En México, el sector salud enfrenta desafíos significativos en cuanto a las condiciones laborales y salariales de sus trabajadores. A pesar de tener un contrato de estabilidad laboral, los trabajadores estatales de la CDMX tienen un sueldo base mensual de $2,896, lo cual es insuficiente para acceder a condiciones de vida dignas.

Con la llegada del gobierno de la 4T, estas condiciones no han mejorado, sino que han empeorado con la política de austeridad, afectando a los trabajadores más vulnerables con despidos y recortes salariales.

El Frente Nacional de Trabajadores de la Salud demanda mejores contrataciones por parte de la Secretaría de Salud de la CDMX, ya que muchos trabajadores del sector salud tienen contratos por nómina 8 (sin plenos derechos laborales y contratos anuales), y recientemente inventaron otra modalidad inestable, denominado Galeno Salud, a la cual los están cambiando.

La exigencia de las y los trabajadores agrupados en el Movimiento Democrático 469, son las siguientes:

  1. Homologación de nuestros salarios y prestaciones de acuerdo a las funciones que realizamos como trabajadores.
  2. Pago de retroactivo de un año al momento de la homologación.
  3. Otorgamiento del dígito sindical.
  4. Otorgamiento de las plazas de los trabajadores que fallecieron por Covid-19.
  5. Ninguna represalia contra los participantes de nuestro movimiento.

Con esta movilización, consiguieron mesas de trabajo con el gobierno de la CDMX, ahora enfrentarán el desgaste al que este le apuesta, cuestión que han experimentado las diversas organizaciones de las que hicimos un recuento y que, ante la profundidad del problema, pone sobre la mesa la necesidad de conformar una unidad para reconquistar derechos laborales para todas y todos.

Médicos Residentes: Mano de Obra Barata

México tiene una gran historia y tradición en la formación de médicos residentes. Sin embargo, este personal es utilizado por los sistemas de salud privado y público como mano de obra barata, en condiciones de alimentación inadecuada, con abuso físico en su horario laboral, sometido a una alta presión académica y con un sueldo beca que humilla toda la labor ejercida por este médico en formación.

El médico residente es, por definición operativa, el profesional de la medicina que ingresa a una unidad médica receptora para realizar una residencia médica o especialidad, la que se caracteriza por un conjunto de actividades académicas, asistenciales y de investigación que debe cumplir durante el tiempo estipulado en los programas académicos y operativos correspondientes.

Con anterioridad, el médico residente aprobó una evaluación nacional de carácter anual. Este proceso está formalizado desde el 18 de octubre de 1983 por Acuerdo Presidencial. En este acuerdo se crearon dos comisiones interinstitucionales: la Comisión de Formación de Recursos Humanos en Salud y la Comisión de Investigación en Salud.

La Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud trata de conciliar la cantidad con la calidad, esto es la matrícula con la capacidad del Sistema Nacional de Salud para la instrucción clínica (especialización médica). En el año 2012 ofertó 6.900 plazas en 28 especialidades de entrada troncal, para una demanda que superó los 55.000 médicos en busca de un lugar.

Una vez que cuenta con la carta de aprobación de examen nacional de aspirante a residencia médica, tiene que acudir a una institución receptora de médicos residentes, pública o privada, y esperar a que sea aceptado para realizar su adiestramiento. Cuando es aceptado, el médico residente deberá regirse por las disposiciones jurídicas aplicables como profesional en formación.

El médico residente al ingresar a la institución en salud obtiene una beca mensual de 770 dólares como residente en su primer año. Cada año académico el sueldo aumenta significativamente en 76 dólares, es decir un residente de segundo año gana 846 dólares mensuales y así sucesivamente.

Los sueldos de los médicos residentes están avalados y homogenizados a nivel nacional desde 2001. Ello se debe a un grupo contestatario de médicos residentes, disconformes al conocer los estratosféricos aumentos de sueldo mensual que se autoaprobaron los directivos del Instituto Mexicano del Seguro Social y del incumplimiento de acuerdos pactados en el año 2000 entre médicos residentes, este instituto y el sindicato.

Condiciones Laborales Precarias

El médico residente labora más de 24 horas al día con personas que sienten y sufren. Pareciera que la satisfacción laboral del médico residente en las instituciones de salud no tiene prioridad, dado que una mala dieta en un trabajador genera baja productividad y consecuencias a largo plazo en su salud.

Siguiendo en la misma línea, la práctica clínica de los médicos residentes muchas veces no es supervisada ni retroalimentada. Además, las instituciones universitarias y de salud no tienen una articulación operativa y financiera para llevar a cabo controles formativos básicos.

Aunado a lo anterior, las guardias complementarias -así llamadas para no crear alarma social- siguen siendo cada tercer día (A, B, C), con un horario de entrada a las 16 pm y salida a las 7 am, de lunes a viernes. Los días festivos y fines de semana estas guardias son de 24 horas continuadas, de 8 am a 8 am. Esta situación convierte al médico residente en una suerte de esclavo de las instituciones de salud, al cual se le ha domesticado su imaginario del deber ser a costa de su propia salud (“la medicina con hambre y fatiga se aprende”).

En cuanto al aprendizaje mismo, lo encontramos repleto de relaciones de poder dentro de un “currículo oculto”. En ocasiones, este es aprovechado por los médicos en formación de más rango (residentes de segundo, tercero o cuarto año, entre otros) o por médicos adscritos a los servicios. Aquí convergen aspectos informales respecto a la formación académico-científica, entre ellos abusos laborales como el acoso sexual, acoso laboral, discriminación sexual, despotismo (no se le puede dirigir la palabra a un residente superior en rango ni mucho menos al médico de base, nunca se debe cuestionar una orden), castigos físicos (guardias de castigo), castigos económicos (comprar alimentos para todo el servicio), injurias y otros.

Estas relaciones de poder están implícitas en el acto y el ejercicio médico, pero humillar y amenazar al aprendiz es un arte milenario. Si alguien osa quejarse ante este tipo de vejaciones, estos organismos las dictaminan como casos aislados, la baja a la residencia por humillación es inapelable y proponen como solución al reclamante que presente nuevamente el examen de aspirante a residencia médica.

Continuando con el abuso de poder, los médicos residentes están expuestos a jornadas laborales de más de 80 horas a la semana, lo que genera depresión y ansiedad, síndrome de Burnout, relaciones interpersonales inadecuadas entre coetáneos y reproducción social de la cultura de poder de la especialización.

También se ha encontrado asociación con uso de drogas médicas como analgésicos narcóticos, tranquilizantes, sedantes, anfetaminas/estimulantes, al igual que drogas no médicas como marihuana y cocaína, sumado al alto consumo de alcohol. Un aspecto no menor es el aumento de errores en la interpretación de resultados médicos, así como técnicos asistenciales, secundarios a un importante deterioro de la capacidad psicomotriz.

Propuestas para mejorar las condiciones de los médicos residentes

  • Jornadas laborables no tan extenuantes.
  • Mejorar su ingreso económico, el que es de 9.000 dólares anuales.
  • Reformar alternativas saludables, de calidad y buen sabor en la dieta, considerando que los horarios del médico residente son variados.
  • Aumentar la calidad y cantidad de sus uniformes.
  • Otorgar un servicio de psicología o terapia grupal/individual bimestralmente.
  • Procurar que el ambiente laboral donde se rige el poder (currículo oculto), como conocimiento implícito en los años de residencia, sea en comunicación bilateral.

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