El salario mínimo es la remuneración mínima que un empleador está obligado a pagar a sus empleados por el trabajo realizado durante un período específico, y sus montos están definidos por ley.

Desde 2008 se establece que la cifra determinada por las autoridades no puede ser menor, excepto para los trabajadores exentos del cumplimiento de una jornada completa de trabajo (empleados por medio tiempo o part time).

Este concepto es distinto al sueldo base, que corresponde al pago en dinero, obligatorio y fijo, pagado por períodos iguales, que recibe un trabajador por la prestación de sus servicios en una jornada ordinaria de trabajo, determinado en su contrato.

Negociación para Reducir la Jornada Laboral en España

En líneas generales, el gobierno español ha impulsado una agenda laboral similar a la del Presidente Gabriel Boric. En cuatro años la administración que preside Pedro Sánchez ha aumentado el salario mínimo en un 54%, han reforzado la negociación colectiva sectorial que ya imperaba en el país, y ahora están negociando para reducir la jornada laboral desde 40 a 37,5 horas semanales a 2025.

Todo eso lo han impulsado de la mano de diálogos sociales entre organizaciones sindicales, empresariales, y el gobierno.

Reducir la jornada laboral de 40 a 37,5 horas semanales sin merma salarial es una de las medidas laborales que más debate está generando en España durante 2025.

La propuesta del Ministerio de trabajo, ya aprobada en consejo de ministros, impactará a cerca de 12 millones de personas que actualmente no tienen convenios que contemplen jornadas inferiores a las 40 horas.

Impacto de la Reducción de Jornada

El vicesecretario general de política sindical de UGT, Fernando Luján, expresó con firmeza que “habrá menos absentismo y mejorará la salud” si se implementa esta medida.

Desde Ccoo, su secretario confederal de políticas públicas, Carlos Gutiérrez, indicó que una jornada más corta permitirá una reorganización del tiempo de trabajo más saludable.

La mirada sindical también destacó el impacto positivo en términos de igualdad de género.

Con jornadas más cortas, argumentaron, las mujeres -quienes históricamente han cargado con la mayor parte del trabajo de cuidados no remunerado- podrían acceder a mayores niveles de empleo, desarrollo profesional y tiempo propio.

Uno de los puntos más críticos señalados por los sindicatos fue el volumen de horas extraordinarias no remuneradas que se realizan en el país.

Fernando Luján denunció que actualmente “se hacen seis millones de horas extra en España, de las cuales la mitad no se abonan a los trabajadores”.

Reacciones Empresariales

A pesar de estos avances, las patronales Ceoe (Confederación española de organizaciones empresariales) y Cepyme (Confederación española de la pequeña y mediana empresa) decidieron no adherirse al acuerdo.

Argumentaron que la medida podría afectar los márgenes empresariales, especialmente en pequeñas y medianas empresas.

Visión del Ministerio de Trabajo

Más allá de la discusión técnica, los sindicatos han querido poner sobre la mesa una visión más amplia del trabajo, que incluya la salud, el bienestar y la vida fuera del entorno laboral como dimensiones esenciales del desarrollo humano.

La ministra Díaz también compartió esta perspectiva y subrayó que la reforma de la jornada laboral no es solo una medida económica, sino una apuesta por “una sociedad más viva” y con capacidad de exigir mejoras sustantivas en su calidad de vida.

Comparativa con Chile

Las carteras de Trabajo de España y Chile han impulsado las mismas políticas. ¿Ha sido casualidad?

Esas son las políticas que desde una óptica progresista hemos venido defendiendo durante mucho tiempo, que son políticas exitosas.

Por lo tanto, no hay mucha extrañeza en que entre la ministra Jara y la ministra Díaz haya esta confluencia de medidas, porque son medidas que llevamos hipotetizando mucho tiempo como medidas que podrían resolver algunos de los males del trabajo en el mundo, pero es cierto que desde la toma de posesión del Presidente Boric ha habido una relación fluida con el Ministerio del Trabajo chileno, porque efectivamente tienen una línea política y de intervención en el trabajo bastante paralela.

Impacto en el Empleo en España

En España ahora mismo tenemos la mejor situación de empleo desde hace 17 años, con un récord de afiliación. Nunca han trabajado tantas personas en España, y nunca han trabajado tantas mujeres en España.

Es decir, que esas medidas de garantía de los derechos laborales, de garantía de los derechos salariales, de mejora de las condiciones sociales en general, lejos de haber provocado un efecto negativo en el mercado de trabajo, han conseguido lo contrario, estimular un mercado de trabajo mucho más resiliente.

Actualmente estamos en el 11,27% según la última EPA (Encuesta de Población Activa). Es la menor tasa de desempleo de los últimos 18 años.

Es que, fíjese, yo creo que esa correlación entre mejoras sociales y destrucción de empleo no es cierta. Es una construcción que no tiene un fundamento sólido. Es justo al contrario.

Cuando la gente tiene más derechos, está mejor en las empresas, está más animada, tiene una perspectiva más ambiciosa, un futuro más prometedor, se implica más en el trabajo, es más productivo, tiene mayor bienestar y esto estimula al sistema económico.

No hay una ecuación negativa entre los derechos sociales y el crecimiento económico, creo que es al revés: el crecimiento económico se produce de la mano del progreso social.

Negociación Colectiva Ramal y Aumento del Salario Mínimo

En España hay negociación colectiva ramal, siempre la ha habido, es lo que nosotros llamamos sectorial. Se ha subido un 54% el salario mínimo interprofesional, alcanzando a 1.134 euros, cuando estaba en 735 euros.

Hemos llevado a cabo políticas de reducción de jornada, y ya la jornada efectiva de trabajo se sitúa muy por debajo de las 40 horas, se sitúa en 38,2 horas ahora mismo, en estos momentos.

Y hemos llevado a cabo todo un proceso de reformas que ha llevado a garantizar la estabilidad en el empleo, ha mejorado los instrumentos de negociación colectiva ramal, y ha generado mecanismos distintos al despido como fórmula de gestión de las empresas.

El resultado económico es incontestable. Nunca hemos tenido tantos trabajadores, nunca hemos tenido tantas trabajadoras, y nunca hemos tenido tanto trabajo estable.

Y nunca, y esto es lo más importante, hemos tenido una dinámica de nuestro trabajo que fuera tan resistente a la incertidumbre económica.

Modelos Alternativos: Semana Laboral de Cuatro Días

España quiere ensayar a pequeña escala si es posible reducir la semana laboral a cuatro días sin que haya una pérdida de productividad. ¿Trabajar menos horas pero cobrar lo mismo? ¿Es eso posible?

España ya busca, entre cientos de empresas, voluntarios para un experimento en el que no es precisamente pionera. Otros países y empresas han puesto a prueba medidas similares y desde hace años economistas de todos los ámbitos analizan los pros y los contras de este modelo.

El hecho de que esta idea se desarrolle como un experimento piloto ya es algo positivo en sí mismo.

Lo que está pasando en empresas que ya han probado a reducir la jornada laboral es que se convierte en un mecanismo de captación de talento.

Hay mayor implicación con la empresa y los trabajadores, digamos, rinden más porque están más descansados. Son más creativos y además, lo que están viendo es que tienen menos rotación.

Grecia: Aumento de la Jornada Laboral

En Grecia, a partir del 1 de julio, entra en vigor una nueva normativa que aumenta la semana laboral reglamentaria de 40 a 48 horas, permitiendo a las empresas ofrecer contratos de seis días a la semana. Los empleados podrán trabajar más solo si las empresas deciden abrir más tiempo, cobrando un pago extra.

El Gobierno griego argumenta que estas medidas simplificarán la administración, darán más derechos a los empleados y reducirán el trabajo no declarado, mientras que también ayudarán a abordar la escasez de mano de obra cualificada.

A pesar de ser una medida atípica en Europa, Grecia se encuentra en un escenario más próspero con un crecimiento económico positivo, aunque la emigración de jóvenes calificados continúa.

Aumentos salariales recientes intentan compensar anteriores reducciones, pero la persistente alta inflación presenta desafíos.

Expertos como Jens Bastian consideran que la nueva normativa solo ajusta la realidad existente en el mercado laboral griego y que se necesitan cambios estructurales más profundos para abordar los desafíos económicos del país.

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