La Universidad de Chile rindió un emotivo homenaje a sus docentes jubilados, reconociendo décadas de entrega y compromiso con la institución. El evento, cargado de emociones y recuerdos, celebró la trayectoria de aquellos que dedicaron gran parte de su vida a la formación de nuevas generaciones y al desarrollo del país.
Una función especial de la Orquesta Sinfónica en el Teatro de la Universidad de Chile, el viernes 23 de noviembre, fue el presente con que la comunidad homenajeó a quienes se acogieron a retiro voluntario y cesaron merecidamente sus funciones en nuestra Casa de Estudios, tras décadas de trabajo.
Luego de tres, e incluso cuatro décadas, de labor en la Universidad de Chile para muchos fue difícil cortar el lazo y acostumbrarse al retiro.
"Imagino que muchas emociones y recuerdos deben haber surgido en sus mentes y corazones luego de haber escuchado el himno de la Universidad de Chile", dijo el Rector Víctor Pérez Vera a los asistentes que llegaron junto a su familia y amigos a este homenaje en el Teatro U.
Con emoción el Rector expresó a los 184 funcionarios y académicos que se acogieron a retiro voluntario que este homenaje, es una manera de de expresar el profundo agradecimiento por su destacada labor.
"Con este homenaje queremos decirles a ustedes 'muchas gracias'. Muchas gracias por una vida dedicada a la Universidad y a lo que ella representa: la esperanza para un futuro mejor para nuestro país. La Universidad de Chile, a través de su gente quiere que este país sea más inclusivo, cohesionado, diverso, pluralista, respetuoso, libre intelectualmente y más justo.
"Estos valores no se transmiten a través de papeles o documentos, sino que a través de su gente. Ustedes en algún momento tomaron esta posta y hoy la entregan. Deben estar seguros de que se la entregan a nuevas generaciones que seguirán su ejemplo.
Este es el tercer año que la Dirección de Recursos Humanos de la Vicerrectoría de Asuntos Económicos y Gestión Institucional, organiza este homenaje.
Junto a esto, invitó a los ahora exacadémicos y exfuncionarios a nunca olvidar lo que es "su alma mater".
"Queremos que como jubilados sigan creciendo y practicando los valores de esta Universidad.
Testimonios de una Vida Dedicada a la Universidad
El homenaje no solo fue un acto protocolar, sino también un espacio para escuchar las voces de los protagonistas: los docentes jubilados. Sus testimonios revelaron el profundo vínculo que los une a la Universidad de Chile y el impacto que esta institución tuvo en sus vidas.
Juana Valenzuela: Funcionaria del Servicio Dental del Hospital Clínico (35 años)
Los mejores recuerdos de Juana Valenzuela fueron los primeros. Entre los años 1973 y 1976, y gracias a la iniciativa de académicos de esta Universidad, pudo aprender más sobre su área de estudio. "Fueron años en que nos formarnos con grandes profesores de aquella época.
A pesar de que vivió momentos difíciles durante estas tres décadas de trabajo, Juana prefiere quedarse con lo bueno. "Me voy contenta porque tuve muy buenos jefes, trabajamos en grandes proyectos y con grandes personas. Dejar mi trabajo fue un cambio muy brusco, pero uno se adapta", dijo.
A esto añadió que se va satisfecha con la tarea cumplida: "En el último tiempo de trabajo, me di cuenta que no tenía la misma fuerza que tenía al principio.
Con la voz de la experiencia, y también con gran cariño dedicó unas palabras a sus ahora excompañeros trabajo: "Les digo que trabajen siempre con la camiseta puesta. En este trabajo, como en todos, hay momentos muy difíciles, pero debemos rescatar lo positivo. Siempre hay que tratar de ser el mejor en la Universidad, en su vida personal y en su casa.
"Estoy contenta y emocionada por retirarme, orgullosa por haber trabajo en esta Universidad.
Prof. Sepúlveda: Académica de la Facultad de Ciencias Agronómicas (41 años)
"Yo doy todo por la Chile. Mi corazón es la Chile. "De hecho esos fueron los mejores años de mi estadía en esta gran Universidad. Si tuviera que decidirlo nuevamente, volvería a estudiar Agronomía.
Esa fue época muy bella y hasta el día de hoy me junto con mis compañeros, viajamos todos los años juntos.
La Prof. Sepúlveda, además de desempeñarse como académica en su Facultad, hizo clases en las Ciencias Químicas y Farmacéuticas, y en Medicina.
"Hacerle clases a los jóvenes de la Chile siempre fue espectacular", comentó respecto a su labor docente. "Siempre tuve una muy buena relación con los estudiantes, eso que significó una gran experiencia porque ellos también me enseñaron mucho.
Jorge Recabarren: Funcionario de la Vicerrectoría de Asuntos Académicos y del INTA (39 años)
"Hace solo un mes que cesé mis funciones en la Universidad y ha sido muy difícil. Son 39 años de trabajo, de actividades y de vida en esta Institución", comentó Jorge Recabarren.
Llegó a trabajar a la Universidad de Chile siendo estudiante universitario, gracias a "dos grandes amigos", como los define él: el Dr. Emilio Morales y el Dr. Fernando Mönckeberg.
En esos años Jorge era además dirigente estudiantil, y esta nueva responsabilidad le significó dejar viejos hábitos, como por ejemplo adoptar una nueva vestimenta y no abandonar nunca más el terno y la corbata.
"Fue una experiencia muy linda, sobre todo porque aprendí muchas cosas.
"Lo más destacado de estos 39 años de trayectoria es el haber encontrado grandes amigos.
"Para el futuro de esta gran Universidad quiero que el Estado asuma de una vez por todas su rol. Yo entré a estudiar cuando los estudios eran gratis para los jóvenes y lo que pasa hoy en día me da mucha pena.
No es culpa de nuestras autoridades, es el Estado que tiene que reconocer el carácter estatal de la Universidad de Chile", recalcó en relación de la situación actual de la Institución.
Pero también dejó un mensaje a quienes desde adentro mantienen viva a la Universidad: "Me gustaría que volvamos a ser comunidades, a trabajar en conjunto, de forma colectiva.
Inés Guzmán: Secretaria del Laboratorio Central del Hospital Clínico (41 años)
"Nunca me quise ir de mi laboratorio, realmente amaba mi labor", recalcó Inés Guzmán, exfuncionaria del Hospital Clínico de la U. de Chile.
Llegó cuando tenía 18 años, inmediatamente después de salir de sexto de Humanidades. "Lo más bonito de estos años fue la amistad que forjé con muchas de mis compañeras, era una amistad sincera.
Teníamos un grupo muy bueno, salíamos después de trabajo a ver obras de teatro, al cine o a tomar once.
La Universidad de Chile fue el único lugar donde Inés Guzmán trabajó, donde conoció grandes personas, el lugar adonde sus hijos la acompañaron muchas veces y desde donde se llevó los mejores recuerdos: "A la Universidad yo la llevo en mi corazón.
Al igual que muchos de los funcionarios que se acogieron a retiro, enfatizó en la necesidad de volver a retomar el trabajo en equipo entre los colegas de la Universidad.
Palabras de Reconocimiento y Reflexión
En dos jornadas, la Casa de Bello reconoció la trayectoria de cientos de trabajadores, académicos y no académicos, pertenecientes a distintas unidades de la institución.
“Vuestra encomiable labor en la Universidad de Chile muestra quiénes son y quiénes han sido.
“¡Qué maravilla estar juntos!”, comenzó diciendo Norbel Galanti Garrone, académico de la Facultad de Medicina y profesor Emérito de la U.
“Fuimos parte de esta institución del Estado por muchos años, sirviéndola con orgullo y nuestra mejor disposición porque estábamos conscientes de que al hacerlo, servíamos a todos nuestros compatriotas”, señaló.
El representante del estamento académico, en su saludo, realizó un llamado al fortalecimiento del rol de los planteles públicos, haciendo revisión de la trayectoria de los últimos eventos sociopolíticos que han afectado el desarrollo de estos planteles, incluyendo situaciones “atentatorias a su desarrollo”.
“La ciencia, la filosofía y el arte se utilizan para cuadrar presupuestos. Estas acciones dañan a las universidades del Estado, en la que nace y se desarrolla la creatividad de nuestro pueblo y en la que se forman sus profesionales”.
“La Universidad de Chile es mi primera y única casa. Agradezco haberme permitido ingresar y darme la oportunidad de desempeñarme como secretaria desde el año 1977 al 2019”.
Esta ceremonia, agregó, “para muchos es un incentivo, un reconocimiento a lo entregado por tantos años”.
En sus palabras, la Rectora Rosa Devés destacó la entrega de las y los miembros de la comunidad universitaria que fue homenajeada.
“Seguirán presentes en la Universidad de Chile a través de su legado en cada unidad, en cada Facultad, la que gracias a su labor se hizo más grande, más compleja, más equitativa.
Su legado permanecerá también en cada estudiante o egresado o egresada que encontró en ustedes la guía e inspiración para formarse con rigor en su disciplina o desarrollarse como persona, o en cada proyecto académico de gestión que fue posible gracias a su creatividad, a su dedicación y diligencia.
En sus trayectorias hay realización personal y colectiva, pues en la Universidad de Chile nos constituimos como sujetos individuales siempre en relación interdependiente con otros y otras.
“Vuestra encomiable labor en la Universidad de Chile muestra quiénes son y quiénes han sido.
“¿Por qué reconocer?”, señaló la directora, “porque los símbolos son importantes, porque esta demostración pública pone de manifiesto lo que ustedes son y significan para nuestra universidad”.
Para el director de Desarrollo Académico del plantel, Claudio Olea, uno de los propósitos de esta institucionalidad universitaria es "acompañar al cuerpo docente a lo largo de toda su trayectoria, desde el inicio hasta el término de su carrera, que es la jubilación.
“Estoy segura que aun cuando nos alejemos, nuestras amistades de la Universidad perdurarán, teniendo la posibilidad de reencontrarnos”, destacó la homenajeada, agregando que "el compromiso de transmitir conocimientos y experiencias a las nuevas generaciones nos ha inspirado a ser mejores personas y profesionales.
“Así como lo laboral ha formado gran parte de mi vida en la Universidad, también formé grandes amistades y conocí a excelentes personas de quienes recogí muchas experiencias.
El momento musical de ambas ceremonias estuvo a cargo de la artista y directora del Departamento de Teatro, Annie Murath junto al pianista Pablo Ariel López.
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