La Revolución Industrial, iniciada alrededor de 1760 y extendiéndose hasta principios del siglo XIX, transformó el panorama social y económico mundial.

La Revolución Agrícola, su precursora, facilitó este avance al mejorar la cantidad de cultivos disponibles para sostener el crecimiento poblacional.

Con la llegada de la máquina de vapor, impulsada por James Watt y Matthew Boulton, se produjeron grandes cambios en la producción y fabricación de bienes. Muchas industrias se vieron afectadas por los avances tecnológicos, incluyendo:

  • Las industrias del algodón y textil.
  • La industria del hierro.
  • El sector encargado de la fabricación del vidrio.
  • Las industrias del carbón y la minería.

La mecanización favoreció a muchas de estas industrias, en particular la textil y del algodón. Las fábricas son ejemplos de cómo cambiaron las prácticas laborales durante la Revolución Industrial, incluyendo aumentos en la productividad.

Esta productividad aumentó principalmente gracias a la utilización de las máquinas de vapor en los molinos para hacerlos más potentes. Así, se crearon ciudades totalmente industriales en el norte de Inglaterra, como Manchester o Salford.

La energía a vapor y la llegada del carbón también contribuyeron a mejorar el estado del transporte en el Reino Unido en primer lugar y en el mundo en general, con un número cada vez mayor de ferrocarriles y trenes para ayudar a transportar mercancías por todo el globo terráqueo.

El comercio internacional aumentó a un ritmo vertiginoso, lo que provocó un mayor desarrollo de muchas ciudades portuarias. De hecho, muchas ciudades surgieron con un enfoque particular en industrias específicas. Manchester en Reino Unido, por ejemplo, se asoció con la industria del algodón.

Estos cambios también fueron impulsados por un énfasis en el capitalismo de libre mercado, lo que implicó que el pensamiento económico también tuvo una importante influencia durante este período de cambio.

El Impacto en la Familia Obrera

La situación de la familia obrera urbana de la primera mitad del siglo XX, estuvo fuertemente marcada por los efectos de la creciente industrialización y la llamada cuestión social.

Los altos niveles de hacinamiento e insalubridad en que vivían, generaron elevados índices de mortalidad infantil y enfermedades contagiosas como la viruela, el cólera y la tuberculosis.

El grupo familiar obrero típico estaba compuesto por ocho o nueve personas y podían estar conformados por matrimonios legales, uniones de hecho, o familias mono parentales encabezadas por mujeres. Al grupo nuclear se sumaban frecuentemente allegados, que podían ser parientes del matrimonio, compadres o amigos.

La legislación chilena adjudicaba al obrero el papel de proveedor y jefe de hogar, mientras el trabajo de la madre fue desincentivado, pues se consideraba pernicioso para la familia que la madre abandonara a sus hijos para salir a trabajar.

Las tareas domésticas eran responsabilidad de la mujer, quien debía compatibilizar su trabajo con el cuidado del hogar. Cuando las actividades laborales impedían a la madre hacerse cargo del cuidado de los hijos menores y de la limpieza de la vivienda, éstas eran asumidas por las hijas mayores.

Las largas jornadas de trabajo, los salarios insuficientes e inconstantes, la precariedad de las viviendas, el hambre y las enfermedades amenazaban constantemente la estabilidad del grupo familiar, el cual, pese a de ser considerado como el centro de las fuerzas productoras de la nación, estaba en crisis.

Lentamente el Estado comenzó a hacerse cargo de la situación proletaria.

Legislación Social y Cambios en el Siglo XX

Algunos hitos legislativos importantes incluyen:

  • 1884: Se promulga la Ley de Matrimonio Civil.
  • 1906: Se promulga la Ley de Habitaciones Populares.
  • 1912: Se promulga la Ley Nº 2.675 sobre protección a la infancia desvalida.
  • 1924: Se promulga la Ley de la Caja del Seguro Obligatorio, Nº 4053 y se crea el Ministerio de Higiene, Asistencia, Trabajo y Previsión Social.
  • 1925: Se crea la Escuela de Servicio Social de la Junta de Beneficencia de Santiago, que forma visitadoras sociales con cursos de higiene social, economía política, educación cívica, nutrición, economía doméstica, entre otras.
  • 1931: Se promulga el Decreto de Fuerza de Ley Nº 178 sobre el Código del Trabajo.
  • 1952: Se promulga la Ley de Salario Familiar.

El Rol de Adam Smith

Adam Smith (1723-1790), filósofo escocés, es conocido como uno de los fundadores de la escuela clásica de economía y ha tenido un impacto importante en la escuela neoclásica posterior.

Es conocido por conceptos como la «mano invisible» y, por ello, se le suele asociar con la Revolución Industrial desde una perspectiva económica. De muchas maneras, La riqueza de las naciones de Smith ayudó a sentar las bases de la política económica durante los inicios de la Revolución Industrial.

Smith fue una influencia en los inicios del capitalismo, caracterizado por la extensión del libre comercio y de las políticas económicas ampliamente liberales, que contribuyeron a fomentar un entorno de mayor comercio, tanto dentro de Gran Bretaña, la cuna de la Revolución Industrial, como a nivel internacional.

Impacto Social y Condiciones de Vida

Aunque las comunidades agrícolas cambiaron gracias a los nuevos equipos y avances tecnológicos, también hubo una afluencia de personas que se marcharon a pueblos recién fundados o a grandes ciudades industriales.

Como resultado, las condiciones de vida para muchos hombres, mujeres y niños se volvieron muy complicadas, especialmente dentro de las áreas urbanizadas. Los niños eran enviados a trabajar a las fábricas y el papel de las mujeres también cambió, ya que un número cada vez mayor se fue a trabajar en diferentes industrias como la textil.

La Revolución Industrial transformó todos los aspectos de la vida diaria de los trabajadores, desde la llegada de las primeras condiciones de trabajo e infraestructuras de trabajo, hasta los salarios que se percibían. Estos cambios tuvieron un impacto, directa o indirectamente, en la forma en que las personas trabajaron durante los siguientes siglos en todo el mundo.

La Revolución Industrial también allanó el camino para el surgimiento de la clase media, cuyas fortunas eran mayores que las de la clase trabajadora, aunque sus riquezas todavía estaban muy lejos de las riquezas de la clase alta.

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