Muchas veces un buen trabajo no es fácil de encontrar o de definir ya que es posible que no todos entendamos lo mismo por “buen trabajo”, sin embargo, una vez que lo encuentras, lo sabes. La propuesta es hacer de éste una pasión de vida y no limitarse en los esfuerzos por mantenerlo.
¿Cómo Saber si Este es el Trabajo que Quieres?
Te sientes con ganas y entusiasmado el Domingo por la tarde o el lunes por la mañana. Tienes flexibilidad para controlar tu vida personal. Sientes que tu jefe te aprecia. Esto es fundamental ya que si no ocurre, laboralmente podrías funcionar de forma incompleta. Las personas de tu trabajo te apoyan con tus ideas e iniciativas. No solo un jefe, también pares y otras personas que apuestan por ti. Te sientes capacitado para tomar decisiones difíciles si son adecuadas para tu empresa. No te imaginas haciendo otra cosa. Quizás no te guste tu trabajo en algún que otro momento, pero pensándolo fríamente: ¿te imaginas haciendo otra función?
Más de un siglo y medio ha pasado desde la primera revolución Industrial y desde entonces hemos evolucionado como empresa y como sociedad hacia nuevas formas de organizarnos.
El Rol de las Relaciones Laborales Justas y Colaborativas
La Fundación Carlos Vial Espantoso lleva 20 años trabajando en la construcción de relaciones laborales justas y colaborativas. La garantía y el respeto de la dignidad del trabajador, hace alusión al aseguramiento de sus derechos fundamentales. En esta materia ha habido un importante avance para todos los trabajadores dependientes. Sin embargo, en los últimos 10 años el auge de los informales y trabajadores de plataformas, amenaza la seguridad en el trabajo. Guy Standing los ha catalogado como “el precariado”, priman salarios bajos y la incertidumbre sobre temas, como las vacaciones, los límites a la jornada laboral, el tiempo propio y la esperanza de una vida mejor.
El desarrollo pleno de los trabajadores, implica la construcción de organizaciones que permitan su autorrealización y reconocimiento, donde se valore su aporte. Frederic Laloux, plantea la evolución de las empresas, desde estructuras más primitivas y jerárquicas, hacia las orientadas al valor compartido, logrando encontrar cada vez, modelos radicalmente más productivos que el anterior.
Hemos logrado avances importantes en función del desarrollo de carrera y de incentivos, sin embargo, hoy nos enfrentamos a un nuevo paradigma caracterizado por la autogestión, la plenitud y la búsqueda del propósito. Los ambientes de confianza y de sentido posibilitan organizaciones más sanas. La participación de los resultados económicos de la empresa hace referencia a la búsqueda de fórmulas de compensación justas, que reconozcan el aporte de cada persona en la generación de utilidades y consecuentemente, en el éxito de las empresas. Los sistemas de compensaciones diseñados con el trabajador son grandes avances, no obstante el desafío de acercar las brechas salariales persiste. Chile es uno de los países más desiguales en relación a las remuneraciones. ¿Es posible estudiar fórmulas para compartir las utilidades?
La participación en la toma de decisiones, implica que los trabajadores tengan una voz en las decisiones que los afectan y requiere poner la voluntad al servicio del bienestar colectivo, desde los trabajadores y dirigentes sindicales y desde la administración. Hemos avanzado en los mecanismos para negociar y llegar a acuerdos, en transparencia y acceso a información. Tenemos la oportunidad de construir organizaciones más horizontales y co-gestionadas en la empresa. Como sociedad, tenemos la oportunidad de hacer emerger una nueva forma de hacer empresa y reconfigurar el mercado laboral. Si somos capaces de usar la tecnología para ganar productividad y libertad, si somos parte activa de la construcción de organizaciones más sostenibles, podremos sacar el mejor partido de las condiciones de nuestros tiempos.
Las Características de un Buen Empleado
Siempre hablamos acerca de las cualidades y virtudes que deben tener los buenos jefes. Les pedimos empatía, conocimiento de su equipo, talento, manejo de crisis y mil competencias más que hemos comentado en muchas ocasiones. Sin embargo hoy, yo que en los últimos 16 años he sido mayoría del tiempo una feliz y agradecida empleada, quiero poner en la discusión las características que tiene que tener un buen empleado y compañero de trabajo. Porque aunque todos quieran emprender y ser independientes o ser jefes, hay que asumir que no todos tienen (o tenemos) las ganas o los talentos para hacerlo. Y también reconocer, que un empleado que trabaja con excelencia muchas veces es más productivo y necesario que un gerente con más cartones que kiosco de la lotería.
El buen empleado es proactivo
Pregunté a muchas personas sobre este tema y esta fue una de las características más nombradas. No es incompatible estar en la segunda línea y querer hacer cosas nuevas, proponer desafíos estimulantes y además resolver los problemas de manera autónoma. Es más, creo que esa actitud es la que permite que se pueda crecer al interior de un trabajo y asumir nuevas responsabilidades. El conformismo y la pasividad producen irritación. TOME DECISIONES Y EJECUTELAS SIN MIEDO.
El buen empleado es crítico con respeto y sabe administrar la queja
Tal vez una de las cosas más propias de nuestra cultura es ser adictos a la queja en grupo. Frases del tipo: “Acá el sueldo lo pagan con billetes del metrópoli”, “El almuerzo lo hizo el chef de Colina I”, “Es imposible trabajar con este calor”, “No sé cómo quieren que nos vaya bien si la gerencia comercial es más fome que acuario de almejas” y una larga lista de etcéteras que más que ayudar, solo contaminan el ambiente y al final no solucionan nada. El buen empleado es lo suficientemente correcto y choro como para ir directamente donde el jefe y plantear aquellas cosas que considera que se podrían hacer mejor. Y lo más importante, terminada esa conversa, el buen empleado no la anda publicando y comentando por cuanto pasillo hay en la oficina. Los códigos de privacidad y respeto son un dogma de fe para el buen empleado.
La palabra del buen empleado vale
Cuando dice que va a llegar a una hora lo hace, cuando se compromete a entregar un informe aunque haya un terremoto lo manda, cuando asume una responsabilidad lo hace con todo lo que aquello implica y no busca culpables para excusar sus faltas. Uno sabe que cuando esa persona dice algo se puede confiar a ojos cerrados. Una cualidad en franca vía de extinción.
El buen empleado asume sus pastelazos sin rodeos y sabe pedir perdón
Que todos nos equivocamos y que lo seguiremos haciendo en una realidad indiscutible. ¿Habrá algo más enervante que esa persona que no asume, entrega respuestas más enredadas que cachipún de pulpo y siempre elude SU responsabilidad? Soy una convencida que el camino más corto para solucionar un condoro es: “Si, yo fui, mil perdones. Veré como solucionarlo”. Ese gesto se valora y además el buen empleado duerme tranquilo porque sabe que aunque se equivocó hizo lo correcto. Y la conciencia tranquila vale más que cualquier bono o premio. Bueno… no sé si tanto, pero en verdad vale mucho.
El buen empleado respeta el aire común
Me reí mucho cuando me comentaron este punto, pero más allá de bromas, la convivencia también afecta cuando se vulnera ciertos códigos de armonía. Si vas a llevar almuerzo, evita el jurel, la coliflor o el pescado frito. Te juro que esos menús NO hacen del mundo un lugar mejor. Y si fumas, ten misericordia con el que se sube a las 8 de la mañana al ascensor y se siente tirándose un piquero a un cenicero. Una buena pastilla de menta y una colonia portátil pueden ayudar a que te odien menos.
El buen empleado resguarda su privacidad
Cuando se trabaja en cubículos abiertos, la intimidad es un bien preciado y hay muchos que se echaron ese ramo en la Universidad. ¿Cómo está mi chanchito primoroso de mamá?”, son genuinas manifestaciones de amor, pero que pueden terminar con toda la planta peinando la muñeca y con severos deseos de homicidio. Trabajemos por un mundo en donde la privacidad se siga cuidando. POR FAVOR.
Ser un buen trabajador tiene un valor que muchas veces no consideramos. Esa persona que se preocupa de trabajar con excelencia, que le pone amor hasta al más mínimo detalle , que contagia buena onda, que es capaz de solucionar los conflictos con honestidad y respeto, que sabe poner los límites entre sus obligaciones laborales y su vida familiar es un talento que se debe cuidar y potenciar. Bacán el espíritu independentista y emprendedor, pero aplaudamos también a los que de manera magistral son felices trabajando para otros y haciendo de este mundo - aunque suene ultra cliché- un lugar mejor.
¿Qué otras características crees que debe tener un buen empleado? “Necesitamos reconocimiento, y no solo en el trabajo, ya que forma parte de las necesidades fundamentales del ser humano”, explica Nathalie Martin, coach personal. Sin embargo, a veces la jefatura no hace ninguna de estas cosas o si las hace no son suficientes. El teletrabajo y el distanciamiento social hacen que todo sea aún más complicado. Así pues, acabamos desarrollando una especie de carencia, una sensación de que no se valora nuestro trabajo. Después de todo, ¿qué es el buen trabajo? “Es un concepto que depende de la percepción de cada uno y es difícil estar a la altura de algo tan subjetivo y personal. Algunas personas son muy exigentes y otras muy indulgentes”, opina Nathalie Martin.
Así pues, ¿cómo podemos tomar la distancia necesaria para evaluar nuestro trabajo de manera adecuada? ¿Qué factores demuestran un buen desempeño? En primer lugar, existen elementos explícitos, como las tareas definidas en la oferta de empleo, los KPI (indicadores clave de rendimiento, que se basan en los objetivos establecidos por la empresa), el informe de la entrevista anual, los comentarios de los clientes e incluso la reputación de nuestro trabajo dentro de la compañía. “Todos nosotros podemos intentar identificar claramente, en función de nuestro puesto, criterios objetivos con los que evaluar nuestro desempeño laboral”, explica la especialista. “Esto nos permite autoevaluarnos y saber qué se espera de nosotros”.
Así pues, según la experta, lo que debes hacer es evaluar tu trabajo y asignarle la nota que creas que merece, en una escala del 1 al 10. “Si crees que vale un cinco, el siguiente paso consistirá en definir los motivos por los que no caes por debajo de esta nota. Por ejemplo, porque eres una persona aplicada o porque has alcanzado algún objetivo concreto. Seguidamente, pregúntate por qué no has obtenido una calificación más alta y qué te falta para conseguirla. Esto te dará una idea de los aspectos que puedes mejorar”.
Indicadores de que Eres un Buen Empleado
A continuación, se presentan algunos indicadores que sugieren que estás haciendo un buen trabajo:
- Autonomía: Llevas tres días trabajando en un proyecto sin tener noticias de tu mánager. Esto significa que tu superior confía en que sabes perfectamente cómo trabajar en solitario.
- Organización: No eres el tipo de persona que suele estar con el agua al cuello ni se ahoga en un vaso de agua. Tu filosofía es “todo problema tiene una solución”.
- Solución de problemas: Sabes proponer soluciones a los problemas. Y eso es exactamente lo que a todos les gusta de ti: no solamente ves el vaso medio lleno, sino que también eres capaz de encontrar soluciones por ti mismo.
- Habilidad para decir no: Sabes rechazar un proyecto nuevo cuando tu lista de cosas por hacer está demasiado llena.
- Deseo de superación: Si con todos tus logros aún te queda tiempo para ampliar tu formación, es evidente que eres un excelente empleado.
- Concentración: La razón es que tu día transcurre a toda velocidad, pues te concentras totalmente en el trabajo.
- Fiabilidad: ¿Has notado que tu mánager te confía tareas con los ojos cerrados? Nadie te cuestiona ni te pregunta si estás seguro de que podrás terminar el proyecto o si respetarás los plazos.
- Valoración de tu opinión: ¿A quién consulta la jefatura durante una reunión cuando hay que tomar una decisión estratégica? A ti.
- Capacidad de rescate: A menudo actúas como “salvavidas”, ya sea para tu mánager o tus compañeros.
- Evolución profesional: Cuando llegaste a la compañía tus tareas se limitaban a lo que figuraba escrito en la oferta de empleo. Pero desde hace algún tiempo, las cosas han evolucionado.
- Confianza implícita: Entregas un proyecto importante a tu jefe y después, no tienes más noticias al respecto, solo un silencio absoluto.
- Feedback constructivo: Recibes tu informe lleno de correcciones en rojo y piensas que has hecho un mal trabajo. Pero nada de eso, simplemente significa que tu jefe y tú tenéis una buena relación.
La Importancia del Reconocimiento
No hay nada más desmotivador que sentirse “uno más del montón”. Pensar que el trabajo diario pasa desapercibido, que se avanza a ciegas, sin saber si vamos por buen camino o estamos muy por debajo de las expectativas. Muchos líderes no parecen darse cuenta de esta necesidad. Gallup señala que solo 1 de cada 4 colaboradores asegura que recibió reconocimiento por haber hecho bien su trabajo en la última semana. Pero advierte que, si esa cifra pudiera llevarse a 6 de cada 10, no solo la calidad del trabajo mejoraría en 28%, sino que el absentismo se reduciría en 31%. En tiempos de crisis como los que estamos viviendo hoy, cuando la incertidumbre ha hecho oscilar nuestra seguridad sanitaria, profesional, económica e incluso emocional, es especialmente importante apoyar a la gente, ver (demostrar que vemos) sus avances, aplaudirlos. En casos de trabajo remoto o híbrido, el reconocimiento de los líderes hacia su gente adquiere mayor relevancia.
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