La República China es gobernada por el Partido Comunista de China que, al mismo tiempo, es el representante de los intereses de todo el pueblo comunista. Como se puede apreciar, hasta el año 1949 China vivió inserta en conflictos bélicos constantes, tanto internos como externos, lo que llevó a que recién el año 1949, casi finalizando el siglo XX, se formara como república y reformara su sistema económico.
Luego de leídos y extractados los temas que se consideraron más relevantes, se comparará con la actualidad de la República Popular China, que presenta una definición propia al ser un país comunista, pero con una economía guiada por la liberalización del mercado.
La característica principal de este sistema es que las industrias básicas y sectores regulados, como las telecomunicaciones o el sector bancario, se mantienen mayoritariamente como propiedad del Estado, a cargo de los municipios, lo que permite que compitan entre ellas en un sistema de precios relativamente establecidos por el mercado.
China tiene, de acuerdo a la información elaborada por el Foro Económico Mundial, una economía “factor-driven” motivada por la incorporación continua de gran cantidad de mano de obra barata, inversiones en bienes de capital básicos, mejoramiento de infraestructuras y aprovechamiento de los recursos naturales.
Otro dato interesante es que China, en el año 2007, contaba con 152 empresas estatales controladas directamente por el gobierno central a través de la Comisión de Supervisión y Administración de Activos Estatales (SASAC), perteneciente al Consejo de Estado.
Los chinos ponen cualquier producto en el mercado en cuestión de semanas, con precios que son una fracción de los practicados en otra parte del mundo, lo que los ha convertido en uno de los países que encabezan la tercerización de la producción. Por ejemplo, difícilmente se adquieren en las grandes tiendas de los Estados Unidos productos hechos en USA, pues todo es hecho en China con etiqueta norteamericana.
Se puede verificar también que la división del trabajo y su especialización, según lo planteaba Smith, conllevaría la posibilidad de mejorar su condición. De acuerdo a una publicación en Internet del 3 de marzo de este año, Shanghai anunció que se elevaría el salario mínimo en un 14% a partir del día primero de abril para ayudar a las familias de bajos ingresos a hacer frente al alza de los precios.
La subida eleva el salario mínimo mensual en las ciudades a 1.280 yuanes (194 dólares), frente a los actuales 1.120 yuanes, informó el gobierno de esta metrópoli oriental durante una conferencia de prensa. Se trata del 18º ajuste desde 1993, año en que Shanghai estableció el mecanismo del salario mínimo, y la decisión nace a raíz de que las provincias de Guangdong y Shandong, en la parte meridional y oriental del país, aplicarán también alzas al salario mínimo.
El premier chino, Wen Jiabao, anunció en fechas cercanas a la mencionada el compromiso del gobierno de aumentar los salarios de los grupos de bajos ingresos, así como los gastos mínimos de manutención, para garantizar una distribución justa de las ganancias. Las compañías manufactureras se quejan de una escasez de trabajadores en Yiwu, desde febrero de este año, y en otras provincias.
Se entiende que el rol del gobierno en una sociedad moderna es regular las interacciones de los diversos sectores de la sociedad y velar por el cumplimiento de las leyes. Como una derivación de la tercerización, se ha comenzado a ver que China asimila las tácticas para dominar la industria a largo plazo, producto de que los parques industriales occidentales estarán fuera de sus fronteras.
Condiciones Laborales en las Fábricas de Shein
Su trabajo es coser poleras, pantalones, camisas, trajes de baño y todos los pedidos que hacen millones de personas en la tienda Shein. Pero a diferencia de un empleo común de ocho horas, los trabajadores de estas fábricas en China tienen condiciones cuestionables. Así lo evidenció un reciente reportaje de la BBC: un grupo de periodistas viajó a Guangzhou, al sur de China, y visitó una decena de establecimientos donde se fabrican las prendas de fast fashion que después terminan en los roperos de más de 150 países.
En esta localidad, está el vecindario que es conocido como “el pueblo Shein”, donde hay más de 5.000 fábricas.
El Éxito de Shein y las Acusaciones de Explotación
Shein es una de las empresas chinas más prósperas de los últimos tiempos. Estaría valorada en unos 60.000 millones de dólares, gracias al éxito de vender ropa de fast fashion y accesorios a un precio muy rebajado. Así, se ha convertido en la tienda favorita de millones de personas alrededor del mundo. No obstante, a espaldas de su éxito, Shein carga con una pesada mochila: las polémicas sobre el trato hacia sus empleados y acusaciones de trabajo forzado, que incluye a menores de edad.
Es en este contexto que el equipo de periodistas de la BBC decidió visitar las fábricas en “el pueblo de Shein”, al sur de China, y conversar con algunos de los trabajadores. Y los testimonios fueron decidores.
¿Cómo es una Fábrica de Shein por Dentro?
Las fábricas de Shein son edificios que se vaciaron, para finalmente decorarlos con mesas, estantes, máquinas de coser y cientos de miles de rollos de tela. También hay bolsas de plástico transparentes que lucen el logo de la empresa, y que durante el día son llenadas con la ropa que van fabricando los trabajadores. Los periodistas de la BBC escribieron que el sonido de las máquinas de coser no para nunca, en ningún minuto.
“Si un mes tiene 31 días, trabajo 31 días”, confesó un trabajador. Al igual que él, la mayoría explicó que solo tienen un día libre al mes. El resto están trabajando sin cesar, pasando por encima de las leyes laborales de China, que indican que no deben sobrepasar las 44 horas semanales.
Pero todo apunta a que no es una práctica inusual: los trabajadores que aceptan estas condiciones suelen ser personas de sectores rurales que buscan tener ingresos, cueste lo que cueste. El día de un trabajador de Shein comienza muy temprano en la mañana, y se puede extender incluso hasta después de las 10 de la noche.
“Normalmente trabajamos 10, 11 o 12 horas al día. Los domingos trabajamos unas tres horas menos”, dijo una mujer de 49 años que prefirió no revelar su nombre. Durante el día, llegan camiones con más rollos de tela. Dentro de las fábricas, hay luz suficiente y ventiladores gigantes que mantienen refrescados a los trabajadores.
El equipo vio carteles enormes que hacían un llamado a denunciar si es que identificaban trabajadores que fueran menores de edad. Para almorzar y cenar, los trabajadores hacen pequeñas pausas. En las manos, llevan platos de metal y palillos y compran comida en una cantina. Si es que no hay espacio para sentarse, optan por encontrar algún espacio en la calle y se quedan parados allí.
¿Cuánto Gana un Trabajador de Shein en una Fábrica de China?
Según el medio, estas fábricas son contratadas por Shein para hacer ropa por encargo: por ejemplo, si es que se ponen de moda un modelo de pantalones, los pedidos aumentarán, por lo que tendrán que sacar varios lotes del mismo. Y a los trabajadores les pagan por cada pieza de prenda fabricada: “Depende de la dificultad de la prenda. Algo tan sencillo como una camiseta es 1 o 2 yuanes (menos de 1 dólar o 1.000 pesos chilenos) por pieza, y puedo hacer una docena en una hora”.
Es decir, en una hora, puede ganar unos 12 dólares o 12.000 pesos chilenos. “Ganamos muy poco. El costo de vida ahora es muy alto”, dijo la trabajadora, cuyo objetivo es recaudar la mayor cantidad de dinero y enviárselo a sus dos hijos, que viven en otra ciudad con sus abuelos.
Esta necesidad hace que las personas que optan por este tipo de trabajos, acepten tener un horario estándar que va desde las 8 de la mañana hasta más de las 10 de la noche, una situación que ya había denunciado antes la organización no gubernamental suiza de derechos humanos, Public Eye.
El informe de esta ONG decía que el sueldo mínimo era de unos 2.400 yuanes o 327 dólares mensuales (aproximadamente unos 330.000 pesos chilenos). Esta cifra está muy alejada de los 6.512 yuanes (unos 880.000 pesos chilenos) que son considerados como un “salario digno”, según la organización Asia Floor Wage Alliance. Pero con las horas extras, muchos de los trabajadores logran ganar entre 4.000 y 10.000 yuanes. Es decir, alcanzan a tener un salario regular, pero a costa de horarios excesivos e inhumanos.
“Estas horas no son inusuales, pero está claro que son ilegales y violan los derechos humanos básicos”, dijo David Hachfield, vocero de Public Eye. “Es una forma extrema de explotación y esto debe hacerse visible”.
La BBC intentó entrevistar directamente a Shein, pero la empresa se negó y, en su lugar, envió un comunicado donde aseguró que la empresa “está comprometida a garantizar el trato justo y digno de todos los trabajadores dentro de nuestra cadena de suministro y está invirtiendo decenas de millones de dólares en fortalecer la gobernanza y el cumplimiento”.
“Nos esforzamos por establecer los estándares más altos de remuneración y exigimos que todos los socios de la cadena de suministro se adhieran a nuestro código de conducta.
Implicaciones del Salario Mínimo y las Políticas Comerciales
Con todo, en la agenda económico-comercial, el tema más relevante es cómo evolucionará el vínculo político y económico con China. Se trata de las dos mayores economías del mundo y, por cierto, eventuales tensiones entre ambas afectarían la salud de la economía y la política mundiales.
El Enfoque Mercantilista y el Proteccionismo
El enfoque de Trump en política comercial es netamente mercantilista, es decir, privilegia una balanza comercial favorable, como medida de éxito. Para ello propone establecer mayores aranceles a la importación de productos extranjeros, acudir a subsidios a empresas privadas para hacer frente a la competencia externa y establecer impuestos discriminatorios para que las empresas que inviertan en el exterior.
En general, se trata de intensificar la participación del estado en la regulación de la economía, a través de diversas vías, contrariando la práctica estadounidense de décadas. El mercantilismo concibe al comercio internacional como una lucha entre adversarios en un juego de suma cero, es decir, sin posibilidades de beneficio mutuo.
El argumento estelar de Trump y su equipo es que las exportaciones chinas, favorecidas supuestamente por manipulación cambiaria, subsidios desleales e incumplimientos en propiedad intelectual, serían el principal factor detrás de la declinación del empleo y los salarios manufactureros en Estados Unidos. La respuesta para lidiar contra esa amenaza sería elevar las tarifas a las importaciones que provengan desde China y acusar a China de “manipulación cambiaria”, lo que conduciría a nuevas medidas que encarecerían las importaciones chinas en el mercado norteamericano, favoreciendo así la recuperación de la industria y los salarios industriales en Estados Unidos.
Si el paso siguiente fuese ahora multar todas las exportaciones provenientes de países con bajos salarios, entonces el impacto sobre el comercio internacional y la actividad económica mundial sería de consideración, justo en momentos de gran debilidad de ambos. Si la fobia proteccionista llegase a este nivel, el primer efecto sería una fuerte alza en el costo de la vida para los norteamericanos, que afectaría proporcionalmente más a los de menores ingresos, justo a los que Trump prometía defender.
Trump ha prometido castigar las exportaciones chinas aplicándoles una tasa de 45% por su eventual manipulación cambiaria y uso de subsidios no permitidos. Los aranceles que USA ha consolidado en la OMC son bastante bajos y, por lo tanto, llevar las tarifas a las exportaciones de un socio al nivel que Trump pregona, llevaría a un conflicto comercial en la OMC y a la necesidad de compensar al o a los socios afectados.
El Status de "Economía de Mercado"
Cuando China ingresó a la OMC en 2001, se le impuso el status especial de “economía en transición”, aludiendo a que no contaba con una economía de mercado. Este dato fue crucial para las acusaciones antidumping (AD) que los socios de la OMC pudieran establecer en contra de productos chinos pues los precios de éstos no estarían respondiendo a condiciones de mercado. Siendo así, en las acusaciones AD, el país afectado podría usar los precios de un tercer país para calcular la magnitud del daño a su producción local.
Sin embargo, el propio 12 de diciembre, el actual Secretario de Comercio de USA señaló que no ve motivos para cambiar su política en este ámbito ni tampoco detecta reglas internacionales que lo fuercen a ello. China estima que el apartado a-ii del artículo 15 de su ingreso a la OMC es claro y su aplicación debiera ser automática.
Escenarios Posibles y el Rol de la Tecnología
Da la impresión que Trump busca aplicar sus dotes de negociador privado con China, elevando el tono y la magnitud de la apuesta para negociar en una mejor posición. Sin embargo, esta estrategia desconoce las complejidades y sutilezas del lenguaje y accionar diplomáticos y además subestima el rol de la economía china en la producción, comercio, inversión, tecnología y recursos financieros en la economía global.
Es importante no perder de vista que la “guerra comercial” no es más que una fase inicial de un conflicto de mayor duración. Lo que realmente está en juego es la hegemonía tecnológica en el resto del siglo XXI. Entramos a una nueva fase de la globalización, marcada por esta pugna tecno-económica entre EE.UU.
Los objetivos del actual “sueño chino” fueron definidos por el XVIII Congreso Nacional del Partido, en relación a dos importantes centenarios: el de la fundación del Partido en 2021 y el de la Nueva China en 2049. De este modo, al cumplir el “sueño chino” se estaría viviendo el “retorno a la normalidad histórica”, es decir, al momento en que el Reino del Medio ocupaba un lugar central en la economía mundial.
Al respecto, la OCDE estima que, medido en dólares, ya en 2019 China será el país con mayor inversión en I&D, superando a Estados Unidos. Este es el contexto en el que se desenvuelve la denominada “guerra comercial” entre EE.UU. y China.
TAG: #Salario

