje en estudiantes de la Universidad Politécnica de Sinaloa, México, con el fin de adoptar nuevas prácticas a la conservación del medio, dado que la universidad como cualquier organización genera impacto ambiental.

La Universidad deberá estar comprometida para formar profesionales gestores de la responsabilidad, y fomento a la cultura del reciclaje y el cuidado del medio ambiente. Para ello se deberá diseñar y poner en marcha políticas, prácticas y programas en la materia, que posibiliten dar respuestas a los problemas derivados de la actividad universitaria. Con el precedente previamente discutido, este estudio tiene el propósito de diseñar un plan de acción que ayude a minimizar los desperdicios sólidos generados en la Universidad Politécnica de Sinaloa, México; y cumplir con el objetivo del plan institucional de la universidad, referente al cuidado del medio ambiente, y que la comunidad universitaria adquieran valores, habilidades y actitudes favorables hacia el bienestar.

Para ello fue necesario conocer en primera instancia la opinión de los estudiantes acerca de la actitud que tienen hacia el reciclaje y sobre de la educación ambiental. En segundo término, fue la elaboración de la propuesta de acuerdo con la percepción interpretada de los resultados del instrumento que se aplicó a cerca del reciclaje de residuos sólidos y la educación ambiental, con el apoyo de la Organización Civil Separado no es Basura A.C. En tercer lugar la realización de conferencias con temática del medio ambiente para informar a la comunidad universitaria sobre conciencia ambiental.

El instrumento utilizado consistió en un cuestionario compuesto de 14 preguntas y afirmaciones. Las variables a medir fueron organizadas en dos grupos; en el primer bloque de ítems de la pregunta 1 a la 7 grupo se valoró la percepción que tienen los estudiantes hacia el reciclaje, uso del PET, medios para su gestión y tratamiento; en el segundo grupo se analizó la concepción sobre educación ambiental, posibles acciones y estrategias adecuadas para lograr su efectividad.

El estudio se limitó únicamente a la Universidad Politécnica de Sinaloa, México; la población se integró por 603 estudiantes de primer cuatrimestre de cinco programas académicos.

Tabla Resumen de Generación de Residuos Sólidos y Reciclaje de PET en México

Indicador Valor
Promedio nacional per cápita de generación de residuos sólidos 917 gr/hab/día
Producción anual de envases de PET 100,000 toneladas
Porcentaje de PET reciclado 20%
Desecho per cápita de PET al año 6.5 kg
Número de botellas de plástico desperdiciadas por habitante al año 195
Porcentaje de materiales recuperados para venta (cartón, papel, aluminio, vidrio, PET) del total generado 8% - 12%

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