En el contexto de la industrialización, con un debilitamiento de los sindicatos y una pujante transformación económica sobre el trabajo asalariado, Juan Bosco, sin ser partidario de relacionarse con la contingencia política, descubrió la importancia de intervenir en los contratos que los empresarios de la época redactaban para niños y jóvenes. Su única tarea era sacar a los jóvenes como sujetos de explotación para devolverles la dignidad personal.
La afirmación de Don Bosco “Pan, Trabajo y Paraíso” es una promesa cargada de realidad al ser un ejercicio constante en los oratorios, escuelas, talleres y comunidades. Esta promesa invitaba a vivir la experiencia de educar a los jóvenes. Pero a su vez, hay en estas palabras una visión íntegra de lo humano.
El pan es signo de convivencia, es decir, de que la persona humana es un ser para y con los demás. También es un signo de ejercicio radical, pues el pan de cada día es el esfuerzo del trabajo. En él se realiza el ser humano; en él cada hombre y mujer construye su dignidad. Definitivamente, el pan es un modo de comprender que el alimento de lo humano es construir con otros el mundo personal, como el de la comunidad y la misión de todo honesto ciudadano.
El hombre y la mujer trabajan porque descubren en este ejercicio su sentido de plenitud y desarrollo humano integral. Para Don Bosco, el trabajo es una forma de trascender. Su enfoque inspiró la vida y obra del Cardenal Raúl Silva Henríquez, ambos salesianos, quien en cada 1° de mayo siempre clamó por la solidaridad de los trabajadores y su fuerza en defensa de la dignidad de la persona: “La Creación, ese supremo trabajo en que se expresan el poder y la sabiduría de Dios, no está terminada, no está acabada.
Dios no quiere acabarla sin la persona humana. Pensando en la promesa misericorde de Dios por la dignidad, el sustento y la apertura a la trascendencia a través de nuestra labor humana, podemos preguntarnos: ¿cómo puedo hacer de mi trabajo una ofrenda para la construcción del Reino? ¿Cómo puede mi trabajo solidario hacer de este mundo un mundo más humano?
San Juan Bosco, padre y maestro de los jóvenes, consideraba el trabajo como parte y expresión de la formación de la consciencia moral y de sí mismo, de sus maestros y jóvenes: “¡No les recomiendo penitencia o ascesis, sino trabajo, trabajo, trabajo!”. El trabajo es la perseverancia de todo proyecto y la forma de transformar una vida de inquietud e incertidumbre en una vida con sentido, orientada a la verdad.
Juan Bosco se acercó a los jóvenes en las fábricas, las industrias, las obras de construcción y las cárceles que, a mediados del siglo XIX en Italia, eran fuente de explotación y vulneración de su dignidad. Don Bosco (fundador de la Congregación Salesiana) fue construyendo un espacio, un verdadero ecosistema que incluía familiaridad, espiritualidad y acompañamiento: los oratorios, los que incluía talleres de especialización y profesionalización de las tareas y rubros de la época compuestos por picapedreros, albañiles, estucadores, empedradores, canteros y otros que venían de pueblos lejanos.
Clotario Blest: Un Defensor de los Derechos de los Trabajadores
En este contexto de defensa de la dignidad del trabajador, la figura de Clotario Blest emerge como un defensor incansable de los derechos laborales en Chile. Nació en Santiago el 17 de noviembre de 1899, en el seno de una familia modesta. Desde muy joven estuvo vinculado a la Iglesia Católica, estudió en el Seminario de Santiago con una beca, siendo influenciado por el pensamiento social cristiano del sacerdote jesuita Fernando Vives Solar.
En 1922 entró a trabajar como empleado público en la Tesorería General de la República y comenzó a frecuentar las conferencias del dirigente Luis Emilio Recabarren. En la década de 1930 comenzó su actividad sindical al interior de la administración pública, organizando clubes deportivos y la Asociación de Empleados de Tesorería. Su figura alcanzó importancia nacional al lograr constituir en 1943 la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF).
Clotario Blest, desde la presidencia de la CUT, encabezó permanentes huelgas y movilizaciones sociales para protestar por las malas condiciones económicas de los trabajadores y a favor de reajustes de sueldos, ante la galopante inflación que desvalorizó rápidamente los salarios de obreros y empleados. En 1961 abandonó la presidencia de la CUT y comenzó a participar en los movimientos revolucionarios que surgieron en Chile inspirados en la Revolución Cubana. Asimismo, se sintió identificado con la Teología de la Liberación.
Durante la Unidad Popular no tuvo participación; sólo manifestó su precupación por la división de los trabajadores. En los últimos años de su vida, fue acogido por los sacerdotes franciscanos, haciéndose conocida su anciana figura de larga barba blanca, mameluco azul y cordón franciscano amarrado a su cintura.
Cronología de Clotario Blest
| Año | Descripción |
|---|---|
| 1899 | 17 de noviembre. Nace en Santiago de Chile. |
| 1913 | Conoce al Padre Fernando Vives Solar en Punta de Tralca. |
| 1922 | Comienza a trabajar en la Tesorería Fiscal de Santiago. |
| 1943 | Funda la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF). |
| 1953 | Participa en la fundación de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT). |
| 1990 | 31 de mayo. Muere a las 3:45 de la madrugada. |
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