Los últimos datos entregados por el Instituto Nacional de Estadística, INE, a través del “Boletín Estadístico: Empleo Trimestral” de fines de enero, indica que la tasa de desempleo es del 10.3 % a nivel nacional considerando que la fuerza de trabajo es de cerca de 9 millones. Estas cifras ocultan tras los guarismos la verdadera pandemia del desempleo que azota duro a nuestra clase.
Desempleo y Expectativas
A un 7,3% aumentó la tasa de desocupación nacional del trimestre mayo-julio 2018, según los datos entregados por el INE, aumentando en un 0,4% en relación al mismo trimestre del año pasado, ubicándose así como la tasa de desempleo más alta en los últimos 7 años. A esta situación se le añade el aumento en la desaprobación del gobierno, siendo de un 43% la valoración negativa, y apenas un 8% la positiva según los últimos datos entregados por Termómetro Digital de la Universidad Central, argumentado en el descontento de la población por la “incapacidad” del gobierno de cerrar brechas entre las clases sociales en Chile.
La Lógica del INE
Frente al fenómeno del desempleo, el INE argumentó que: "Este resultado fue producto del crecimiento en 1,9% de la fuerza de trabajo, por sobre el reportado por los ocupados (1,4%), lo que generó una mayor presión en el mercado laboral". Es decir, que hay más despidos y más cesantía debido a que hay más trabajadores. Una lógica descabellada.
Impacto en las Mujeres
A toda esta situación, se le añade la situación de inestabilidad laboral que viven las mujeres día a día, en donde el INE asegura que: "el dinamismo de la fuerza de trabajo y de la ocupación continuó siendo mayor en las mujeres que en los hombres. La tasa de desocupación femenina fue 8,1%, aumentando 0,7 pp. en doce meses, mientras que la tasa de desocupación de los hombres se situó en 6,8%, 0,3 pp. más que lo registrado en igual trimestre de 2017".
Si bien el desempleo femenino tiene una persistencia histórica, despertó las alertas tras los últimos datos entregados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), donde alcanzó un 10,1%. Cabe destacar que en las últimas décadas la tendencia ha sido a la feminización de la pobreza, de la mano de la feminización del trabajo precario e incluso de los fenómenos migratorios, evidenciando la profunda desigualdad entre hombres y mujeres, en donde éstas últimas se ven fuertemente afectadas por la explotación empresarial.
Las mujeres, sin lugar a duda han sido una de las más golpeadas por el desempleo y este año lamentablemente es poco auspicioso: la pérdida de empleo en el sector formal e informal, la precariedad laboral, el aumento de la doble explotación, de la violencia intrafamiliar y de la pobreza, son parte del escenario de este 2021 para las mujeres de la clase trabajadora.
Lo que no consideran las políticas de los gobiernos pasados y del actual, es que pocas veces las mujeres toman la decisión de incluirse o restarse del trabajo asalariado de forma individual, estas decisiones son consensuadas a partir de la realidad del hogar y la necesidad de cuidados e ingresos que en él existen. Este trabajo doméstico y de cuidados, del cual se benefician los hombres y el capital, no sólo sostiene la reproducción de la vida, sino que es una fuerza fundamental para la mantención del sistema económico y, por ello, al modelo le interesa seguir utilizándolo sin costo. La presencia o ausencia de las mujeres en el mundo del trabajo asalariado, también responde a las malas condiciones que éste presenta.
En síntesis, cualquier política de gobierno que busque “impulsar” el trabajo remunerado femenino, es estéril si no considera tanto las labores domésticas y de cuidados como piezas claves para la reproducción humana, como el rol que juegan las mujeres en ese entramado.
“Según la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT 2023) del INE, las mujeres dedican en promedio 3,5 horas diarias al cuidado no remunerado, mientras que los hombres apenas alcanzan los 53 minutos. La doble jornada del trabajo remunerado más el doméstico genera agotamiento físico y emocional “dificultando la sostenibilidad de empleos formales y empujando a las mujeres a buscar alternativas con mayor flexibilidad, pese a ser de menor calidad y protección”, manifestó la académica de Trabajo Social UC, Alejandra Inostroza. La labor de cuidados y los trabajos domésticos limitan el tiempo que tienen las mujeres para insertarse en empleos formales, especialmente en aquellos con jornadas completas o escasa flexibilidad horaria, explicó la investigadora de Clapes UC. Las mujeres conviven con “fuertes expectativas tradicionales en el entorno familiar que desaprueban o desincentivan el emprendimiento o el empleo fuera del hogar”, enfatizó la académica Alejandra Inostroza. A esto se suma la falta de modelos de referencia femeninos en cargos de liderazgo. “Un 34,7% de las empresas no tiene mujeres en sus directorios y un 38,5% carece de gerentas de primera línea. Las mujeres también enfrentan una segregación ocupacional que limita sus oportunidades laborales, llevándolas a desempeñarse en trabajos “tradicionalmente feminizados, como los servicios de cuidado o el comercio minorista, donde la informalidad y la precariedad son más prevalentes”, agregó la académica UC.
Propuestas para Enfrentar el Desempleo
Existe una profunda desconexión entre el alza sostenida del PIB nacional, sumada a la estabilidad relativa de la economía, y el nulo impacto "positivo" que esto ha tenido en los bolsillos de las y los trabajadores. Es más, sube la tasa de desempleo y el gobierno anuncia un proyecto para profundizar el trabajo precario para la juventud.
Como si fuera poco, el INE argumenta que porque hay más trabajadores hay más desempleo. Sin embargo, ¿es esto una respuesta que debemos aceptar? Esto no es más que una excusa barata por parte de la clase empresarial, quienes buscan mantener un número reducido de trabajadores con extenuantes e intensas horas de trabajo, justamente para abaratar costos, cuando estas jornadas horarias fácilmente se podrían dividir entre ocupados y desocupados, reduciendo la jornada laboral a 6 horas, 5 días a la semana, sin rebaja de sueldo.
En base a lo anterior, la organización y lucha de las y los sin trabajo, a través de sindicatos de cesantes, permitiría luchar por empleo y resolver de forma colectiva las necesidades vitales de sobrevivencia en forma de solidaridad efectiva, también se debe promover la organización de estos sindicatos desde una perspectiva territorial para impulsar demandas al gobierno local a través de la Oficina Municipal de Intermediación Laboral OMIL, a las Direcciones Regionales del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo SENCE; a las SEREMI del Trabajo y a las intendencias, pues son los representantes del estado quienes deben garantizarnos nuestras fuentes de trabajo.
Ante la ofensiva patronal, organizar política y concretamente la huelga general para frenar los despidos tiene que ser nuestra orden del día, una huelga que permita poner sobre la mesa los intereses de la clase trabajadora, su pliego y programa, y barrer con la agenda electorera que sólo desvía el camino de la lucha y hace difusa la contradicción entre el capital y el trabajo.
Sin embargo, esto no se conseguirá si no es a través de una gran unión entre trabajadores, estudiantes y mujeres. La feminización del trabajo hace central que el conjunto de la población tome demandas como el derecho al aborto legal, seguro y gratuito en sus manos, para que dejen de morir mujeres pobres y trabajadoras en la clandestinidad. Frente a esto es necesario seguir el ejemplo de lucha y resistencia de los trabajadores de FCAB en Antofagasta, quienes fueron despedidos anti-sindicalmente por el grupo Luksic y se encuentran luchando por su reincorporación, buscando forjar unidad con otros trabajadores y marcar un precedente de cómo enfrentar los despidos a nivel nacional, levantando un fondo de resistencia y solidaridad para parar la olla en sus casas, además de forjar la más amplia unidad entre trabajadores privados y públicos, estudiantes y mujeres. Sólo de esta forma podremos hacer frente a los tiempos mejores únicamente para los empresarios y magnates como Luksic.
Datos Estadísticos Relevantes
La ministra del Trabajo y Previsión Social, Jeannette Jara, subrayó la significativa recuperación del empleo y la disminución del desempleo en Chile, de acuerdo con el reciente informe del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). El INE reportó que la tasa de desocupación en el trimestre móvil marzo-mayo de 2023 alcanzó el 8,3%, con una disminución de 0,2 puntos porcentuales respecto al período anterior, marcando la tercera baja consecutiva. La ministra Jara enfatizó que la tasa de participación laboral femenina alcanzó el 52,8% y la tasa de ocupación femenina se situó en 3,7%, ambas cifras superiores a los niveles previos a la pandemia.
| Indicador | Valor |
|---|---|
| Tasa de desocupación (Marzo-Mayo 2023) | 8,3% |
| Disminución respecto al período anterior | 0,2 puntos porcentuales |
| Tasa de participación laboral femenina | 52,8% |
| Tasa de ocupación femenina | 3,7% |

