El objetivo profesional para currículum contiene información personal sobre un candidato, su experiencia laboral, logros, los valores que merecen destacarse y, en ocasiones, también sobre hacia dónde dirige sus objetivos de carrera. Un objetivo profesional para currículum contundente y memorable es uno de los instrumentos definitorios de cualquier búsqueda de empleo.

El objetivo profesional es la manera en que puedes explicar efectivamente tus metas, utilidad y habilidades transferibles durante un cambio de carrera. Cuando una transición profesional es inminente, esto debería expresarse claramente en el objetivo profesional del currículum del candidato, clara y notoriamente en la parte superior, porque los posibles empleadores definitivamente necesitan tenerlo claro también.

El objetivo en el currículum puede ser de sólo un par de oraciones, pero podría ser la parte más importante que escribas en tu currículum durante tu búsqueda de empleo. Piénsalo cuidadosamente. La mayoría de los currículums incluyen un párrafo al inicio para resaltar los aspectos clave de la solicitud del candidato. Esto se conoce comúnmente como resumen, sumario o declaración personal.

Esa sección del resumen o perfil profesional que define la dirección de tu carrera y tus metas se llama objetivo del currículum. Éste no reemplaza los otros datos del resumen, y no siempre se requiere, pero cuando alguien está en un punto de transición en su carrera, o si su función está cambiando, el objetivo para currículum detalla los aspectos específicos de la naturaleza del cambio.

El objetivo profesional para currículum es muy importante si te encuentras en una encrucijada en tu carrera o si deseas hacer un cambiar en su curso. Entonces, una sección que describa tu cambio de dirección, habilidades y cualidades transferibles, se vuelve increíblemente importante de describir en las primeras palabras de cualquier currículum.

Si tienes un currículum sólido como gerente de marketing y deseas continuar con un puesto igual, no tiene sentido gastar un valioso espacio de tu currículum para explicar tus objetivos y trayectoria profesional. En este caso, tu resumen debe enfocarse en tu adecuación cultural, tus logros y la experiencia que aportarás al puesto. En este caso, simplemente puedes mantener tu perfil profesional tradicional; no necesitas un objetivo profesional para currículum.

Está bien decir en tu objetivo de currículum que estás buscando un cambio, o un cambio de rumbo, pero si el resto de tu CV no demuestra que tienes lo que se necesita para hacer el cambio, tus ambiciones se quedarán cortas. Tener un sueño está muy bien, pero tienes que creer que puedes hacerlo realidad. Si no lo haces, ¿cómo puedes esperar que un posible empleador te respalde?

Si bien la mayor parte de un currículum es fáctico, el objetivo profesional aborda el futuro de tu carrera, tu transición, las habilidades transferibles, los objetivos orientados al empleador (es decir, objetivos que aportan valor a tu nuevo empleador). Por lo tanto, necesitas presentar una visión creíble de lo que podrías lograr. Los empleadores tienen que creer en ti.

Al describir tu objetivo, algo como: "Quiero convertirme en analista senior" es totalmente inadecuado. Necesitas enriquecerlo con un sentido de personalidad, justificarlo con tus habilidades y experiencia más relevantes, al mismo tiempo que haces una propuesta a tu futuro empleador. No es sólo tu objetivo; debe ser una declaración que también satisfaga sus necesidades. Ponte en su lugar. ¿Qué objetivo de currículum les gustaría leer sobre su candidato ideal?

Elementos Clave de un Objetivo Profesional

Veamos cada uno de los elementos por separado:

  • Características: Elegir las palabras para describirte. Un adjetivo (o dos) al comienzo de un objetivo profesional contundente en el currículum da la sensación de "ésto soy yo". Luego explica cuáles son tus metas.
  • Cargo (o futuro cargo): La segunda parte de un objetivo a menudo incluye el nombre del puesto que deseas obtener. En caso de que el puesto sea diferente de tus cargos anteriores, podrías optar por hacerlo más general como "profesional de marketing". En cualquier caso, la sección del cargo o puesto del objetivo profesional tiene que hablar directamente al gerente de contratación, de forma estrechamente relacionada con el puesto para el que te postulas.
  • Habilidades y Experiencia: Elegir los aspectos más relevantes de tus habilidades y experiencia es una excelente manera de mostrar a tu futuro empleador que has elegido un camino meritorio. También da una señal importante de lo que deseas ampliar durante una entrevista: considera a tu objetivo profesional como una invitación para iniciar una conversación.
  • Propuesta / Objetivos: La última sección de un objetivo profesional impactante, es la propuesta que haces a tu futuro empleador (y a ti mismo). Esta será la razón por la que te levantarás cada mañana para ir a trabajar, en los próximos años. Piénsalo cuidadosamente, ya que esto es lo que esperarán de ti si consigues el trabajo.

¿Cómo se escribe un objetivo profesional?

El objetivo para currículum idealmente debería seguir la estructura que ya esbozamos (Características, Cargo, Habilidades y Experiencia, Propuesta / Metas), pero lo principal es que esté escrito en tercera persona con un tono profesional. Imagina que eres un gerente de contratación describiendo al candidato a su gerente general. Ese es el tipo de lenguaje que deberías elegir: una presentación profesional de ascensor de dos frases. Descríbete mirando de afuera hacia adentro.

El objetivo debería ser lo más relevante posible para el puesto. Siempre es una buena idea reflejar el lenguaje de la descripción del puesto y de la página de empleos de la empresa. Hablar como tus futuros empleadores es una excelente manera de establecer un futuro común desde la misma perspectiva.

Lo más importante de todo es que el objetivo profesional del currículum debe ser una declaración de la misión personal de la que un candidato se sienta intensamente apasionado y orgulloso. Hacer cualquier tipo de transición en una búsqueda de empleo ya es lo suficientemente difícil, así que simplemente debe resonar al nivel más profundo. Apunta alto, no seas conformista. El cielo es el límite.

Un objetivo profesional sólido para currículum que guíe la narrativa de búsqueda de empleo es esencial en estos casos:

Ejemplos de Objetivos Profesionales para Trabajadores Sociales

  • Cambio de Carrera: Profesional de venta al detalle, en busca de un traslado hacia el sector de logística, con cinco años de experiencia indirecta en transporte de mercancías y transporte internacional.
  • Posterior a una Pausa Laboral: Profesora de geografía y activista del clima que regresa después de cuatro años de licencia por maternidad, con el objetivo de nutrir e inspirar dentro y fuera del aula.
  • Impulsar tu Carrera: Líder de Marketing de FinTech en busca de ascender a Director de Marketing luego de ocho años de desarrollar campañas galardonadas.
  • Cambio de Sector: Agente inmobiliario orientado al cliente, buscando comenzar una carrera en ventas B2B, luego de aplicar una profunda comprensión de la sicología del cliente que le permitió encabezar los reportes de ventas y encuestas de satisfacción del comprador a nivel provincial.
  • Trabajo de Tiempo Parcial: Contador público certificado con siete años de experiencia en servicios financieros, buscando hacer la transición a un puesto de medio tiempo debido a compromisos familiares.
  • Puestos Remotos: Consultor de adquisiciones obsesionado con los costos, quien ha ahorrado más de $90 millones en gastos indirectos y directos para 4 empleadores en veinte países, ahora en busca de un puesto remoto para respaldar a un equipo global de compras.
  • Trabajadores Autónomos: Desarrollador de software galardonado en la industria de los videojuegos, quien ha trabajado en tres de los títulos MMORPG más grandes de la última década, en búsqueda de un segundo empleo autónomo junto con su empleo actual con Trackvision.
  • Trabajos Múltiples: Repartidor confiable con una calificación de satisfacción del cliente del 99% en seis años en la industria, deseoso de asumir un papel complementario como mensajero repartidos de comidas.

El Rol del Trabajador Social en la Actualidad

Hoy en día, el trabajo social desempeña un papel fundamental en la dinámica de las relaciones humanas y sociales en nuestra sociedad. Los profesionales de este campo trabajan en una amplia variedad de entornos y contextos, y con la creciente influencia de las redes sociales e internet, su presencia en estos medios se ha vuelto cada vez más importante.

Los trabajadores sociales son una pieza valiosa en el Estado de Bienestar. Esta es una oportunidad perfecta para aquellos que sean titulados de la carrera de Trabajo Social o Asistente Social. Su objetivo profesional se basa en mejorar la calidad de vida de comunidades y grupos vulnerables. De forma general, quienes ejercen en la materia son profesionales interdisciplinarios. Entre las tareas que realizan están: el análisis, diseño y posterior estrategia.

Independientemente de los modelos prácticos que rijan la intervención o la combinación entre ellos, la relación que se establece entre el trabajador social y las personas requiere una mención especial. La relación entre el profesional y el cliente basada en el compromiso, la confianza, el cuidado, la autenticidad, la empatía y la aceptación resulta más eficaz y exitosa para ambas partes (Miller y Rollnick, 2013). Como explica Aurora Castillo (2016), la relación de ayuda en Trabajo Social tiene un objetivo que trasciende lo personal: los sentidos del profesional se centran en la comprensión del otro para acompañarlo en su proceso y ambos, profesional y cliente, crecen relacionalmente.

La Empatía en el Trabajo Social

Los trabajadores sociales continuamente lidian con situaciones de alta tensión emocional y/o conflictividad, tales como: abusos sexuales en niños/as, violencia de género, personas con enfermedades crónicas o personas y niños/as en su última etapa de vida. El malestar, el dolor crónico, la angustia, el estrés, la depresión, la tristeza, la ir, entre otros estados emocionales negativos, predominan entre las personas que solicitan los servicios del Trabajo Social.

La interacción entre el trabajador social y el cliente/familia genera un nuevo subsistema que puede estar sumergido en una atmósfera tóxica. En este espacio, el sufrimiento se presenta en las historias narradas y sentidas que fluyen en las conversaciones. Obviamente, la relación entre el profesional y el cliente implica algo más que un mero intercambio emocional. También será necesaria la creación de un significado a través de las estructuras narrativas que tienen lugar en la conversación (Freeman, Epston y Lobovits, 2001), una confirmación existencial (Rogers, 1986) y la creación de una base de apoyo (Blom, 2002).

Sintetizando, para una práctica relacional exitosa y eficaz es necesario dedicar tiempo a la escucha próxima y sincera de la historia que narra la persona-familia, procurando generar un acercamiento emocional recíproco. Trabajar con historias de dolor abre la puerta al sentir propio y ajeno y ello inevitablemente repercute en el profesional, como sucede con el Desgaste por Empatía.

La empatía es la acción y la capacidad de comprender conscientemente, de ser sensible o experimentar de modo vicario los sentimientos, pensamientos y experiencias que hayan sido comunicados de manera objetiva o explícita (González de Rivera, 2005). Establecer una relación empática con alguien parece algo natural, cotidiano y simple, pero en realidad se traduce en un complejo circuito cerebral asentado en las neuronas espejo, creado a partir de miles de años de evolución.

A mediados de los años noventa, Rizzolatti y su equipo descubrieron las primeras evidencias de que existía una conexión cerebral innata entre las personas (Rizzolatti et al., 1996). Al entramado celular involucrado en los procesos de conexión intersubjetiva se le llamó neuronas espejo, y supuso el descubrimiento más importante de las neurociencias en los últimos años.

Las neuronas espejo, ubicadas en el área de Broca del cerebro (área relacionada con el lenguaje, situada en la corteza parietal posterior), nos permiten llegar a entender a los demás y también entender cómo somos capaces de vincularnos entre nosotros desde un punto de vista mental y emocional (Lacoboni, 2009). La vía inferior y la vía superior son dos circuitos cerebrales que nos ayudan a entender el funcionamiento empático. La vía inferior se sitúa en la amígdala y se caracteriza por su rapidez, en cambio la vía superior es más lenta, deliberada y sistemática (Cuartero y Casado, 2016; Rothschild, 2006).

La vía inferior funciona como una especie de empatía primordial instantánea, la cual rápidamente desencadena una respuesta emocional ajena a toda intervención del pensamiento (Goleman, 2006). Esta es la responsable de que los profesionales de la relación de ayuda podamos conectar con las expresiones de nuestros clientes de forma inconsciente y automática. Gracias a este mecanismo, al ver una persona sufriendo conectamos innatamente con su dolor de forma inconsciente.

Si el profesional no dedica un tiempo de atención en la vía superior para identificar cómo ha reaccionado su cuerpo ante los sentimientos de su cliente, puede que entre en un espacio peligroso y difícil de escapar. Entonces, nos damos cuenta de que existe una configuración cerebral que determina la empatía, pero ¿todos los humanos tenemos la misma capacidad para conectar con los demás?

Según Baron-Cohen (2011), todos los seres humanos nos encontramos en algún lugar del espectro de la empatía, comprendiéndose entre 0 (personas narcisistas, perfiles psicopáticos, personas con trastorno límite de la personalidad, etc.) y 6 (personas con una empatía extraordinaria que se centran continuamente en los sentimientos de la otra persona y no escatiman esfuerzos para ofrecer ayuda).

Se recomienda al lector que, a lo largo de vida académica o profesional, pueda completar algún test para conocer cuáles son sus niveles de empatía. Conocer estos niveles permitirá un mejor autoconocimiento y, por ende, una mejor práctica. Existe una amplia variedad de cuestionarios, pero el popularmente más recomendado es el tradicional Test de Reactividad Interpersonal IRI (Pérez-Albéniz et al., 2003), creado por Davis (1983).

Según lo descrito anteriormente, la empatía parece ser un mecanismo totalmente positivo que nos permite vivir en sociedad cuidándonos unos a los otros. Todas las emociones (positivas o negativas) son contagiosas (Rothschild, 2006). Es importante señalar que los últimos estudios indican que las emociones negativas perduran más en el cuerpo que las positivas.

Desgaste por Empatía

En los países de habla hispana se suele usar el término Desgaste por Empatía frente a su sinónimo de origen anglosajón Fatiga por Compasión (Compassion Fatigue). La exposición al dolor de los demás y la empatía (Figley, 1995), son los dos elementos clave imprescindibles para sufrir desgaste. Los trabajadores sociales cumplen ambos requisitos. Por una parte, son profesionales con altos niveles de empatía basales que han sido entrenados en el manejo de conductas y habilidades empáticas.

Por otra parte, estos profesionales se encuentran diariamente expuestos al dolor ajeno por la naturaleza de su labor. Su práctica implica, pues, que se desarrolle un grado de contacto, confianza y compromiso con sus pacientes y clientes, identificándose con sus estados de ánimo (Quezada, 2012). Así como nos explica Bernabé (2013), los profesionales que trabajan con víctimas de situaciones traumatizantes o en situación de crisis son propensos a sufrir este tipo de desgaste, padeciendo un profundo sentimiento de compasión y empatía por la persona-cliente que sufre.

El Desgaste por Empatía correspondería al estado de agotamiento y disfunción biopsicosocial experimentado por profesionales de la relación de ayuda que utilizan la capacidad empática como base para interaccionar con las personas, familias u otros sistemas que pasan por situaciones de elevado estrés o sufrimiento (Campos-Mendez, 2015).

Patricia Acinas (2012) detalla las diferencias conceptuales entre ambos. Así, mientras los ejes del Burnout se centran en el agotamiento emocional, la baja realización personal y la despersonalización, los del Desgaste por Empatía se centran en la reexperimentación, la evitación e hiperactivación o el hiperarousal (palabra en inglés para hiperactivación). Los profesionales que padecen Desgaste por Empatía pueden seguir desarrollando sus labores profesionales, aunque con una mayor dificultad (Kearney et al., 2009).

Se recomienda al lector que, para chequear sus niveles de Desgaste por Empatía, pueda completar el cuestionario de calidad de vida profesional ProQOL (Stamm, 2010), validado al español en su versión IV.

Satisfacción por Compasión

Para referirnos al componente positivo hay que citar el término Satisfacción por Compasión. Este fue definido por Stamm (2005) como la recompensa positiva, así como los sentimientos satisfactorios por contribuir con la organización, compañeros y la sociedad (Smart et al., 2014). La satisfacción por empatía actúa como un amortiguador, en contraposición al Desgaste por Empatía del Burnout o del Estrés Traumático Secundario (Smart et al., 2014; Tremblay y Messervey, 2011).

Será importante que los docentes puedan traspasar los conocimientos tanto teóricos como prácticos. A menudo, lo que resulta desafiante es la integración efectiva entre lo teórico y lo práctico. En ocasiones, la enseñanza en el aula puede ser predominantemente teórica, lo que puede dificultar la transición hacia la aplicación práctica una vez que los estudiantes se enfrentan a la realidad laboral.

Para ello, los programas académicos deberían enfocarse en proporcionar oportunidades prácticas, como pasantías, proyectos de investigación y trabajo de campo, que les permitan a los estudiantes conectar lo que aprenden en el aula con la realidad fuera de ella.

La educación continua es primordial para el desarrollo profesional de los trabajadores sociales, ya que el campo está en constante evolución. Nuevos conceptos, legislaciones y enfoques surgen constantemente, y es importante estar actualizado para poder brindar la mejor atención posible a las personas que atendemos.

Mi consejo es claro: nunca dejar de estudiar. Antes de enfrentar nuevos desafíos laborales, es fundamental capacitarse adecuadamente. Por ejemplo, no me sentiría cómoda trabajando en el ámbito del maltrato infantil si no me he preparado previamente.

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