San Expedito es invocado especialmente para interceder ante Dios en las causas que consideramos de urgente solución. Esto se debe a que, según cuenta la tradición, él era un joven soldado romano, que habiendo oído la buena noticia predicada por los cristianos, se convirtió rápidamente, abrazando la fe en Jesucristo Salvador.

Esta prontitud en su determinación está representada en sus estampas con el cuervo que pisa (ya que su graznido se asemeja a “cras, cras, cras…” que en latín significa “mañana, mañana, mañana…”) y con la cruz que alza con su mano derecha en la que está escrito “hodie”, en latín: HOY.

Novena a San Expedito

Puedes realizar la novena a San Expedito para pedir su ayuda en la búsqueda de empleo. A continuación, se presentan fragmentos de la novena que te pueden inspirar en tu oración:

Primer Día

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: “Se ha ido a alojar en casa de un pecador”. Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: “Señor, ahora mismo voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más”. Y Jesús le dijo: “hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham, porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido”.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Segundo Día

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Juan decía a la multitud que venía a hacerse bautizar por él: “Raza de víboras, ¿quién les enseñó a escapar de la ira de Dios que se acerca?. Produzcan los frutos de una sincera conversión, y no piensen: “Tenemos por padre a Abraham”. Porque yo les digo que de estas piedras Dios puede hacer surgir hijos de Abraham. El hacha ya está puesta en la raíz de los árboles; el árbol que no produce fruto será cortado y arrojado al fuego”. La gente le preguntaba: “Qué debemos hacer entonces?”. Algunos publicanos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron: “Maestro, ¿qué debemos hacer?”. Él les respondió: “No exijan más de lo estipulado”. A su vez, unos soldados le preguntaron: “¿Y nosotros, qué debemos hacer?”. La conversión, la apertura al amor transformante de Dios que produce un cambio en nuestra manera de pensar y de amar, es una realidad que debe darse todos los días, a cada momento.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Tercer Día

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Dijo Jesús esta parábola: “un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: ´hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?´. Pero él respondió ´Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la bonaré. Puede ser que así dé frutos en adelante. En la parábola que leímos se nos habla de un tiempo de espera, de un nuevo plazo, de una última oportunidad para la higuera que no da frutos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Cuarto Día

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Dijo Pedro: ´Conviértanse y háganse bautizar en el nombre de Jesucristo para que les sean perdonados los pecados y así recibirán el Don del Espíritu Santo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Quinto Día

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. La parábola que leímos tiene, como casi todas las parábolas relatadas en los evangelios, algo de “ilógico”: nadie deja noventay nueve ovejas sueltas en el campo para ir a buscar a una que se perdió.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sexto Día

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Dijo Jesús: ´Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean omo los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta. ¡Felices los servidores a quienes el señor encuentre velando a su llegada!. ¡Felices ellos si el señor llega a medianoche o antes de alba y los encuentra así!. Entiéndanlo bien: si el dueño de la casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Séptimo Día

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Dios está ahora “junto a la puerta de nuestro corazón y llama…” Está en nosotros abrirle de inmediato o decirle que pase otro día.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Octavo Día

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. Él les respondió: ´¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás?. Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. ¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén?.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Noveno Día

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal: la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y también la avaricia, que es una forma de idolatría. Estas cosas provocan la ira de Dios sobre los rebeldes. Ustedes mismos se comportaban así en otro tiempo, viviendo desordenadamente. Tampoco se engañen los unos a los otros. La salvación es un regalo de Dios. La conversión es la aceptación gozosa de la salvación. La moral cristiana es la consecuencia lógica de la conversión. “El que ama a su hermano permanece en la luz y nada lo hace tropezar. Pero el que no ama a su hermano permanece en las tinieblas y camina en ellas sin saber a dónde va, porque las tinieblas lo han enceguecido.” (1 Juan 2, 10 - 11) “Nosotros amamos porque Dios nos amó primero. El que dice: “Amo a Dios” y no ama a su hermano, es un mentiroso.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración Adicional a San Expedito

Admiro tu dedicación y fidelidad al deber de estado. Por la manera por la cual desempeñaste tus deberes de soldado y de jefe, enseñaste a todos que no hay estado de vida en el que no podamos santificarnos.

Glorioso San Expedito, yo admiro en ti la rapidez con que en cualquier ocasión actúas para el cumplimiento de tu deber. Glorioso San Expedito, la prueba y el sufrimiento nunca te fueron evitados. Supiste aceptarlos con coraje y confianza. Y con el fin de asemejarte más al Divino Crucificado, no rehusaste a verter tu sangre por él.

Recuerda que la fe y la perseverancia son importantes en la búsqueda de empleo. Confía en la intercesión de San Expedito y mantén una actitud positiva.

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