Existe consenso en la discusión pública sobre la premura de reformar el sistema de pensiones. En el caso de Chile, el sentido de urgencia para introducir cambios es fundado. De lo contrario, empeorarán las tasas de reemplazo (el porcentaje de sueldo que se percibe durante la vida laboral con el que un individuo se jubila) y las condiciones de vida en la vejez en las siguientes décadas. Esas son las consecuencias concretas de no lograr acuerdos entre el Poder Ejecutivo y el Congreso en los próximos meses.
Orígenes y Evolución del Sistema de Pensiones Chileno
Durante la dictadura, en 1981, Chile modificó su antiguo sistema de reparto, a través de múltiples cajas de previsión, hacia uno basado completamente en el ahorro en cuentas individuales en administradoras de fondos de pensiones. El nuevo diseño fue pionero en incorporar la capitalización individual, pero se ubicó en un polo extremo de los sistemas de pensiones.
Este radical cambio tuvo y tendrá un alto costo fiscal en el tiempo, que en el presente corresponde a una cifra cercana al 140% del PIB. El costo fiscal, que ascendió en su punto máximo a 5% del PIB en 1984, llegará a 2,7% del PIB en 2025 y se extenderá hasta 2050.
En 2008, producto de un amplio consenso -que se gestó con el trabajo del Consejo Asesor para la Reforma Previsional en 2006, que dio lugar a la Ley Nº20.255 en 2008- se introdujo el sistema de pensiones solidarias, que incorporó jubilaciones básicas solidarias y complementos en la jubilación de la población perteneciente al 60% de menores ingresos, a partir de los 65 años. Este nuevo modelo beneficia a cerca de 1,5 millones de personas en la actualidad y se integra virtuosamente con el modelo de capitalización individual, a modo de mantener los incentivos para ahorrar a lo largo de la vida. En consecuencia, el actual modelo no es el de 1981.
Desafíos Actuales y Proyecciones Futuras
Los desafíos que enfrentan los sistemas de pensiones en el mundo son los mismos: incrementar el monto de las jubilaciones, lo que requiere un mayor ahorro, individual y colectivo, en el marco del envejecimiento de la población y el aumento en las expectativas de vida y tener sustentabilidad fiscal.
Adicionalmente, Chile es la nación de América Latina que está envejeciendo de manera más acelerada. Las personas de 60 años y más ascienden a aproximadamente tres millones, un 15,8% de la población total. Hace casi 30 años atrás, en 1990, representaban solo el 9%. Las proyecciones apuntan a que en 2050 representarán el 30% del total. El país al que nos dirigimos aceleradamente tendrá en 2050 menos de dos personas entre 15 y 59 años por cada ciudadano de 60 años y más. Solo hace 30 años esa relación era de siete individuos (y actualmente es de cuatro).
El mismo documento proyecta que las jubilaciones serán aún más bajas entre 2025 y 2035, cuando jubilen quienes entraron al mercado laboral después de 1981. Por otra parte, se proyecta que las expectativas de vida de la población seguirán aumentando, mientras que las rentabilidades que están alcanzando y las que obtendrían los fondos de pensiones serán muy inferiores a las exhibidas previamente.
Problemas de Diseño del Sistema de 1981
Varias de las trabas que están en la agenda necesaria de cambios en la actualidad provienen de un mal diseño en la reforma de 1981. El primero, la baja tasa de cotización actual de 10% sobre los ingresos. Al modificarse el sistema de reparto, las cotizaciones bajaron imprudentemente (entre 3 y 10 puntos, dependiendo de la caja previsional), sin fundamento en evidencia sobre las historias laborales efectivas. Un mejor modelo debe basarse en parámetros bien fundamentados en datos.
Un segundo problema de diseño entonces fue mantener edades mínimas para jubilarse, diferenciadas para hombres (65 años) y mujeres (60 años). La dificultad para abordar este problema, posteriormente, ha sido innegable y lamentablemente los gobiernos han evitado una necesaria reforma. El consenso técnico es que las edades deben homologarse para hombres y mujeres y elevarse en el futuro de acuerdo al aumento en las expectativas de vida.
El tercer problema de diseño de 1981 que afecta la discusión actual es el tratamiento especial que consagró para Carabineros y las Fuerzas Armadas. Este grupo actualmente tiene un sistema de reparto deficitario en más de un 90%, con un costo fiscal anual cercano a los US$1.900 millones y que considera beneficios de montos no comparables al esquema regular. Es un deber corregir esta situación, por cuanto el sistema de pensiones debiera ser el mismo para todos los ciudadanos.
Propuestas y Consideraciones para el Futuro
Es fundamental que el aumento en la cotización comience a operar lo antes posible, porque su entrada en vigencia, como se indicó, será gradual. La consideración de seguros adicionales, en la línea del seguro de dependencia considerado por el gobierno actual (2019) u otras compensaciones solidarias pueden ser una adición importante.
Sugiero que en el proyecto actual se considere un consejo autónomo u otra institucionalidad a la que se delegue el ajuste en los parámetros del sistema de pensiones, a partir de análisis fundados, con acceso a los datos mínimos requeridos y luego de la realización de los respectivos estudios actuariales. Con estos acuerdos y transformaciones, el sistema de pensiones podrá mejorar mucho. No abruptamente, pero con gradualidad, lograremos un mayor equilibrio, con mejores jubilaciones, más solidaridad y buenos incentivos para contribuir.
Datos Clave del Envejecimiento Poblacional en Chile
| Año | Población de 60+ años | % de la Población Total |
|---|---|---|
| 1990 | - | 9% |
| Actualidad | Aprox. 3 millones | 15.8% |
| 2050 (Proyección) | - | 30% |
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