El Día Nacional de la Trabajadora y el Trabajador Social es una fecha para reconocer el esfuerzo, la dedicación y la valentía de todos aquellos que construyen un futuro mejor para sus comunidades.

Hoy celebramos el espíritu incansable de quienes contribuyen con su trabajo al crecimiento y desarrollo de nuestras comunidades, tanto en nuestro país como en el extranjero.

A todos los trabajadores nacionales y migrantes, les enviamos un sincero agradecimiento por su labor y su compromiso. Vuestra contribución no solo impulsa la economía, sino que también enriquece nuestra diversidad cultural y fortalece el tejido social.

Orígenes de la Conmemoración

Al celebrar una nueva conmemoración del día del trabajador, fecha que recuerda la represión que culminó en la muerte de los trabajadores en Chicago (EEUU) a fines del siglo XIX, quisiera retomar algunas palabras del +Cardenal Silva Henríquez, en el contexto de la conmemoración del primero de mayo.

Los mártires de Chicago son el origen de la conmemoración del 1 de mayo.

Los trabajadores, sin embargo, consideraban que esto era injusto, y pedían la reducción a una jornada de ocho horas, en la que el empleado pudiera utilizar el resto de su tiempo en descanso y la familia, así, en el año 1886, los trabajadores amenazaron con iniciar una huelga si las empresas no accedían a la petición.

La huelga inició el día 1 de mayo. En Chicago, una de las ciudades con mayor masa laboral del país y donde las condiciones de trabajo eran precarias, la huelga se prolongó durante varios días, hubo enfrentamientos entre policía y manifestantes, varios muertos y decenas de heridos, en la plaza Haymarket de Chicago, el día 4 de mayo, la tensión alcanzó un punto álgido.

Un artefacto explosivo estalló, hubo decenas de detenciones y heridos.

Hoy disfrutamos de la valentía y convicción de los trabajadores de esa época, los conmemoramos y recordamos cada año, una historia que esta en la retina de cada uno de nosotros, pero cuando comenzar a escribir nuestra propia historia, hacer una realidad la unión de la clase trabajadora.

El Rol del Trabajador Social

Ser Trabajador/a Social es apoyo, solución y contenedores emocionales de los estudiantes, nuestros beneficiarios/as, promoviendo el cambio y desarrollo integral.

Finalmente, ser Trabajador/a Social es una profesión que siempre dignifica a quien la ejerce y a quien atiende. Y eso, queridos funcionarios, es el espíritu de toda la FAU.

Los Trabajadores Sociales son un “puente” que une a las personas con las teorías sobre el comportamiento humano y los sistemas sociales, utilizando como guía, los principios de los derechos humanos y la justicia social.

En Chile se celebra el Día del /la Asistente Social, en conmemoración al hito que marca la disciplina en el año 1950, en que se implementó una intensa jornada de análisis y debate en torno al quehacer profesional, desarrollada desde el 6 al 11 de noviembre de dicho año.

La rigurosidad de su trabajo, llevó no sólo a expandir la profesión por el resto de América Latina, sino que poco a poco se desarrollan reflexiones disciplinarias, que se traduce en cuestionamientos epistemológicos, metodológicos y políticos de su quehacer.

En la actualidad la idea se mantiene en pos de mejorar la práctica emancipadora, la disminución de las brechas socioculturales y la facilitación de las equidades entre los grupos prioritarios.

Celebración en la Universidad de Valparaíso

Con la presencia de la presidenta de la Convención Constitucional, doctora Elisa Loncon, como invitada especial, la Escuela de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Valparaíso celebró el Día Nacional de la Trabajadora y el Trabajador social.

Asimismo, el decano de Ciencias Sociales, doctor Juan Sandoval, indicó que la actividad tuvo una gran relevancia para la Facultad: “Trabajo Social es una de las escuelas más longevas de nuestra universidad y una de las escuelas base de nuestra Facultad.

En ese sentido, la visita de la presidenta de la Convención Constitucional para celebrar este día nos llena de orgullo. Creo que fue una actividad muy interesante, además se dio la posibilidad de que ella se desplegara con mayor tranquilidad en ciertos temas que son de interés no solo de la universidad, sino también de todos los integrantes de la sociedad”.

El director de la Escuela de Trabajo Social, doctor Mauricio Ureta, calificó la jornada como “histórica. La presencia de Elisa Loncon ha sido icónica, porque es un proceso inédito en Chile, además un proceso democrático, que está preparando una nueva constitución para darle a Chile mayores oportunidades de integración, de equidad y de justicia social.

La Escuela de Trabajo Social hoy día quiso celebrar el Día Nacional de la Trabajadora y el Trabajador Social con esta actividad justamente indicando que el trabajo social tiene mucho que aportar al país, especialmente un país que se caracteriza por tener un muy buen desarrollo y crecimiento económico pero mucha desigualdad, injusticia e inequidad, sobre todo en la distribución de la riqueza.

En esa lógica, la presencia de Elisa Loncon, hoy día aquí, ha reforzado ese hecho de que los y las trabajadoras sociales tenemos una misión de colaborar para hacer y construir un mejor país”.

Finalmente, la Escuela de Trabajo Social entregó por primera vez el Premio Mary Richmond, pionera de la profesión, quien a fines del siglo XIX sistematizó en Estados Unidos un método de intervención.

Reconocimiento a Elisa Loncon

El rector agregó que “hoy día quisimos, además, distinguir a la doctora Elisa Loncon con la medalla Universidad de Valparaíso y este reconocimiento se lo hemos dado, en primer lugar, en función del destacadísimo papel que ella ha jugado como presidenta de la Convención Constitucional.

Su liderazgo ha sido un elemento clave para que la convención alcance los objetivos que se había propuesto en un comienzo y, en segundo lugar, para reconocer y destacar su trayectoria académica, particularmente en la preservación, desarrollo y divulgación de la cultura, la lengua y la sabiduría ancestral del pueblo mapuche”.

Por su parte, la presidenta de la Convención Constitucional, tras saludar en mapudungun (”Mari mari pu lamngen), expresó que “he sido honrada con la medalla de la Universidad.

Me siento honrada como mujer, me siento honrada como mujer mapuche y creo que también esto es un reconocimiento a esa sabiduría que porto y que viene del pueblo mapuche.

Llegó a mi nombre la medalla, pero creo que es para todos lo que estamos aportando desde las naciones originarias en este sueño de instalar un Chile más justo, más digno y que también nos haga que seamos más respetuosos a los hombres y las mujeres y más respetuosos de la naturaleza.

La doctora Loncon también destacó la contribución que ha realizado la Universidad de Valparaíso a la Convención Constitucional: “Ha sido tan importante para nosotros, para nosotras, en la Convención, porque cuando iniciamos no teníamos ese órgano Convención Constitucional, hubo que crearlo.

¿Cómo lo creamos? Con el aporte del servicio público, en este caso de la Universidad de Valparaíso, que nos ha apoyado de distintas formas, en avanzar también en la propia institucionalidad de la Convención Constitucional.

Ha sido un aporte histórico. En la misma línea la doctora Loncon relevó que “la Universidad ha sido un brazo importante para la convención, así que estoy muy agradecida”.

El Legado de la Iglesia

Decir que la Iglesia ha asumido esta conmemoración de los trabajadores (no del “trabajo”), con la Fiesta litúrgica de San José Obrero -además de la fecha del 19 de marzo donde también se le celebra- para recordar que el papá terrenal de Jesús, era carpintero.

En palabras del Cardenal Silva Henríquez: “La Iglesia no olvida su cuna.

En otra oportunidad el Cardenal decía: “El derecho del hombre a trabajar no puede, sin embargo ser ejercido de cualquier manera. No basta que el hombre trabaje: es preciso que trabaje humanamente, es decir: como imagen y semejanza de Dios” (Card.

Estos pensamientos del Cardenal Raúl Silva Henríquez, siguen vigentes en la realidad actual de la Iglesia y del mundo de los trabajadores.

La Iglesia, no puede olvidar su humilde origen en José de Nazaret, y por lo tanto debe volver una vez más al pueblo, y a los trabajadores.

Y por otra parte volver a reivindicar el derecho al trabajo digno para todos, para que todos puedan vivir una vida a “imagen y semejanza” de Dios, según la voluntad del Creador, que todos puedan vivir la Justicia social en nuestra tierra.

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