Clotario Blest fue un hombre católico, descripción que poco pareciera ayudarnos en nuestro propósito de señalar los principios teóricos que guiaron su acción social; y es que el catolicismo -como rama del cristianismo- presenta, a su vez, un impresionante número de variables, opciones o tendencias.
Constituye un error de proporciones considerar al catolicismo como una simple ‘doctrina de paz’ sin analizar las corrientes que, en su interior, se manifiestan. El simple hecho que el catolicismo acepte la existencia de capellanes militares que, a menudo, acompañan al condenado a muerte al cadalso, muestra un rostro de esa religión muy diferente al que habitualmente se supone.
En las luchas emancipadoras del continente americano, podemos descubrir una cantidad no despreciable de sacerdotes católicos que jugaron un rol de especial relevancia pues, en no pocos casos, tomaron las armas en defensa de la autonomía de los pueblos.
En este sentido, quisiéramos sentar aquí, antes de todo, una premisa inicial: constituye un error de proporciones considerar al catolicismo como una simple ‘doctrina de paz’ sin analizar las corrientes que, en su interior, se manifiestan.
Y puesto que, en el transcurso de la vida, todo ser humano debe no sólo descubrir ciertas claves que van a determinar su destino, sino definirse frente a las alternativas que se le ponen por delante, también Clotario Blest lo hizo. Asumir una conducta equivale a rechazar, implícitamente, otra. Es una ley de la dialéctica.
Si Clotario se definía a favor del Cristo obrero, era porque rechazaba de plano la concepción conservadora del Cristo Rey; si aceptaba al Cristo amigo de los humildes era porque rechazaba al Cristo de los poderosos y de los nobles. Y si aceptaba una Madre de Dios capaz de lavar los pañales de su hijo era porque rechazaba la Reina Madre rodeada de un séquito de sirvientas que criaban a su hijo y lo vestían con ropajes de oro y piedras preciosas.
Pero el catolicismo de Blest no se limitaba solamente a estas consideraciones. Tomando como base que el amor cristiano es impaciente, también Clotario era impaciente precisamente por el amor que sentía hacia su prójimo. Hechas estas consideraciones, podemos entender que el cristianismo de Clotario Blest era muy diferente al enseñado por algunos pastores en el curso de la historia.
Y le permitió establecer una serie de principios auténticamente revolucionarios que irían a marcar el curso de su vida. Clotario Blest perteneció a esa clase de católicos que se alzó contra el poder. Fue un cristiano que no vaciló, al igual que su ‘Maestro’, en levantar el látigo para arrojar a los mercaderes del templo convencido que la tolerancia tiene límites, sobrepasados los cuales toda acción destinada a revertir la situación se convierte en legítima.
“Justo hoy cuando el gobierno del oligarca Alessandri cumple dos años en el poder, nosotros le decimos ¡la paciencia de los trabajadores se acabó!
No debe sorprender, en consecuencia, que ese noble sindicalista católico sintiese una profunda admiración por Ernesto ‘Che’ Guevara a quien situaba en un pedestal similar a aquel donde colocaba al Cristo social, sin importarle que se tratara de una persona que se había alzado en armas en contra del poder constituido en Cuba. Blest admiraba la Revolución Cubana y defendía la opción guerrillera de Camilo Torres.
Jamás se sorprendió o rasgó vestiduras ante los revolucionarios que optaban por el uso de las armas. Y justificaba ese tipo de conductas cuando ellas sobrepasaban los límites de la paciencia y de tolerancia.
“Personalmente, guardo el recuerdo de una conversación -entre muchas- que sostuvimos en una oportunidad, a propósito del dolor de las madres, cónyuges e hijos de los detenidos desaparecidos y ejecutados durante la dictadura militar de Pinochet.
El MIR se pronunció por el ejercicio legítimo de la fuerza como forma de acceder al control de la nación para organizar una nueva sociedad; el MIR se creó para organizar la insurrección popular, lo que implicaba la toma violenta del poder por parte de la población nacional. Clotario aceptaba esa violencia, con una sola limitación: que esa tarea no condujese a la inmolación de quienes irían a emprender semejante tarea ni que la misma se realizase a espaldas de los sectores sociales en cuyo nombre se actuaba (trabajadores y pobladores).
Tal fue una de las causas que lo hicieron reflexionar acerca de su permanencia como militante activo del MIR.
Clotario Blest creía en la justicia, pero no en la que aplicaban los tribunales, pues sabía que aquella mostraba un doble carácter: que había justicia tanto para los poderosos como para quienes carecían de poder. El sindicalista defendía la existencia de una justicia inmanente, distinta, una justicia derivada de principios éticos supremos originados en torno al respeto de la persona humana. No deja de ser admirable la sentencia que pronunció aquel día 25 de febrero de 1979 cuando un vasto contingente social realizó la romería a los hornos de Lonquén, lugar donde habían sido encontrados los cuerpos semiconsumidos por la cal de la totalidad de los varones que componían las familias Maureira y Recabarren, asesinados por la dictadura pinochetista.
Blest, a la cabeza del Comité de Defensa de los Derechos Humanos y Sindicales CODEHS, organización que había fundado en 1970 y aún presidía, subió al cerro que se levantaba contiguo a los hornos.
“El sol está detrás de él y su cuerpo pequeño no se compara con la potencia de sus palabras y la fuerza de su voz. Llama a los familiares a que no se detengan en su búsqueda de justicia exclamando con profunda emoción ‘no busquen entre los muertos a los que están vivos, levanten la mirada, levanten la mirada hacia el cielo […]’.
“Pero eso no significa perdonar; tampoco olvidar. Eso nunca. La impaciencia del amor cristiano, presente en las ideas de Clotario Blest, le impedía aceptar la permanencia de una vida de sufrimientos para los sectores dominados de la sociedad. El sindicalista no tenía capacidad para entender, siquiera, que alguien pudiese predicar la multiplicación de la resignación jobana en el proletariado como requisito sine qua non del ingreso al reino de los cielos.
Para Blest, hacer el bien para el sólo efecto de recibir un premio era la manifestación más elocuente de concebir la sociedad como un vasto mercado en donde solamente la formación de un ‘capital de gracia’, o la ‘acumulación’ de obras buenas habilitaba para recibir el premio eterno, lo que repugnaba a la conciencia de líder sindical.
“Prefiero a los ateos que hacen el bien sin esperar recompensa alguna en la vida eterna, a los católicos que sólo actúan de buena manera porque serán premiados.
La impaciencia de Clotario Blest marchaba a parejas con el rigor del cumplimiento del deber y, con mayor razón, de la palabra empeñada. Cuando eso no sucedía, el sindicalista se molestaba profundamente. “¡Nuevamente estamos como las ‘virgenes necias’!
Se puede descubrir en Clotario una constante que define su estrategia: la toma del poder por parte de la clase trabajadora lo cual quiere decir, simplemente, que sólo tienen derecho a dirigir un país, una nación o una formación social quienes trabajan y, en consecuencia, los que verdaderamente hacen posible la perpetuación de esa sociedad.
El objetivo debe ser uno: simplemente la construcción de lo que el propio Clotario llamaba ‘democracia del proletariado’, concepto que identificaba a la nueva sociedad que propugnaba y que hoy podemos asimilar a lo que Marx denominaba ‘autogobierno de los productores directos’, con una sutil diferencia: Marx hacía referencia a los obreros ‘productivos’ como fuerza hegemónica de esa organización; Blest comprendía a todas las clases dominadas, sin mención a una fuerza de esa naturaleza.
La ‘democracia del proletariado’ fue denominada, también, por Clotario Blest, ‘ergocracia’, concepto que, como ya lo hemos dicho, tomó de la obra de su amigo Víctor Krüger ‘Ergocracia’, libro que siempre tenía consigo y que consultaba de vez en cuando para fijar algunas de sus ideas.
En las ideas de Clotario Blest, la tarea de construir la ‘ergocracia’ estaba condicionada al cumplimiento de cuatro tareas previas, la primera de la cual era obtener la ‘unidad sindical’; la segunda era el empleo de la ‘desobediencia civil’ en las luchas sociales; la tercera, el uso de la ‘no violencia activa’ en el desarrollo de esas mismas luchas, y la cuarta y última era la asunción del modelo guevarista del ‘hombre nuevo’.
Para Clotario Blest, el sindicalismo era y debía ser, siempre, el motor de los cambios. No importaba si se trataba de obreros productivos o simplemente ‘empleados’, es decir, vendedores de fuerza o capacidad de trabajo destinados exclusivamente a la prestación de ‘servicios’, a la transferencia del plusvalor y no a la creación del mismo.
En este sentido, las diferencias entre las ideas de Karl Marx y Clotario Blest se reducían a la nada, pues ambos le asignaban un rol central a la acción en conjunto de la clase trabajadora.
“La unidad sindical, Tucapel, la unidad sindical.
Hábil, perspicaz, conocedor del alma humana, aquel 1 de mayo de 1952 se dio cuenta de inmediato que si esperaba lograr acuerdos con la dirigencia sindical la unidad jamás plasmaría por más que se agotara en sucesivas conversaciones. Cuando le tocó hablar a los trabajadores reunidos en la Plaza de los Artesanos, comenzó destacando el inmenso poder que todos ellos tenían, poder que sólo podría ejercerse si se unían en torno a una sola central sindical. “¡Sólo la unidad sindical hará posible que triunfemos en nuestras demandas!
Biografía de Clotario Blest
Nació en Santiago el 17 de noviembre de 1899, en el seno de una familia modesta. Desde muy joven estuvo vinculado a la Iglesia Católica, estudió en el Seminario de Santiago con una beca, siendo influenciado por el pensamiento social cristiano del sacerdote jesuita Fernando Vives Solar.
En 1922 entró a trabajar como empleado público en la Tesorería General de la República y comenzó a frecuentar las conferencias del dirigente Luis Emilio Recabarren. En la década de 1930 comenzó su actividad sindical al interior de la administración pública, organizando clubes deportivos y la Asociación de Empleados de Tesorería. Su figura alcanzó importancia nacional al lograr constituir en 1943 la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF).
Clotario Blest, desde la presidencia de la CUT, encabezó permanentes huelgas y movilizaciones sociales para protestar por las malas condiciones económicas de los trabajadores y a favor de reajustes de sueldos, ante la galopante inflación que desvalorizó rápidamente los salarios de obreros y empleados.
En 1961 abandonó la presidencia de la CUT y comenzó a participar en los movimientos revolucionarios que surgieron en Chile inspirados en la Revolución Cubana. Asimismo, se sintió identificado con la Teología de la Liberación. Durante la Unidad Popular no tuvo participación; sólo manifestó su precupación por la división de los trabajadores.
En los últimos años de su vida, fue acogido por los sacerdotes franciscanos, haciéndose conocida su anciana figura de larga barba blanca, mameluco azul y cordón franciscano amarrado a su cintura. Clotario Blest, 1900-1990
Cronología de Clotario Blest
A continuación, se presenta una cronología de la vida y obra de Clotario Blest:
- 1899: 17 de noviembre. Clotario Blest Riffo nace en Santiago de Chile. Sus padres son Ricardo Blest Ugarte y Leopoldina Riffo Bustos.
- 1913: A fines de este año, junto a un grupo de estudiantes rebeldes, llamados "Los Federados", es enviado a Punta de Tralca. Allí conoce al Padre Fernando Vives Solar, a quien lo une una relación de admiración y amistad.
- 1918: Clotario Blest obtiene el Bachillerato en la Universidad de Chile. Reafirmando su vocación sacerdotal, prosigue sus estudios de teología en el Seminario de Concepción.
- 1920: Clotario Blest decide no continuar con sus estudios para el sacerdocio. Entre este año y los dos siguientes asiste a las charlas que ofrece el dirigente proletario y fundador del movimiento obrero en Chile, Luis Emilio Recabarren.
- 1922: Julio. Después de ejercer algunos oficios ocasionales, comienza su actividad como trabajador estatal al ingresar a la Tesorería Fiscal de Santiago, como ayudante de Pagador de las Escuelas Primarias de la capital.
- 1934: Julio. Clotario Blest es nombrado Tesorero Comunal de San Antonio, cargo en el que permanece hasta abril de 1937, donde es degradado y designado jefe de la Sección Pensiones de la Tesorería Provincial de Santiago.
- 1939: Funda la Asociación de Empleados de Tesorería, primera organización propiamente gremial fundada por Blest, y la Asociación Deportiva de Instituciones Públicas (ADIP).
- 1943: 5 de mayo. Con la fundación de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) liderada por Clotario Blest, se consolida la organización gremial de los trabajadores del Estado.
- 1948: 13 de diciembre. Con la creación de la Junta Nacional de los Empleados de Chile (JUNECH), que agrupa a los empleados fiscales (ANEF), semi fiscales (ANES) y particulares (CEPCH), culmina el proceso gremialista iniciado por Clotario Blest veinte años antes.
- 1952: 3 al 12 de abril. Como integrante de la delegación chilena a la Confederación Económica Mundial realizada en Moscú, Blest realiza su primer viaje al extranjero. Con la asistencia de más de 600 delegados de 49 países del mundo, éste pronuncia un discurso contra el armamentismo y el imperialismo de los EE.UU., y a favor de la paz.
- 1953: 15 de febrero. Clotario Blest participa activamente en la fundación de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), organismo más importante del sindicalismo obrero nacional formado por 52 federaciones de trabajadores.
- 1961: Octubre. Cuando todavía no se cumplían dos meses de la renuncia de Clotario Blest a la presidencia de la CUT, se forma el Movimiento de Fuerzas Revolucionarias (MFR), encabezado por el propio Blest quien asume como Presidente del Comité Ejecutivo.
- 1962: 25 de octubre. En una concentración realizada en las calles Alameda y Dieciocho con motivo de expresar la adhesión con el proceso revolucionario cubano y para repudiar el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, Blest es tomado preso y procesado por el Gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez bajo la Ley de Seguridad Interior del Estado.
- 1967: 4 al 7 de noviembre. Asiste a los festejos oficiales del Cincuentenario de la Revolución de Octubre, celebrado en Moscú, en representación de los trabajadores de Chile.
- 1973: Abril. Meses antes del derrocamiento de Salvador Allende, Blest considera la falta de unidad como la peor falla de proceso socialista de su gobierno. "Todo debe sacrificarse por la unidad", dice en su momento.
- 1978: Febrero. En el denominado "Año de los Derechos Humanos", con ocasión de la celebración de los 25 años de la CUT, la figura de Blest reaparece con fuerza, alzando la bandera de los derechos del pueblo.
- 1986: Abril. Padece su primera enfermedad grave, una bronconeumonía a la que combate tomando píldoras homeopáticas; debido a su difícil situación es trasladado en ambulancia a la clínica Indisa.
- 1989: 17 de noviembre. Con motivo de la celebración de su cumpleaños número 90, se realiza una ceremonia en la capilla del convento de los franciscanos, es ungido Hermano Terciario Franciscano Seglar.
- 1990: 31 de mayo. Muere a las 3:45 de la madrugada.
El Sindicalismo en Chile Hoy
En Chile, la lucha sindical ha sido históricamente un motor de transformaciones sociales. Sin embargo, el actual panorama del movimiento sindical revela un escenario crítico. Con más de 11.500 sindicatos registrados y una sindicalización cercana al 20%, la fragmentación impide una acción coordinada y eficaz en la defensa de los derechos laborales.
Uno de los principales obstáculos que enfrenta el sindicalismo chileno es la legislación heredada de la dictadura, que restringe derechos fundamentales como la huelga.
Según Fuentes, otro factor que afecta al sindicalismo es la influencia del modelo económico neoliberal en la cultura del trabajo.
En este contexto, la CUT ha planteado la urgencia de reformas que permitan fortalecer la organización de los trabajadores.
A pesar de estos desafíos, el sindicalismo sigue siendo una herramienta fundamental para la defensa de los derechos laborales. Sin embargo, su capacidad de incidencia política dependerá de su capacidad para unirse y exigir cambios estructurales.
Rosa Luxemburgo: Frases sobre Socialismo y Libertad
Rosa Luxemburgo, una de las grandes revolucionarias del siglo XX, fue una de las fundadoras del socialismo democrático y creadora del periódico La Bandera Roja, junto al alemán Karl Liebknecht. En el día de su natalicio -nació el 5 de marzo de 1871- recopilamos algunas de sus frases más reconocidas:
- "Sin elecciones generales, sin libertad de prensa, sin libertad de expresión y reunión, sin la lucha libre de opiniones, la vida en todas las instituciones públicas se extingue, se convierte en una caricatura de sí misma en la que sólo queda la burocracia como elemento activo."
- "Quien no se mueve, no siente las cadenas."
- "Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres."
- "A pesar de que los obreros crean con sus manos el sustrato social de esta cultura, sólo tienen acceso a la misma en la medida en que dicho acceso sirve a la realización satisfactoria de sus funciones en el proceso económico y social de la sociedad capitalista."
- "No debemos olvidar, empero, que no se hace la historia sin grandeza de espíritu, sin una elevada moral, sin gestos nobles."
- "Toda la fuerza del movimiento obrero moderno descansa sobre el conocimiento científico."
- "En toda sociedad de clases, la cultura intelectual (arte y ciencia) es una creación de la clase dominante; y el objetivo de esta cultura es en parte asegurar la satisfacción directa de las necesidades del proceso social, y en parte satisfacer las necesidades intelectuales de la clase gobernante."
- "Quien desee el fortalecimiento de la democracia, debe también desear el fortalecimiento, y no el debilitamiento, del movimiento socialista. Quien renuncia a la lucha por el socialismo, renuncia también a la movilización obrera y a la democracia."
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