¡Feliz Día del Trabajador! El 1 de mayo es una fecha de reconocimiento, memoria y lucha por los derechos laborales de millones de personas en todo el mundo. Desde entonces, el primero de mayo se convirtió en un símbolo global de la dignidad del trabajo, de la solidaridad entre quienes construyen con su esfuerzo diario un mundo mejor.

El trabajo es más que una obligación: es un acto de dignidad, creatividad y construcción colectiva. Que tu trabajo siga siendo fuente de orgullo y satisfacción. Tu constancia es inspiración.

Hoy no solo celebramos el trabajo, también exigimos dignidad. El éxito empieza con trabajo, constancia y corazón. Detrás de cada logro hay trabajo, constancia y corazón. Porque cada tarea bien hecha construye un mundo mejor.

Un día para levantar la voz por quienes aún no son escuchados. Detrás de cada derecho hay una historia de lucha. ¡Hoy no se trabaja, se celebra! El esfuerzo de cada día merece ser reconocido.

Trabajar con pasión transforma el mundo. Hoy se celebra el trabajo… así que lo mejor es no hacerlo. Tu trabajo importa. Tu esfuerzo cuenta. ¡Nada fue regalado! Hoy se descansa… ¡porque te lo has ganado!

No hay progreso sin justicia laboral. ¡Gracias por dar siempre lo mejor! Dignificas cada jornada con tu dedicación. Cada herramienta, cada idea, cada esfuerzo suma. ¡Feliz 1 de mayo!

Un trabajador sin derechos no es libre. Cada jornada es una oportunidad de crecer. Tu compromiso inspira, tu esfuerzo vale. El mundo se mueve gracias a personas como tú.

¿Trabajar hoy? Solo si es buscando el control remoto. El Día del Trabajo es más que una efeméride: es un recordatorio de que cada empleo, cada oficio y cada vocación merecen respeto, reconocimiento y derechos. Feliz Día del Trabajador a todos.

Orígenes del Día del Trabajador

El 1 de mayo de 1886 marcó un hito en la historia laboral con la Revuelta de Haymarket en Chicago, Estados Unidos. Conmemorar el 1° de mayo en honor a los Mártires de Chicago sirve para mantener presente que los trabajadores podemos dar vuelta la historia.

En este sentido, al querer reemplazar el día del trabajador/a por el día del trabajo se busca realizar una operación ideológica que justifica la explotación capitalista, que tiene como resultado un mundo profundamente desigual en el que las 26 personas más ricas del planeta reúnen el mismo dinero que las 3600 millones de personas más pobres (mitad de la población mundial).

Jayat y Morales pretenden instalar un sentido común en el que se festeje el trabajo y que no se conmemore la lucha de la clase trabajadora que puede jugar un rol transformador profundo de la actual sociedad. Festejar el trabajo en el marco del capitalismo significa celebrar que una minoría social se hace millonaria a partir de explotar la fuerza de trabajo de una mayoría social y apropiarse del valor que genera ese trabajo, que realiza la clase trabajadora.

Al contrario, como lo hacemos desde la izquierda conmemorar a los Mártires de Chicago, que dieron la vida luchando por las 8 horas de trabajo, muestra que la fuerza social de la clase obrera movilizada, paralizando los principales resortes de la economía y enfrentándose decididamente a la fuerzas represivas, es capaz de protagonizar acciones que cambian el curso de la historia, como huelgas generalizadas que impongan derechos que “en tiempos de paz” parecen “imposible” de conquistarse, o como también revoluciones que “den vuelta la tortilla”, despojando del poder a las minorías explotadoras y millonarias, y dando lugar a que gobiernen los trabajadores en beneficios de las mayorías obreras y populares.

La formulación de “Día del Trabajo” que toman como propia los mandatarios municipales y provinciales, de Libertador y Jujuy respectivamente, tiene su origen en Estados Unidos, luego del auge de masas que luchaba por la jornada de trabajo de 8 horas, cuando el presidente yanqui Grover Claveland en 1887, apenas un año después de aquella huelga y manifestación de Haymarket-Chicago, estableció como día del trabajo el primer lunes de septiembre.

Entre la huelga y el establecimiento del día del trabajo, lo que pasó fue: la represión brutal a la huelga de los obreros de la fábrica Mc Cormick y de otros establecimientos industriales que se manifestaban en la Haymarket Scuare (Chicago), la gran cantidad de obreros muertos a mano de las fuerzas represivas, la detención de obreros anarquistas y socialistas, y la condena a prisión perpetua a 3 y la ejecución en la horca de 5 de los detenidos.

Desde el gobierno norteamericano fijaron este día como fecha festiva con el objetivo de evitar que los mártires de Chicago ganen referencia entre la clase obrera norteamericana. Así es que al día de hoy en Estados Unidos y Canada se “festeja” el día del trabajo en septiembre y se acostumbra en general a reunir a los trabajadores en pic-nic organizados por las empresas. Es decir, no existe el día del trabajador como tal en el centro del imperialismo yankee. Esa “tradición” anti-obrera es la que festejan Jayat y Morales.

El Significado del Trabajo

El término “trabajo” tiene sus raíces en “tripalium”, un instrumento de tortura de la antigüedad compuesto por tres palos. ¿Es posible redefinir el significado de este día? Si nos remontamos a la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, redactada por Thomas Jefferson en 1776, encontramos que la búsqueda de la felicidad está consagrada como un derecho inalienable. ¿Pero qué significaría realmente el derecho a la felicidad en el trabajo?

Múltiples países, como el Reino Unido, Finlandia y Costa Rica, han implementado políticas estatales para promover la felicidad de sus ciudadanos. Entonces, ¿qué estamos esperando?

El Trabajo y la Sociedad

Un aspecto que caracteriza a san José y que se ha destacado desde la época de la primera Encíclica social, la Rerum novarum de León XIII, es su relación con el trabajo. San José era un carpintero que trabajaba honestamente para asegurar el sustento de su familia. El trabajo se convierte en participación en la obra misma de la salvación, en oportunidad para acelerar el advenimiento del Reino, para desarrollar las propias potencialidades y cualidades, poniéndolas al servicio de la sociedad y de la comunión.

El trabajo se convierte en ocasión de realización no sólo para uno mismo, sino sobre todo para ese núcleo original de la sociedad que es la familia. Una familia que carece de trabajo está más expuesta a dificultades, tensiones, fracturas e incluso a la desesperada y desesperante tentación de la disolución. La persona que trabaja, cualquiera que sea su tarea, colabora con Dios mismo, se convierte un poco en creador del mundo que nos rodea.

La crisis de nuestro tiempo, que es una crisis económica, social, cultural y espiritual, puede representar para todos un llamado a redescubrir el significado, la importancia y la necesidad del trabajo para dar lugar a una nueva “normalidad” en la que nadie quede excluido.

La obra de san José nos recuerda que el mismo Dios hecho hombre no desdeñó el trabajo. La pérdida de trabajo que afecta a tantos hermanos y hermanas, y que ha aumentado en los últimos tiempos debido a la pandemia de Covid-19, debe ser un llamado a revisar nuestras prioridades.

La Lucha Continúa

Esta fecha es una de las expresiones históricas de la Lucha de Clases a nivel mundial. Se recuerda un hecho ocurrido en los Estados Unidos, en 1886. Más de 5 mil huelgas sacudían las entrañas del monstruo del capitalismo.

Los trabajadores de entonces demandaban : 8 horas de trabajo, 8 de descanso y 8 de educación. Y, qué curioso, todo sucedía en ese país ...Y, ¿ Qué ha cambiado desde esos años hasta hoy, por ejemplo, en Chile ? Los medios de prensa -también Google- hablan del Primero de Mayo como el Día del Trabajo, ellos no dicen de los Trabajadores, así distorsionan la historia y la verdad.

En 1887 fueron condenados a la horca cinco de los dirigentes líderes del movimiento y de las huelgas que ocurrían. Uno de ellos, Louis Lingg, se suicidó el día antes con un cartucho de dinamita en su boca. August Spies, George Engel, Albert Parson y Adolfo Fisher fueron ejecutados. Desde entonces, el 1 de Mayo se conmemora en gran parte del planeta como el Día del Trabajador, como homenaje a los Mártires de Chicago, que en 1886 realizaron la huelga en Haymarquet Square, en rechazo a sus miserables condiciones de maltrato laboral y para reivindicar la jornada de ocho horas.

Como se sabe, esta ocupación fue violentamente reprimida y concluyó el 4 de mayo con juicios y condenas a muerte de varios de sus organizadores, aunque se logró establecer por ley la reducción de las horas laborales.

Antes y después de estos acontecimientos y conforme se extendió la lucha de clases a nivel internacional, se fue haciendo evidente la necesidad de la Unidad política de la clase obrera para dotarla de una Dirección para ella misma y de todas las fuerzas interesadas en las transformaciones sociales. Así se validó la construcción del partido y los fundadores del socialismo lo definieron como “un momento del desarrollo del proletariado”, sin el cual ´este no puede actuar como una clase”, para lo cual se hizo necesario la formación de un “partido independiente, distinto de todos los demás” y dotado de una concepción “clasista y consciente”.

En efecto, en El Capital, Carlos Marx reconstruye críticamente la teoría económica clásica de Adam Smith y David Ricardo, cuando sentencia: la fuente exclusiva del valor de las mercancías es el trabajo humano invertido en su producción. Si bien la naturaleza sigue siendo la madre, el trabajo es el padre exclusivo de la moderna riqueza de las naciones. Los trabajadores son los verdaderos creadores de riqueza.

Particularmente después de la desaparición de la URSS y del Campo Socialista, el capitalismo ha desplegado aceleradamente sus capacidades en los más grandes y medianas naciones del Asia Pacífico, la India, el Medio Oriente y América Latina. Se ha reposicionado en los territorios de los países de la Europa Oriental, en Rusia y los territorios de los países que fueron sus aliados.

Este proceso de reconstrucción capitalista ha requerido y conducido a la multiplicación mayoritaria de la clase obrera a escala global. La composición de la clase asalariada también ha experimentado cambios relevantes.

El proletariado industrial en Europa, Norteamérica y Japón - en razón, principalmente de su productividad - ha reducido su peso numérico en relación a los asalariados de los servicios. Sin embargo, esta reducción se ha visto fuertemente compensada y en mayor escala con los nuevos centros industriales en China, India, Indonesia, Tailandia, y otros países asiáticos, como también sucede en Turquía y Egipto.

Lo propio ha ocurrido - particularmente después del término de las dictaduras - en América Latina, especialmente en Brasil, Chile, Argentina, Colombia y Perú. Aquí, la terciarización de la economía y los servicios se ha traducido en un incremento significativo del número de trabajadores.

También en todos estos continentes y países ha habido una presencia laboral de mujeres, significativamente mayor que en las décadas pasadas, aunque con condiciones laborales desmejoradas, en particular en lo que concierne a sus remuneraciones, la discriminación de género y la baja satisfacción de sus necesidades específicas.

Ni la “Caída del Muro de Berlín y la extinción de la Unión Soviética” han significado el “fin del comunismo” ni mucho menos “El fin de la Historia”. Debe recordarse que en febrero de 1989 - antes de la caída del muro - como reacción ante la corrupción y descrédito del sistema político tradicional, el pueblo venezolano protagonizaba el Caracazo, la primera gran rebelión anti neoliberal en América Latina.

Abriendo paso al surgimiento del liderazgo bolivariano del Comandante Hugo Chávez. Y Cuba se propone “Avanzar Resistiendo”, en un complejo escenario nacional e internacional, que se ha acentuado desde los cambios sucedidos en la que fue la URSS - su principal aliado económico, comercial y militar - y la desarticulación del Campo Socialista.

No obstante estas enormes dificultades, Cuba enfrenta con la unidad del pueblo la sistemática ofensiva del imperialismo y su criminal bloqueo, que se ha prolongado por más de 60 años. En las condiciones actuales de crisis sanitaria y recesión capitalista, ésta es una constatación que exhibe en toda su crudeza un sistema de explotación senil, cruel e inhumano.

El capitalismo se muestra como un sistema de ganancia y acumulación de carácter irracional y depredador. El imperativo humano y ético de los movimientos de resistencia global contra el Neoliberalismo, que se moviliza con la idea de que “Otro Mundo es Posible”, se tornará viable e inevitable si el Anti Imperialismo se moviliza a escala internacional, si reinstalamos la lucha unitaria con perspectiva “latinoamericanista” y si en cada país prevalece el esfuerzo para que ahora sea una mayoría nacional la fuerza que respalde un proyecto democrático capaz de superar el neoliberalismo, lo que impone definir una plataforma de ideas y reivindicaciones que interprete los “diversos” intereses albergados en esa mayoría social y despliegue su fuerza para hacerlas hegemónicas en su conciencia y en el conjunto de la sociedad.

La crisis sanitaria y la recesión económica - con sus graves consecuencias en la vida de nuestros compatriotas, - convive con una aguda crisis de representación política, acentuada por la crisis política de la Derecha neoliberal, todo lo cual favorece la posibilidad de avanzar en la definición y disputa de proyectos alternativos de Sociedad.

Aunque admitamos que - por las condiciones de nuestra especificidad nacional en esta fase histórica - para que un proyecto alternativo sea viable, requerirá todavía de un proceso de acumulación de fuerzas y construcción de poder político-social.

Es fundamental que recordemos la importancia de esta conmemoración y que valoremos el legado de aquellos hombres y mujeres, que batallaron por la dignidad de nuestra labor y por mejores condiciones de trabajo.

En resumen, hoy celebramos un día muy importante para los trabajadores de todo el mundo. Un día en el que debemos recordar y valorar los avances que hemos logrado, pero también los desafíos que aún tenemos por delante.

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