La brecha salarial de género es un problema histórico que continúa afectando a las mujeres en el ámbito laboral. El Día Internacional de la Mujer 2024 es un momento para reflexionar sobre el camino hacia la igualdad de género, reconociendo los avances y evaluando si el progreso es lo suficientemente rápido.

En este contexto, el Women in Work Index de PwC busca medir los progresos realizados hacia la igualdad de género en el trabajo en 33 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El Índice se compone de cinco indicadores que miden varios aspectos clave de la igualdad de género en el lugar de trabajo.

Evolución de la Brecha Salarial en la OCDE

Este año, se ha encontrado que la brecha salarial media de género en toda la OCDE aumentó del 13,2% en 2021 al 13,5% en 2022. Aunque la participación de las mujeres en los mercados laborales de la OCDE está aumentando, siguen enfrentándose a disparidades salariales en comparación con los hombres.

En 20 de los 33 países de la OCDE incluidos en el Índice, la brecha salarial de género fue mayor de media en 2022 que en el año anterior. Los últimos datos muestran que el progreso hacia la igualdad de género en el lugar de trabajo es demasiado lento.

Durante la última década, los países de la OCDE han hecho numerosos esfuerzos para alcanzar la igualdad de género en los espacios de trabajo. En este periodo, la puntuación promedio del índice aumentó de 53,6 en 2011 a 68 en 2022.

Situación en Chile

La puntuación promedio de Chile ha registrado un aumento de 8,3 puntos desde 2011 a la fecha, situándose en 50,4 y estando cerca de alcanzar su máximo de 50,7 registrado en 2017. Si bien gran parte de esta mejora se explica por una disminución tanto de la brecha en la tasa de participación laboral entre hombres y mujeres como de los niveles de desempleo de estas últimas, nuestro país aún tiene un largo camino por recorrer.

A nivel OCDE, Chile es uno de los países con peor desempeño dentro del índice, ubicándose en el puesto 31 de 33, seguido de Corea y México. En la vereda contraria, Luxemburgo destacó en el primer lugar del ranking seguido de Islandia y Eslovenia. En términos de rendimiento, Australia vio la mejora más importante en el ranking subiendo en el último año del puesto 17 al 10.

Desde 2011, la tasa de participación laboral de la fuerza laboral femenina a nivel global ha crecido 5,8 puntos porcentuales y 4,2 puntos en Chile. Respecto a 2011, la tasa de mujeres que cuentan con un empleo a tiempo completo en Chile ha subido en 4,2 puntos porcentuales, una cifra levemente mayor a los 3,6 puntos promedio global.

Mientras que las mujeres tienen una tasa de desempleo de 8,7%, los hombres tienen una tasa de 7,7%. Desde 2011, el desempleo de las mujeres sólo ha bajado en 0,2 puntos porcentuales. Desde 2011 a 2022, Chile ha registrado una reducción de la brecha salarial de 1,6 puntos porcentuales, desde un 16% a 14,4%.

En general, la brecha salarial promedio en toda la OCDE ha sido mayor a la de Chile. Sin embargo, desde 2018 en adelante, se ha visto cada vez más similar, alcanzando uno de sus puntos más altos en 2019 para un año después registrar su mayor caída.

Por si fuera poco, los últimos datos muestran que la brecha salarial de género en Chile aumentó 0,4 puntos porcentuales entre 2021 y 2022.

Factores Contribuyentes y Estrategias para Reducir la Brecha

Las causas de las disparidades salariales entre hombres y mujeres son múltiples y los distintos grupos de la sociedad se enfrentan a retos diferentes. Se observa que, aunque hombres y mujeres solicitan aumentos salariales en proporciones similares, las respuestas son menos frecuentes para ellas.

Para reducir la brecha salarial de género, es fundamental:

  • Implementar una política de sueldos basada en el perfil del cargo y el talento requerido, sin sesgos de género, edad o condición.
  • Comparar la estructura salarial con otras empresas del sector.
  • Segmentar adecuadamente a los colaboradores para implementar beneficios efectivos.

Jaime Arrieta destaca que "un programa de beneficios a la medida es lo que muchas empresas están comenzando a implementar para fidelizar a sus equipos. Reducir la brecha salarial de género es un compromiso que va más allá de la remuneración.

Además de lograr lugares de trabajo igualitarios e inclusivos, la mejora de los resultados de las mujeres en el mercado laboral puede ser especialmente poderosa en tiempos de turbulencias económicas.

Perspectivas a Futuro

"De acuerdo al índice y considerando los resultados desde 2011 a 2022, se necesitan más 50 años para cerrar la brecha salarial en los países de la OCDE. La única manera de romper con este pronóstico es buscar nuevas formas de enfrentar el tema aprovechando el cambio de la fuerza laboral post pandemia, sin embargo, para ello se requiere de un cambio de paradigmas desde el interior de las organizaciones fomentado el liderazgo femenino”.

El informe constata que el progreso mundial en el avance hacia la paridad de género en el trabajo continúa a un ritmo lento. Además, revela que los países OCDE necesitarán más de medio siglo para cerrar la brecha salarial. Por consiguiente, sin una acción inmediata, corremos el riesgo de enfrentarnos a un lugar de trabajo aún más desigual en el futuro.

Las mujeres se enfrentan a un doble golpe durante las recesiones económicas, ya que en esos momentos el riesgo de inacción hacia la consecución de la igualdad de género en el lugar de trabajo es mayor. La situación del último año ha golpeado fuertemente a las mujeres, especialmente a aquellas que son madres y solteras.

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