Una entrevista laboral es sinónimo de nerviosismo y ansiedad, pero con la ayuda de este artículo podrás adquirir diferentes herramientas para vencerlos y preparar una entrevista exitosa. Tanto por la crisis social como por la pandemia, las entrevistas laborales adoptaron la modalidad online. Entonces, independientemente de que el candidato esté en su casa o en una oficina, debe demostrar conocimientos y competencias para el cargo al que postula.

Antes de la entrevista

Investiga sobre la compañía

Asegúrate de tener información sobre el negocio y tu posible empleador. Al saber qué productos y servicios vende la empresa, el mercado en el que compite y su estrategia comercial, estás demostrando tu interés en el trabajo y la compañía. En estos días donde la retención de talento es un reto para las organizaciones, contar con colaboradores interesados y comprometidos es un plus invaluable para los empleadores.

Sugerencia: conoce sus valores, misión y productos. Has iniciado el proceso de investigación con una solicitud personalizada, ahora es el momento de subir la apuesta: averigua la misión, hitos y logros de la empresa. Los canales de redes sociales son mucho más que una lectura obligada para conocer los perfiles de la industria, la competencia y la persona con la que te vas a entrevistar. Cuanto más sepas, con más autoridad y seguridad te sentirás.

Conocer con antelación tu interlocutor te dará un parte extra de tranquilidad.

Código de vestimenta

Después de investigar sobre la compañía, seguramente encontrarás qué tan formal puede ser. Usa la información que recolectaste sumada a la descripción del rol de trabajo al cual aplicaste para determinar qué vestimenta es la más apropiada para la entrevista de trabajo. Averigua cómo es la cultura de la empresa y cómo se viste la gente antes de decidir lo que vas a llevar puesto (piensa en un traje si es un banco, en algo profesional informal si es una agencia de publicidad, etc.).

Y recuerda que si nunca llevas traje y quieres llevar uno a la entrevista, practica antes llevando uno (de lo contrario, podrías acabar pareciendo y sintiéndote incómodo). No olvides hacer que tus zapatos estén relucientes y asegúrate de que no te hacen ampollas antes de salir por la puerta. Sugerencia: usar todo lo que calce bien, preferir colores lisos y evitar las camisas con rayas, porque estas vibran en la pantalla.

Practica, practica, practica

Como cualquier cosa en la vida, la práctica hace al maestro. Por eso lo ideal es que puedas ensayar tu discurso varias veces. Una técnica que te recomendamos es la siguiente: primero ubícate frente a un espejo y visualiza que estás en el lugar de la entrevista.

Posteriormente, elabora un discurso que incluya tus habilidades y cualidades. Constrúyelo a partir de tu CV y ejemplos donde puedas exponer cómo a lo largo de tu carrera has logrado poner en práctica tus conocimientos. Repite este ejercicio un par de veces hasta que te sientas seguro y confiado.

Para moverse con soltura, entrenarse para las preguntas más frecuentes resulta de mucha ayuda.

¿Sabes hacia dónde tienes que ir?

Suena obvio, pero es vital que sepas hacia dónde vas y no en el sentido retórico de la pregunta. Literalmente te recomendamos que el día anterior planees tu viaje hacia la entrevista de trabajo. Si vas retrasado no tengas miedo de hacer una llamada con antelación y avisar a tu entrevistador.

Prepara el espacio

Si convives con otras personas, pedirle que no entren. Sugerencia: ten en cuenta la iluminación, porque la persona que está entrevistando no quiere ver una silueta. Conectarse con el computador y no con el teléfono: lo ideal es el computador conectado por cable al módem, para así tener una mayor estabilidad de señal.

Durante la entrevista

Lidiando con los nervios

Inevitablemente, el día de la entrevista de trabajo sentirás algo de nervios, pero recuerda que no es un interrogatorio personal, sino una conversación profesional. De hecho, si logras canalizarlos de la forma adecuada, podrán ayudarte a sacar lo mejor de ti. Investiga ejercicios de respiración, oxigenar el cerebro te ayuda a pensar con claridad y rapidez.

La primera impresión sí cuenta

Desde el primer momento que entras a la sala de entrevista debes mostrarte confiado y seguro. Una muestra de esto es el contacto visual. Conversación: para que esta sea fluida, amena y transmita confianza, mirar a los ojos al entrevistador es una buena sugerencia. Sugerencia: en una videollamada se puede fijar la vista no en la pantalla, sino en el puntito verde o rojo de la cámara.

Puede ser difícil, pero el truco está en mantener el cuerpo relajado y evitar parecer cerrado y distante. Las técnicas de respiración serán útiles aquí. Un estudio realizado por Albert Mehrabian, profesor emérito en psicología, propuso que la importancia relativa del lenguaje corporal al transmitir un mensaje es del 55%, en comparación con el 38% de tono de voz y el 7% del uso verbal de palabras. En teoría, esto presenta cuán importante es el lenguaje corporal al momento de estar en una entrevista.

Contestando las preguntas

Es hora de poner a prueba toda la preparación y esfuerzos que hiciste para llegar hasta este punto. Conseguir una entrevista de trabajo no siempre es fácil. Si ya llegaste a este punto, disfruta de la experiencia. Es un momento en el cual puedes contarle a otras personas qué sabes hacer y cómo lo sabes hacer.

Responder con ejemplos sobre cómo resolviste problemas o sacaste adelante proyectos en tus pasadas experiencias laborales es una estrategia muy efectiva. Busca un equilibrio entre el tú y el nosotros, el trabajo en equipo se valora igual que la iniciativa personal.

Por último, si no tuviste una experiencia positiva con tu antiguo empleador, sé sincero y rápido. La mejor manera de abordar este tema, si es puesto en la mesa, es desde el positivismo. Cuéntales qué aprendiste de esa experiencia y cómo la sorteaste.

Preguntas frecuentes y cómo abordarlas

Asimismo, es necesario prepararse para responder preguntas que habitualmente el reclutador formula. Katherinne Sepúlveda dice que algunas podrían ser: ¿Qué sabe de esta empresa? ¿Por qué postula a esta empresa? ¿Cómo supo de este cargo? ¿De qué manera postuló? ¿Está postulando a otro cargo?

“También están las preguntas de autoconocimiento y, en ese ámbito, siempre piden que el candidato mencione fortalezas y debilidades. Los entrevistadores quieren ver si has considerado tus metas a corto, mediano y largo plazo. Sugerencia sobre las fortalezas: revisa la descripción del trabajo y elige tres ejemplos de cualidades que el reclutador busca. Sugerencia sobre las debilidades: puedes exponer las medidas que has tomado para intentar corregirlas (cómo cursos de capacitación, por ejemplo).

Muestra por qué sería beneficiosa tu contratación para la empresa, lo que te diferencia de otros candidatos y dónde se encuentran tus mayores fortalezas. Debes evitar mencionar el salario (a menos que se te pregunte). Sugerencia: da una respuesta breve, destaca los logros claves en tu experiencia profesional. Comienza con una visión general y luego comenta tus trabajos anteriores.

Si se trata de la primera opción, intentarán descubrir si el motivo está relacionado con el desempeño o la integridad. Sugerencia: prepara tu respuesta según sea el caso. Sugerencia: no divagues en esta respuesta, no inventes excusas. Sugerencia: utiliza un ejemplo cuyo resultado haya sido favorable a todos y no haya generado impactos importantes sobre el negocio/trabajo/compañeros.

Las respuestas dependen de cada persona y de su situación. Si hubo algo negativo, se puede comentar con una visión optimista de los resultados.

Aquí hay algunas preguntas que debes evitar responder de forma incorrecta:

  1. Si te preguntan por una experiencia específica que no has tenido, no digas simplemente “nunca me ha pasado”. En su lugar, busca una experiencia similar que puedas compartir, adaptándola a la pregunta.
  2. Céntrate en ejemplos concretos de tu propia experiencia. A quién están evaluando es a ti, no a otras personas o situaciones generales.
  3. Aunque estés descontento con tu trabajo actual, evita hablar mal de la empresa o de tus jefes. Esto solo te hará parecer negativo y poco profesional.
  4. Cuando te pregunten sobre tu salario deseado, evita dar una cifra específica. En su lugar, responde “mi pretensión de renta está entre X y X monto”.
  5. Cuando te pregunten por tu debilidad, no te limites a decir “soy desorganizado”. Sé más específico y explica cómo enfrentas esa debilidad.
  6. Antes de responder a una pregunta, asegúrate de comprenderla bien. Si no estás seguro de qué responder, no dudes en pedir aclaraciones al entrevistador.
  7. Parece obvio, pero esto es más común de lo que uno quisiera y que no debes hacer en una entrevista laboral. Mentir sobre tus habilidades o experiencia solo te perjudicará a largo plazo. Si no tienes las habilidades necesarias para el puesto, sé honesto y explica cómo estás dispuesto a aprender y adquirirlas.

Ninguna pregunta es tonta

El final de la entrevista es el momento indicado para que hagas algunas preguntas. Pueden ser sobre el trabajo en sí, tus compañeros, jefes o empresa.

Si no sabes la respuesta a una pregunta

Si no sabes la respuesta a una pregunta o te sientes un poco presa del pánico, respira profundamente y pregunta calmadamente y con confianza si puedes retomar esa pregunta más adelante. Evita parecer incoherente y no dejes que se muestre tu miedo. Es mucho mejor que refuerces tu confianza con otras preguntas (más fáciles) y, después, retomes la difícil. (Quién sabe, de todas maneras, ¡el entrevistador podría olvidarse al final de hacerte esa pregunta!). Advertencia: no confíes demasiado en esto y sáltate las preguntas solamente si es absolutamente necesario; pedir pasar de demasiadas preguntas puede hacer que parezca que no estás preparado.

Sé honesto

Los espacios o desviaciones en tu currículum no son motivo para ponerte nervioso. Después de todo, tienes una entrevista, así que claramente les gustó tu perfil y quieren conocerte mejor. Sé honesto y explica qué es lo que has aprendido durante ese tiempo ausente (cualquiera que sea la razón) y la forma en que te beneficiará para el puesto que estás solicitando; incluso un período de desempleo se puede convertir en una ventaja si se utiliza ese tiempo para desarrollarse de alguna manera y se busca trabajo de una forma activa.

Evita esto

No te retrases, seas grosero ni hables mal de tus antiguos jefes o compañeros de trabajo. Mentir, contar demasiado, hacer bromas inapropiadas o dominar la conversación son también buenas maneras de causar una mala impresión. Comer un bocadillo con cebolla o un pan con semillas antes de la entrevista también podría tener el mismo efecto. Si llegas a tiempo, tienes un aspecto impecable y das la impresión de ser agradable y sociable, tendrás garantizado un buen comienzo.

Siempre (siempre) ten una pregunta preparada

Las preguntas son fáciles de preparar así que no dejes pasar la oportunidad de mostrar tus aptitudes de pensamiento crítico con joyas como «¿Qué está en contra de mi contratación?». Si hay alguna duda o vacilación, esta es tu oportunidad para aclarar algo sobre el trabajo que se ofrece y proporcionar más información acerca de ti.

En realidad, haz que sea una pregunta ingeniosa

Introduce la pregunta con un poco de información personal y mata dos pájaros de un tiro elegantemente: «Enseño programación a niños en un campamento de verano. ¿Me permitiría mi puesto participar en proyectos que hagan algo por la comunidad?».

Después de la entrevista

Usualmente, se espera una respuesta un par de semanas después de la entrevista, pero todo depende del proceso y la cantidad de candidatos que aplicaron a la oferta de trabajo. Si puedes, habla con tu reclutador o primer contacto sobre cuándo puedes esperar una noticia.

Haz un seguimiento profesional

Por último, pero no menos importante, haz siempre un seguimiento con un correo electrónico o incluso una tarjeta manuscrita agradeciendo la oportunidad al entrevistador. Es una buena oportunidad para mencionar rápidamente, una vez más, por qué serías adecuado para el puesto y lo mucho que te gustó conocerlos a todos. Que sea breve, agradable y amable, y recuerda enviarlo dentro de las veinticuatro horas siguientes a la entrevista.

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