Pintor, ingeniero, anatomista, arquitecto, botánico, escritor, filósofo, urbanista e inventor son parte de las profesiones que se vinculan a Leonardo Da Vinci. Entonces, ¿cómo definirlo? Según Ughette De Girolamo Del Mauro, Doctora en Historia del Arte de la Università degli Studi di Firenze, esa es una de las preguntas más interesantes en torno a su figura. Era considerado un extraordinario polímata, es decir, una persona que puede realizar distintas disciplinas en profundidad.
Y como él ninguno, en especial por la época en que vivió, donde había que ir más allá del común. Una de sus frases célebres es “hay tres clases de personas: aquellas que ven, aquellas que ven lo que se les muestra y aquellas que no ven”. Él siempre consideró la vista como el sentido más importante, así podía aprender del mundo que lo rodeaba. Observando, siempre buscó ir más allá.
El Legado de un Inventor Visionario
Máquinas como el helicóptero, el tanque de guerra y el automóvil, son parte de sus inventos, que proyectó “en una época donde todavía no estaban las condiciones. Imaginó una serie de cosas que hoy tenemos en la cotidianidad.
Da Vinci llevó sus aficiones al papel, quedándose más allá que tan solo una idea. Su afición por volar lo llevó a realizar distintas pruebas, sin éxito, pero dejando un importante legado. Su afición por el cuerpo humano le costó juicios públicos ligados a la necrofilia, pero permitió descubrir la arteriosclerosis.
Leonardo Da Vinci como Pintor
Si bien Da Vinci se desempeñó en distintas actividades, ha sido históricamente relacionado con la pintura, y no por la cantidad de obras, sino que por la calidad técnica que hacen que ellas sean únicas. Sin embargo, su autoexigencia significó que muchas de sus pinturas fueran abandonadas por él. “No se sabe bien la razón, pero se dice que no las terminaba, porque no lograba la perfección que esperaba. Él aspiraba a la perfección divina.
La Última Cena: Una Obra Maestra de Perspectiva y Emoción
Para Del Mauro, La Última Cena es su obra maestra, donde, a pesar de haber tenido problemas con la técnica que experimentó mezclando el fresco con el óleo, logra la mejor versión de la perspectiva. “Creó la ilusión de tres dimensiones en una superficie plana. Es decir, empleó la perspectiva lineal de forma magistral. Además, realizó un estudio pictórico, filosófico y anatómico de los personajes basándose en las emociones humanas, para confeccionar las caras en cuanto a los estados de ánimo.
El Hombre de Vitruvio: Canon de las Proporciones Humanas
Da Vinci tenía una afición con el cuerpo humano. Dibujó el Hombre de Vitruvio, que es considerado el canon de las proporciones humanas y símbolo de la simetría del cuerpo humano. También realizó dibujos basados en sus disecciones de cadáveres, lo que fue algo muy revolucionario en el rubro. Hasta hoy, sus dibujos se consideran muy precisos. “Estaba en el hospital de Santa María Nuova de Florencia y había un anciano que estaba muriendo. Él espera que muera para poder hacer el estudio de su cuerpo. Ahí descubre la arteriosclerosis.
Obras Icónicas de Leonardo da Vinci
En el arte, logró que hasta hoy haya una gran cantidad de gente haciendo largas filas a diario para ver sus pinturas o algunos que pagan montos estratosféricos por tener parte de su obra en su poder.
La Mona Lisa: El Retrato Más Famoso del Mundo
La más enigmática y la más famosa de todas. La incógnita sobre la identidad de la modelo, su gesto (¿sonrisa o indiferencia?) y la relación del pintor con la obra la han convertido en el cuadro más famoso del mundo. Está considerada como el testamento vital de la última etapa del artista, la más mística de todas.
El retrato de “Monna Lisa” -o “La Gioconda”- es una de las obras más conocidas y admiradas de la pintura universal. Su autor, Leonardo da Vinci, fue el artista más emblemático del renacimiento. Esta pintura incluye los principales fundamentos de este período: arte, figura humana, investigación científica y perspectiva.
El historiador del arte Giorgio Vasari indica que el título “La Gioconda” alude al apellido del esposo de la musa, el Marqués Francisco del Giocondo, y Monna Lisa, al diminutivo de Madonna y Elizabetha. Leonardo lleva aquí a la práctica una exigencia de la teoría del arte: un retrato debe mostrar los “movimientos del alma”, es decir, hacer visibles los aspectos psíquicos de la persona retratada.
Para el artista, “los retratos producen una impresión más ventajosa cuando las personas representadas aparecen en una luz de penumbra”, principio que plasma en esta pintura.
Otras Obras Maestras
- La Anunciación
- La Virgen de las Rocas
- La Adoración de los Magos
- La Dama del Armiño
- San Jerónimo
- Madonna Dreyfus
- La scapigliata o Cabeza de muchacha
- La belle ferroniére
- San Juan Bautista
El Hombre de Vitruvio
Leonardo interpreta con genio y precisión en el cuerpo humano las ideas sobre las proporciones del arquitecto romano Vitruvio.
La Última Cena
El momento en el que Jesús revela a sus discípulos quién le traicionará ha sido retratado por numerosos artistas, pero ninguno ha generado tantas teorías como la obra de Da Vinci. El enigma y el misterio que rodea al fresco van desde la identidad de los retratados hasta la posición de las manos.
Salvator Mundi
La obra más cara de la historia (subastada por 450 millones de dólares) y también la única de Da Vinci en manos privadas. En ella se puede ver a un Jesucristo con fondo de penumbra, la mano derecha alzada levantando dos dedos en señal de bendición y, en la izquierda, una esfera de cristal.
El Legado Científico y de Ingeniería
Da Vinci manejaba el escalpelo con la misma habilidad que el pincel. Diseccionó cadáveres durante toda su vida y retrató con detalle órganos como el cerebro, el corazón o un cráneo diseccionado.
Es difícil escoger solo uno de los numerosos inventos que Da Vinci diseñó en el campo de la aviación. Entre sus bocetos se encuentra una aeronave con alas curvas, un planeador con alas móviles, un paracaídas o la primera hélice horizontal.
Quizá la más desconocida del genio era su faceta en el campo del armamento. Además de una ballesta gigante, un cañón que lanzaba balas en varias direcciones y otros ingenios bélicos, Da Vinci diseñó un tanque con una forma similar a un platillo volante, que incorporaba ruedas que se accionaban con manivelas.
El genio renacentista proyectó su ciudad ideal alejada de los viejos e insalubres núcleos medievales de angostas calles, formada por edificios altos y calles subterráneas cuando ni siquiera se había inventado la excavadora.
Inventor, pintor, científico, ingeniero, escultor, anatomista, biólogo, músico, arquitecto y filósofo, Leonardo no sólo creó alguna de las obras pictóricas más famosas del mundo, como la enigmática Mona Lisa o la monumental Última Cena, sino que también realizó una gran labor científica, dejando en su legado los prototipos de muchas máquinas modernas como el auto, el helicóptero, el aeroplano, el tanque militar y el paracaídas.
Leonardo da Vinci: Un Hombre del Renacimiento
Del Mauro comenta que “esa genialidad de nunca parar de experimentar para mejorar el conocimiento y calidad de vida de nosotros como especie es invaluable.
Es posible ver entonces que Leonardo da Vinci es por antonomasia un hombre que representa fielmente el Renacimiento y un símbolo inequívoco de las mejores características de ese período. Un personaje que se interesa en todo lo que le rodea y para quien los límites entre las disciplinas se vuelven difusos; que, a diferencia de la visión actual del aprendizaje, no encasilla ni divide el conocimiento, sino que lo unifica en el gran deseo de comprender el funcionamiento del mundo.
La cualidad que propició esa búsqueda de conocimientos fue, sin duda, la curiosidad, que se manifestó en Leonardo desde su juventud, época en la que ya realizaba dibujos describiendo lo que veía y le llamaba la atención de la naturaleza.
Mucho de lo que conocemos hoy del artista, lo podemos encontrar en sus escritos, ya que Leonardo dejó registro de lo que veía, pensaba e ideaba. Sus diarios se llenaron con más de 13.000 páginas de proyectos de maquinarias muy adelantadas a su tiempo, aunque la mayoría de ellas era imposible de realizar pues los modelos estaban inconclusos o bien porque aún no existía la tecnología para llevarlos a cabo. En estos diarios, también se encontraron estudios de anatomía, otra de sus pasiones: el estudio del cuerpo humano, de los músculos y huesos. Para este estudio no le bastó la observación, sino que fue un paso más allá y diseccionó órganos humanos, práctica que estaba prohibida en la época, pero que Leonardo desafió para lograr un conocimiento más desarrollado. Por ejemplo, ahondó en el funcionamiento del ojo humano. En materia de arquitectura y urbanística no sólo diseñó edificios y monumentos, sino que también ideó un sistema de canales y desagües para una ciudad, pues el agua, su movimiento y su poder destructivo fue otra de sus obsesiones.
Un Leonardo aún más desconocido para el público, hizo aportes en el campo de la música, disciplina que le atraía profundamente por su relación con las matemáticas. Además de tocar el laúd y cantar, este genio italiano mejoró instrumentos de la época y creó algunos nuevos como el órgano de agua, tambores mecánicos y la carraca de tubos alineados.
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