En medio de la discusión de los últimos días, la rebaja de la dieta de los parlamentarios en Chile ha sido uno de los principales debates.

Para dimensionar cuánto ganan los legisladores chilenos, tomamos dos estudios -que arrojan resultados similares- donde se comparan los sueldos brutos mensuales de nuestros congresistas con otros de la región y de la OCDE, ajustado a paridad de poder adquisitivo (PPA). Tanto el estudio de Clapes UC como el de la Fundación Sol ubican a Chile dentro de los primeros lugares donde los parlamentarios tienen un sueldo más alto.

Así se da cuenta en un documento elaborado por la Biblioteca del Congreso Nacional que, a petición de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia del Senado, recopiló datos respecto de los sueldos de otros legisladores pertenecientes a países de la OCDE. De dicho texto se puede desprender que el sueldo de los parlamentarios chilenos es el más alto de los países de la OCDE y equivale además a 38 sueldos mínimos.

Para ello la Biblioteca del Congreso obtuvo los montos correspondientes a los aplicables el 2019 en sus respectivas monedas locales, pero expresados en dólares norteamericanos corregidos por paridad de poder adquisitivo al 2018. Según se explica en el documento “para la conversión se utilizaron las paridades de monedas disponibles en el sitio web del Banco Central de Chile y los factores de conversión del Banco Mundial”.

Es así como se establece que la dieta bruta mensual del parlamentario chileno es 23,187 USD, superando por más de 8 mil dólares a Italia, segundo país donde los congresistas ganan más (15,110 USD). En el lado opuesto de la tabla, con los sueldos más bajos, están Eslovaquia (4,067 USD), Polonia (4,663 USD) y España (4,713 USD). Es decir, en Eslovaquia los parlamentarios ganan un 82% menos que sus pares chilenos. Siendo que el promedio de la OCDE es de 9,227 USD.

En tanto, al comparar la cifra que perciben los parlamentarios con el sueldo mínimo de cada país, la diferencia es mayor: Chile es el segundo país que más distancia tiene entre quienes obtienen menores ingresos y sus dietas. Es así que la remuneración de un parlamentario nacional equivale a 38 sueldos mínimos, según la comparación realizada por la Biblioteca del Congreso.

Pero ¿qué tan cierto es que estas remuneraciones son en efecto excesivas respecto a otros países? En tanto, los países centroamericanos son los que reciben menores salarios.

Al comparar a Chile con los países de la OCDE, se observa que el salario anual de $103.265.772 (pesos chilenos), equivalente a US$252.505 (ajustado por paridad del poder adquisitivo, PPA) es el más alto del grupo. Le siguen en la lista países como Estados Unidos, con US$174.000 (PPA); Italia, con US$173.488 (PPA); y Japón, con US$140.263 (PPA).

El ejercicio anterior, sin embargo, no permite sacar muchas conclusiones, ya que siempre se puede argumentar qué significa realmente un salario más o menos alto al interior de cada país. Por lo mismo, una mejor forma de enfocar la discusión es preguntarse qué implica este salario respecto del PIB per cápita de cada nación y del ingreso mínimo al interior de los países.

Es en este desglose donde emerge la principal conclusión de este estudio, y que apunta a la magnitud de la diferencia de ingresos entre nuestros parlamentarios y los de otros países. Así, Chile ocupa el primer lugar al comparar la diferencia entre el sueldo de los parlamentarios con el PIB per cápita (11,8), seguido por Turquía (6,3), México (5,6) e Italia (5,1). En el extremo opuesto se encuentra un país como Suiza, donde esta diferencia es de 0,7 veces, es decir, el sueldo de un parlamentario es inferior al PIB per cápita de dicho país.

En el caso de la relación entre dieta parlamentaria e ingreso mínimo, Chile ocupa el segundo lugar, ya que los parlamentarios perciben 40 veces el ingreso mínimo. Nuestro país solo es superado por México, donde esta diferencia es de 55,8 veces.

El problema de la desigualdad en Chile se expresa en todos los niveles, incluida su principal estructura democrática. El entramado político-institucional ha generado un sistema donde diputados y senadores perciben sueldos que se encuentran totalmente fuera de proporción respecto de lo que gana la mayoría de la población.

Incluso sería posible argumentar que esta distancia económica “blinda” a los parlamentarios chilenos de las condiciones de vida promedio de chilenas y chilenos, haciéndoles insensibles a tales condiciones. Más aún, esta realidad transforma en “pares” de diputados y senadores, en términos no solo de ingresos sino que de estilo y calidad de vida, a los hombres y mujeres más poderosos de Chile, por su situación económica.

En este sentido, propuestas como la de los diputados Boric y Jackson apuntan en la dirección correcta, al buscar que se genere una señal en términos de ajustar las proporciones. Lo anterior no incluye el, también controversial, ámbito de las asignaciones parlamentarias, como ilustra un reciente reportaje publicado por CIPER, y que debiera, quizás, ser sujeto de un estudio independiente que permita establecer montos diferenciados a la luz de las importantes diferencias geográficas, demográficas y sociales de los distintos distritos y circunscripciones del país.

Este miércoles la sala del Senado votará el informe de la Comisión Mixta respecto al proyecto que busca rebajar la dieta parlamentaria y los salarios de altas autoridades de la administración pública. El documento fue visado la semana pasada por la Cámara de Diputadas y Diputados. Y tras seis años de trámite legislativo solo le queda una votación por parte de los senadores para convertirse en ley. Su discusión no ha estado exenta de polémicas.

La principal tuvo relación con la propuesta de los diputados del Frente Amplio, Gabriel Boric (CS) y Giorgio Jackson (RD), que buscaba una rebaja transitoria del 50% de la dieta mientras un organismo externo definía la nueva remuneración. Este punto fue rechazado por el Senado en su segundo trámite, ocurriendo lo mismo en la Comisión Mixta, donde se estableció que será el Consejo de Alta Dirección Pública (CADP) el que definirá -bajo criterios técnicos- el porcentaje de la rebaja transitoria en un plazo de 30 días para los parlamentarios y ministros; mientras que para los casos del Presidente de la República, seremis, intendentes, gobernadores regionales y personal contratado a honorarios que sean de confianza, será de 90.

Pero lejos de esta disputa, hay otro punto que ha motivado la decisión de avanzar en esta iniciativa -cuyo trámite se agilizó tras el estallido social- y que dice relación con el monto de la remuneración que reciben los legisladores chilenos en comparación a sus pares de otros países.

Respecto al primero, si consideramos el salario básico de los parlamentarios en relación al PIB per cápita, en Chile es 12 veces. En 2013, en Estados Unidos, Japón, Australia, Canadá, Reino Unido, Nueva Zelanda, Israel, Arabia Saudita, está entre 4 y 3 veces. En Noruega, Francia, Suecia, menos de 2.

Respecto a lo segundo, Chile requiere debatir frontalmente el tema del bajo valor del trabajo, no existe otro país con el nivel de ingresos que tiene Chile, donde los salarios estén tan deprimidos. Al respecto, el académico de la Facultad de Humanidades de la USACH, Jaime Retamal, señala que “que el escándalo que se ha generado de parte de los diputados los deshonra, no sólo porque han reaccionado corporativamente tal cual como se defienden los grandes empresarios por la Reforma Tributaria, sino porque además harían bien en comenzar por hacer ese gesto de disminución de sus vergonzosos sueldos, en vistas a usar esos recursos en fundaciones de ayuda directa a muchos ciudadanos de todas las edades que lo necesitan con más urgencia que ellos.

Gonzalo Durán explica que “Chile tiene un grave problema de atraso salarial, que se expresa en que la mitad de los trabajadores ganan menos de $263.000 (líquidos) y tienen que vivir altamente endeudados. Estos datos, oficiales, publicados en diciembre de 2013 y prácticamente invisibilizados, confirman el bajo valor del trabajo existente en Chile. ¿Por qué es bajo el valor del trabajo? Chile ha cuadruplicado su PIB per cápita en los últimos 20 años, pero eso no se ve reflejado en la situación de los trabajadores.

En 2002 la dieta parlamentaria ascendía a casi 2 millones y medio de pesos. Trece años después, el sueldo mínimo ha aumentado 42%, por lo que hoy los trabajadores que obtienen esta remuneración deben llegar a fin de mes con menos de 210 mil pesos. Sin embargo, la idea de rebajar esta cifra a la mitad no ha caído muy bien en el Congreso, donde se han oído voces transversales rechazando la idea y descalificando a sus gestores, que argumentan que en el servicio público “no podemos avalar desigualdades tan grandes entre sueldos.

Lo cierto es que, según la propuesta de Boris y Jackson, “en una comparación a nivel de la OCDE, comparando el salario medio de la población con la dieta parlamentaria, se deja a Chile en una muy mala posición. En España la dieta equivale a sólo 1,25 veces el salario medio; en Italia, que tiene los peores índices de Europa, éste equivale a 5 veces la media.

Para el economista de la Fundación SOL, Gonzalo Durán, esta iniciativa “apunta en la dirección correcta por dos motivos. Primero, el salario básico de los parlamentarios es de los más altos del mundo; y segundo, pone el tema del bajo valor del trabajo en la discusión pública.

Frente a estos datos, son muchos los ciudadanos chilenos que piden un cambio. «Tenías que llevar a gente dispuesta a renunciar a altos sueldos. Esto quiere decir que los chilenos pueden ejercer sus profesiones a la vez que se dedican a su labor parlamentaria.

Boric y Jackson aclararon al ingresar el proyecto que rebajar la dieta parlamentaria no busca solucionar definitivamente la desigualdad imperante en Chile, pero sí puede ser un paso importante y simbólico para avanzar en tal sentido. A su juicio, los honorarios parlamentarios debiesen fijarse con relación al ingreso mínimo, ya que el Congreso no puede ser “cómplice” en la reproducción de la desigualdad. En el caso de las asignaciones parlamentarias, han señalado que estas debiesen mantenerse, al ser centrales para llevar a cabo la labor legislativa.

Las reacciones de sus colegas a dicha propuesta no se hicieron esperar. El diputado Gustavo Hasbún (UDI) calificó la medida de “populista” y a sus autores de “oportunistas e inconsecuentes”, mientras su correligionario Felipe Ward les instó a donar la mitad de su sueldo mientras se tramita el proyecto, como un acto de consecuencia. En la vereda políticamente opuesta, Pepe Auth (PPD) recalcó el supuesto desconocimiento de Boric y Jackson respecto de los “compromisos” parlamentarios, que incluirían la mantención de una familia y lo que él denomina la “acción territorial”. Sin embargo, quien fue más lejos fue el diputado José Manuel Edwards (RN), al señalar que “me parece hasta pintoresco que una persona que un año atrás recibía la mesada de sus papás hoy día esté reclamando por esto”. Y remató: «Primero, lo que tiene que hacer es comprarse un terno el señor Boric. Y después, trabajar por las leyes y por que tengamos un mejor Congreso.

Con este objetivo se generó una base de datos con los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), donde se incluyó: 1] dieta de la Cámara Baja anual (dólar de EE.UU. nominal, ajustados por paridad del poder adquisitivo, PPA); 2] dieta de la Cámara Baja anual (moneda local); 3] PIB per cápita (dólar de EE.UU. nominal, ajustados por PPA); 4] sueldo mínimo anual (dólar de EE.UU.

El Senado no se incluyó en el estudio con el fin de facilitar la comparación entre países, ya que no todos poseen una institucionalidad bicameral.

Tabla Comparativa de Sueldos de Parlamentarios en la OCDE

País Dieta Bruta Mensual (USD)
Chile 23,187
Italia 15,110
Eslovaquia 4,067
Polonia 4,663
España 4,713

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