Es bien sabido entre los docentes que en los últimos años se ha observado un aumento progresivo de niños, niñas y jóvenes al interior de las aulas que padecen Trastorno del Déficit de Atención con y sin Hiperactividad. Así también se ha evidenciado una sobrediagnosticación al respecto.
El siguiente documento busca responder con metodologías probadas y usadas por otros a una problemática presente y discutida en los establecimientos. Tiene como objetivo entregar consejos para trabajar con niños que presentan dificultades para mantener el mismo ritmo de aprendizaje que sus compañeros en la sala. Estos consejos facilitan el aprendizaje de todos los alumnos de su clase, especialmente, de aquellos con dificultades de aprendizaje.
Comprendiendo el TDAH
El TDAH afecta el desarrollo neurológico y es diagnosticado mayormente en niños de 6 años o más, ya que se empieza a manifestar a temprana edad, persistiendo hasta la edad adulta en la mayoría de los casos, lo que trae como consecuencia un impacto negativo en las áreas funcionales.
Los niños con trastorno del déficit de atención con hiperactividad, tienden a tener dificultades para concentrarse al momento de realizar tareas sencillas, por eso es necesario que los padres y docentes tomen ciertas medidas.
El Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición neuropsiquiátrica que afecta a estudiantes en todo el mundo. Sus síntomas de desatención, hiperactividad e impulsividad pueden presentar desafíos en el entorno educativo, pero con enfoque y estrategias adecuadas, los docentes pueden crear un ambiente propicio para el éxito de estos alumnos.
El Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno neurobiológico que afecta la capacidad de un individuo para mantener la atención, controlar los impulsos y regular la actividad motora. Aunque sus manifestaciones pueden variar, los estudiantes con TDAH a menudo luchan con la concentración en tareas académicas, la organización y la autorregulación emocional.
Estrategias Generales para el Aula
La implementación de estrategias específicas en el aula es fundamental para respaldar a los alumnos con TDAH en su viaje educativo. Al adaptar nuestras prácticas de enseñanza para abordar sus necesidades únicas, creamos un ambiente inclusivo y propicio para el aprendizaje. Al hacerlo, estamos contribuyendo a su crecimiento académico y personal, brindándoles las herramientas y el apoyo necesarios para alcanzar su máximo potencial.
La importancia de estrategias específicas para alumnos con TDAH, radica en que el entorno educativo puede ser especialmente desafiante para los alumnos con TDAH. Las demandas de atención, el ritmo rápido de las clases y la necesidad de organización pueden agravar sus dificultades. Sin embargo, la implementación de estrategias adaptadas puede marcar una gran diferencia en su capacidad para aprender y prosperar en el aula.
Establecer Rutinas y Reglas Claras
Establezca reglas de comportamiento y rutinas desde el comienzo del año escolar. Es importante que los niños conozcan los procedimientos dentro del aula y las consecuencias que implican no cumplirlos, así como las del quebrantamiento de reglas.
Instrucciones Claras y Precisas
Entregue instrucciones claras y precisas para las actividades. Antes de dar una instrucción, solicítele a los niños que presten atención, que dejen de hacer lo que estaban haciendo y que lo miren y escuchen atentamente. Antes de dar una instrucción elicite las habilidades y contenidos que los niños necesitarán para realizar la actividad. Luego de una instrucción precisa respecto a lo que espera que los niños hagan, secuenciando las acciones y nombrando los materiales y objetos que utilizarán.
Para los niños con trastorno del déficit de atención con hiperactividad, puede ser difícil recibir varias órdenes a la vez, por esa razón debes brindarle instrucciones claras, cortas y de la manera más sencilla que puedas, para que puedan acatarlas y llevar a cabo la actividad.
Dividir las Tareas
Para ello se debe proporcionar una tarea en pequeños pasos, de modo que requiera una persistencia menor, además el niño podrá realizarla en menor tiempo.
Comenzar con Contenido Conocido
Comience las clases a partir de un contenido conocido, en un estilo de repaso de lo aprendido para luego ir poco a poco introduciendo nuevos (Condemarín, 1999). Al inicio de cada lección los contenidos y habilidades aprendidas en la lección anterior y comente cómo se relacionan con la lección de hoy. Escriba en el pizarrón un plan con los puntos más importantes que se tratarán durante la clase. (Chadwick en Luccinni, 2002). Si los niños son pequeños, hay que leerlos en voz alta guiando la lectura del pizarrón con un puntero.
Ajustar la Dificultad de las Actividades
Ajuste la dificultad las actividades a las competencias de los niños manteniendo un nivel de desafío constante, para así aumentar su sensación de eficacia y con ello mejorar su motivación (Valmaseda en Coll, Marchessi & Palacios 2002). Una tarea demasiado fácil es poco motivadora, lo que puede resultar en pérdida del interés e interrupciones. Una demasiado difícil resulta frustrante. El trabajo debe ser desafiante, que requiera concentración.
Reforzar los Éxitos
Muy a menudo, los niños con dificultades reciben una información clara con respecto a sus fracasos. Por el contrario, pocas veces son reforzados por aquello que son capaces de realizar (Valmaseda en op.
Entregue a los alumnos una imagen de sus competencias, estimulando y reconociendo las actividades que realiza de manera exitosa o en las que obtiene avances que, aunque pequeños, sean significativos. Estos refuerzos debe realizarlos cuando la situación lo amerite y de inmediato: cuando el niño obtenga avances en su proceso de aprendizaje.
Mantener una Relación Cercana y Amable
Su valorización positiva y reconocimiento motivarán al niño a seguir instrucciones y acatar normas. Trátelos como personas grandes exigiendo comportamientos apropiados con firmeza, pero sin incomodarlos o humillarlos en frente del grupo. Mantenga contacto visual al hablarles y redirija su atención cada vez que sea necesario con una señal, tocándolos en el hombro, un chasquido de dedos. Estos pequeños gestos ayudan a centrarlos en la tarea.
Corregir Ítems Difíciles en Conjunto
Respecto a las evaluaciones, corrija los ítemes más difíciles con toda la clase. Muestre cómo se resuelven y aclare los malentendidos (Chadwick en Luchinni, 2002). De esta forma, se alivia la ansiedad que genera equivocarse y se muestran los pasos para realizarlo correctamente.
Observación Constante
Obsérvelos constantemente. Monitorée los avances del niño constantemente para asegurarse que el nivel de dificultad de la actividad es el adecuado y que esté realizando y avanzando en las actividades. Pase por su puesto y pregúntele si comprendió la instrucción, si tiene alguna pregunta o si puede verbalizar lo que está haciendo y cómo lo está realizando.
Corrección Adicional en Cuaderno y Tareas
Otorgue corrección adicional en su cuaderno y tareas. La corrección de cuaderno es una estrategia que permite pesquisar lo errores más comunes que los niños están cometiendo, los contenidos atrasados, dificultades en la escritura, entre otros.
No Prestarles Atención Mientras Realizan una Tarea
Ya que los niños con trastorno del déficit de atención con hiperactividad, pueden distraerse e incluso no culminar las actividades cuando se les regaña o se les hacen observaciones acerca de las mismas.
Estrategias Específicas por Área
Para Lenguaje en General
- Ayude a los niños con apoyos visuales que representen el tema del que se habla: gráficos, dibujos, objetos, organizadores gráficos.
- Tenga en cuenta que los niños con dificultades de lenguaje pueden sentirse inseguros en situaciones en las que haya un gran componente de discusión oral o de escritura. En esas ocasiones conviene tener un punteo de los temas a tratar que se vaya siguiendo. Esto les da una pauta para organizar lo que escuchan.
Para Lenguaje Comprensivo y Expresivo
- Corrija las producciones verbales erróneas o incompletas, modelando la expresión correcta. Repita correctamente las producciones de los niños lo más luego posible. Sobre todo, realice expansiones de lo dicho por el niño; tanto de tipo gramatical como semántico. Por ejemplo, si el niño dice que los “murciégalos” chupan sangre, lo óptimo es que el profesor diga, “claro hay murciélagos que chupan sangre y otros que comen frutas”. Por el contrario, lo contraproducente es decirle, “no se dice murciégalo, está mal dicho” ”repita, murciélago””.
- Plantee preguntas abiertas de manera progresiva: esto favor·ecerá, con el tiempo, una comunicación más completa. Así comience con preguntas cerradas, para que luego Ud. como profesor construya un relato a partir de lo dicho por el niño. De esta manera, Ud. modela la forma de contestar preguntas abiertas que puede plantearle al niño después. Por ejemplo, le puede preguntar ¿qué hiciste en el recreo?, “Jugué”, ¿Con quién jugaste? “Con Pedro y Camila” ¿A qué jugaron?
- Aproveche las situaciones de juego, especialmente en el caso de niños pequeños, pues proporciona un contexto muy rico para el uso del lenguaje. Amplíe el lenguaje otorgando modelos de respuesta. Por ejemplo, cuando el niño esté jugando pregúntele qué está haciendo.
- Anime el uso del lenguaje para distintas funciones como describir experiencias, acontecimientos y objetos (es bueno utilizar apoyo concreto como láminas), expresar sentimientos, realizar juicios y predicciones, contar cuentos, actividades donde deban categorizar, etc. Muchas veces estos niños demoran en contestar, haciendo sentir que el ritmo de la clase se pierde. Para evitar esto, luego de un tiempo puede ayudar al niño preguntándole ¿en qué estás pensando? (con el fin de ayudarlo y no de presionarlo), antes de pasar a otro. Otra estrategia es avisar con tiempo lo que se le va a preguntar. Por ejemplo, puede decir Camila, le voy a hacer una pregunta, escuche bien. Mientras Camila piensa, comente que necesitamos tiempo para pensar y buscar la respuesta correcta. Este par de segundos le da un tiempo para organizar su respuesta. Cuando corresponda, modele este “tiempo de pensar”.
- Para estimular el lenguaje comprensivo es bueno que inste a los niños a responder preguntas simples y vaya complejizándolas progresivamente. Por ejemplo a través de la lectura de cuentos, primero puede plantear preguntas cerradas como ¿Estaba el gato con las botas puestas? (respuestas si /no), y luego puede invitarlos a hacer descripciones verbales, pedir que cuenten el final de la historia, etc.
- Otra manera de preguntar acerca de los cuentos es hacer preguntas siguiendo la secuencia de la historia (qué pasó primero, qué después) Esto ayuda a crear una estrategia para recordar e ir integrando los acontecimientos del cuento para luego contestar preguntas abiertas de interpretación que se basan en ellos.
Para Lenguaje Articulatorio
- Solicite a los niños que al pronunciar las palabras alarguen los sonidos de las sílabas (
) que observen las sensaciones que acompañan ese alargamiento (cosquilleo en los labios, cosquilleo en el paladar, abrir la boca) incluso que den un nombre a la sensación (hormigueo, cosquilleo...). Realice esta actividad frente a un espejo, que puede estar ubicado detrás de la puerta o en el rincón de lenguaje, para que vean cómo se mueve su boca al decir ciertas palabras. Este trabajo ayudará a los niños a obtener mayor conciencia de los movimientos articulatorios que tienen lugar al pronunciar y de la estructura sónica de las palabras (cómo están compuestas por distintas sílabas y sonidos).
Estrategias Adicionales para el Aula
- Siente al niño cerca del profesor, lejos de estímulos distractores como ventanas, diario mural, puerta, etc. y entre niños tranquilos. El niño debe tener sólo los materiales que requiera para realizar la actividad.
- De órdenes muy simples, breves, y secuenciales. Por ejemplo: “Sebastián, saque su cuaderno, ábralo, tome el lápiz, copie la instrucción de la pizarra”, “muy bien”, “cuando termines me llamas”. Esto le entregará una estructura externa al niño para realizar actividades que lo focalizará en la realización de una actividad. Para los más pequeños ayuda tener carteles con dibujos que indiquen la secuencia de actividades a realizar.
- Asegúrese de mantener un contacto visual con el niño. éste lo debe estar mirando cuando le da la instrucción. Dígale “ Francisco, mire aquí”. Pídale que fije su atención en lo que usted hace o muestra.
- Defina los objetivos mínimos que el niño debe alcanzar en la clase, para que pueda participar al ritmo de ésta (metas cortas y sencillas).
- Espere que finalice una actividad antes de encargarle una nueva, no permita que deje las cosas a medio hacer. Por lo mismo, secuencie (parcele) y gradúe las tareas para que vayan de lo más simple a lo más complejo y refuerce cada uno de los pasos que debe cumplir. Por ejemplo, si termina la tarea, se le felicita por hacerlo, luego pídale que lo intente con buena letra y valore su realización, más tarde espere que el contenido también esté correcto y felicítelo.
- Alterne el trabajo de pupitre con otras actividades que le permitan levantarse y moverse un poco. Como por ejemplo, hacerlo repartir las guías a los compañeros, borrar el pizarrón, etc.
- Refuerce a los niños en sus logros académicos y conductuales, concentración y control de impulso, como por ejemplo, dándole ánimos continuamente, una palmada en el hombro, una sonrisa ante cualquier esfuerzo que presenta (por pequeño que sea), levantar la mano en clase, intentar buena letra, o contestar sin equivocarse, etc.
- Otórguele atención positiva antes que limitarse a hacerlo callar y reprenderlo, cuando quiere llamar su atención o la de sus compañeros interrumpiendo o preguntando cosas poco atingentes. Acoja la pregunta del niño, pero inmediatamente, diríjalo hacia un tema de interés para todo el curso o pídale que solucione un problema, indicándole qué debe hacer. Por ejemplo, si el niño dice “Hace calor”, puede contestar “Sí, hacer calor, ¿Quieres abrir la ventana?”. De esta manera, la atención del niño se focaliza hacia la resolución de un problema.
- Establezca límites claros y sin excepciones, puesto que estos niños necesitan de reglas y una rutina predecible. Así, por ejemplo no conviene decirle “Sólo por esta vez te repetiré la prueba”, porque no se esforzará en estudiar más y pensará “Si lo hizo la otra vez... ¿Por qué ahora no?”. Por lo mismo, es recomendable definir con anticipación cuáles son las reglas, así como las pautas de trabajo de cómo se ocupan los cuadernos, dónde se guardan los materiales, rutina diaria, etc.
- Atienda las necesidades del niño en forma oportuna. La postergación de la satisfacción de las necesidades lo lleva a ser más impaciente, irritable y con menos capacidad para esperar. Sin embargo, también es necesario que aprenda a esperar un rato corto, antes de atenderlo, pues la idea es que ésta sea oportuna y no inmediata. Tampoco es bueno prestarle atención cuando lo interrumpa o no lo deje conversar con otra persona. Exprésele que lo atenderá en un momento más. Es de ayuda ir modelando la espera.
- Fomente la concentración en los niños utilizando material de apoyo concreto, ya que permite que se concentren más que en las actividades donde prima lo auditivo. Existen diversos materiales de apoyo como juegos y actividades que promuevan una mayor concentración en la tarea porque requiere una observación acuciosa o elaboración minuciosa. Intente, por ejemplo, buscar un personaje en una foto, encontrar lo que falta en un dibujo, separar mazos de cartas en colores o por número, armar cadenas de clip para realizar operaciones matemáticas, etc.
- Reconozca y respete la fatiga de los niños con déficit atencional, realizando varias actividades, pero cortas. Si bien el niño puede parecer físicamente inagotable, su capacidad de concentración ya está exhausta.
- Sea un modelo para el niño. Es importante que el profesor dé el ejemplo. Si usted actúa de manera impulsiva será muy difícil que sus alumnos sean pacientes. Así también, es importante ser consecuente entre lo que dice y lo que hace.
- Otorgue una guía especial explicando la forma en que deben acercarse a otros tanto física como psicológicamente. Es frecuente que estos niños no reconozcan las claves sociales que regulan los juegos y las interacciones con sus compañeros. Les cuesta identificar los sentimientos de los demás y los momentos apropiados para manifestar cada conducta. Por ello pueden ser bruscos y parecer insensibles ante las necesidades de los demás. Intente juegos, como el juego de las expresiones faciales que muestren emociones. Se les puede pedir que trabajen en parejas o en grupos adivinando las expresiones que actúa un compañero.
Habilidades Cognitivas
La autoinstrucción es muy difícil para los niños con déficit atencional, pero es importante que la aprendan, porque les ayuda a fortalecer las funciones ejecutivas comprometidas. Esto se puede lograr con la técnica de modelar, en la cual e comienza con una guía externa abierta: el profesor define el problema, explica el método que va a utilizar para resolverlo y lo ejecuta, pero no en silencio, como es lo habitual, sino en forma verbal, describiendo en voz alta los pasos de la ejecución. Por ejemplo: tengo una tarea de matemáticas, qué necesito para hacerla, por dónde empiezo, voy a comenzar por el primer ejercicio, etc. La segunda etapa es de autoguía abierta en que el niño ayuda, también en voz alta. Después, esta autoguía va desapareciendo, porque el niño sólo susurra lo que está haciendo. A continuación, el profesor hace la misma tarea, pero sin hablar, en lo que se denomina modeling de autoinstrucción cubierta. Por último, el niño logra la meta de autoinstruirse en silencio (autoinstrucción cubierta).
Otra técnica que se recomienda para desarrollar las habilidades cognitivas es el coaching (de coach, entrenador), que se utiliza más en adolescentes con déficit atencional, con quienes es más difícil trabajar, porque ya están aburridos del colegio y es difícil que tengan un vínculo adecuado con un profesor. Por esto, se debe buscar a una persona adecuada que se haga cargo del coaching: puede ser cualquier persona, incluso el profesor de educación física, porque no importa que no sea un experto en la materia, sino que sea un buen motivador, alguien con quien el niño tenga un vínculo.
Habilidades Sociales
En el colegio se puede ayudar a desarrollar habilidades sociales. Los niños con déficit atencional son el alma de la fiesta, pero en el sentido negativo, y se trata de que aprendan a desenvolverse en el terreno de lo social de manera positiva. Para lograrlo, es muy útil que participen en actividades extraescolares, por ejemplo, teatro, actividades artísticas y deportes, pero no cualquier deporte, porque los deportes de equipo no son adecuados para ellos. Los deportes recomendables son los deportes individuales, como la natación o el atletismo, de manera que participen en el grupo, pero con desempeño personal. También ayuda que se acompañen de pares con buen desempeño; de hecho, conviene que los niños destacados se sienten cerca de los niños con déficit atencional. En los recreos no debe haber demasiada libertad, sino que debe haber actividades bien estructuradas, de manera de evitar problemas que, por lo general, terminan en peleas. El role playing les ayuda mucho a resolver problemas. Para este juego se les sienta adelante y, junto con la profesora, reproducen una situación que les produjo conflictos con otras personas; se les indica que intenten una solución nueva, la que el niño va a incorporar a su acervo de soluciones de alternativa.

