El silencio, a menudo subestimado, es un elemento poderoso en la comunicación, el arte y la vida personal. No se trata simplemente de la ausencia de ruido, sino de una presencia cargada de significado y potencial.
El Silencio en la Música y la Comunicación
En música, un silencio es una pausa en la ejecución de una pieza musical. Cada nota musical tiene un signo de silencio que le corresponde, si el signo aparece en el pentagrama quiere decir que no se debe tocar el instrumento durante el mismo tiempo que dura la nota. Es una “ejecución” de silencio.
En comunicación también hay silencios. Un punto y aparte en un párrafo es un “silencio de párrafo”. En el discurso oral se llaman pausas y tienen muchas funciones, la principal es dar énfasis a una idea.
- Silencio de redonda
- Silencio de blanca
- Silencio de negra
- Silencio de corchea
- Silencio de semicorchea
- Silencio de fusa
- Silencio de semifusa
El silencio en la comunicación oral sirve, desde el punto de emisión, para conectar hacia adentro y hacia afuera, para respirar, para repensar, para posicionarse, etc. Desde el punto de vista de la recepción tiene las mismas funciones -de conexión, valoración, posición- pero además involucra una interpretación de lo que acaba de decirse. Si quien habla se detiene yo también me detengo.
El Silencio como Reflexión y Conexión Espiritual
¿Es el silencio una simple ausencia de ruido o de comunicación? No siempre… A menudo habla más que las palabras, abriendo los oídos del alma a las sublimidades de lo sobrenatural. El silencio no puede ser considerado solamente por su aspecto negativo, es decir, la simple exclusión de palabras o aparente falta de comunicación, porque, cuántas veces, mucho habla. De este modo, en diversas ocasiones el silencio es un extraordinario instrumento capaz de transmitir más ideas que las propias palabras.
En efecto, para vivir de Dios, con Él y para Él, muchas personas abandonan el bullicio del mundo y abrazan el aislamiento, porque así se escucha mejor su voz. En el silencio, por tanto, el Espíritu Santo actúa en las almas. El padre Plus cita una elocuente descripción de dicha acción del Paráclito, de la pluma de Santa María Magdalena de Pazzi «Habla sin formar palabras y su divino silencio es oído de todos.
Con hermosas y poéticas palabras el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira interpreta la invitación divina recibida por el alma que se recoge: «Óyeme, porque el timbre de mi voz es grave y suave… Óyeme, porque lo que tengo que decirte eleva el alma, descansa y entretiene. Óyeme, porque mis palabras dan a tu alma cierto consuelo, cierta luz, cierta paz que tú habías olvidado que existe, y que ahora, cuando te habla, te invita a soledades maravillosas de las que habías perdido el recuerdo y la nostalgia. Pero a fuerza de hablar con el silencio, tú mismo empiezas a ser uno de los que, por el silencio, ¡hablan! Tu silencio interior también te hace oír palabras y comienzas a entender, a decir dentro de ti mismo, que no es un recuerdo que eso te trae: ¡es una esperanza!
Por consiguiente, el silencio es un eficaz medio de santificación. El que sabe hablar con moderación practica las virtudes con más facilidad. El silencio es necesario para la oración. Con el silencio es difícil faltar a la caridad; con él se agradece más que con palabras el amor y el cariño de un hermano.
El Silencio en el Teatro
El actor hablante, se ve enfrentado, antes que todo, al texto independiente de su forma y procedencia, puede ser un texto teatral, una novela, un cuento, una creación colectiva, una fábula, un poema. Los textos del actor hablante, son palabras transformadas en parlamentos. Réplicas de un personaje que puede exponer a su gusto sus ideas, como dice Pavis[2] en su diccionario, refiriéndose a parlamento.
La frase “me duele la cabeza” puede significar varias cosas: Puede ser un texto para retirarse, Puede insinuar a los invitados que es hora de irse. Este sub-texto, viene a significar, el motivo o razón del texto, sin ellas, no existe la palabra ni la ejecución de ella, el texto es una traducción de lo que emocionalmente le ocurre al personaje, lo que diga es informativo, y el cómo lo diga, es el lugar donde podremos situar nuestro personaje.
Si el principio fue el verbo (…) al principio fue la acción ¿pero que es un verbo? Según Roland Barthes[6], hablar es hacer, el logos asume las funciones de la praxis y las remplaza, entonces, si el silencio es parte del inicio de la palabra, silencio es, también, la génesis de la acción o del accionar. Entonces ¿El silencio es parte del accionar teatral? O bien es acción ¿En sí misma?
Estamos frente a una similitud, entre la nota musical y las palabras. Nos referimos a su estructura, a las pausas, los ritmos. Las aceleraciones, utilizadas de manera sicológica, alteran la construcción retórica y su gestualidad.
El fallecido actor y director de la compañía “Gran Circo teatro”, Andrés Pérez, realizaba una drástica separación del texto hablado y el gesto del actor, técnica inspirada en Ariane Mnouchkine, directora del Théatre du Soleil, generando un doble relato, algunas veces: superpuesto, paralelo, y otras veces, reforzado. Este doble relato era enriquecido por medio del silencio del actor hablante.
Tipos de Silencio en el Teatro
- El silencio del actor, las pausas.
- Una dramaturgia del Silencio.
En el primer tipo de silencio, encontramos las pausas del actor. En el segundo, hace referencia a la graficalidad del silencio, esto es, la escritura del silencio para hacerlo visible, palpable y menos subjetivo.
El silencio descifrable, es el silencio de la palabra reprimida; por ejemplo Strindberg. El silencio de la alienación, este tipo de silencio esta lleno de palabras fútiles envenenando por las formulas convencionales, y siempre deja traslucir las razones sociológicas de la alineación.
El silencio metafísico, es el único silencio que no se reduce fácilmente a una palabra en voz baja no parece otra cosa que una imposibilidad congénita para la comunicación (Pinter, Beckett entre otros) El silencio charlatán, falsamente misterioso, este silencio -que no es tal- resuena muy a menudo en el melodrama, en la obra de bulevar o en las crónicas folletinescas de la televisión.
Todos estos silencios, parten de la premisa, de la ausencia de algo, refiriéndose, a ese algo, como el referente para poder definir aquello que el silencio nos entrega, ya sea en la interioridad de los personajes o en los aspectos meramente sicológicos.
El Silencio como Escucha Activa
El acto de escuchar es, también, una forma de silencio, que nos pone en frente del protagonista del relato o del emisor del mensaje. Escuchar realmente, sin esfuerzo y sin pretenderlo, es la base de la actuación, porque incluso el movimiento, la reacción, las replicas, tienen que provenir de este acto real.
Recordemos, con esto, que el acto o acción de escuchar es el padre de la acción. Esto es un efecto de traducción en el intérprete, lo podemos leer como recepción que se transforma en acción.
El Poder del Silencio Personal
Este tiempo fuera del escenario público me permitió encontrar nueva inspiración, amistades, colaboraciones, mucha exploración y evolución personal y profesional. Me convertí en rey de mi silencio. «Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras». Hoy filtro y pongo límites a mis clientes, para garantizar que los procesos de diseño sean satisfactorios para ambas partes. No acepto todo lo que toca mi puerta, y los que entran saben lo que hago y lo que no, desde el minuto uno.
Y así, entre proyectos y aprendizajes, pasó el año. No es necesario agradar a todos. No es necesario matarse trabajando si lo haces de forma inteligente. La colaboración es poderosa. El dinero no es la meta, es solo una herramienta. No todo lo que emprendemos será exitoso.
Y por último, que ausencia no significa inactividad. De hecho a veces es mejor trabajar callado y no alardear. La frase que más me repitió mi mamá en la infancia fue la que repito varias veces en este artículo y es el perfecto resumen del año.
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