El salario de un cuidador de personas mayores en España varía dependiendo de diversos factores, como la experiencia, las tareas que realiza, el lugar de residencia y el número de horas trabajadas.

Factores que Influyen en el Salario

Varios factores pueden influir en el salario de un cuidador de ancianos:

  • Número de Horas Trabajadas: El salario de este tipo de profesional dependerá principalmente del número de horas que trabaje.
  • Tipo de Tareas: Las tareas que realiza un cuidador suelen estar relacionadas con el cuidado de la higiene personal de la persona, pequeñas tareas del hogar, acompañamiento, compañía y supervisión de la toma de medicación en caso necesario.
  • Lugar de Residencia: El lugar de residencia es un factor que puede afectar al precio. En función del poder adquisitivo de la ciudad y de la oferta y la demanda que haya en ese momento, el precio podría ser uno u otro.
  • Acuerdo entre Familia y Profesional: El precio de la contratación también podría depender de la situación actual y del acuerdo al que llegue la familia y el profesional.

Ejemplos de Salarios

A modo de referencia, un cuidador de personas mayores podría cobrar un salario por hora que oscila entre los $4.000 y $6.000.

El Trabajo de Cuidado y la Perspectiva Interseccional

En el campo de estudios sobre migraciones y género, la categoría cuidado ha recibido una importante atención en tanto un amplio conjunto de las mujeres migrantes a nivel global se dedica a los trabajos que componen ese sector laboral. Estas investigaciones repusieron la relevancia de los trabajos de cuidado (remunerados y no remunerados) en la organización y sostenimiento del proyecto migratorio.

La extendida inserción de la población femenina migrante en estos trabajos, como bien sugiere Borgeaud-Garciandía (2017, p. 21), “saca a relucir con particular intensidad el tema de la división social del trabajo y sus inequidades que se basan en las divisiones sociales de género, clase y raza asignadas”. Estas divisiones sociales promueven “relaciones de subordinación y jerarquización en sus relaciones laborales” (Fulladosa-Leal, 2013, p. 25), al mismo tiempo que condenan a quienes realizan estos trabajos a la invisibilización, informalidad y desprotección.

Precisamente, la interseccionalidad ofrece herramientas teóricas para reflexionar críticamente sobre las asimetrías laborales que se gestan y reproducen en el mercado laboral en torno a los trabajos de cuidado. Estos trabajos, distribuidos desigualmente, “no pueden pensarse por fuera de las relaciones de dominación: relaciones asimétricas entre varones y mujeres, pero también entre clases y razas” (Molinier y Legarreta, 2016, p. 6). La profundidad histórica de esas relaciones de dominación permite explicar también las continuidades generacionales dentro de los trabajos de cuidado remunerados.

El Cuidado como Trabajo

En esta línea, y retomando los aportes de Molinier (2018, p. 187), concebimos al cuidado no simplemente como una disposición o una ética, sino ante todo como un trabajo. En particular, un trabajo que comprende todas aquellas actividades orientadas al sostenimiento cotidiano de la vida humana (Martín Palomo, 2016; Pérez Orozco, 2014; Vega y Gutiérrez-Rodríguez, 2014).

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