En un contexto de amplia transformación laboral, el gobierno de España ha aprobado un proyecto de ley que establece la reducción de la jornada máxima legal de trabajo a 37,5 horas semanales, sin disminución de sueldos.

La propuesta, impulsada por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, pasa ahora al Congreso de los Diputados para su tramitación parlamentaria. Aunque la medida aún debe superar el filtro parlamentario, su aprobación marca un hito en las políticas laborales de España.

La medida representa un paso clave para modernizar la legislación laboral en el país europeo. El caso español aporta evidencia para el debate: una reforma basada en datos económicos, apoyada por sindicatos y orientada a fortalecer la conciliación entre vida laboral y personal, sin resignar productividad.

Contexto y Justificación

El proyecto surge de una paradoja estructural en la economía española: desde 1983, la productividad real por hora trabajada ha aumentado un 53%, mientras que los salarios reales solo han crecido un 22%.

Reacciones y Controversias

A pesar de su base técnica, la propuesta ha generado controversia entre las patronales. Organizaciones empresariales como Ceoe y Cepyme han manifestado su rechazo, alegando que la medida podría afectar la competitividad de pequeñas y medianas empresas (pymes), e incluso provocar pérdida de empleos en sectores con márgenes más ajustados.

De los 12,5 millones de asalariados que hay en España, más de 6,8 millones (un 55%) trabajan en sectores que, según las patronales, podrían verse comprometidos por la reducción de jornada: comercio, hostelería, industria y construcción.

Desde el Ministerio que lidera Yolanda Díaz se sostiene que estos sectores tienen capacidad suficiente para adaptarse a la nueva normativa sin destruir empleo.

Situación Actual y Sectores Afectados

En la actualidad, la jornada media pactada en convenios colectivos en España es de 38,3 horas semanales. Sectores como educación, administración pública y finanzas ya trabajan por debajo del nuevo umbral propuesto, mientras que otros, como hostelería y agricultura, todavía superan las 39 horas.

Innovaciones del Proyecto de Ley

Uno de los elementos más innovadores del proyecto de ley es el nuevo sistema de registro horario digital. La normativa prevé que este sistema sea interoperable y esté disponible en tiempo real para la inspección de trabajo, lo que busca cerrar la brecha entre las jornadas registradas y las realmente trabajadas, reduciendo así el fraude laboral.

Asimismo, para responder a las inquietudes del tejido empresarial más frágil, el gobierno propuso durante las negociaciones con los agentes sociales el denominado plan Pyme 375. Esta iniciativa contempla ayudas directas de hasta 6.000 euros para microempresas de menos de cinco trabajadores y para compañías de sectores considerados vulnerables: hostelería, comercio, peluquerías y agricultura.

Pese a estos esfuerzos, la patronal no se sumó al acuerdo. Asimismo, se ha abierto una mesa técnica entre el Ministerio de Trabajo y los sindicatos españoles para resolver detalles pendientes, como la dureza de las sanciones contra empresas que incumplan el registro horario.

La propuesta legislativa incluye tres ejes principales: la reducción de la jornada laboral sin disminuir salarios, la creación de un registro horario digital accesible por la Inspección de Trabajo y la regulación del derecho a la desconexión digital.

Comparación con Otros Países

Con la reciente implementación gradual de las 40 horas, Chile se puso a la par de la mayoría de los países OCDE, bloque donde registraba un promedio de trabajo superior al del resto de naciones. En tanto, para la región latinoamericana, se suma a Ecuador y Venezuela en la implementación de esta medida, pioneros dentro del cono sur.

La implementación gradual de la jornada laboral de 40 horas en Chile será uno de los hitos del gobierno de Gabriel Boric. La medida, pese a ser resistida por los gremios empresariales, es una tendencia que en Europa ya había comenzado para la década de 1990 y que actualmente hay países que han apostado para reducirla hasta las 35 horas o bien, trabajar solo 4 días a la semana.

Desde otra perspectiva, dentro de la región latinoamericana, la implementación en Chile sigue estando a la vanguardia de otros países de Latinoamérica que aún no han avanzado de manera concreta en la aplicación de esta reducción.

En ese entendido, 25 de los 38 países ya han implementado jornadas de 40 horas: Austria, Canadá, Estonia, Eslovenia, España, Estados Unidos (depende del Estado), Finlandia, Grecia, Hungría, Italia, Japón, Letonia, Lituania, Noruega, Nueva Zelanda, Polonia, Portugal, República Checa, República Eslovaca y Suecia.

Asimismo, de forma particular, los países que han implementado jornadas de menos de 40 horas son: Alemania, Australia, Dinamarca, Francia y Países Bajos.

Por otra parte, en el rango de los países que trabajan de 41 a 45 horas semanales, figuran Israel, Suiza y Turquía. Cabe destacar que dichas jornadas no contemplan la jornada máxima laboral, donde cada trabajador y empleador puede negociar, por ejemplo, horas extraordinarias o flexibilizar su propia jornada.

Chile, junto con Brasil, El Salvador, Honduras y República Dominicana trabajan en el tramo de jornada laboral semanal de 41 a 45 horas. Mientras que en el rango de 46 a 48 horas semanales se encuentran Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay.

Experiencias Internacionales en la Reducción de Jornada

Según evidencia comparada recabada por el Ministerio del Trabajo y Previsión Social y presentada ante la Comisión de Hacienda del Senado, se analizaron ocho países que reformaron las horas de trabajo con una reducción importante y con mecanismos de gradualidad o acuerdos entre las partes.

  • Portugal (1996): Implementó la reducción de 44 a 40 horas en dos años, motivado por converger con el promedio semanal de horas establecido por la OCDE.
  • Finlandia (1996): Implementó la reducción a través de un mecanismo de repartición de empleo (work-sharing) para enfrentar el desempleo, estableciendo un límite de 40 a 30 horas semanales.
  • Canadá (1997): Implementó la jornada en la provincia de Quebec bajo una ley local, reduciendo de 44 a 40 horas, con el objetivo de estimular el empleo mediante el work-sharing.
  • Reino Unido (1998): Implementó 48 horas de jornada como máximo a la semana, además de establecer la obligación de tener derecho a vacaciones tres o cuatro semanas.
  • Dinamarca (2006): El acuerdo estaba fijado en las 37 horas.
  • Corea del Sur (2004): La medida comenzó su aplicación en 2004, pero tuvo una reducción previa en el año 1999 cuando la jornada se redujo a 44 horas en una primera instancia.
  • Islandia: Uno de los ejemplos más recientes de reducción de jornada.

Consideraciones Finales

La clave para mitigar el aumento de costos laborales ante la implementación de una jornada laboral con menos horas semanales de trabajo está en la toma de decisiones correctas en la administración del staff desde ahora.

Para generar un efecto dominó, los países en fase de implementación deberán compartir estadísticas y lecciones aprendidas para incluir estrategias de contingencia ante efectos adversos.

Un punto bisagra en este análisis es que la reducción de la jornada laboral debe ser proporcional a la mejora de nuestro sistema productivo. Esta será una tarea pendiente del Gobierno, las empresas y de los mismos trabajadores.

¿La reducción de la jornada sería la hoja de ruta para que los países de Latam sean más productivos? ¿Este cambio social es complejo pero necesario también para cambiar los patrones de productividad y alcanzar niveles de países de Europa?

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